En el INTI hacemos ciencia, no discursos mentirosos

Los trabajadores del INTI agradecemos la posibilidad de ejercer nuestro derecho a réplica frente a las declaraciones falaces del presidente del Instituto Ing. Javier Ibáñez.

En la nota titulada “Hubo más de 250 despidos por ausentismo reiterado en el INTI” el presidente del Instituto vierte argumentos no solo falaces sino poco articulados que, en su burdo intento por deslegitimar a los trabajadores, lo único que logra es desnudar su propia incoherencia.

 

El Ing. Ibáñez afirma que “se decidió desvincular a 254 trabajadores por ausentismo reiterado, incumplimiento de horarios laborales y de desempeños”. Sin embargo, los trabajadores despedidos no solo cumplen con el horario y la asistencia, sino que la amplia mayoría de ellos percibió el pago del presentismo. Las evaluaciones que el INTI realiza a sus agentes también desmienten al presidente. En ellas los trabajadores despedidos acumulan puntajes de excelencia. Hay entre los desvinculados, trabajadores que han recibido mails personales del propio Ibáñez felicitándolos por su desempeño laboral. Pero parece que el presidente se olvido o decidió ocultarlo.

 

Los telegramas que han  recibido los trabajadores también contradicen los dichos de Ibáñez. En ellos se establece que los despidos son sin causa, tirando por la borda la idea de ausentismo y mal desempeño.

 

El propio discurso y accionar del presidente se contraponen. Si se hubiese hecho el “minucioso análisis” del que habla y se hubiesen establecido causas de despido, no sería necesario desembolsar el dinero para las indemnizaciones “que serán en promedio de $450.000”.

 

Sin embargo, hay aspectos en los que sí coincidimos con el Ing. Ibáñez. Es cierto que se realizaron inversiones en infraestructura en el INTI, pero el objetivo no fue potenciar al organismo. La finalidad fue utilizarlas como pantalla detrás de la cual desarrollar grandes actos de corrupción, cotizando el metro cuadrado la exhorbitante suma de u$s 5.000.

 

Acordamos con el presidente en que existe “un plan estratégico en ejecución” para el INTI. Un plan destinado a tercerizar sus áreas de apoyo en manos de empresarios amigos. Un plan de privatización de áreas estratégicas que reportan grandes ganancias al Estado y  que ahora pretenden que queden en manos privadas. Un plan para desregular los controles que hoy el INTI hace a la mayoría de los productos que usamos y consumimos en nuestra vida cotidiana.

 

Coincidimos en que se hizo un “minucioso análisis” de los trabajadores despedidos, pero allí no se consideró su excelente desempeño, por el contrario, se analizó su participación política y sindical y esa es la razón por la que se los despide.

 

Compartimos con el presidente que “el INTI es fundamental para el desarrollo industrial del país y está integrado por técnicos de excelencia que asisten a diario a las empresas para que produzcan más y mejor”. Esos son los técnicos y profesionales que la actual conducción del Instituto está despidiendo. Nosotros reconocemos el aporte invaluable que su trabajo hace a la sociedad y por eso sostenemos que en el INTI no sobra nadie y rechazamos sus despidos.

 

Fundamentalmente coincidimos con el presidente en que estos despidos buscan colocar a la institución “en concordancia con el resto de los organismos del Estado” porque sabemos que estos despidos y estas palabras injuriosas del ingeniero Ibáñez se enmarcan en el plan del Gobierno para desprestigiar y despedir a los trabajadores que día a día ponemos nuestros conocimientos e inteligencia al servicio del Estado.

 

Lo que el presidente del INTI sabe y tiene miedo de decir es que lo trabajadores estamos decididos a luchar hasta que el último de los despedidos esté reincorporado.

 

Los trabajadores del INTI

 

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