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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Chubut: ¿victoria o derrota de lxs trabajadrxs de la educación? Esbozo de algunas conclusiones sobre el cierre de un conflicto

19 Nov,2019

por Daniel Root

Luego de diecisiete semanas de paro ininterrumpido el conflicto entre lxs docentes y el gobierno chubutense llega a su fin, al menos momentáneamente. A la hora del balance, ¿debemos pensar en una victoria o una derrota de la clase trabajadora?

¿Podemos hablar de victoria cuando los acuerdos paritarios firmados en el mes de marzo del presente año no se cumplen y ya no se cumplirán? ¿Podemos hablar de derrota cuando la movilización popular logró que la legislatura provincial aprobara por unanimidad una ley que destina fondos para infraestructura escolar en forma mensual en una provincia en la que las escuelas públicas llevan años de abandono? ¿Es un fracaso haber conseguido la renuncia de Federico Massoni, uno de los ministros más importantes del gobierno provincial, responsable intelectual de la represión a lxs docentes en la funesta madrugada de la ruta 3, impulsor de la criminalización de la protesta en la provincia y alineado a nivel nacional con Patricia Bullrich? El desgaste de la imagen del ajustador Mariano Arcioni ¿no es resultado de esta lucha? Las repuestas a estas preguntas no son sencillas y no es la intención de este texto brindarlas, sino aportar algunas ideas para su discusión.

El proceso de lucha en cuestión alcanzó niveles de conflictividad altísimos que pusieron en aprietos al gobierno de Arcioni. El bloqueo a la playa de tanques en Comodoro Rivadavia y a la poderosa Aluar en Puerto Madryn fueron momentos culminantes, sumados al lamentable fallecimiento de las compañeras Jorgelina y María Cristina mientras regresaban de una masiva movilización en Rawson. Fue en ese momento cuando, el ahora presidente electo, Alberto Fernández, acudió al rescate del gobernador provincial que se hundía en su propia torpeza política: cuando las condiciones parecían encaminarse hacia el juicio político a Arcioni, los diputados del peronismo provincial desistieron de impulsarlo (el premio por ese aire brindado se reflejará en la conformación del próximo gabinete provincial, cuando el gobernador asuma su próximo mandato el nueve de diciembre).

La extensión del conflicto permitió que se desarrollaran numerosas acciones, además de las antes mencionadas, que incluyeron: tomas de escuelas, festivales, acampes, paros nacionales, cortes de ruta a lo largo de toda la provincia, bicicleteada y caminata desde la cordillera hasta el mar. Es necesario señalar que muchas de ellas fueron impulsadas por las bases y acompañadas (¿a su pesar?) por la dirigencia sindical, y muchas otras fueron ninguneadas y hasta boicoteadas por esta última.  

Por arriba, el gobierno jugó sus cartas apostando, con éxito, a la desarticulación de la Mesa de Unidad Sindical. Para ello contó con la complicidad de la burocracia, cuyo emblema principal en nuestra provincia es el inefable secretario general de ATE Guillermo Quiroga, quien a poco de haberse bajado de la lucha se jactó de haber sido el más inteligente a la hora de negociar con el gobierno. La estrategia gubernamental logró el aislamiento de lxs docentes en la lucha sumado a un amplio nivel de cuestionamiento de las familias afectadas por la falta del servicio educativo.

Los acontecimientos de los últimos días parecieron reflotar una lucha que venía decayendo: la represión frente a la casa de gobierno en la que se produjo la detención del secretario general de la ATECH, Santiago Goodman, el descuento masivo de los días de paro a todxs lxs docentes y la consecuente renuncia del ministro coordinador, Federico Massoni, y el de Educación, Paulo Casutti. Esta situación se transformó en una oportunidad para cerrar el conflicto de forma decorosa para ambas partes, por lo menos hasta 2020. El gobierno se comprometió a devolver los días descontados a todxs lxs docentes y a pagar (muy fuera de término y devaluado) lo firmado en las paritarias, aunque sin fecha precisa. El desgaste luego de las históricas diecisiete semanas de lucha hizo mella en las fuerzas de lxs trabajadorxs.

Resulta claro que el cierre de este conflicto brinda una oportunidad para reflexionar sobre los errores cometidos y reagruparse para el año entrante, rescatando la experiencia adquirida en estos cuatro meses de lucha. El 2020 se avizora con un panorama aún más complejo: con un gobierno “progresista” a nivel nacional que apunta todos sus cañones a un “pacto social” y a introducir en nuestra provincia la megaminería “responsable”, que se encuentra prohibida por ley y no cuenta, ni por asomo, con licencia social.

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