El 8 de marzo lésbico e incómodo

#8M Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis, iniciativa en la que se refleja la historia de luchas y reclamos de estos colectivos. El 2018 no fue, ni será, diferente. Puestxs a tomar conciencia sobre vulneración de derechos, dialogamos con Lore y La Negra, de la Asamblea Lésbica Permanente, para conocer qué lugar ocupan en esta lucha las disidencias sexuales que se sienten interpeladas por el “ser mujer”

A lo largo de la historia, las mujeres han sido invisibilizadas como sujetas activas; así, han resonado a los cuatro vientos sólo las voces, sentimientos y ejercicio del poder de los hombres, esto incluye guerrilleros, educadores, historiadores, científicos, militantes, etcétera, con la obvia consecuencia de un punto de vista sesgado en un sistema de ideas cerrado -convenientemente- al que le ha faltado incorporar multiplicidad de perspectivas que abarcan la vida humana. De la misma manera, las personas con identidades disidentes también han sido negadas, excluidas e invisibilizadas de la historia.

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, y como día de lucha, se consensuó a la vez el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis, cuya primera versión a nivel  nacional -en este siglo- fue convocada a pocos días del 31 Encuentro Nacional de Mujeres (2016), como respuesta inmediata y autoconvocada al violento femicidio y violación de Lucía Pérez, una niña de 16 años. A partir de aquel momento, la intervinculación con las luchas a nivel internacional que ha llevado adelante el movimiento de mujeres -en sentido amplio y no biológico- fue puesta en evidencia ante lo masivo de las marchas y las actividades realizadas tanto para el año anterior como para el reciente 8 de Marzo de 2018 en todo el mundo. Durante la entrevista, realizada días previos a la marcha, Lorena y La Negra plantearon el interrogante qué es ser mujer, necesario para entender el cuestionamiento respectdo de la igualdad, y a su vez, comprender qué sienten las disidencias sexuales interpeladas por “lo femenino”.

“Al vivir en un sistema capitalista que normativiza nuestra fuerza de trabajo generizada, todo lo que sale de la norma tiene que ser discriminado, burlado, reprimido, encarcelado, criminalizado; discriminación que responde a estos mandatos como también responde a mandatos biologicistas”, remarcó Lore, y aclaró: “El binarismo responde a un paradigma biológico. Son dos sexos y si querés salirte de esos dos sexos, ‘te adaptás’, como he escuchado decir a feministas biologicistas”.

La heterosexualidad nos brinda la comodidad de reproducir lo dado sin cuestionarlo y sin que nos cuestionen, o sin cuestionar por ejemplo que la heterosexualidad “es el instrumento que tiene el patriarcado para que la fuerza de trabajo sea normativa, generizada y disciplinada, y esto conlleva los distintos roles que nos quieren imponer a las mujeres y a los cuerpos”, aclaró Lorena. Si buscamos en los sótanos de la historia encontraremos identidades disidentes incluso previas al capitalismo y que de acuerdo a cada contexto o situación político-social se han camuflado como estrategia de supervivencia, porque ser libremente lo que quieras ser, ocasiona la muerte, literal o simbólica; lo mismo ocurrió con las mujeres que no respondían al rol regulatorio definido para ellas; léase, por ejemplo, poblar al mundo como dios manda. “La mirada de la sociedad es profundamente biologicista, normalizadora y heteropatriarcal”, y si bien la situación general parecería tener un alto nivel de concientización social, Lorena abre otro panorama: “Discursivamente, frente a las nuevas legislaciones -Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, Educación Sexual Integral- hay un visto bueno, pero al momento de defender o reivindicar derechos, la sociedad da un paso al costado. Lesbianas visibilizadas o travas reciben miradas reprobativas. Incluso comentan situaciones de acoso y violencia vividas en las calles. Además, llama mucho la atención que dos chicas, dos chicos, o maricas manifiesten su identidad aun sólo desde su expresión; incómoda. Y esta incomodidad es política, pero la incomodidad no debería existir si estamos hablando de proyectos más inclusivos a nivel social”.

Feminismo y Encuentros Nacionales

“En los noventa, durante un Encuentro Nacional de Mujeres, le negaron la participación al Colectivo Travesti Trans porque no respondía a la lógica binaria”, dijo Lorena. Recién hace tres años, Lohana Berkins ingresó de prepo e hicieron un taller autogestionado, y el año pasado, en Chaco, el taller Mujeres, Travestis y Trans fue oficial, con alta concurrencia disputada con el taller de Prostitución/Trabajo sexual.

La Negra es Sabrina por su nombre de nacimiento, al que ha renunciado “por ser católico”,  prefiere que la traten como Negra o Negre. El año pasado participó del Taller (hubo más de uno) y dijo que “uno de los pedidos surgidos fue el cambio del nombre por el de Lohana Berkins -figura indiscutida más allá de las diferencias que puedan haber- o el de otra activista, sobre todo porque no quieren cerrarse en la idea de mujer. El travesti trans femenino discute con esa figura de mujer binaria”. Figura que proviene de un feminismo más esencialista y positivista -remarcó Lorena-, para quienes ser mujer queda definido de acuerdo a cánones médico-biológicos: “Mujer blanca: con cuerpo específico, tiene vagina, determinado tipo de tetas, hasta faltaría que definan determinado tipo de cintura”, sonrió con ironía. “Las lesbianas, travas y trans que van a los Encuentros se plantean su participación política -continuó- , y aquella expulsión -aún no del todo resuelta- demuestra la necesidad de preguntarnos ¿qué es ser mujer?, pregunta que es política”.

Las estrategias

El Día de la Visibilidad Trans Cis Lésbica es 7 de marzo. “La fecha surge a partir del asesinato de Pepa Gaitán, asesinada por el padrastro de su pareja. Pepa fue una lesbiana de barrio, chonga, con las multiples opresiones que ello implica. La Asamblea Lésbica Permanente surgimos -cuentan- para organizar el 7 y para exigir la libertad de Higui y su absolución. Bajo la consigna Tu incomodidad es política, queremos reivindicar la historia de lucha del movimiento lésbico y nuestra estrategia es la visibilidad”. Y dentro del movimiento de mujeres, “es pelear contra los discursos biologicistas, esencialistas, binarios, que para nosotrxs reproducen la misma lógica patriarcal, normativa, etc. y, principalmente, vulneran derechos en lo cotidiano, por ello nuestra participación y estrategia es pujar en estos espacios para tener voces”, cerró Lorena.

Los privilegios y las violencias

Genitalidad o identidad, si sos leída como varón, cargás con los privilegios del patriarcado, como cuenta Negra con referencia a los gestos del patriarcado: “El mozo me da la cuenta a mí. Cuando se rompe algo en casa, mi suegra le dice a mi compañera si está Sabrina. De hecho, no me percibo varón, me perciben así, entonces me endilgan privilegios. En la fábrica, otros compañeros me leen varón y hacen comentarios del tipo ‘qué buena esta flaca’, con lo que no tengo nada que ver, pero en cuanto te sentís cómodx en este lugar, empezás a reproducirlo”. Justamente su planteo es no invisibilizar sino discutir: “Las relaciones de poder no funcionan igual en los cuerpos disidentes que en los cuerpos que son parte de la hegemonía, por más que identifiquen sus privilegios. Así como decimos que el varón, sólo por ser varón, recibe una serie de privilegios; la mujer heterocis tiene privilegios en comparación con las lesbianas, las travestis, el pibe trans. Y esos privilegios se fundan precisamente en cuestiones biologicistas. Hay que revisar. Sufrimos una serie de violencias estructurales y no entiendo cómo aún existe un feminismo fundado en que somos lo mismo porque si tenemos vagina somos mujer; claramente no somos lo mismo. Culturalmente no tiene que ver con vagina sino con sistema de opresiones. A mí no me define lesbiana portar vagina y tener relaciones con personas que portan vagina; me define lesbiana una posición política ante el patriarcado, ante la vida, ante mis padres, ante la iglesia, ante todo”, remarcó, mientras quien suscribe intentaba dar vuelta los pensamientos binarios, amasarlos, volverlos a construir y desarmarlos nuevamente.

A la violencia estructural se suma la represión cuando además de incomodar por el solo hecho de transitar libremente con tus cuerpas y cuerpos disidentes, te besás en público. Mariana Gómez, se dio un beso en la boca con su compañera Rocío, y lo hizo en el espacio público; aquel del que nadie se escandalizó cuando fue enrejado. Hoy está procesada por “resistencia a la autoridad”, frase que titula las causas vinculadas a control social. “Las fuerzas policiales intervinieron violentamente, la tiraron al piso, no le reconocieron su identidad: la llamaban pibe y le exigieron mostrar certificado de casamiento”, contó Lorena. Finalmente, el Tribunal confirmó el procesamiento en primera instancia de Mariana: ni la jueza María Fontbona ni los jueces de apelación quisieron escucharla pero cierran la investigación.

Resuenan sus palabras a la salida de la audiencia del 27 de febrero: “Por esta situación absurda, a mí me procesan en menos de cuatro meses. Yo denuncié a una persona por haberme violado durante 16 años y tardaron un año y medio en procesarlo. Cuando me llevaron a la comisaría del subterráneo, me sentí violada de nuevo. Me hicieron mostrarles mis partes íntimas a tres policías femeninas. Me da bronca, porque desde que tengo conciencia ningún juez me dio oportunidad de nada”. El anuncio del fallo no fue dado a conocer el 6 de marzo como estaba previsto sino que dejaron pasar el 8M para hacerlo, ¿por qué habrá sido?  “La puja está en el grado de visibilidad y aceptación por parte de la sociedad para considerar delito a un beso -especifica la integrante de la Asamblea Lésbica-. A diferencia de otros casos de besos en los que la sociedad también señala, criminaliza y no le gusta, en este caso hubo una fuerte intervención de la Policía, lo que lleva a pensar si no estamos volviendo a los edictos policiales, como sucedió en la dictadura y principios de los noventa, cuando no podían estar en las calles los homosexuales, las chicas, las travestis. Hay un límite bastante fino entre los edictos policiales y el caso de Mariana”, dijo Lore.

¿Por qué le levantaron los cargos a Mariana?, ni Rocío ni Mariana están al servicio del patriarcado, pero Mariana, encima, “es leída como varón, es a ella a quien hay que aplicarle un correctivo mayor”, aclaró la Negra.

Así como se oficializó el Taller de Mujeres, Travestis y Trans, hoy este colectivo puede intervenir en la organización y toma de decisiones de los ENM que paso seguido, en términos de proceso, seguramente se discutirá cambiar las siglas; camino que aún continúa generando tensiones y bienvenidos cuestionamientos de los cuales surgen los cambios profundos, porque de eso se trata la lucha feminista de la mano del feminismo popular y comunitario, de interpelar, de llevar al límite cada una de las verdades y prácticas patriarcales colonialistas. Remarcamos entonces la pregunta planteada por las entrevistadas: ¿qué es ser mujer? Y dejamos la propuesta de Lore, enfocada en el deseo: “Problematizar la posibilidad de deseo y plantearnos un mundo más libre, no igualitario porque no somos iguales. Desarmar el binarismo entre razón y cuerpo, y empezar a trabajar con masculinidades antes que con roles de sexo. Parte de la relación de fuerzas existente dentro del movimiento de mujeres, con fuerte discurso y prácticas biologicistas, tiene que ver con el actual avance de la derecha”.

Diccionario breve y muy ilustrado

CIS: “Cuando nacés, te imponen un género generalmente fundado en tu cuerpo leído por los médicos, y así se te cría, si vos coincidís en tu percepción de género con ese género que se te ha asignado, sos cis”.

Fuente Todo Paternal

Foto  besazo octubre 2017

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