“Avanzar en autonomía colectiva, de clase, es fundamental para levantar los pisos de resistencias”

Sergio Job responde a los interrogantes que le hizo llegar Contrahegemoniaweb sobre las recientes elecciones y la intervención de las izquierdas

 

1) Qué estrategias de construcción piensan tendría que darse la izquierda revolucionaria y con cuáles práctica políticas?

Entiendo que la situación actual, tanto locales, como nacional, regional y mundial incluso, está marcada por lo que Raquel Gutierrez Aguilar denomina “opacidad estratégica”, es decir, una política deliberaba del poder por hacer muy difícil una lectura de qué sucede en nuestros territorios, en nuestras vidas, no podemos ver muy claramente por dónde y cómo el poder avanza, y esa confusión, que tiene como objetivo desorientar a la población, también nos afecta a quienes resistimos. ¿Por qué empiezo marcando esto? Porque me parece que esta situación recorta un poco la noción de estrategias construidas por nuestra parte, al menos como un plan sistematizado, enumerado, como podíamos pensar en décadas anteriores ¿no?, esa idea de un programa estratégico creo que es, sino imposible, al menos sí bastante complicado, y no tiene que ver con falta de voluntad o de horizontes de quienes resistimos, no es una elección, tiene que ver con la etapa en que nos toca desplegar esa lucha. Lo que sí creo que se puede y debe hacer, es establecer criterios metodológicos, éticos y algo así como un situarse en la geografía de la lucha de clases, es decir: en el abajo y a la izquierda. Después también debemos hacer un esfuerzo para entre los más que podamos dialogar, tratar con muchísima humildad, escucha y reflexión sinceras (cosas sumamente escasas en la historia y presente en el campo revolucionario), tratar de identificar dimensiones o ejes que podamos vislumbrar como estructurantes de las luchas presentes-futuras, y que por su densidad y enraizamiento pueden terminar cuestionando los cimientos mismos del sistema capitalista y de poder, sirviendo de algún modo como reemplazo temporario al plan estratégico.

Nosotros venimos tratando de compartir algunas lecturas que hacemos de lo que vemos en las propias luchas, y las dimensiones que al menos desde el interior del país se observan como nodales. En ese sentido la disputa por la tierra (y el territorio) es sin lugar a dudas el locus más álgido, dinámico y crudo donde se van a librar las batallas de clases del futuro inmediato. Este capitalismo financiero-estractivista necesita de tierras para transformarlo todo en mercancías, sea por el despojo minero o petrolero, sea por el agronegocio, sea por el desarrollismo inmobiliario. Esta situación genera un no-lugar para lo que el poder denomina como “población excedente”, es decir, los que sobran en sus planes y no son ya ni siquiera ejército de reserva, son restos, sobrantes, para los cuales no tiene ningún otro plan que la contención, sea por medio de una existencia mínima de inclusión degradada en el mercado y la ciudadanía, o en su faz más brutal y lamentablemente cada vez más actuante de una represión abierta contra los pobres, sea por el gatillo fácil, sea por la represión a los que se organizan y luchan. En este marco, presentan una particularidad las luchas de los pueblos originarios, resistencias que sanamente nos obligan a todos a cuestionar y poner en tensión, y ojala deconstruir y transformar, los marcos de comprensión occidentales en que se organizan muchos de nuestros modos de sentipensar el mundo. Es un ejercicio urgente y necesario para que las resistencias dialoguen y venzan, hay en estas cosmovisiones otras, todo un arsenal de saberes y herramientas conceptuales, organizativas y espirituales que pueden enriquecer en mucho la constelación de resistencias existentes. Entonces, volviendo, la tierra, su disputa, su uso y disfrute, su cuidado, hay ahí sin duda un nodo fundamental de las luchas que están y que se van a recrudecer sin lugar a dudas. Recrudecimiento para el que debemos prepararnos y generar herramientas sólidas de resistencia y sobrevivencia.

La lucha del movimiento de mujeres o, como diría Zibechi, de las mujeres en movimiento, creo que es un aspecto ineludible para lo que hay y lo que vendrá, donde existe un enorme desafío que debemos asumir las organizaciones en resistencia, para que la lucha anti-patriarcal pueda dialogar aún más profundamente con una mirada popular, anticapitalista y anti-imperialista. Para ello es necesario que las organizaciones asuman un perfil anti-patriarcal cada vez más estructural y sincero, lejos de la pose y la corrección política. Para ello habrá que hacer un esfuerzo aún mayor por comprender cuales son las fibras más sensibles de la estructuración y funcionamiento del patriarcado, de sus lógicas, sus dinámicas, pero desde la etapa en que vivimos, no en un plano teórico deóntico, sino desde el barro de la miseria patriarcal actual en que estamos inmersos.

Y en tercer lugar, para no extendernos por una infinidad de luchas todas importantes, me parece que la emergencia y organización de la economía popular (y no digo sólo trabajadores de la economía popular, como sucede con la organización de trabajadores como en el sindicalismo tradicional, sino también se aborda la organización de los medios de producción que han creado, poseen y gestionan). En ese sentido, entiendo que CTEP es una herramienta muy interesante para levantar los pisos de unidad, de capacidad de disputa callejera e institucional, y el avance en la consolidación de este nuevo sujeto histórico hoy ya inocultable. Entiendo que el gran desafío es escapar a las lógicas de burocratización tan propias del sindicalismo peronista clásico, poder generar mecanismo de participación popular democrática muy aceitados. Otro de los desafíos sin lugar a dudas es encontrar un lugar dentro de la estructura organizativa para “los técnicos” de la economía popular, que participando de la organización del sector y la producción, en la mayoría de los casos proviene de sectores universitarios, de clase media, que aportan sus herramientas para el desarrollo de este sector de la economía nacional. Son sin dudas muchas más las preguntas que las respuestas, pero en esto de la geografía de la lucha de clases, CTEP o el proceso más amplio de la organización de la economía popular, es un locus que hay que habitar y desarrollar para quienes queremos resistir y superar al capitalismo en todas sus formas.

 

2- ¿Cuáles serían las potencialidades y los límites para desarrollar esas estrategias?

 

Entre las potencialidades señalaría el piso organizativo del cual partimos que no es nada despreciable. Tanto en cantidad como en calidad y diversidad, el piso organizativo acumulado y el acervo de saberes que como pueblo hemos logrado atesorar, es un punto a favor nuestro. Dentro del campo popular en general, entiendo que las propuestas autónomas (en sus diversas vertientes y gradualidades) son las que me resultan más interesantes, porque van demostrando capacidad de existencia, producción y reproducción de la vida a pesar de los avatares en la política de arriba, lo que les otorga una distinción de permanencia distinto a proyectos más atados a los vaivenes electorales y los acuerdos o desacuerdos con las diversas gestiones estatales. Cuando digo autónomas y señalo su fortaleza, no refiero a organizaciones que ideológicamente se definan como autonomistas, esa es otra discusión que me importa poco sinceramente. Tampoco estoy hablando de organizaciones que no tengan ningún tipo de relación con el Estado, para nada. Me refiero a que su política, su sostenimiento, su construcción, sus intereses, se definen de manera autónoma teniendo en cuenta los intereses propios y de la clase, sin hacer seguidismo ni depender de ningún arriba ni centro.

Existe también una mayor acumulación de saberes y factores de producción, vinculados a la capacidad de sostenimiento y reproducción de la vida misma, como por ejemplo, en la producción de alimentos y otros productos de primera necesidad. De algún modo tengo la idea que la tradición marxista más clásica prestó poca atención al señalamiento de Marx cuando afirma que la existencia determina la conciencia, capaz quedándose a mitad de camino, ya que esa afirmación la comprendían sólo en un sentido “negativo”, es decir, que el trabajador explotado iba a tomar conciencia de su condición por la explotación a que es sometido diariamente, pero nunca exploraron su faz “positiva”, es decir, que para crear sujetos en proceso de liberación, debían crear condiciones materiales que permitieran esa conciencia liberadora, libertaria. Depender en menor grado del sistema de producción capitalista otorga mayores grados de libertad: producir los propios alimentos, la propia vestimenta, gestionar los propios medios de producción, esas son condiciones materiales que permiten “aflojar” un poco el sometimiento al sistema de producción capitalista. Avanzar en autonomía individual pero sobre todo colectiva, de clase, es fundamental para levantar los pisos de resistencias.

Si a eso le sumás el observar que la globalización motorizada por el capital financiero, genera un proceso de neo-feudalización del/los territorios, la autonomía como columna vertebral de la resistencia va tomando otra densidad, y urgencia. Sinceramente no sé si ubicar a la neo-feudalización en el campo de las potencialidades o de los límites, pero es un dato del que debe tomarse nota para pensar los territorios, tanto urbanos como rurales. La fragmentación o desagregación (declarada o no) de los Estado-Nación, la lógica de barones que ejercen el control territorial comercial, cultural y “militar”, y un etcétera enorme, nos obliga a pensar el territorio alejado del registro clásico de la división política estatal y sus autoridades formales. El mundo está cambiando rápidamente y es de eso de lo que debemos tomar nota. La capacidad de control social e incluso de intervención cultural, militar, comercial, del poder concentrado transnacional, hace que los Estados vean mermadas sus capacidades de ejercicio de poder del tipo que sea. Obvio que cuando además el gobierno del Estado es “globalista” y colabora con ese proceso, todo se acelera, sobre todo la violencia. Pero volviendo a la pregunta, me parece que estamos frente a un panorama en el cual estos cambios acelerados impulsados por el poder concentrado, si bien en principio son funcionales a los intereses dominantes, pueden significar al mismo tiempo una oportunidad si como campo popular organizado, logramos identificarlos y comprenderlos a tiempo.

El momento es tan complejo y los cambios tan veloces, que podríamos estar demasiado analizándolos y sopesando qué, de esos cambios impulsados por la dinámica propia del capital financiero concentrado, son límites y qué potencialidades. Mucho va a depender de la capacidad de respuesta y creación que mostremos los sectores organizados y quienes vayan volcándose hacia este lado. Hay rasgos de la etapa que debemos tener siempre presentes porque estructuran cualquier acción posible: a) comprender que estamos inmersos en lo que los zapatistas denominan 4ta guerra mundial, de los poderosos contra los pueblos del mundo, es sin duda una variable importantísima. Nada podemos pensarlo por fuera de ese primer gran esbozo. Las características de esta guerra policializada, propia de sociedades de control, donde el espectáculo se vuelve mediación estructurante sumando a una dinámica panópctia-hipnótica que tiene como objeto la población, son rasgos y dinámicas ineludibles para comprender lo que sucede. b) El agotamiento de las lógicas de representación (en todos los niveles) y el desmoronamiento progresivo de toda institucionalidad estatal. c) La existencia de un sector importante de la población que sobra en los planes del poder, la denominada población excedente. d) Una concentración cada vez mayor de las diversas dimensiones de poder (político, económico, mediático, institucional, policial-militar, etc.). Estos puntos por mencionar sólo algunos de los rasgos principales.

 

3- ¿De qué manera la izquierda revolucionaria debería intervenir en el panorama electoral?

 

Me parece que las elecciones son un buen momento para realizar una paciente tarea pedagógica con las bases de las organizaciones. Con esto refiero que las elecciones ponen un muestrario de los productos de la oferta electoral sobre el tapete, y eso habilita una lectura crítica, no sólo de los candidatos y a quienes representan, sino también sobre el vaciamiento de ideas, programas y sobre todo la ausencia total del señalamiento de las problemáticas populares y muchísimo menos de algún tipo de solución a las mismas. Permite mostrar a las claras la insuficiencia de la democracia formal burguesa para encarar algún tipo de solución a los problemas estructurales que tenemos como pueblos. Permite señalar cómo la oferta electoral se reduce a la propaganda de productos/candidatos que se dan diversas estrategias de ventas, entre los cuales uno debe elegir como en una góndola de supermercado. Dicho esto, y al igual que en el supermercado, no todos los productos son iguales, no todo da lo mismo, hay algunos alimentos que contienen más veneno que otros, no es el mismo daño el que provoca tomar una gaseosa que tomar jugo, aunque ambos son artificiales y dañinos, y eso también es parte del trabajo pedagógico que se debe o puede hacer como organización.

Luego de esa tarea crítica pedagógica, poder compartir alternativas. Con el aporte del compañero Pacheco, en la observación de las luchas que venimos librando en estas tierras, hemos intentado sistematizar una noción de Autonomía, útil para nuestro proceso localizado (aclaración necesaria, porque cada cual construirá su concepción eficaz a su realidad cada vez más particularísima), que entendemos se monta sobre cuatro ruedas: 1) Autogestión/soberanía alimentaria; 2) Contra-cultura/educación popular; 3) Autogobierno; 4) Autodefensa/justicia popular. Contrario a la chicana fácil, esta respuesta conjunta, es decir, a) acción pedagógica frente a las elecciones burguesas, diferenciando matices entre las opciones del mercado electoral, con un señalamiento claro de quienes representan lo peor para nuestros intereses, y b) compartición y construcción de alternativas anticapitalistas profundas; lejos está de esquivarle al bulto, sino que implica tomar el toro por las astas, evitando las falsas dicotomías que nos empuja al menos peor.

 

4- Cómo ven el escenario después de las PASO, tanto de cara a las elecciones de Octubre como posteriormente ante los anuncios de más ajustes?

 

No digo nada novedoso si afirmo que el panorama es sumamente complejo. Por un lado hay un esfuerzo desmedido del gobierno por mostrar el resultado de las PASO como un triunfo que lo respalda, lo cual tiene algún viso de realidad, pero también mucho de construcción mediática para poder avanzar en una serie de medidas impopulares y antipopulares. Si el gobierno vuelve a repetir la performance de las PASO en octubre -o si lo mejora-, seguramente va a intentar avanzar en algunos puntos fundamentales de su agresivo proyecto neoliberal, como es la flexibilización laboral, que en caso de aprobarse sería una enorme derrota para el campo popular y los trabajadores. También seguramente sería más descarada la represión a las que luchan y los desalojos en zonas en conflictos se intensificarían en cantidad y crudeza.

Cuando un proyecto de odio y revanchismo, de desprecio por lo popular, de profundización de la desigualdad y el saqueo, se siente fuerte, ya no sólo por el respaldo del poder económico concentrado, ni los medios masivos de (in)comunicación, ni la corporación judicial, ni de la corporación policial-militar, sino también por amplios sectores de la sociedad civil -lo que además se traduce en respaldo de la corporación política profesional burguesa expresada en las cámaras legislativas-, bueno, la verdad que es la expresión más acabada de la dictadura del capital financiero concentrado, es la suma de los poderes en una sola junta de CEOs que va a ejecutar las medidas “necesarias” con la crudeza y frialdad que exige la razón neoliberal. Eso sumado al contexto de guerra (guerra del poder concentrado contra los pueblos del mundo) en que estamos inmersos, hace realmente un cóctel sumamente explosivo y adverso para quienes resistimos a este proyecto de muertes y miseria planificadas.

Entiendo que debemos prepararnos para una etapa muy dura, donde las formas institucionales se van a ir desdibujando cada vez más, donde el poder transnacional va a poder expresarse con menos ataduras y desplegar su violencia de modo directo sobre los territorios, sea por grupos para-policiales, sea por el narcotráfico, sea por la misma policía con órdenes judiciales express al margen de cualquier debido proceso y garantías constitucionales o penales de ningún tipo. Vienen tiempos duros y hay que prepararse individual y colectivamente, física, psíquica y espiritualmente para lo que viene, que ni siquiera sabemos hoy cuánto puede durar, ni si su desenlace resulta en un empoderamiento de quienes resistimos o en una profundización del poder concentrado y su aparato de violencia.

Sin embargo, creo que en la medida que podamos hacer lecturas lo mas colectiva y correctas posibles de una coyuntura cambiante y violenta, nos ubiquemos bien en la geografía de las luchas (insisto: abajo y a la izquierda, pero sobre todo: abajo), que tengamos la suficiente flexibilidad y contundencia táctica (que a falta de una estrategia consolidada requiere de un ejercicio ético ejemplar para no perderse y entrar en el vale todo), mientras tengamos la humildad y escucha suficiente para con otros organizados y no organizados, si tenemos la paciencia suficiente para ir construyendo resistencias sólidas en el tiempo y no subirnos al primer bondi que nos entusiasme olvidando la responsabilidad histórica que tenemos; aunque parezca trillado y hasta naif, sigo creyendo que podemos triunfar, que la vida y la dignidad puede ganarle a este proyecto de desesperanza, miseria y muerte.

 

Sergio Job. Abogado. Doctor en Ciencias Políticas. Diplomado en Seguridad Ciudadana. Profesor de Sociología Jurídica en la Facultad de Derecho y Cs. Soc. (UNC). Integrante del Colectivo de Investigación “El llano en llamas”. Militante del Encuentro de Organizaciones de Córdoba.

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