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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

15º Encuentro de la Red de Educadorxs Populares “Paulo Freire” La Educación como práctica de la Libertad

30 Sep,2019

por Comunicado

En el comienzo de la primavera, cuando Paulo Freire cumple 98 años y su presencia se hace E tan necesaria para fortalecer nuestras pedagógicas rebeldías, nos enredamos en un nuevo diálogo entre diversas redes de educadoras y educadores populares.

Es una red de redes, tanto por la confluencia de diversas articulaciones locales, plurinacionales, continentales, internacionalistas, como por los encuentros regionales previos realizados en Rosario, Tandil, CABA, Chaco, Lago Puelo, Villa María, que prepararon el 15º Encuentro. Llegamos de Chubut y Guatemala, de Chaco y Kurdistán, de Mendoza y Brasil, de Catamarca y Ecuador, de Tucumán y Venezuela, de Jujuy y Colombia, de La Rioja y Cuba, de Santiago del Estero y Perú, de La Pampa y Honduras, de Buenos Aires y Bolivia, de CABA y El Salvador, del territorio mapuche y el País Vasco, del territorio diaguita y Uruguay.

Nos enredamos, a 50 años de la gesta popular obrero estudiantil del Cordobazo, encendida por el crimen del trabajador Máximo Mena.

Nos enredamos, reivindicando al legado de Paulo Freire y a su primer libro: La Educación como práctica de la Libertad. Ese nombre nos recuerda que la lucha por la libertad es la sustancia de la pedagogía de las oprimidas, oprimidos, oprimides, lo que se hace más urgente en tiempos en los que la reacción mundial y local, pretenden retrotraer y aplastar violentamente las conquistas logradas en siglos de lucha indígena, popular, negra, feminista, campesina, estudiantil, migrante, de trabajadoras y trabajadores, de identidades sublevadas ante el régimen héteropatriarcal, arrasando las sonrisas, entristeciendo los corazones, reprimiendo las rebeldías, asesinando y matando a través del hambre, del despojo de tierras y territorios, de la desidia estatal, de la desfinanciación de las políticas públicas y de la bala policial.

Recordamos a Sandra Rubén Calamano y a  Rodríguez de la escuela 49 de Moreno, y a Cristina Aguilar y Jorgelina Ruíz Díaz,maestras de Chubut, denunciando que han sido víctimas de las políticas neoliberales, y no de “accidentes fatales”. Que el Estado es responsable.

Dijimos que los proyectos de muerte no pasarán, porque aprendimos con las Madres de Plaza de Mayo, presentes en el Encuentro en las clases públicas realizadas por la educadora popular Norita Cortiñas, a derrotar a las derrotas y a crear una pedagogía de la esperanza basada en nuestra decisión de no salirnos de las calles, de profundizar la movilización por la defensa de todos los derechos. Gritamos con Norita, y con el ejemplo también de los compañeros y las compañeras ex presas políticas y ex detenidas desaparecidas, con las madres de los pibes asesinados por el gatillo fácil, la contraseña vital: ¡Venceremos!

La derecha conservadora, los fundamentalismos políticos y religiosos, las transnacionales, amenazan y agreden nuestros cuerpos, comunidades, pueblos, territorios, cosmovisiones, a la naturaleza de la que somos parte, a la libertad y la autonomía para constituirnos como sujetos históricos con proyectos emancipatorios. Por eso nuestro encuentro buscó fuerzas e inspiración en los caminos recorridos por los pueblos, en los aprendizajes nacidos en nuestro caminar, en la pedagogía del ejemplo de compas que han sido nombradxs por quienes cuidamos su fuego y lo multiplicamos: Agustín Tosco, Atilio López, Viviana Avendaño, Maite Amaya, Alina Sánchez –Legerin-, María Saleme, Eduardo Requena, lxs 30.000 y quienes dejaron huellas para que las revoluciones que nos faltan sean camino y horizonte. En esta cita pudimos pensar, desde nuestras iniciativas de educación popular, realizadas en movimientos y organizaciones populares, en colectivos de salud y comunicación popular, en los esfuerzos organizativos contra la criminalización de quienes luchan, en el trabajo con niñas, niñes, niños, en la defensa de bienes comunes y territorios, en las experiencias de economía social y solidaria, en los bachilleratos, escuelas y universidades populares, en los procesos de investigación acción participativa, en las luchas por la defensa y transformación de la educación pública, en la organización del sindicalismo de liberación y de un movimiento obrero clasista, en los feminismos plurinacionales y diversos, en las rebeldías frente al régimen héterosexual, en las experiencias de ESI y de lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, en el grito masivo de Ni Una Menos, en los colectivos de varones antipatriarcales, en las asambleas populares contra lamegaminería, contra las represas, contra las políticas extractivistas, los desafíos que tenemos para aportar a la creación de experiencias de poder popular, y para formar una educación revolucionaria que sostenga los fueguitos, los expanda, los multiplique, para que rdan todas las formas de opresión, dominación, explotación.

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¿Qué creemos y queremos como educación popular? Nuestros proyectos de educación popular, son una dimensión pedagógica de las luchas anticapitalistas, anticoloniales, antirracistas, antipatriarcales, contra el régimen héterosexual, contra el adultocentrismo, que hoy construyen en diversos territorios prácticas autónomas, libertarias, por el buen vivir, y por el socialismo.

Entendemos que la educación popular no es solo una suma de técnicas participativas, no se limita a la democratización de los procesos educativos en los movimientos populares, en sus experiencias de escuelas y universidades, en la defensa de la escuela pública y del derecho a aprender y a enseñar de las comunidades y pueblos originarios. Es todo eso y es también, la dimensión pedagógica de las revoluciones y las re-evoluciones que necesitamos y estamos realizando.

El 15º Encuentro asumió la propuesta de fortalecer esta red de redes, sus articulaciones locales y territoriales, a través del diálogo de saberes, de la escucha, de las experiencias de resistencia compartidas, de la sistematización de experiencias, de la invención de nuevas propuestas políticas pedagógicas que conjuguen teorías y prácticas, que respeten las diversas cosmovisiones, que asuman la pluralidad de cuerpos y territorios que sostienen nuestras creaciones de poder del pueblo, que contribuyan a sanar los cuerpos y comunidades atravesados por la violencia y la guerra, que promuevan la vuelta al campo de las y los jóvenes y construyan la resistencia campesina, que pregunten a la historia y que escriban nuevas historias, que problematicen y politicen las prácticas de educación popular desafiando los intentos de fragmentarlas y dispersarlas en una multitud de micro relatos, que tiendan puentes, que dinamiten fronteras, que interpelen a las instituciones que reproducen la dominación, y generen grietas desde la respuesta organizada de sujetos que puedan rebelarse a las mismas y generar territorios de libertad, de articulación, y de organización, no con la ilusión de modificar al sistema de opresión desde adentro, sino con el proyecto de revolucionar todas las dimensiones de la vida, y crear los espacios de acción y reflexión popular que puedan aportar en esa dirección.

La educación popular, no es una propuesta de salvación individual. Es una perspectiva profundamente colectiva, en la que la felicidad de cada una, de cada uno, es parte de las luchas por la felicidad del pueblo; en la que el dolor se transforma en rabia, la postergación histórica se vuelve furia, el sueño colectivo se rehace en multitud de proyectos. Frente al extractivismo depredador, la educación popular siembra y cuida cada semilla de la nueva vida, cada espacio de memoria, reforesta teórica y prácticamente los bosques, defiende la autonomía y el derecho a decidir sobre los cuerpos de mujeres, de cuerpos gestantes, de comunidades y pueblos. Semillas no transgénicas, revoluciones guevariadas, pueblos insurrectos, feminismos plurinacionales y diversos, cuerpos territorios donde la memoria y los proyectos se hacen camino, horizonte, y práctica cotidiana.

Celebramos los 98 años de Paulo Freire, y los 100 años de María Saleme, sembrando sus semillas en los territorios liberados por nuestra fuerza colectiva.

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