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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

El traidor

27 Jun,2019

por | Silvio Schachter

“Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión”

La náusea, Jean Paul Sartre

 

Había alternativa, varias por cierto, unos días después de la foto, Urtubey con Lavagna, Pichetto con Macri, Massa con Fernandez y Schiaretti, el amigo de Mauricio, agradecido con los votos que le regalaron a cambio de nada, se refugió en su feudo esperando otra ronda.

En la ruleta de la política los muchachos tienen todos los números. En el juego de la sillas, entre vuelta y vuelta, cada cual encontró su asiento. El variopinto espacio permite contener a diestra y siniestra sin mayores sobresaltos

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El amigo de hoy será el traidor de mañana y el de ayer ahora devino en compañero de ruta, y probablemente en poco tiempo volverá a ser nuevamente un renegado.

En el basurero de la historia encontraremos muchos célebres traidores, Dante Alighieri los  condenó al noveno círculo del infierno. Desde Caín hasta Judas Iscariote y desde Marco Junio Bruto hasta la Malinche, la figura del traicionero ha sido y es unánimemente repudiada, porque como dice un proverbio: “Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto”

Como en el amor y la amistad, en política la fidelidad ha sido siempre muy valorada, no casualmente el 17 de octubre es el día de la lealtad, un código moral que no logró impedir que el peronismo, al igual que otros partidos, hayan sido atravesados por un rosario de rupturas, reinicios y deserciones, entre los traidores Vandor fue considerado el bellaco por antonomasia, podio al que  tambièn se podría agregar al ex presidente nacido en Anillaco.

Pero la utilización de la figura del traidor es también un recurso frecuente para encubrir un fracaso y evitar la autocrítica, el bíblico chivo expiatorio. De esta narrativa no escapa la izquierda, con una extensa y dolorosa lista victimas

¿Que se traiciona? La confianza parece ser considerada el único parámetro para juzgar al perjuro.Las ideas, los principios, la ética, el compromiso con un programa y los electores, pueden sepultarse bajo el peso de la cultura de la post-verdad. La mayoría de los actuales acusados tienen una trayectoria donde solo exhiben como valores referenciales el beneficio propio, el  oportunismo, la genuflexión, la vanidad y diversos actos de corrupción, conductas que podrían asimilarse a muchos de los acusadores. Con este currículum la felonía debería ser considerada coherencia y no deslealtad.

El término traidor, bastardeado y devaluado, como tantas palabras usadas para prometer lo que no se cumplirá, cambia de destinatario con rapidez asombrosa. Massa que al momento de ser jefe de gabinete del kirchnerismo ya  conspiraba contra el propio gobierno y denostaba a Néstor y a Cristina ante inversores extranjeros y funcionarios norteamericanos, el mismo que acompañó a Macri para darle su apoyo en Davos y cuyas huestes votaron el pago a los fondos buitres y el  80 % de las leyes que llevaban el sello del  gobierno y llevaron al país a la actual crisis y endeudamiento, pasó a ser el principal coequiper y ya libre de pecados, fue rebautizado como aliado con un simple cafecito, el nuevo Jordán de la política. Su reciente ex socio en Alternativa Federal es quien ahora carga con el sayo del máximo traidor. Después de darle durante 12 años consecutivos el mando del bloque en la cámara alta, descubrieron que el senador rionegrino era una quinta columna. La ingenuidad es un estado, que hoy tablets y smartphones mediante, ni siquiera puede atribuirse a los niños, y nunca desde los tiempos del Cándido de Voltaire fue propia de los políticos.

En la tropa oficialista la apostasía no es delito, porque el credo es la chequera, y entre los CEOs cambiar de corporación es habitual, menos podrían quejarse por el comportamiento de los energumenos/as que arroparon en sus  listas y cargos, desde donde han farandulizado la estupidez.

Las trapisondas que en otros tiempos se disimulaban, ahora se exponen abiertamente como en un mercado donde la oferta de cargos, que  siempre es menor que la demanda, ha sido despojada de toda congruencia política e ideológica, dando lugar a una transa que se desarrolla frenéticamente y hasta el último minuto.

La negociación cupular para llegar a la lista única le dio un golpe de nocaut a la ficción participativa de las PASO, que ahora devino innecesaria y ha sido eludida por todos, empezando por los que la propusieron. Quienes se mofan con razón de los radicales, porque el macrismo los ningunea y se arrastran esperando conservar algún espacio, no acusan recibo que tampoco ellos fueron consultados para decidir quienes son los designados para la causa de desplazar al gobierno de los empresarios. Cuando la rosca está en temporada alta, la dedocracia es un vicio compartido, a pesar que el cerril verticalismo de inspiración divina y aceptación disciplinada ha mostrado reiteradamente su falibilidad e incongruencia.

En esta danza de disfraces los medios se involucran sin pudor. Este periodismo de escribas a sueldo, le dio aire a Lavagna y su coequiper para ayudarlos a quedarse con los volátiles votantes del gris y gelatinoso camino del centro, y quienes se declararon antiperonistas de raza, ahora alaban el ADN de Pichetto para ver cuánto puede rasguñar de ese espacio. En el otro lado del espejo edulcoran el perfil de Massa, pasando por lavandina sus archivos y apañando a la infame burocracia sindical, colaboracionista contumaz,  que ha sido funcional a todos los oficialismos. Dirigen su mensaje a una parte de la sociedad con alto nivel de tolerancia ante la impudicia extrema, acostumbrada a digerir sin filtro un variado menú de batracios aderezado de olvidos y omisiones y flojo de memoria. La difusión de mentiras a través de las redes, entre ellas las fake news, que suplantan el debate de ideas, se basa en la falta de interés en discriminar lo verdadero de lo falso, nadie verifica la fuente,  las opiniones no se construyen sobre hechos sino que al revés, se falsean hechos para sostener opiniones y creencias cristalizadas, cimentadas en odio de clase, racismo, xenofobia y miedo al diferente.

Así se fabricó el relato de una política capaz de cauterizar una imaginaria grieta que divide artificialmente  a los argentinos. La caza de arrepentidos y confundidos, tal vez pueda sumar votos, pero no hay hiato posible ante el abismo existente entre el paraíso de los más ricos y el infierno de los pobres.

Este cachivache de travestismo político, más que una tragedia o una farsa es un grotesco, donde como en la obra de Tito Cossa una insaciable Nona terminará devorando a los que le dan de comer. En el pragmatismo hiperrealista de la política argentina, donde todo vale y todo se puede justificar, la vara está tan baja que cualquier gusano la puede cruzar. El nivel de degradación de esta deshilachada democracia representativa escandalizaria al propio Maquiavelo.

Dijo Séneca hace casi 20 siglos.”No importa si hay viento a favor si no sabes hacia donde navegas ” peor aún será si hay viento en contra, lo cual aumenta el riesgo de naufragio,. Navegar sin brújula y sin bitácora, con más vacíos que propuestas, obvia que la historia enseña que sin rebeldía no hay cambio a favor de los que están jodidos.

El corto objetivo teleológico justifica la indefinición que pospone el debate para el dia despues, pateando para adelante la aprobación de la ley por el aborto legal y sigue  sosteniendo el fracking, la sojización, la privatización de tierra pública, el avasallamiento de los pueblos originarios, la destrucción de bosques y la utilización de los agrotóxicos que al igual que la megaminería están devastando el país envenenando a los seres vivos, la tierra y el agua. Los autoproclamados pagadores seriales ¿que harán con la deuda y el FMI ?, ¿serán juzgados los delincuentes que hoy gobiernan y fugaron a paraísos fiscales cifras siderales? ¿cuál será la política exterior y la relación con los poderes globalizados ? ¿qué pasará con la ley de medios, la policía del gatillo fácil y la corrupción generalizada? De reforma política nada, estas instituciones y sus normas existen para ejercer y sostener este sistema venal y ninguno de los privilegiados quiere escupir para arriba. Ponerlo en crisis sería una audacia impensada. De todo esto no se habla, ni hay agenda disponible, dar respuesta a estos interrogantes supone un desafío a los poderes centrales del capitalismo que no figura en los planes de los candidatos de la moderación.

Las alianzas construidas en base a  intercambio de favores llevaron en Brasil a la destitución de Dilma primero y a Lula a la cárcel después; no debería  olvidarse el dialéctico no positivo del entonces vicepresidente Julio Cobos, y la renuncia precipitada de Chacho Alvarez previa al colapso de la Alianza que terminó con el  final cinematográfico de la huida en helicóptero.

Nadie de los que proclaman la unidad con principios limitados, alzó una voz autocrítica, una mirada sincera sobre los fallidos y la mala praxis vocacional que facilitó entre otras cosas que gobierne el país esta banda de depredadores. Cuando el PRO gobernaba solo la CABA, los que hoy lo enfrentan acordaron muchos de sus proyectos, compartiendo entre otras maniobras la privatización del espacio público de la ciudad y defendieron el  status quo para garantizar la gobernabilidad, pues lo consideraron sólo un fenómeno local.

Sacar a Macri y sus aliados es condición urgente y necesaria pero no suficiente para derrotar al neoliberalismo colonial. De concretarse la derrota electoral de Cambiemos, en  ese nuevo escenario, demasiados de sus secuaces seguirán todavía con poder dentro y fuera del futuro gobierno, a los que se sumarán “los servidores del pasado en copa nueva”.  En el Parlamento, por encima de las voces valientes de la minoría de izquierda, seguirán definiendo los lobbistas, los tránsfugas y los testaferros de los caudillejos provinciales, pocas son entonces las probabilidades de cambiar algo si no se apuesta a la lucha, a una salida plebeya a tanta miseria, a transitar la  construcción de una verdadera alternativa a los poderes hegemónicos. La disputa dentro de los aparatos del Estado seguirá siendo desigual y aunque no se debe resignar la posibilidad de obtener conquistas bajo presión popular, que nunca es mecánica, no puede ser pensada como el único y principal espacio de confrontación.

Recomiendo por las dudas releer a Lampedusa para recordar la figura del gatopardismo: El príncipe Fabrizio Salina dice allí : “¿Qué haría el Senado de mí, un legislador inexperto que carece de la facultad de engañarse a sí mismo?, pues este requisito es esencial en quien quiere guiar a los demás. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”

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