Corre Santiago

Corre, le explota el corazón, le quema la garganta, escucha las amenazas de los gendarmes como promesas que se cumplen. Corre, siente el miedo en la boca, le hierve la sangre, extraña a su vieja. Corre Santiago, como corrió Luciano. Corre Rafael, corre Pablo con sangre en las manos, corren los pibes. Corren solos, rajan, se arrepienten con la certeza que ya es tarde. Corren perseguidos, corren sabiendo que pierden, que siempre pierden.

Corren los guachos y van a ser grito, posteo, especulación, oportunismo y olvido. Las balas cada vez más cerca, los perros ya los alcanzan y las lágrimas que casi no los dejan ver que hay adelante. Corren como corren todos los pibes por los que casi nadie marcha, corren porque no queda otra. Corren queriendo atravesar lo inexplicable, queriendo ya no estar, queriendo que todo termine porque muchas veces es peor seguir. Corren y no imaginan ser bandera, pintada, foto, avatar, mentiras.

Corre Luciano y miraron para otro lado los que descubren ahora que la policía es brava, que hay represión, que las cárceles están superpobladas. Corre picadas el Negrito mientras la abuela espera sentada en una de esas sillas de jardín, corre Lorena antes que vuelva el novio de la mamá.

Corre Santiago hasta las generales, aunque la senadora no se acuerda más, hasta que cambiamos el avatar. Corre el olvido, corren los militantes a confirmar un toque lo que ya querían que pase. Corren todo, pero no corren la mentira. Corremos todos torpemente mientras los pibes se desangran tirados en la calle.

*Diego Valeriano es Integrante del portal Lobo suelto.

Fotos: Colectivo Manifiesto para La tinta.

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