El tango que empodera

Con arreglos clásicos y contemporáneos, la orquesta atípica compuesta por 33 músicas, cuestiona y deconstruye los mandatos de la masculinidad en el género. Forma parte de una red de orquestas de mujeres que se organizan de manera autogestiva y que ya incluye géneros como el jazz y el folclore. “Hay una necesidad de tocar juntas para sacarnos de encima al patriarcado”, dicen.

Olga Epstein recuerda todavía el primer día en que llevó a su hijo Julián al ensayo de La Empoderada. Tenía tan solo un año y no había con quién dejarlo: entonces Olga lo cargó en el porta bebés y cantó frente a todas, sin más que sentirse plena y orgullosa de lo que estaba haciendo. Confiesa que hasta ese día, le había sido imposible congeniar las dos cosas. Es decir, “vivir mi maternidad y mi carrera profesional, sin pedir permiso”. Sin la necesidad de sufrir “esa tensión constante” que tenía cuando le tocó trabajar rodeada de hombres. Eso había cambiado de un momento a otro, casi por sorpresa, cuando le hablaron de armar un proyecto de orquestas de mujeres músicas.
Olga sintió curiosidad. Y dio rienda suelta a su deseo de hacer música. “Ahora estoy re metida”, dice. Como otras mujeres que se comprometieron de lleno en la movida, a partir de una iniciativa lanzada al aire, en una conversación de Facebook, de formar un grupo de cuerdas. “La gente empezó a comentar, y en un día llegamos a ser 100 personas. Sentimos que contábamos con el espacio, y explotó. Había una necesidad de participar muy grande”, asegura Pamela Victoriano, violinista, cantante, arregladora, directora y una de las precursoras de la orquesta La Empoderada.
Desde un principio, Pamela estuvo a cargo de encauzar este movimiento en pleno auge de mujeres músicas. “En la primera reunión propuse hacer dos o tres orquestas típicas tradicionales, además de un grupo de guitarras y vientos”, nos cuenta.

La Empoderada reúne a 33 mujeres que realizan un repertorio de música porteña.

Muchas mujeres queriendo expresarse y generar su propio lugar de pertenencia donde desarrollar y potenciar habilidades, pregonando el compañerismo y solventando los principios de la lucha. A Pamela le estalló el teléfono. Es por eso que a principios de este año, se construyó la Red de Orquestas de Mujeres, para articular las ideas que iban surgiendo a medida que crecía el entusiasmo. Y del mismo modo, coordinar el trabajo de las orquestas, que para ese entonces ya habían sido separadas por género musical: tango, folclore, jazz, música clásica y celta.
De Capital. Del conurbano bonaerense. Del interior del país. Incluso gente proveniente de países vecinos. Única en su especie, la orquesta atípica La Empoderada reúne a 33 mujeres que realizan un repertorio de música porteña, a partir de compositores clásicos y contemporáneos, con arreglos propios, y otros tantos arreglos de personas que dieron una mano y bancaron el proyecto. Porque lo excepcional aquí, más allá del número de mujeres que integra la orquesta, es el hecho de incorporar y restituir instrumentos que con el correr de las décadas han perdido peso dentro del tango, como la guitarra, la flauta traversa, el clarinete, y el clarinete bajo.

En un principio, 70 mujeres llegaron a integrar la orquesta. No hubo selección previa, ni audición. Tampoco una consigna en particular. “La convocatoria fue totalmente abierta”, dice Daniela Amarillo, violinista, quien destaca lo importante que es poder “respaldarte en tus compañeras”, al compás y en conjunto, bajo los encantos de la sororidad musical como herramienta revolucionaria. Quizás esa haya sido una de las claves de que existiera tanto poder y química en el grupo, y que pudieran concretarse las buenas intenciones. “Es como si nos conociéramos de antes. Y sólo tocamos cinco veces juntas. Es increíble que nos hayamos organizado tan bien, y en tan poco tiempo. Hay mucho trabajo atrás. También están la familia y los amigos y amigas, que son una parte muy importante”, suelta Olga, aún sorprendida por el fenómeno.

La gente se siente identificada, sabe que lo que decimos es verdad.

Dentro de la Red de Orquestas de Mujeres, el laburo, de principio a fin, es autogestivo y de carácter horizontal: “Nos separamos en comisiones y dividimos las tareas. Cada una se ocupa de algo y tiene un rol necesario. Esa pasa a ser la base de nuestra existencia”, agrega Olga, una de las nueve cantoras que tiene La Empoderada.
Lo determinan basándose en capacidades y preferencias para desempeñar cada rol. Por ejemplo, están quienes se encargan de la producción y la puesta en escena, las intervenciones y proyecciones durante el espectáculo, que es “muy real” y “conmueve”. Simultáneamente, otro grupo está a cargo de la difusión y el merchandising de la orquesta durante los shows. Todo en función de la cooperativa, que para el 2019 planea formalizarse como una asociación civil, y dar charlas y seminarios a los pibes y pibas en las escuelas: “Que sea una orquesta educativa. La mayoría de las chicas son docentes, por lo que hay mucho valor educativo en el grupo”, revela Pamela.
“Somos muchas porque queremos serlo”

Corría agosto de 2018. En un bar con perspectiva de género, en el barrio de Palermo, debutó La Empoderada. Todo el mundo lloraba. Recién ahí, Pamela tomó dimensión de lo que la orquesta provoca en el público. “La gente se siente identificada, sabe que lo que decimos es verdad”. Tuvieron la misma repercusión cultural y popular en uno de los últimos shows, durante el Festival de Tango en La Boca –entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre–: emocionaron a todos y todas cuando recordaron a Lucía Pérez, de 16 años. La crueldad con la que la mataron, y el fallo de los jueces que absuelve a los culpables del femicidio en Mar del Plata. Más tarde, las movilizaciones dejarían en evidencia el repudio masivo en la calles.

La que siempre queda marginada en el tango y en la vida, es la mujer.

“Hay una necesidad y una militancia personal, y de grupo, de tocar juntas para sacarnos de encima el patriarcado, porque lo tenemos dando vueltas todo el tiempo. No es para nada fácil llegar hasta este lugar. No te dan el espacio. Y no somos una orquesta de señoritas. Conozco muchas mujeres y hombres del género que se están deconstruyendo”, analiza Pamela. Una muestras es el diálogo entre los cuerpos, en gozar de la libertad de elegir con quién bailar, sin ataduras ni prejuicios. Son los encuentros y las milongas Queer que promociona la compañía de danza “Tango entre Mujeres”, con dirección y coreografía a cargo de Anahí Carballo.

Olga hace un recorrido a lo largo de su vida. Porque al igual que sus compañeras, continúa deconstruyéndose. Siente que recién ahora está tomando conciencia, atando cabos y pensando en todos los episodios, ya sea de desvalorización, violencia y acoso, que le ha tocado atravesar como mujer. “La que siempre queda marginada en el tango y en la vida, es la mujer. Y por eso tiene que salir a defenderse. Pero no hacemos esto para defendernos o atacar, sino por un deseo de hacer tango. Y hacerlo de una manera en la que te sientas completamente confiada y cómoda. Eso nos permite trabajar tranquilas”, aclara.
Mientras, en el Congreso evalúan si aprobar o no el proyecto de Ley de Cupo Femenino en la Música, presentado en octubre pasado, el cual exige que haya un 30 por ciento de artistas mujeres en festivales y ciclos musicales en vivo (según estudios recientes, la participación de las mujeres es menor al 10 por ciento). Porque pese a las conquistas, la lucha feminista continúa más firme que nunca. Ampliar horizontes, y lograr que las mujeres tengan lugar en los escenarios es la premisa de las orquestas que integran la red, como la Sisters’Jazz Band (jazz) y La Suculenta (folclore). “Somos muchas porque queremos serlo. Ojalá que haya más empoderadas y orquestas de mujeres. Necesitamos ser más”, pide Pamela.

 

fuente:revistacitrica.com

Please follow and like us:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.