Cuando los recortes son la real locura

Peligra el festival y congreso Una puerta a la libertad – No al Manicomio. El encuentro se realiza hace casi tres décadas, con el arte como herramienta de inclusión social, pero la ONG organizadora denuncia que este año podría suspenderse porque el Ministerio de Turismo no pagará la comida de los participantes en Mar del Plata.

El festival y congreso latinoamericano Una puerta a la libertad – No al manicomio es único en el mundo. Funciona hace casi tres décadas. Cada dos años, cientos de usuarios del servicio público de salud mental, tanto externados como internados, viajan a Mar del Plata para reunirse alrededor del arte como herramienta de inclusión social, mostrando los trabajos que desarrollan en talleres, y con el fin de intercambiar experiencias y abrir espacios de debate y de concientización a la comunidad. En una situación “inédita”, la Red Argentina de Arte y Salud Mental, organizadora del encuentro, denuncia que este año podría no realizarse porque el Ministerio de Turismo le restó apoyo.

Desde 1997, el festival se realiza en Mar del Plata. Antes, había tenido ediciones en la Ciudad de Buenos Aires y en Misiones, impulsadas por el Frente de Artistas del Borda (FAB), que promovió posteriormente la creación de la Red. Los participantes se hospedan en uno de los hoteles del complejo turístico de Chapadmalal y las actividades –espectáculos, recitales, charlas y seminarios, entre otras– se realizan

en el Centro de Arte Radio City + Roxy + Melany. El 70 por ciento de quienes viajan son usuarios y usuarias con padecimiento mental del sistema de salud del Estado, internados y ambulatorios, “con un alto grado de vulnerabilidad social”, como resalta la Red en un comunicado. Esta ONG reúne a grupos, instituciones e individuos que trabajan con actividades culturales en pos de la desmanicomialización y en todo el país. “Desmanicomialización no sólo en cuanto a las instituciones, sino también las cabezas y los corazones, a través de una producción artística de calidad”, define Gabriela Otero, vicepresidenta de la organización y directora del grupo teatral El Brote (Río Negro).

Un capítulo fundamental de la desmanicomialización –la transformación de la atención de la salud mental, que implica la abolición del manicomio– es el festival que debería realizarse en noviembre. Desde la quinta edición, el Ministerio de Turismo garantiza alojamiento y comida a los participantes. Pero ahora, mediante la Dirección de Prestaciones Turísticas, si bien ha confirmado el alojamiento en el hotel 5 del complejo de Chapadmalal para 800 personas durante seis días, se niega a aportar las comidas. Es un presupuesto de 285 pesos por día por persona, lo que representa un costo total de casi 1 millón y medio de pesos. Un gasto que la Red –que es una organización sin fines de lucro y que ya se ocupa de los traslados– no puede afrontar. Y, por supuesto, menos aún los pacientes, en la mayoría de los casos doblemente estigmatizados: “por locos y por pobres”, en palabras de Otero.

“Queremos hacer pública esta situación ante la angustia, tristeza y malestar que observamos en las delegaciones que esperan largamente estos festivales”, se lee en el comunicado que elaboró la Red el pasado fin de semana, cuando delegados de distintas regiones del país se juntaron en el Hospital Borda. La situación afecta a 50 delegaciones. La última edición del festival se hizo en 2015 (la del año pasado se dilató para éste debido a las elecciones legislativas). Según informó Liliana Cobe, presidenta de la Red, el argumento que les da la Dirección de Prestaciones Turísticas, a cargo de Alejandro Geretto, es que el dinero que se iba a usar para las comidas debe ser empleado para la puesta en valor de los hoteles del complejo. “No creemos que sea correcto que eso se pague con la comida de personas tan vulnerables. En principio nos dijeron que iban a ver de revertir esta medida, pero en los últimos días hubo un ‘no’ rotundo. Los festivales tienen como finalidad la rehabilitación, la inserción, el compartir experiencias. Han contribuido mucho a la salud mental comunitaria. Y constituyen un derecho que hemos ganado con esfuerzo, respeto y participación”, explica. La última reunión de los integrantes de la ONG con Geretto fue hace tres meses.

Otro de los objetivos del encuentro, según puntualiza Otero, es “cuestionar el imaginario social en relación a la locura”. “El arte es extraordinario como transformador de la realidad cotidiana de las personas”, agrega Andrea Talone, representante de talleres artísticos que se realizan en el hospital Gobernador Centeno, en General Pico (La Pampa). Durante los días que dura el festival, los participantes recorren las calles céntricas, visitan el mar. Algunos lo ven por primera vez. Hay quien come con cubiertos después de muchos años, historias de amor que nacen, varietés culturales hasta tarde en el hotel, llantos de emoción al bajar del escenario. Lejos del arte terapia, la red entiende al arte “como un modo de vivir y de existir” y “un ejercicio de autonomía”, según define la psicóloga Macarena Cámpora, del hospital Castro Rendón (Neuquén).

Sin rodeos, Carlos Moretti sentencia: “El arte cura”. El hombre es actualmente integrante de la comisión directiva de la Red y coordina un taller del FAB. Pero la primera vez que participó del festival estaba internado en el hospicio. “Puedo hablar de mi ejemplo personal, de lo que significa eso: salir de un lugar como éste y ser llevado a Mar del Plata. No era la primera vez que iba, pero sí lo era para muchos de los que estaban ahí conmigo. La gente se siente redignificada primero ante sí misma: es capaz de crear arte de calidad y presentarlo en un evento. También se da la redignificación ante el afuera. La gente de afuera dice, ‘epa, la locura no era como yo creía’”, analiza Moretti. “Salí de acá gracias al Frente de Artistas, que una de las primeras cosas que hace es cortar el aislamiento”, remarca.

“Somos una ONG que hace aquello que debería hacer el Estado. Así que tendríamos que tener todavía más apoyo, porque hacemos sin costo para el Estado una actividad que le hace mucho bien a los ciudadanos en general. La del Ministerio de Turismo es una decisión política que va en contra de la Ley Nacional de Salud Mental”, dice Cobe. El congreso ha sido reconocido por la Unesco, la Legislatura porteña, la Cámara de Diputados de la Nación, la ex Secretaría de Cultura y el Concejo Deliberante de Mar del Plata. “A pesar de las maravillas que causa la intervención del arte en el campo de la salud, ciertos sectores del Gobierno abortan esta posibilidad”, concluye Alberto Sava, fundador y director del FAB. PáginaI12 intentó comunicarse con Geretto para consultarle por esta decisión de la Dirección, pero no obtuvo respuesta.

 

 

fuente: https://www.pagina12.com.ar/122367-cuando-los-recortes-son-la-real-locura

 

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