Carolina Salazar: ” El gobierno no puede seguir gobernando solo”.

Reportaje de Guillermo Cieza

Nota: el reportaje a Carolina Salazar es del 6 de agosto de 2018, casi viejo por la velocidad de los acontecimientos en Venezuela, por ejemplo no se conocían las últimas medidas económicas, algunas de las cuales dan respuesta a algunas inquietudes de Carolina. De todas formas vale la pena leer sus respuestas.

 

Carolina Salazar tiene 45 años es Psicóloga Social, trabaja como
docente en la Universidad Central de Venezuela. Tiene una hija de
quince años.

P-¿Cuéntame un poco de tu familia?
CS. Mi abuelo por parte de mi madre era taxista, mi abuela que tuvo 10
hijos, ama de casa, y su vida transitó entre Trujillo y Zulia. Por el
lado de mi padre, mis abuelos eran maestros y ellos vivieron unos años
en Margarita y otros años en Caracas. También en Zulia. Yo me crie en
una familia de clase media. Mi padre era médico y mi madre lo primero
que estudio fue enfermería, que era un título accesible que le
permitía trabajar y aportar dinero a la familia.  Después, de grande,
estudió Sociología. Mi adolescencia fue el de una típica muchacha de
clase media. Mi ápa hizo una pasantía en Estados Unidos, así que
vivimos allá un par de años. Al volver estudieen un Colegio que era
uno de los pocos bilingues en Caracas.
P – Años después surgió el Caracazo, la rebelión militar del 92 y
finalmente el triunfo de Chaves en 1998. ¿Cuál de esos hechos te
impacta desde lo político?
CS – Cuando el Caracazo yo estaba terminando el bachillerato y me
encuentro en Trujillo, por el fallecimiento de uno de mis abuelos
maternos. Pero en ese tiempo yo estaba como muy ajena del mundo real.
Vivía en el pequeño mundo que construye la clase media, limitado,
creyendo que es el único que existe. Ya con la elección con Chávez fue
un poco diferente, vote por Chávez y con mi padre presencie la
instalación de la Asamblea Nacional. Constituyente. Mi padre había
sido desde siempre un hombre de izquierda, discreto respecto a su
militancia. Cuando llego Chávez se entusiasmo mucho. Para él, fue
como un volver a la vida.
P. ¿Porque estudiaste Psicología social?
CS- Empecé la universidad a los 19 años y a poco de andar me
encontré con compañeros que andaban con movidas socio culturales y
empecé a acompañarlos a los territorios.  Esas andanzas fueron
determinantes para mí porque me mostraron otro mundo. En la
Universidad Central la carrera tiene un básico de seis semestres y
después otros cuatro semestres de especialización. Donde una opta por
una de las aéreas de trabajo. Cuando me toca ya en el séptimo semestre
definir que quiero, ya tenía un tiempo de andar rodando por el país
con mis compañeros y entonces me resulto fácil definir que quería
estudiar Psicología Social.
P – Me comentaste que te casaste y pocos años después te separaste. He
conocido en Venezuela muchos procesos familiares en que las mujeres
durante el proceso bolivariano se crecieron y les quedo chico el
matrimonio. ¿Ese fue tu caso?
CS – (risas) Si, el mío fue uno de los que se quedo chico. Cuando me
case, veía o entendía algunas cosas, pero sin una formación política.
En nuestra casa más que una formación militante me habían educado como
mis abuelos a mis padres, con humildad, solidarios, buena gente como
se ve el venezolano. Esa base de valores es lo que me permitió
conectar después con la llegada de Chávez. Yo me case en el año 2000.
Mi marido era economista, teníamos diferencias pero ninguna que
identificara tempranamente como muy significativa, pero en los tiempos
mas agitados las diferencias se hicieron evidentes. Por aquellos años
yo me había graduado y había seguido vinculada a aquellas iniciativas
de trabajo socio cultural, luego experiencias de organización popular
que promovía ese grupo de estudiantes que había conocido en la
Universidad. Se vino el golpe de Estado del 2002 y nosotros vivíamos en la Urbina, frente a Petare. Vimos la gente que se movilizaba, pero nosotros, que coincidimos en el asombro y la preocupación por lo que estaba
sucediendo, no salimos a la calle. No pasamos de verlos por
televisión. Después se vino el golpe petrolero y en ese tiempo hubo un
llamado a la clase media de los condominios como el que vivíamos, por
un rumor de que el 23 de enero nuestros domicilios serian invadidos
por los negros pobres, por los chavistas de Petare. Este es un hecho
poco mencionado y estudiado pero estaban allí germinando el espíritu
fascista que después se expresó en las guarimbas. Se hacían
relevamientos de las profesiones y oficios de quienes vivíamos en los
edificio y condominios, registros de armas y se armaban grupos de
autodefensa, que después eran de ofensiva, se planteó un ordenamiento
militar. Se escuchaba decir a las madres: -apunta en esa lista a mi
hijo de quince años, porque ellos son los jóvenes y tienen que
defender a los mayores- . Eso fue una locura, y a todo eso lo vivimos
juntos como pareja y con el tiempo nos fuimos definiendo sobre lo que
nos estaba ocurriendo y también se fueron definiendo proyectos de
vida. Enfrentando a la idea de felicidad de cualquier joven de clase
media de esa época. Asociado a poseer determinados bienes y a la idea
de la tranquilidad, como resultado de un proyecto individual; empiezan
a aparecer en mi matrimonios otros intereses y otros compromisos que se
comparten en la calle, pero también con un compartir las tareas de la
casa, la crianza de la hija y otras cosas. Esas diferencias se fueron
profundizando y se fue definiendo qué era lo relevante para cada
quien.
P- ¿Estuviste trabajando un tiempo con las empresas recuperadas, en
particular en la zona de Lara. ¿Cual es tu balance de esas
experiencias?
CS- Lo primero que hay que decir que, como todo en el chavismo y en la Revolución bolivariana, la gente toma las cosas en sus manos y le
da sentido. No necesariamente en todos los casos hay una acción
previamente organizada planificada para la recuperación de las
empresas, generalmente resulta de un cierre fraudulento del patrón,
pero si hay una clara apuesta y compromiso por este proyecto político,
en el sentido de que las empresas son de sus trabajadores, de que la
forma de vivir es el socialismo y que el capitalismo es el causante de
la pobreza de los trabajadores. Lo primero es ese aprendizaje desde
la gente. Lo primero que aprendí es que hay una apuesta de los
trabajadores porque las cosas sean distintas. Y luego da pie para
pensar la revolución bolivariana con todas sus contradicciones, sobre
el viejo Estado que no termina de morir y el nuevo Estado que no
termina de nacer. Es un lugar desde donde se puede hacer un balance de la revolución muy particular. Un lugar extraordinario para
pensar los problemas de la Revolución. Hay una complejidad en las
empresas recuperadas que poco se identifican. Las empresas recuperadas
tienen diversidades y riqueza porque hay empresas que son
cogestionadas por el Estado y también empresas autogestionadas por los
trabajadores. Ahora, mientras la política pública no atienda esa
sutileza, el asunto se nos enreda.
Creo que debemos hacer un balance sobre las medidas concretas que
hemos tomado para consolidar el sistema económico comunal y fortalecer
la economía de los trabajadores, para fortalecer el control de la
producción en manos de los trabajadores. No basta con darnos por
satisfechos con lo que hemos logrado. Es vital avanzar sobre lo
pendiente. Ello pasa por evaluar la inversión del Estado en las
empresas recuperadas, tanto las co-gestionadas como las
auto-gestionadas, y evaluar la política económica,
científico-tecnológicas y sus efectos sobre la economía de los
trabajadores, no la de los grandes capitales. Debemos traducir los
efectos de las decisiones o ausencia de decisión en materia económica,
es decir, en lo financiero, fiscal, monetario, cambiario, y también en
materia tecnológica, productiva respecto a los encadenamientos y
acceso a insumos, canales de distribución, etc., en las empresas
recuperadas y muy especialmente en las recuperadas y auto-gestionadas
por sus trabajadores. Creo que sólo así podremos hacer un balance
respecto a nuestra apuesta por el poder popular en materia económica,
en lo concreto.
P. Por aquí tengo una pregunta que no te la hago porque seas una
experta, sino porque desde hace rato me da vuelta en la cabeza y a
alguien se la tengo que hacer. Así que te toco. Yo veo muy poco
consumo de droga en Venezuela, mucho menos que en la Argentina y otros
países de Sudamérica. No se ve droga en la calle. Y resulta raro,
porque tienen de vecina al gran productor mundial de cocaína del mundo
que es Colombia, con un extendido desarrollo de carteles de
narcotráfico. Te pregunto qué percepción tienes sobre ese asunto
ya que sos una persona que conoces distintos territorios y sos madre
de una adolescente de quince años.
CS. – ¿Por qué no se ve droga? No tengo idea. La verdad es que entre
la gente que conozco y la que conoce mi hija, uno que otro cuento.
Pero en general, no. No estoy enterado que se consuman drogas.
Ahorita podría decirte, es solo un cuento.
P. Es raro, porque en otros países el cuento empiezan a ser los que no consumen.
CS. Realmente donde vivo de lo único que me he enterado es de un poco de
marihuana entre la clase media, o entre algún grupo de artistas. En la
zona que nací y que vivo siempre se lo ha conocido como zona roja de
robos de vehículos, con algo de consumo de drogas, pero muy poco. Lo
que si está a flor de piel es el licor, se toma mucho ron y cerveza.
P- Trabajaste como docente en la Universidad Bolivariana y ahora estas
trabajando en la Universidad Central de Venezuela, ¿Qué puedes decirnos
sobre cómo está la educación superior en tu país?
CS. Mira, yo estuve dos años en la Bolivariana en un proyecto muy
importante, que era poner en marcha la carrera de Psicología. Ese
proyecto lo estuvieron trabajando un grupo de psicólogos, en su
mayoría egresados y docentes jubilados de la UCV y yo me incorpore en
el primer semestre. La Bolivariana para los que la conocen desde sus
inicios, ha tenido sus altibajos, es una montaña rusa. Empiezo por el
final, es cierto que logramos la masificación universitaria, pero lo
que hay que discutir no solo es la masificación, hay que discutir la
calidad de la educación. Y esto tiene que ser el centro del debate.
P. Desde quienes critican experiencias como la de la Bolivariana hacen
mucha referencia a la excelencia universitaria. ¿A eso te estás
refiriendo?
CS- – No, no estoy hablando de eso. Lo que sucede es que se produce un
chantaje con aquello de que la crítica favorece a la oposición, etc.
Mucho hay que decir de la Universidad Central, que es una universidad que siempre fue una universidad clasista, elitista. Por eso no hablo de excelencia.
tampoco se trata de hacer una comparación. Precisamente porque la
Bolivariana es un proyecto distinto a la UCV hay que
hablar de la calidad de la educación y la calidad de los profesionales
que egresan. Vamos a graduar psicólogos. ¿Pero que saben hacer esos
psicólogos? ¿Esos psicólogos saben la psicología industrial que
necesita La Polar, o fundación Mendoza? ¿O será que hay psicólogos que
pueden trabajar con los trabajadores de las empresas recuperadas? Ese es
el caso de la Psicología, que es lo que conozco de primera mano. Y para
eso se deben tener profesores formados, pero además profesores que
ofrezcan la posibilidad de tener una mirada crítica sobre la
disciplina, sea Psicología u otra. Pensémoslo para economía. Bueno,
allí en la bolivariana hay un muy buen grupo de profesores. Entonces
lo que decía de la calidad de la educación significa contar con
profesores que aporten a esa mirada crítica, pero además la
institucionalidad y burocracia necesaria que permita hacerla funcionar.
No hay aulas, faltan materiales didácticos, no están bien las
bibliotecas. Creo que desafortunadamente el actual ministro de
Educación Universitaria hace un montón de cosas, pero poco se ocupa de
la política universitaria, de la cuestión académica. La política
universitaria es más que bienestar estudiantil  y la seguridad social
de sus trabajadores.  Volviendo a la Universidad Bolivariana nació
como un proyecto muy bueno, muy ligado al pensamiento Nuestramericano,
a la educación liberadora, pero hoy en la práctica allí hay debates
que no se dan, porque lo impiden sectores recalcitrantes,
conservadores y una institucionalidad que se ocupa de decir que tiene
la tarea hecha . Y cumple las instrucciones presidenciales pero poco
aborda los temas sustantivos para cualquier espacio de formación
académica.  Insisto que con esto no pretendo decir que la Universidad
Central logra estos objetivos. Es comprensible la desvinculación de la
universidad Central con estos temas, comprensible que no se discuta el
tipo de profesional que el país requiere en cada área. Es comprensible
porque como institución rechaza y se opone al proyecto político de la
Revolución, aunque desde la crítica es mucho lo que pudiera aportar
al país. Pero es un serio problema que algún proyecto de la revolución
bolivariana se niegue a revisarse a sí mismo. Frente a los problemas
de la Bolivariana lo terrible es que la Central parezca más sensata,
más coherente. Pero bueno, como conservadora, coherente tiene que ser.
Creo que hay que discutir la cuestión académica respecto al proyecto
nacional  y no despachar ese debate a la ligera. Y creo que no lo
hemos hecho ni en una ni en otra Universidad.
P- Se dice que en Venezuela los altos funcionarios de gobierno viven
muy bien, no pasan necesidades, que son como de otra clase. ¿Que
opinión tienes con respecto a eso?
CS- Eso existe, se dice de manera generalizada pero no quiere decir
que uno tenga pruebas en la mano para denunciar a nadie. Los casos de
corrupción son sonados, los que se conocen. Pero la cuestión es,

¿Que quiere decir que vivan mucho mejor? Yo creo que a la
mayoría de los ministros uno no los ve en la calle, no agarran
transporte público, no los ve haciendo mercado o en la cola del banco.
Uno podría decir que un funcionario con semejante nivel de
responsabilidad requiere apoyo, para que pueda dedicarse a trabajar a
tiempo completo. Y sin duda hay un tema de seguridad real. Recordemos
las guarimbas hace apenas un año. No era necesario ser funcionario de
gobierno para estar en peligro, basto para muchos tan solo ser
chavista. Y hay que decir que el magnicidio frustrado contra el
Presidente y su Gabinete, vuelve a poner sobre la mesa el tema de la
seguridad. Así que claro que debe haber protección, pero también  se
debe advertir que esto significa una desconexión con el mundo real.
Luego de que vivan bien porque tienen ingresos muy superiores al
promedio de la población, porque tengan un nivel de vida, habrá casos
que si y casos que no. Yo conozco personas que han asumido importantes
responsabilidades que no tienen carro, que no tienen teléfono propio,
usan los corporativos. Unos los ve y se da cuenta que tiene unos
cuantos kilos menos, como toda la población. Eso muestra cosas, que
están resolviendo de manera distinta Y no por vía de la corrupción. Sí,
hay corruptos y también hay un montón de gente honesta en el gobierno
P- ¿Que te pareció la marcha campesina?
CS- Me pareció algo extraordinario. Nadie le ha hablado a Maduro en
público como estos compañeros dirigentes. Dijeron lo que el chavismo
le quiere decir al Presidente desde hace mucho. Más claro no se le
habla. Dijeron lo que todo el mundo sabe hace mucho tiempo. Además una
movida que yo creo que sorprende, porque no es un gran congreso
convocado por el gobierno nacional, no es una marcha convocada desde
el Estado, no es, como dice el Presidente, un movimiento social. Hace
rato que no aparecía algo como eso en escena.
P- ¿Podrías aceptar la caracterización de que sos una chavista que está molesta?
CS- Si, por supuesto! enojada, y mucho.  La razón es porque el gobierno no habla claro y resulta que con Chávez nos hablábamos claro,
Aprendimos a hablar, a  ser escuchados, van juntas las dos cosas,
hablarle a la gente es escucharla tambien. Por ejemplo el Presidente
ha anunciado lo de las empresas que no funcionan., pero ¿Desde hace
cuantos años  sabemos de empresas que no funcionan y no producen? Es
más, ¿Y cuántos tenemos responsabilidad en eso? Y hablo en plural.
Porque mucho podemos hablar del desarrollo de la economía comunal y
del sector de la economía comunal, pero compañeros conocidos fuimos
incapaces de trabajar juntos, teniendo una tremenda experiencia
acumulada. Somos corresponsables de algunas cosas. Yo creo que hay que
pensar si vamos a seguir gobernando solos. La derecha es la derecha, y
sabemos todo lo peligrosa que es. Pero hay cosas que hemos hecho muy
mal y no podemos ocultarlo. Creo que es un error gravísimo del
Presidente asumir toda la responsabilidad del gobierno, como si el
gobernara solo. No hay persona del planeta que pueda gobernar solo.
Hay ministros con responsabilidades. Hay ministros históricos todavía
en funciones o que han dejado de estarlo. Pero no hay
responsabilidades sobre lo que se ha hecho mal. A mí me encantaría ver
al Presidente despachar (despedir) a algún ministro y hacerlo
responsable públicamente de las cosas que ha hecho mal. Por ejemplo,
hace tres días tuvimos a Caracas y varios puntos del país sin
electricidad y nadie se hizo responsable de lo que sucedió. Tenemos un
Ministro de Energía. El problema es quién se hace responsable de los
problemas y quién es sancionado. Yo me pregunto si con esa ausencia de
autocrítica y alivio de las responsabilidades, no se hace muy, muy
peligroso gobernar solo. ¿Qué quiere decir eso? ¿Gobernar con la
derecha? No, gobernar con la gente. Y ahí está la Marcha Campesina.
P- Tienes una hija de quince años, ¿Te animarías a tratar de ver el
futuro con los ojos de tu hija?
CS- Creo que mi hija recordara toda la vida que tuvo una mama
demasiado chavista. Y va a tener esa mirada del chavismo inicial de
los primeros años y también seguro va a recordar los cambios de su
mamá en la medida que el gobierno y el proceso bolivariano ha ido
cambiando también. No dudo que se nutrirá de las contradicciones
presentes en  la vida familiar.
P – ¿Si en este momento a tu hija le ponen delante una urna, que hace?
CS – Creo que diría que, afortunadamente, todavía no le toca votar. A
veces pienso que si yo tuviera quince años y me tocara vivir este
tiempo habría muchas cosas que no podría entender. Y se me
presentarían preguntas importantes como ¿Tanto estudiar para qué?

¿Tanto trabajar para qué? No quiero con esto decir que lo
mejor es no estudiar o no trabajar. Mucho menos no seguir aportándole
al chavismo. Muchos hemos trabajado mucho y estudiado mucho sin
necesariamente haber logrado aportar todo lo que hubiéramos querido al
proceso. Son preguntas difíciles porque los proyectos individuales y
colectivos se entretejen. Pensemos en la cuestión económica que, como
sabemos es política. El problema ahora es que no hay trabajo que
te permita vivir por las razones que ya conocemos y también por
algunas cosas no dichas. Me refiero a nuestros errores. Está claro que
estamos en el ojo del huracán, que es por petróleo la cosa, por
atrevidos, por creer que otro mundo es posible, entre muchas otras,
que vienen por nuestras riquezas, el bloqueo, la guerra económica…
Todo eso es cierto y el magnicidio frustrado contra nuestro Presidente
lo confirma una vez más. Pero también nuestros propios errores,
nuestras ineficiencias han puesto en peligro al proceso. Creo que la
cuestión central sigue siendo el carácter participativo y protagónico
del proyecto bolivariano en todos los ámbitos y especialmente el
económico-productivo en este momento. Creo que esto hay que decirlo con
todas las letras para que podamos actuar sobre eso.

Caracas, 6 de agosto de 2018

 

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