Acerca de la banalizacion de la dictadura y la demonización de la lucha estudiantil

Por más que quieran hacernos daño a diario, por más que quieran banalizar la dictadura y el terrorismo de Estado, la historia está escrita y grabada en la memoria. A cada una nos corre la historia por las venas“.

Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo

 

La Asamblea Permanente de Docentes de Psicología hace público su repudio a los discursos que circularon en las redes sociales, por parte de conocidos miembros de la Facultad, vinculados a la gestión de la misma, y a la Agrupación Convergencia Académica, en los cuales se ha llegado a homologar la toma estudiantil, de las sedes de nuestra Casa de Estudios, con la última dictadura cívico militar que azotó nuestro país.

La superposición entre el genocidio cometido en la Argentina y la resolución llevada adelante en una Asamblea de estudiantes, cuyos reclamos giraron en torno a la defensa de la Universidad Pública, constituye un hecho aberrante que transmite un oscuro mensaje a quienes resulten sus destinatarios. La gravedad general del mismo se encuentra ligada a la historia que también atravesó nuestra facultad con miembros que integraban esta Casa de Estudios y que hoy se hallan desaparecidos. Frente ellos también mantenemos bien altas las banderas de memoria y justicia, igual que el reclamo por las víctimas del terrorismo de Estado.

 

Expresiones tales, como las que ubican en un signo de igualdad a un conjunto de estudiantes, que debaten y someten a votación sus decisiones colectivas, y un cuerpo de dictadores -con la repudiable complicidad de muchos civiles-  que perpetraron el secuestro, la tortura, la desaparición forzada y la ejecución del plan sistemático de apropiación de bebés, representa un profundo ataque político e ideológico al significado de las conquistas que se han logrado en nuestro país, en materia de derechos humanos, y en la lucha contra la impunidad bajo las consignas de Memoria, Verdad y Justicia.

 

Por otra parte, subrayamos el carácter genuinamente democrático que asumen las formas de las Asambleas autónomas en el movimiento estudiantil, de la misma manera que lo hacemos en el colectivo docente, como método de deliberación y resolución construido en aras de un camino verdaderamente plural donde distintas voces y expresiones puedan producirse en sintonía con dicho espíritu democrático.

 

Ello fortalece día a día la conciencia para la superación de las barreras burocráticas y convoca a la participación política real y concreta en nuestros intereses.

 

La lección retrógada que tributan estas concepciones se ve redoblada en su gravedad institucional por tratarse de personas que revisten cargos de responsabilidad política y académica esenciales para la vida de una Facultad en el marco de una Universidad Pública, cuya función es la formación de profesionales en diversas incumbencias para las distintas carreras que agrupa nuestra Casa de Estudios.

 

Los debates políticos que ameritan producirse en todo ámbito educativo no pueden oficiar de excusa para violar las fronteras éticas que resguardan el verdadero sentido histórico, en la memoria colectiva de nuestra sociedad,  sobre las lecciones extraídas de los años padecidos bajo el terrorismo de Estado. Si hoy transitamos un período democrático, aún con las limitaciones y deudas que todavía quedan en el sufrimiento popular, debido a las reiteradas crisis políticas, sociales y económicas que nos atraviesan, ello debería comprender que los vuelos de la muerte, las picanas en los cuerpos de los secuestrados y la búsqueda aún hoy incansable y heroica de las Abuelas que buscan a sus nietas y nietos, no pueden banalizarse y empañarse, en cabal significado, maliciosamente por la ira y la intolerancia particular de quienes no aceptan una posición diferente a sus perspectivas políticas.

 

Continuamos comprometidas y comprometidos en la lucha constante con los Organismos de Derechos Humanos que han actuado de guía ejemplar en nuestra sociedad por el juicio y castigo a los genocidas de ayer y de hoy y por el sostenimiento de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Son 30000 los desaparecidos. Presentes ahora y siempre.

 

Repudiamos la banalización del terror de Estado utilizada a fines políticos que sirven a intereses de camarilla y de quienes, además, poco pueden predicar de un gobierno verdaderamente democrático en la Universidad Pública.

 

Asamblea Permanente de Docentes de Psicología

 

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