http://contrahegemoniaweb.com.ar Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular Fri, 14 Dec 2018 17:04:28 +0000 es-ES hourly 1 http://contrahegemoniaweb.com.ar/wp-content/uploads/2016/11/estrella-32x32.png http://contrahegemoniaweb.com.ar 32 32 “Es más caro el precio de callar” http://contrahegemoniaweb.com.ar/es-mas-caro-el-precio-de-callar/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/es-mas-caro-el-precio-de-callar/#respond Fri, 14 Dec 2018 15:00:56 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13568 La carta del día después de Thelma Fardin

GRACIAS no me alcanza, vamos a tener que inventar una palabra para dimensionar lo que siento con lo que está sucediendo… Por ahora les digo GRACIAS por escuchar, por creer y, sobre todo, por seguir haciendo ruido.

Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, que te marquen como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más.

GRACIAS no me alcanza, vamos a tener que inventar una palabra para dimensionar lo que siento con lo que está sucediendo… Por ahora les digo GRACIAS por escuchar, por creer y, sobre todo, por seguir haciendo ruido.

Tenés que sacarte mil capas de miedo. Miedo a no tener más trabajo, a que te vean como algo roto, a que te rompan; a verte como una mujer de segunda mano, como una víctima, como una traumada; que te marquen como pobrecita, que te marquen como mentirosa, que te marquen. Que te marquen más.

Porque lo primero a lo que te sometés es a la duda, a la mirada del otro. La palabra de la mujer que acusa al hombre de haberla violado la ponemos inmediatamente en duda.

¿Querrá sacarle plata? ¿Querrá hacer quilombo? ¿Quiere ser famosa? (Sí, claro, ¿quién no quiere hacerse famosa porque la cogieron contra su voluntad?). Incluso hay gente que ni siquiera le pone signos de interrogación a esos enunciados. “Quizás ella lo sedujo”, “Estaba caminando sola a esa hora y por ese barrio”, “También mirá cómo se viste”, “Ella se lo buscó”. “Ella”. “Ella”. ¿Ella? ¿En serio?

Me costó aceptar que me violaron. No usaba esa palabra. Pasaron 9 años para que pueda llamarlo por su nombre. Violación. Cuando no le ponés la palabra, no existe y cuando no existe solo está en tu cabeza, en tu cuerpo, comiéndote la conciencia, la autoestima, las fuerzas, las tripas.

Desde que decidí hacerme cargo de lo que me pasó no paro de sentir que tengo que estar a la altura. Tengo que saber más, de feminismo, de leyes, de psicología, de cómo va a reaccionar la sociedad, tengo que tener estrategias, ser fuerte, ser una mujer preparada. Adquirir conocimiento como si solo denunciar que me violaron no fuera algo de lo que pueda apropiarme. Como si para hacerlo y no dejar espacio a dudas tuviera que tener un doctorado en Harvard con especialización en violencia de género. Tengo que ser más que una víctima porque a la sociedad, a la justicia, a la opinión, a todo eso que ante la duda lo protege a él, no le alcanza “mi” verdad, la verdad.

“Mirá cómo me ponés” no es la única frase que este tipo me dejó. “Siempre vas a tener trabajo, porque a donde vaya venís conmigo”, proponiéndome una especie de pacto macabro. No le bastaba mostrarme quién mandaba, quién tenía poder; me estaba mostrando las reglas del juego, marcando territorio sobre mi carrera, sobre mi cuerpo, sobre mi confianza y mi talento. Para todos estaba viviendo un momento de éxito: aviones, estadios con 20 mil personas, fans agolpados en la puerta del hotel cinco estrellas… chicas queriendo ser como yo; y yo encerrada en esa trampa, en esa idea de éxito.

Hoy somos muchas y muchos tratando de aportar algo constructivo contando mi historia. No cuento mi historia porque sea única, sino justamente porque no lo es.

La cuento porque aunque me dé miedo exponerme a todo lo que viene por hablar, sé que es más caro el precio de callar. No se callen. Me carcomió mucho tiempo, dañó mi autoestima, mis vínculos, mi seguridad en el trabajo. Por eso hablo. Porque ya estuvo demasiado tiempo adentro alimentándose de mis vísceras. Hablo para sacarlo de este cuerpo y ponerlo sobre la mesa para que también genere cosas en los demás, ojalá genere conciencia.

Ojalá te ayude si te está pasando algo parecido. Ojalá te haga preguntarte si alguna vez te dijeron ‘no’ pero insististe. Ojalá no le pase a nadie más.

* Texto publicado por la actriz en sus redes sociales.

Fuente: Página 12

 

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Por un populismo ¿de izquierda? http://contrahegemoniaweb.com.ar/por-un-populismo-de-izquierda/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/por-un-populismo-de-izquierda/#respond Fri, 14 Dec 2018 08:00:33 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13551 Reflexiones entre el populismo y la emancipación a partir de la obra más reciente de Chantal Mouffe. A lo largo de su vasta producción teórica, Chantal Mouffe, algunas ocasiones en compañía de Ernesto Laclau, algunas en soledad, ha escrito reiteradamente acerca de la necesidad de radicalizar la democracia. Fue en Hegemonía y Estrategia Socialista (1985) donde ambos expresaron por primera vez una doble propuesta: la invitación a reflexionar en torno a los regímenes democráticos y las demandas populares por un lado, así como el llamado a las izquierdas europeas a redefinir su proyecto socialista en términos de una democracia “radical y plural” y a entablar una praxis política consecuente, por el otro.

Más de treinta años después, y una vez más, la apuesta se renueva en Por un Populismo de Izquierda (2018), donde el contexto político y social actual es caracterizado como un “momento populista” determinado por el surgimiento de grupos y movimientos críticos al neoliberalismo hegemónico. Lo que se abre, dice Mouffe, es la posibilidad de quebrar el régimen neoliberal, la cual está siendo disputada tanto por la izquierda como por la derecha y es menester de la primera aprovecharla si pretende entablar una práctica política emancipatoria, que deberá tomar la forma de una estrategia populista de izquierda. Ahora, el objetivo no sólo es el de radicalizar la democracia, sino el de recuperarla: este contexto también es definido en términos de “post democrático” para indicar la mera supervivencia de un componente liberal comprendido por elecciones periódicas libres y por la defensa de los derechos humanos a la par de la preocupante erosión de los valores democráticos de igualdad y soberanía popular. Esto es consecuencia de dos fenómenos complementarios: en primer lugar lo que Mouffe llama “post-política”. La arena política hoy se encuentra restringida, la frontera entre la izquierda y la derecha se ha desdibujado, por lo que las opciones presentes en el acto electoral tienen pocas diferencias. Los partidos de “centro-izquierda” y “centro-derecha” sólo se configuran como alternativas formales. En segundo lugar, el desarrollo de la “oligarquización” de las sociedades occidentales europeas a partir de la gran expansión del capital financiero a expensas de la economía productiva, lo que ha causado un importante incremento de las desigualdades en los últimos años.

Chantal Mouffe y la democracia radical

Frente a este escenario, ¿qué hacer? Si en los ochenta la teórica hablaba de “democracia radical y plural” y a partir de los noventa de “democracia agonista”, ahora retomará la categoría populismo para adaptarla a su propuesta teórica definiéndola a partir de La razón populista de Laclau (2005). Populismo, dice Laclau, es una estrategia discursiva a partir de la cual se construye una frontera política que divide a la sociedad en dos campos y que llama a la movilización de los oprimidos contra aquellos en el poder. No es una ideología y no se le puede atribuir un contenido programático específico. Tampoco es un régimen político. Es un modo de hacer política que puede tomar varias formas ideológicas según el tiempo y el espacio y que es compatible con distintas formas institucionales. Un “momento populista” es aquel en el que, bajo la presión de transformaciones políticas y socioeconómicas, la hegemonía dominante está siendo desestabilizada por la multiplicación de demandas insatisfechas, lo que presenta la oportunidad para el surgimiento de una nueva construcción hegemónica, de un nuevo bloque de poder, en términos gramscianos.

La adjetivación “de izquierda” está justificada a partir de dos premisas: primero, calificar la estrategia populista “de izquierda”, cree Mouffe, es lo que posibilitará, más que otros términos, oponer dos polos con claridad. Segundo, por el contenido, por la identidad del sujeto pueblo a ser construido y demarcado de su contraparte antagónica: la oligarquía. Es necesario establecer una cadena de equivalencias entre las demandas del trabajo, los inmigrantes, la clase media precaria y otras demandas democráticas, como las propias de la comunidad LGBT, el movimiento de mujeres, el ecologismo, las personas racializadas, etc. Siguiendo el argumento de la autora, es a partir de una articulación de estas características, en la cual cada elemento de la cadena esté dispuesto a ceder rasgos particulares en pos de una construcción colectiva, que será posible la creación de una nueva hegemonía que permita radicalizar la democracia. Y esta radicalización comprende una dimensión de consenso y una de conflicto. El consenso será respecto de los valores éticos-políticos que constituyen la base de la democracia, así como las instituciones en las que están cristalizados; el conflicto deberá estar expresado en un enfrentamiento agonal, es decir, en relaciones entre adversarios en el marco de esos principios.

En la vereda opuesta, aparece la amenaza de los populismos de derecha, los que a partir de una retórica ultranacionalista y xenófoba intentan construir un pueblo compuesto mayoritariamente por sectores asalariados de las clases medias blancas, expulsando a los inmigrantes, a los lúmpenes, a quienes se supone -desde su propia retórica- viven de las contribuciones de los ciudadanos de origen. No sólo esta estrategia excluye numerosas categorías, sino que tampoco abordan la demanda por la igualdad ni son necesariamente contrarios al neoliberalismo.

La propuesta nos presenta varios aspectos atractivos. Desde una perspectiva antiesencialista, teniendo en cuenta las distintas posiciones de sujeto que intersectan a los individuos y configurando grupos cuya identidad es siempre precaria, inacabada, contingente, Mouffe observa atinadamente las luchas por el reconocimiento surgidas en el siglo XX y la necesidad de articularlas con la demanda propia de clase. Ya no será posible hablar de “los trabajadores” como universal o como clase destinada a llevar a cabo una gesta revolucionaria dejando por fuera identidades oprimidas por causas sexo-genéricas o raciales, por ejemplo. También es evidente su entendimiento de la noción de igualdad como un deber ser de los regímenes democráticos y la necesidad de avanzar progresivamente hacia mayores niveles igualitarios en términos distributivos. Sin embargo, las limitaciones y contradicciones de su argumentación aparecen igualmente claras.

Aún más recurrentes que sus pretensiones igualitarias son sus apelaciones a la necesidad de salvaguardar las libertades individuales y las instituciones capaces de protegerlas. Una “democracia radical y plural” no implica una refundación total, un nuevo régimen, sino una radicalización de las instituciones democráticas existentes para que los principios de libertad e igualdad se expandan a una serie de relaciones sociales en aumento. Es continuando y radicalizando el camino iniciado por la Revolución Francesa que la autora cree posible luchar en contra de las distintas formas de explotación. La pregunta inevitable es, entonces, ¿qué implica radicalizar las instituciones? ¿Cuáles son las transformaciones concretas en el diseño institucional de las democracias liberales que permitirían efectivamente avanzar hacia condiciones de vida más igualitarias? Es en este punto donde la ambigüedad invade el texto. Si bien es claro el modo de articulación de movimientos sociales en el plano de la sociedad civil, no encontramos referencias sobre un qué hacer en el nivel de las instituciones del Estado. Y si, siguiendo el razonamiento posmarxista de Mouffe, no podemos hablar de una determinación necesaria de la sociedad civil sobre la superestructura jurídico-política, se sigue que es necesario llevar a cabo modificaciones en el plano estatal. La autora, por otro lado, sí es clara respecto de lo que no hacer: crítica de la propuesta de Michael Hardt y Antonio Negri, mira con recelo la posibilidad de avanzar hacia mecanismos de democracia directa y decide sostener firmemente la defensa de la democracia representativa.

Simultáneamente, a pesar de la precisión de su planteo en términos formales, el modo de articulación se vuelve incierto cuando pensamos en su correlato material. ¿Cómo pueden confluir demandas tan heterogéneas a partir de una pura lógica de la equivalencia? A pesar del carácter contingente del enlace entre las distintas luchas, rechazar todo intento de jerarquizarlas comprende una apuesta ficcional que se torna problemática en el momento de observar formas de organización política concretas. Mouffe parece evidenciar esto, cuando da cuenta del elemento anticapitalista de una estrategia populista de izquierda, cuya presencia se justifica porque muchas de las formas de dominación que han de ser desafiadas son consecuencias del capitalismo. Sin embargo, esta mención al pasar introduce una contradicción entre la lucha contra las relaciones de producción capitalistas y la defensa de las instituciones liberales. Contradicción que la autora intenta salvar diferenciándolos y manteniendo que ambos convergen empírica pero contingentemente y esbozando la posibilidad de articular el liberalismo político con otros modos de producción. Lo que aquí está ausente es una teorización sobre el Estado moderno y sobre su relación con el modo de producción capitalista, lo que presenta una importante vacancia en su argumento: si no nos preguntamos al menos, si (y de qué modo) el Estado co-constituye y garantiza las relaciones de producción capitalistas, nos será imposible pensar en la lucha por transformar el modo de producción.

En realidad, Mouffe propone un proyecto reformista, que llama “radical” para diferenciarlo del “reformismo estéril” de los liberales, pero la distinción pareciera tener un status teórico difícilmente trasladable en términos prácticos, donde no se encuentran demasiadas diferencias. La justificación de adoptar el camino del reformismo está basada en una apreciación de los nuevos movimientos de protesta europeos (Aganakitsmenoi en Grecia, Indignados en España, Occupy Movement originario de Estados Unidos) quienes, según nuestra autora, no se manifiestan en contra del capitalismo financiero ni reclaman por el socialismo, sino que se manifiestan en contra del establishment y a favor de una “democracia real”. Nuevamente surgen las preguntas: ¿Cómo puede convivir una “democracia real” con el mismo modo de producción y las mismas instituciones realmente existentes? Y, además, ¿cómo es posible escindir el establishment del concepto de dominación de clase? ¿Qué característica tiene lo establecido si no una, entre otras, relativa a la explotación capitalista?

Finalmente, dijimos al principio que el objetivo de esta apuesta era el de “recuperar la democracia”, perdida como resultado del proceso neoliberal instalado hegemónicamente a partir de los años ‘70, con los gobiernos de Thatcher en el Reino Unido, Reagan en Estados Unidos y el menos mencionado -pero más cruento- Chile de Pinochet. El término recuperar hace alusión necesariamente a un estadio previo. ¿A dónde quiere regresar Mouffe? ¿Son los años dorados del capitalismo de la segunda posguerra el único horizonte al que podemos aspirar? ¿Es esta estrategia populista “de izquierda” un simple medio para instalar una nueva socialdemocracia?

Reconocer la compleja relación entre Estado moderno, democracia liberal y modo de producción capitalista -conflictiva, contingente y contradictoria- no implica ni perder de vista demandas de otro tipo (que, por otra parte, también pueden ser concebidas en términos de dominación estructural) ni abandonar la expectativa de una organización colectiva amplia. Al contrario, significa desarrollar una articulación de estas características pero sin resignar transformaciones de fondo, indispensables para concebir la idea (y praxis) emancipatoria.

Debemos permitirnos pensar en una articulación de luchas en contra de distintos modos de explotación que posibilite ir más allá de los marcos institucionales que una y otra vez prueban ser un límite para la acción política. Los populismos de derecha y los movimientos xenófobos europeos considerados por Chantal Mouffe como el más grave peligro para las sociedades contemporáneas no son los únicos riesgos que amenazan a los pueblos; es la propia democracia representativa y sus instituciones las que posibilitan la consolidación de sistemas neoliberales con un componente autoritario, no sólo en Europa, sino también en nuestra región (en la que el caso brasileño se ha vuelto ya paradigmático).

Chantal Mouffe entiende el populismo como un momento de un proceso político y social más amplio. Ese momento, tal vez necesario, debe ser una estrategia que deje paso a otro momento superador. No es suficiente para la satisfacción de las luchas por la emancipación que este momento resultante sea simplemente posneoliberal, sino que una estrategia populista de izquierda debe estar al servicio de un momento diferente, poscapitalista, para lo que debe ser capaz de captar las naturalezas de las democracias contemporáneas y proponer una praxis que se ajuste a ellas, pero sin abandonar los ánimos de transformación de fondo ni las esperanzas de ver el fin de toda explotación.

Fuente: Revista Atando Cabos

Para conocer más sobre el pensamiento de Chantal Mouffe compartimos la entrevista realizada por Pablo Iglesias para la Otra Vuelta de Tuerka :

 

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ELLA 2018: hablar de cómo se cruzan los mundos http://contrahegemoniaweb.com.ar/ella-2018-hablar-de-como-se-cruzan-los-mundos/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/ella-2018-hablar-de-como-se-cruzan-los-mundos/#respond Fri, 14 Dec 2018 05:30:38 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13553 Durante el fin de semana largo del 7 al 10 de diciembre La Plata fue sede del 4to Encuentro Latinoamericano de Feminismos, ELLA. Más 2500 mujeres y feminidades volvieron al territorio bonaerense una trama de mixtura Latinoamericana y Feminista en clave interseccional.
Por Cin Musso
Fotos: Lara Otero

La tarde florece entre las magnolias que crecen en una primavera tardía. Sobre Avenida 51 el paisaje incluye los colores de África. Miles de mujeres y disidencias desembarcaron en la ciudad de La Plata esa mañana y en esos días. Ocupan los bares, las veredas y el bosque próximo a la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, donde se realiza la 4ta edición de ELLA. Son mujeres, lesbianas, trans y travestis pertenecientes a diferentes organizaciones y expresiones de distintos lugares de Latinoamérica y el Caribe. También de Pueblos Naciones Indígenas que luchan por la soberanía y se resisten, desde hace más de 500 años, a ser parte obligada del mapa político multinacional.

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ELLA nació en Belo Horizonte, Brasil en 2014 con la participación de 100 personas de 8 países. Al año siguiente se trasladó a Bolivia donde participaron más de 300. En 2016 confluyeron en  ELLA LATAM donde 8 países realizaron ediciones nacionales y generaron Movimenta :  Foro de Mujeres Politicas. En 2017 se extendió a Cali, Colombia con la participación de más de 1000 mujeres y feminidades. En esta ocasión  llegó a la capital bonaerense acompañando el fluir de la Marea Verde.

Del micro 275 – Ensenada bajamos en una pequeña manada varias mujeres y feminidades hacia el Encuentro. Nos reconocemos por los pines, las consignas en nuestras remeras y el verde de los pañuelos que cuelgan de nuestros bolsos y mochilas. Un camino de símbolos nos indica el recorrido. El campus nos recibe con los colores de la wiphala. La diversidad se respira con el pulsar de los tambores y con los pies en el territorio.

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Sobre el verde, una gran ronda debate sobre los privilegios.

– Si solo vamos a hablar de Feminismo me hubiera quedado en mi casa – dice una compañera afrodescendiente del Brasil.

– Yo vine acá a hablar de etnocidio – dice otra.

– A las mujeres indígenas les dicen que primero tienen que aprender a leer, a estudiar. Muchas dicen: “Somos la voz de la que no tienen voz”, pero ellas sí tienen voz. “Esas mujeres resistieron al genocidio”, explicita una compañera menudita, con tono aguerrido y acento Guatemalteco.

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La interseccionalidad golpea fuerte el tamiz de la charla. La interpelación puede verse en algunos rostros de tez blanca. El dolor se expresa con firmeza en varias de las compañeras afrodescendientes y originarias. La necesidad de aprender a escuchar de muchas de nosotras se vuelve inminente. Esa sensación me acompañó los 3 días siguientes y penetró, como el agua, en todo mi itinerario.

Caída la tarde una pequeña comitiva acompaña a Estela de Carlotto. Marta Montero, mamá de Lucía Peréz, se acerca a saludarla. Un abrazo memorable acontece entre las dos madres unos metros antes de llegar al polideportivo en donde se realizará la apertura.

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Como un acto poético y autoproclamado mujeres y disidencias de todo el continente dan comienzo al ELLA. La efervescencia está en el aire y la ovación en nuestros cuerpos. Dríade Aguiar, mediactivista de Ninja y Fora de Eixo (Brasil) y Mariana Iacono, referente nacional de ICW Argentina (Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH Sida) nos dan la bienvenida por partida doble en portugués y en español a la par de la traducción en lenguaje de señas.

En la ciudad con más desaparecidxs durante la última dictadura militar en Argentina se escucha el grito de Marta Dillon: “Estamos todes nosotres para decirles que la violencia si existe. Estamos en la ciudad de La Plata y nos falta Johana Ramallo. Hace un año. Johana no está perdida, está desaparecida”. Marta Ramallo, ya en el escenario, se funde con la mamá de Lucía en un abrazo. Muchas de nosotras lloramos y gritamos de furia.

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Recuerdo el poema de mi amiga Cami García que dice “volar es como pensar pero sin miedo” y me pregunto, en la oscuridad de la esquina donde se llevaron a Johana (1 y 63) ¿qué haríamos nosotras y nosotres sin miedo? En este oasis matriarcal caminamos, bailamos, hacemos pis sin temor. Sin el cuidado obligatorio que nos exige la supervivencia del medio patriarcal. Nuestros tránsitos están atravesados por el disfrute, la sorpresa y el poder. Ser sin miedo, el prerrequisito indispensable para cualquier libertad.

Mujeres y feminidades diversas siguen llegando durante todo el fin de semana. Montan sus carpas, arman sus puestos y sus paños con libros, comidas, ropas, medicina natural y artesanías. Fotografxs, audiovisualistas y cooperadorxs van de una lado al otro haciendo cobertura colaborativa. El campamento crece en número e identidades. Hay banderas, carteles y pañuelos por todos lados.

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Con las palabras de Norita Cortiñas se abre la Asamblea Ni Una Menos. La abrazamos, le sacamos fotos, le decimos que es la mamá de todas nuestras luchas. Con una sonrisa reconfortante nos recuerda que el ajuste y la represión no van a durar siempre y que este gobierno caerá como una fruta madura y podrida. “Me voy a quedar acá hasta que tengamos un plan”, dice de cara a la organización del próximo paro continental de mujeres el 8 de marzo.

La ronda es numerosa, sin embargo muchas compañeras y compañeres escuchan desde las gradas. Dríade Aguiar reflexiona que muchas no se sienten representadas y nos invita a repensar acerca de la necesidad de construir un feminismo latinoamericano que cuestione los privilegios del feminismo blanco. Tensiones y debates fogonean la asamblea. Una ovación aplaude la intervención de Lucia Ixchiu, (mujer indígena  K´iche) quien señala la necesidad de autocrítica de la izquierda en la invisibilización de las identidades de los pueblos originarios, a quienes continúan diciéndoles qué tienen que hacer y cómo deben sentirse. Se expresa también la necesidad de parar el consumo de carne, plástico y otros símbolos del capitalismo, por esos días, que están dejando sin agua a los ríos del continente, contaminando los suelos y cielos y destruyendo el planeta con la aplicación de modelos extractivistas y colonialistas. En una trama compartida la agenda latinoamericana comienza a tejerse, buscando incluir y reflejar a todas las identidades.

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El paro se articula  como una herramienta de lucha y de reivindicación de compañeras y compañeres villerxs, originarixs, afrodecendientxs, migrantxs, portadorxs de VIH, trabajadorxs, desocupadxs, trans, travestis, lesbianas, gordxs, trabajadorxs sexuales y discapacitadxs.

Se fortalece en el reconocimiento de nuestras diferencias recordándonos nuestra memoria negada. Motorizando desde la articulación continental la construcción de un movimiento latinoamericano.

Compañeras y compañeres corren bajo la lluvia, desarman sus carpas y buscan refugio en el calor del bufete. Movilizada, por todo lo acontecido, emprendo el camino a casa.  Una certeza me recorre el cuerpo: el amor se ha puesto a trabajar y es infatigable.

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Fuente: cosecharoja.org

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La idea socialista ante la cuarta revolución industrial http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-idea-socialista-ante-la-cuarta-revolucion-industrial/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-idea-socialista-ante-la-cuarta-revolucion-industrial/#respond Fri, 14 Dec 2018 05:30:38 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13543 Por Luis Bonilla Molina*

 

El capitalismo está obligado a revisar de manera permanente sus dinámicas para mantener su hegemonía y para ello no tienen prejuicios ni reparos en romper sus premisas y explorar nuevos caminos. Cada vez que desde el campo popular y revolucionario se le asesta un golpe a la lógica del capital, éste muta y explora nuevas formas, rutas y dinámicas.

Marx era consciente de ello y por ello trabajó la contradicción como un mecanismo dialéctico de aprendizaje continuo y permanente en la izquierda revolucionaria. Sin embargo, una visión mecánica respecto a la aproximación y mediación con la realidad, expresada en una mirada repetitiva de los ciclos históricos ha anidado en una parte importante de las izquierdas, conspirando en contra de su capacidad real para convertirse en dinamizadoras de la transformación en el siglo XXI. Ciertamente las izquierdas vivimos en el presente una crisis de interpretación epocal.

La mayoría de los “clásicos” del marxismo fueron escritos en el contexto de la primera y segunda revolución industrial. La tercera revolución industrial y su impacto en el mundo capitalista por lo general ha sido trabajada de manera fragmentada, parcial y muchas veces inconexa con la dicotomía capital-trabajo y respecto a la ideología por parte de importantes sectores de las izquierdas. En muchos casos ello se debe a la preocupación que genera dejar a un lado interpretaciones y formulaciones teóricas que fueron efectivas en el pasado, pero que en el presente se constituyen en narrativas históricas importantes, pero de eficacia política limitada.

La teoría precedente construida al fragor de las dos primeras revoluciones industriales resulta útil y potente, solo si entre líneas somos capaces de develar el método interpretativo que llevó a su formulación en un momento dado, pero es limitada si queremos usarla como patrón para una acción en un nuevo tiempo histórico que no acepta calco ni copia.  Esto resulta especialmente dramático, cuando se trata de definir táctica política en medio de la revolución científica tecnológica que precede a la puesta en marcha de la cuarta revolución industrial.

Tercera Revolución industrial

Imagen relacionadaLa tercera revolución industrial se inicia en la década de los sesenta y tiene varios ciclos. El primero de ellos se nos presentó con la llegada de las computadoras que tenían más tamaño que capacidad de procesamiento, pero que implicaron todo un mundo de posibilidades para la producción industrial, la educación, el consumo, la gobernabilidad, la resemantización de la ideología y las transformaciones de las relaciones sociales.

 

Luego vendrían los ciclos de los computadores de escritorio (´70s), las computadoras portátiles (´80s), internet con la World Wide Web (WWW) en los 90s, las redes sociales (primera década del siglo XXI) y la realidad virtual (segunda década del siglo XXI).  Todos ellos ciclos de la tercera revolución industrial.

Paralelamente a ello, el desarrollo de la informática profunda (macrodatos), la micro robótica, el conocimiento de la estructura genética humana, conectividad con lógica fractal y la digitalización de formas de inteligencia no biológica, abrían paso a una nueva revolución industrial.

Esto ocurría en un tiempo histórico tan breve, que buena parte de las izquierdas apenas estaban comenzando a problematizar las implicaciones de la tercera revolución industrial en el devenir de las políticas alternativas, cuando se nos anuncia un nuevo periodo de vínculo del conocimiento científico y la innovación tecnológica con el modo de producción capitalista.

La nueva política 2.0

Resultado de imagen para politica 2.0 En la reciente campaña electoral brasileña vimos que mientras la izquierda en el poder se concentraba más en denunciar los fake news y el uso masivo de las redes sociales por parte de la extrema derecha y sus equipos, Bolsonaro pasaba personalmente un número importante de horas usándolas como un mecanismo para que sus mensajes llegaran a segmentos importantes de la población.

En medio de la campaña electoral 2018 la extrema derecha brasileña no teorizó sobre el impacto de la quinta generación de la tercera revolución industrial en la política, sino que trabajó en las nuevas dinámicas que ello implicaba.

Recuerdo que estando en São Paulo a una semana de las elecciones, pude constatar que eran múltiples las declaraciones reactivas de voceros del PT en todos los medios contra las perversiones de la política digital, en contraste con lo que hacía Jair Bolsonaro quien pasaba por lo menos una hora diaria en YouTube propagando sus mensajes acompañado de sonrientes jóvenes, además de contar con una estudiada y elaborada estrategia de intervención en twitter, Facebook, WhatsApp, Instagram, telegram, entre otras redes sociales.

Esto tiene mucho que ver con la precaria comprensión en las izquierdas sobre el impacto de las innovaciones científico tecnológicas que hemos conocido en el siglo XXI, en la cotidianidad de la acción política contestataria.

En contraposición, está lo ocurrido con la campaña de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), exitosa en el uso del mundo digital y virtual en la ruta a su triunfo. Este hecho, desde mi punto de vista, es más atribuible a la estrategia de un selecto grupo de asesores que a una definición teórico práctica de las izquierdas.

Muchas veces desde los pensamientos contestatarios se alude a limitaciones financieras para poder trabajar en este plano. Lo cierto es que no se trata de un tema de restricciones económicas, sino de la comprensión del fenómeno. De hecho, en la carrera por la silla presidencial mexicana en 2018, Anaya invirtió el 24% de su presupuesto de campaña en los medios digitales en contraposición a un 32% de lo usado por Meade y solo un 4% de AMLO.

La diferencia fue que mientras los dos primeros lo vieron como la extensión de la publicidad en el mundo digital, el tercero entendió que se trataba de nuevos espacios de diálogo e interacción política con los ciudadanos.

Sin embargo, si colocamos el debate en términos de campañas electorales exitosas o fracasadas, estaríamos desestimando el impacto del nuevo ciclo de la revolución industrial en la epistemología y accionar de lo político y, en la precaria reflexión de las izquierdas al respecto.

El problema es más estructural y tiene que ver con una especie de parálisis cognitiva que genera el requerimiento de construir nuevos referentes y producciones teóricas socialistas para actuar en la realidad, con narrativas y construcciones organizativas de nuevo cuño.

Podemos desestimar los procesos que construyen la ruta a la cuarta revolución industrial, pero ello solo puede tener expresiones alternativas y de justicia social si construimos teoría revolucionaria para actuar en esas realidades.

Cuarta Revolución Industrial

En 2011 en Hanover, Alemania se anuncian los preparativos para el desembarco de una nueva revolución industrial. La cuarta revolución industrial es el proceso de diseño y puesta en marcha de una reestructuración sin precedentes del modo de producción capitalista, usando nanotecnología, conectividad 5G, informática biológica basada en el conocimiento del genoma humano, capacidad de uso de la Big Data para el análisis masivo de datos de comportamiento del consumo de millones de usuarios.

Las posibilidades de extraer valor cuali-cuantitativo de la información contenida en estos macrodatos es inmensa y sin precedentes. Imaginemos la potencialidad, no solo empresarial sino en los distintos campos de la lucha social, de desagregar la data contenida en este nuevo desarrollo de la informática, donde se cruzan movimientos del mercado, con tendencias de consumo de masas y migraciones de capitales.

Esto puede ser usado por los gestores del capitalismo del siglo XXI no solo para hacer predicciones teóricas y de producción de mercancías, sino también entre otras muchas posibilidades, para la toma de decisiones en tiempo real sin intervención humana, sobre la producción y para construir un modo de gobernabilidad virtual. Nos estamos refiriendo al uso de inteligencia artificial basada en la valoración de los comportamientos humanos como patrones y singularidades, como continuos y rupturas.  Pero ¿y como pueden usar las izquierdas estas innovaciones para abrirle paso expedito a nuevas conquistas sociales?  Ese es el punto que me preocupa.

Las fábricas 4.0 emergen como el paradigma de este modelo capitalista en construcción que para Klaus Schwab, uno de los principales fundadores del Foro de Davos, implicaría que solo su desembarco dejaría a siete millones de trabajadores y obreros fabriles en condición de desempleados, en los quince países más industrializados del planeta. Ello ya de por sí debería estar generando no solo debates políticos en las izquierdas y la necesaria articulación de resistencias al respecto, sino también nuevas formulaciones teórico prácticas para continuar construyendo el socialismo en los nuevos contextResultado de imagen para fabricas 4.0os.  Pero esto está ocurriendo de forma marginal en las izquierdas.

No contamos con datos que nos permitan transpolar las predicciones que se hacen al respecto, para el mundo del trabajo de América Latina y el Caribe. Si bien no tenemos elementos para saber qué pasará con el empleo en nuestramérica, lo que sí es un hecho es qué en el camino que allana la llegada de la cuarta revolución industrial en la región se ha generado una reestructuración del flujo de capitales y en la mirada empresarial global que está convirtiendo a este territorio en el “áfrica del siglo XXI”.

Así como el siglo XX fue testigo de inversiones capitalistas importantes en ALC para el montaje de fábricas de ensamblaje de piezas y algunas industrias de procesamientos de materias primas, mientras África era visto como la meca de las materias primas baratas y sin muchas trabas legales para su exportación, en el siglo XXI los papeles pareciera que se están invirtiendo en esa relación.

El énfasis de la inversión capitalista para América Latina y el Caribe es ahora en materia de extractivismo y ha sido tan brutal en estas dos décadas, que su impacto es solo comparable y contrastable con el debilitamiento de la capacidad industrial instalada en este territorio. Si en el tiempo se continúa con esta tendencia, no es atrevido señalar que lo que estaría ocurriendo es que el capital está valorando a la región como lo hiciera en el siglo precedente con el continente de Mandela.

Cuarta revolución industrial e izquierdasResultado de imagen para cuarta revolución industrial y la izquierda

 La cuarta revolución industrial, implicaría una restructuración del modo de producción capitalista que colocaría a la clase obrera fabril en un segundo plano, pulverizando buena parte de la narrativa que hemos sostenido en los últimos siglos. El impacto de las innovaciones científico tecnológicas en el modo de producción capitalista, se nos presenta amenazante, con intenciones de diluir o por lo menos disminuir el papel del considerado sujeto histórico de las revoluciones.

Este proceso se podrá observar con mayor nitidez precisamente en los países industrializados.  Esto no significa el apocalipsis del pensamiento socialista, sino que este proceso nos obligará a repensar las expresiones y manifestaciones de la lucha de clases en el siglo XXI, tal y como en su momento las abordó Marx, a quien le correspondió analizar el impacto del desembarco de la primera y segunda revolución industrial en el capitalismo de ese momento.

Una reflexión sobre cuarta revolución industrial y socialismo no tendría sentido incluirla en el marco de un conjunto de ensayos sobre la izquierda en América Latina y el Caribe en el siglo XXI, a no ser por el precario estado de los debates que al respecto vienen dando las izquierdas en la región.

El cambio estructural en curso en nuestras sociedades capitalistas a finales de la década de los veinte del siglo XXI, demanda una nueva generación de teoría revolucionaria como en su momento la formularon Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Plejanov, James Cannon, Ludovico Silva, Ernest Mandel o Daniel Bensaïd, para solo citar un pequeño puñado de socialistas revolucionarios. Insisto en el hecho que o bien la generación de rebeldes del presente asume la tarea o estaremos condenados a la marginalidad que le es propia a los grupos de propaganda o a la soledad que es inmanente a los arqueólogos de la idea socialista.

 

Fuente: questiondigital.com

* Coordinador Internacional de la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa. Director Nacional de Venezuela ante el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad Educativa (Llece-Unesco). Fundador e integrante de la Directiva de la Sociedad Iberoamericana de Educación Comparada (Sibec). Investigador de Clacso, profesor universitario, investigador del Programa de Estimulo al Investigador y al Innovador (PEII) e investigador de Latin American Studies Association (LASA)

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Intelectuales, progresismos e izquierdas http://contrahegemoniaweb.com.ar/intelectuales-progresismos-e-izquierdas/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/intelectuales-progresismos-e-izquierdas/#respond Thu, 13 Dec 2018 05:30:39 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13538 Por Oscar Soto*

 

Repentina -o no tan inesperadamente- lo malo que intuíamos terminó por suceder. El desenlace político en Brasil (1), la penosa decadencia suramericana -salvo la persistencia de lucha boliviana- y la consolidación de la embestida geopolítica norteamericana a nivel general, han vuelto a sitiar los territorios latinoamericanos con eficacia una vez más.

Lo político y lo social de manera amplia o lo electoral y las resistencias societales en un plano más restringido, suelen ser apuntados por separado en el pesaje de los combates latinoamericanos. Todavía se lee en muchos analistas políticos disociar la dimensión política de las luchas sociales que significaron un rechazo popular masivo al plan de ajuste neoliberal en los 80 y 90, de las avanzadas político-electorales que se dieron en la región desde la asunción de Hugo Chávez en adelante. Así como no es posible entender el deterioro progresivo del consenso neoliberal en Nuestra América sin recurrir a la fotografía de los movimientos sociales y populares marchando por las avenidas de pueblos y grandes capitales latinoamericanas, es poco sustentable pensar que el retroceso de los progresismos en el continente no le signifique fracturas a las estrategias autónomas del campo popular latinoamericano.

Avance de las derechas

Desde el 6 al 10 de diciembre de 2015, cuando la oposición venezolana se afirma en las legislativas de ese país y la derecha argentina asume el gobierno vía balotaje, se entreteje la ofensiva de las derechas en la región al tiempo que se hilvanaba lo que a partir de 2013 (no casualmente el año de la muerte de Chávez) venía retaceando el desencanto popular con los gobiernos posneoliberales. El recorrido desde el golpe parlamentario al PT en Brasil, pasando por la asunción de Donald Trump en Estados Unidos, hasta el encarcelamiento de Lula da Silva en 2018, explicitan el carácter del desarme popular en el continente. Quizás en este racconto pesimista de lo sucedido “por arriba” (en la arena político-estatal) valgan las proyecciones más venturosas para el futuro de México que, aun siendo solo especulaciones e interrogantes (2), al menos deja colar una bocanada de aire fresco por esa pequeña hendidura institucional. Frente al estado de cosas regionales, México constituye un espacio de acción y una referencia para la deriva progresista latinoamericana.

De cualquier manera, situados delante de un panorama de recesión económica y desarticulación social, producto de un embate neoliberal ciego, sordo y mudo que toma cuerpo soberbiamente en estos días; las voces, los ojos y las palabras que puedan romper el cerco, ayudan a desgastar -cuanto menos modestamente- al gigante. Hoy que en la Argentina por ejemplo, no queda nada por tocar, desde el endeudamiento hasta la criminalización fascista más insospechada de la pobreza, desde la educación, la salud y los derechos sociales más elementales, se hacen imprescindibles las lecturas que trasciendan el dato estadístico y retornen a desaturdir la realidad mezquina.

Pensamiento y acción

Dice Miguel Mazzeo, pensando en la Argentina posterior al hecho político de 2001, que subsiste en rasgos, praxis y sensibilidades una especie de generación intelectual crítica que en los últimos años ha visto florecer, al calor del proceso histórico contemporáneo, una subjetividad de la insubordinación con una vocación emancipatoria (3). Siguiendo a Casullo, Mazzeo dirá que en la dificultad de identificar a esa intelectualidad insurgente que desde principio de siglo reverdece, suele estar la centralidad que ocupan las viejas intelecciones dogmáticas de izquierda o la tradicional dicotomía entre intelectuales liberales/republicanos y populistas/estatistas. En el último tiempo la escena de la discusión latinoamericana ha rondado un debate muy cercano a estos polos, los progresismos realmente existentes deben mucho a la bifurcación antes mencionada. No es extraño entonces pensar que frente al deterioro regional y la ofensiva neocolonial se tensen los extremos de la cuerda que mejor expresan ese debate; al menos en el 1er Foro Mundial de Pensamiento Crítico organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), algo de eso se pudo ver. El problema aquí no radica en la opción del ángulo que se elija para predicar un discurso político, el drama resultante que nos afecta a todos es que las pérdidas electorales o político-estatales, de las que empezamos hablando aquí, son preanunciadas por derrotas culturales-intelectuales mucho más significativas.

Sucede que la brecha entre “los que piensan” la política y los que acumulan fuerzas y ocupan espacios en el entramado estatal (sean estos más o menos liberales, más o menos estatistas…) debe ser puesta en cuestión, merece ser cuestionada, pero a su vez debe implicar una invitación a contarse las costillas y abrir los abanicos. Es decir: el pensamiento crítico latinoamericano, que dicho sea de paso suele transitar los pasillos de la política institucionalmente vivida mientras también camina los atajos del conocimiento científico y la creación de teoría crítica, no se agota en los modelos clásicos de discusión entre liberales y estatistas. No creemos que aquí haya clausuras, más bien se trata de dar los primeros pasos. Tal vez esa sea una puerta que se abre con las buenas iniciativas de agrupar ciencia social latinoamericana, pensamiento crítico y coyuntura política.

Volviendo a Mazzeo, la izquierda por venir y la generación intelectual que se forja en estas brechas no rinde culto a un colectivismo sublimado, así como tampoco creemos que le corra el hombro a la ambivalencia epocal por la que se desvive. Entienden las y los jóvenes que discuten y padecen la ofensiva neoliberal desde los movimientos populares, universidades y colectivos de resistencia, que no se debe dar un centímetro en la lucha por la producción del conocimiento social (tampoco académico), que se debe discutir el realismo político, rechazando –por ejemplo- la idea del ´fin de las izquierdas y las derechas´, cuando el conflicto social vivido indica que esas categorías gozan de una salud relativa y se muestra vigorosa para los combates futuros; pero asimilando también que las disputas que se dan por abajo contra el neoliberalismo reasumido con más fuerza, requieren del dialogo con los protagonistas que desde arriba suman a cuestionar políticamente a los flamantes macrismos y bolsonarismos reales.

En definitiva, si hay derrota cultural-intelectual se hace carne la derrota electoral y política. Habrá que pensar en nuestros foros y ámbitos de discusión progresistas o de izquierda que es urgente al decir del teólogo de la liberación brasilero Frei Betto: “Volver al trabajo de base y promover la alfabetización política del pueblo”.

*Politólogo y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales – Universidad Nacional de Cuyo.

 

 

Notas:

1) Brasil, América Latina y nuestro futuro https://iberoamericasocial.com/brasil-america-latina-y-nuestro-futuro/

2) América Latina y la conciliación de clases https://www.jornada.com.mx/2018/08/19/opinion/022a1mun#

3)  Miguel Mazzeo (2012) “Conjurar a Babel. La nueva generación intelectual argentina a diez años de la rebelión popular de 2001” El Colectivo, Buenos Aires, p. 16.



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Entre fusiles y sutilezas: lo cotidiano en la guerrilla colombiana del ELN (2º parte) http://contrahegemoniaweb.com.ar/entre-fusiles-y-sutilezas-lo-cotidiano-en-la-guerrilla-colombiana-del-eln-2o-parte/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/entre-fusiles-y-sutilezas-lo-cotidiano-en-la-guerrilla-colombiana-del-eln-2o-parte/#respond Thu, 13 Dec 2018 05:30:04 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13495 Continuación de esta crónica realizada en las selvas del Chocó donde periodistas de Marcha, Brasil de Fato, Peoples Dispacht, y Colombia Informa se adentran en los vericuetos de esta región colombiana para conocer a las mujeres y hombres que conforman uno de los grupos insurgentes más antiguos del mundo.

Hago parte del Ejército de Liberación Nacional, del Frente Guerrillero Ernesto Guevara”. Así inicia su presentación Yesenia, mujer negra de porte alto y delgado, paso firme y con sonrisa grande, que alcanzaba sus ojos, que juntos sonríen.

Siempre acompañada de Coronel, un perro grande y blanco, recuperado del Ejército colombiano, ella es nuestra primera entrevistada, ahora con grabadora y cámara autorizados, en este territorio guerrillero en el departamento del Chocó.

Yesenia es un nombre poco común en la guerrilla, algunas búsquedas me llevan a “La Negra Yesenia”, una de las comandantes del Frente de Guerra más importante de la historia del ELN, que murió en combate al final del 2011. Los homenajes son comunes cuando se escogen sus seudónimos “Elenos” – como son llamados los miembros del ELN.

Ella cuenta que entró a la guerrilla en el inicio de su juventud, hoy aparenta tener alrededor de 35 años. En el inicio, lo que la motivo era la belleza del grupo, que caminaban juntos con armas y uniformes. De pocas palabras, ella no dio más detalles. “Eso fue lo que pasó”

Poco a poco, ella cuenta, va aprendiendo la ideología, los valores y los “muchos motivos que nos hacen continuar en esta lucha”, como la desigualdad social que atraviesa Colombia, apunta.

Sobre los valores, ella cita: “La honestidad, la solidaridad, la disciplina, ser criticó… Todos esos valores nosotros los inculcamos en todos los muchachos. Es uno preocuparse por el otro compañero”. Inculcar, verbo que tiene como uno de sus significados es el de impregnar algo en el espíritu de alguien.

Y la disciplina es la muestra cotidiana. Se despiertan a las 4:45 de la madrugada, se preparan para la conferencia de la tropa, entonan el himno del ELN y comienzan los entrenamientos físicos. La pausa para el desayuno es a las 8:00 am, y después vuelven a entrenar, finalizando para el almuerzo.

Después de un breve descanso, viene la formación de manejo de armas, aprender a montar y desmontar el fusil, movimientos de marcha son realizados a lo largo de dos horas. La comida es temprano, aun con el día claro.

Además del entrenamiento físico, hay formación política, inicia después de la comida y la limpieza de las vasijas y ollas. En clases o ruedas de discusión, ellos conversan sobre la historia del ELN, leen noticias y otros temas. “A las ocho de la noche todo el mundo se va a dormir, hasta el otro día”, describe Yesenia.

Fuera de la rutina mantenida por toda la tropa, hay grupos que se turnan la custodia de los campamentos, de día y en las noches. Todo cronometrado y bien definido. Las tareas también son igualmente divididas, como las de plantación, cocina y limpieza.

El trabajo en ese territorio no es solo interno. Los guerrilleros también contribuyen con las comunidades. “A partir de lo más básico de la región. Ayudar a las personas a realizar los trabajos comunitarios, para que trabajen en comunidad. Y trabajamos con ellos”, relata Yesenia. Sea construir una casa, crear espacios de convivencia y del cuidado general, así como con la devoción de cumplir las reglas generales establecidas por los propios moradores.

Así como Yesenia, la guerrillera Yadira – que también tiene sonrisa fácil y ligera, lo cual mezcla con una postura firme y seria -, nos cuenta de la actuación del ELN con la población local. “Es muy bueno ayudar a las comunidades con el trabajo, con las cosas cotidianas”.

Yadira se enorgullece de realizar un trabajo especial con las mujeres, para que “salgan de esa vida sumisa, en la cual se tienen que dedicar a sus maridos, a lo que el hombre diga”. Aunque el feminismo no sea una cuestión presente en esos términos en el frente guerrillero, Yesenia define: “Aquí decimos que somos una organización de igualdad”.

Pero esa no es la imagen que el ELN está retratando en los medios colombianos o internacionales. Y sobre eso le pregunté a Yadira. “Las noticias dicen muchas cosas, muchas cosas que no son así. ´Como maltrato a los campesinos, desplazando comunidades’. Eso son mentiras. Cuando alguien llega [a una comunidad], se identifica, conversa con ellos. No se obliga a nadie a nada que no quiera hacer”, expone la guerrillera, con una mezcla de tristeza e incomodidad en la voz.

Personalidades

En una de las palafitas por las cuales pasamos, una mamá y su bebé mientras lo balancea en una red. Sin uniforme militar, ella viste un vestido de tirantes, la tarde era caliente y húmeda. La bebé con cerca de seis meses, viste apenas pañal y una cinta roja amarrada en la muñeca.

Una de nuestras compañeras de viaje, Cynthia, pregunta el porqué de la cinta. “Protección”, responde la madre. El marxismo, que marca la tradición del ELN, se mezcla con creencias personales y religiosas. Algo que no sorprende. En la tradición de la guerrilla están figuras emblemáticas como los sacerdotes Camilo Torres Restrepo y Manuel Pérez Martínez, el Cura Pérez.

Allí también hay espacio para las individualidades. Aunque la vestimenta militar sea el uniforme, y los símbolos del ELN el intercambio de identidad y místicas colectivas, cada uno viste adornos que demuestran la forma que identifican su belleza y vanidad. Las muchachas hacen trenzas, usan pinzas y chulos en los cabellos. Los jóvenes varían los peinados y boinas.

Además de los adornos que les embellecen, Yadira nos explica que carga durante las marchas. “Tengo mi fusil, mi chaleco, mi pistola, mi equipamiento – vajilla, cobija, hamaca, carpa. Esas son las cosas básicas que carga un guerrillero.”

En las armas, pistolas o puñales, también hay adornos y bordados con que los decoran. Del escenario marcado por el verde, café y negro, los demás colores solo aparecen en los detalles.

Aunque en el campo de las personalidades, preguntamos a Yadira cómo se construyen las relaciones amorosas al interior de la guerrilla. Y para eso también hay reglas.

Aquí si alguien se quiere casar, iniciara un noviazgo. Son tres meses que se da a esas dos personas para ver si se quedan juntas o se separan. Se pasa esos tres meses, conversan con los compañeros y se oficializa como matrimonio. Con tres años de estabilidad, tienen permiso para tener hijos, si un matrimonio es estable”

Fuera de las cámaras, en conversaciones en medio de las caminatas y comidas, otros muchachos nos cuentan de los hijos de los guerrilleros y su relación con la guerrilla son fuentes de preocupación. Entre ellas está la educación, ya que hay tanta escasez de escuelas en las zonas rurales como un constante desplazamiento territorial que dificulta la permanencia en la educación formal.

La solución sería que los militantes de actuación civil pudieran ser los profesores en la región, o sea, se dispusieran a pasar un ciclo escolar en el campamento, donde podrían enseñar no solo a los niños y adolescentes, pero también a los adultos y las comunidades.

Según la Defensoría del Pueblo, en el informe “Crisis Humanitaria en el Choco”, de 2014, la tasa de analfabetismo en el departamento donde actúa ese frente de guerra es del 20,9% dos veces y media más del índice nacional. En Brasil, el Estado con la taza mayor de no alfabetizados es el Maranahão, con 16,7%.

Otra de las historias compartidas es la de la navidad en que los hijos de las guerrilleras y los guerrilleros pueden pasar las festividades junto a sus padres, en un lugar seguro en el campo. Nos cuentan que en ese encuentro había desde niños hasta adolescentes, algunos con un distanciamiento o un rencor a su padre, por el tiempo de separación en función de la dedicación a la guerrilla.

El comienzo de la confraternización fue un poco distante, desconcertante. Pero fue solo pasar un animado partido de fútbol entre ellos para que las risas y abrazos comenzarán a surgir. En la despedida, los llantos, dar un hasta luego doloroso o un adiós eterno a quien se ama.
Para conocer más sobre los sentimientos de felicidad y tristeza que afectan a los guerrilleros, indagamos nuestro tercer entrevistado, Emerson Valírio Martínez, “orgullosamente ‘eleno’, con cédula de identidad roja y negra e impresiones digitales que se escriben con tres letras blancas, como símbolo de paz con justicia social”.

Con la cámara encendida, a las primeras preguntas el responde en tono de oratoria planeada. Cuando se le cuestionó sobre el momento más difícil que él había pasado en la guerrilla, parece que el recuerdo ablanda su tono de voz.

Yo fui herido en combate dos veces. Creo que ese fue uno de los momentos más difíciles. Porque fue un año y medio que estuve fuera de la organización, en recuperación, con la pierna destrozada por la bala. Pero, igual, nada es imposible que no se pueda superar.”

Estar lejos de la guerrilla es lo que más le impacta. No es solo el deber de estar en la lucha, es la necesidad de estar entre los suyos. “Yo no me adapto fácilmente a estar fuera de la organización, del frente [guerrillero], de los compañeros, de la familia, porque aquí construimos como sea un núcleo familiar, en el cual todos nos echamos de menos, como si fuéramos hermanos de sangre”, comparte Emerson.

¿Y el momento más feliz? “Creo que fue el momento que conocí mi bebé, lo único que tengo hasta el momento. Y otro cuando mi familia me visitó por primera vez. Yo estuve siete años sin comunicación con ellos, sin saber de ningún familiar. Pero, bueno, son de esos momentos que siempre tengo como recuerdos en mi corazón”.

Entre dos familias. Ese parece ser el sentimiento que ronda a Emerson, es posiblemente el de otros muchachos por ahí. ¿Cómo explicar a los padres o familiares la opción de dedicar su propia vida para una causa, la de la liberación popular?

A ver, siempre los familiares o las madres, muchos no están de acuerdo con que sus hijos estén directamente en el conflicto. Si no hay esa politización y que se den cuenta de que es un deber unir y luchar por lo que se quiere, siempre buscan, en algún momento, [cuestionar], ‘por qué no vuelve’ y ‘existen otras formas que no se matan’”.

Pero la respuesta para Emerson es “no”, pues ese es el camino en que el cree. Entre seguir “explotado por un patrón, vivir endeudado siempre, no tener nada, vivir de forma más precaria que en la insurgencia, pues, [la persona] va querer continuar arriesgando lo que sea. Y también tiene la convicción ideológica”.

Emerson complementa: “Es de conocimiento general que es la pobreza, la precariedad de la vida, lo que lleva a alguien a tomar la decisión de pertenecer a un grupo armado”.

Zona de guerra

El Frente Occidental – Omar Gómez es una de los nueve frentes de guerra del Ejército de Liberación Nacional, que tiene actuación en todo el país, incluyendo a las ciudades, con el Frente de Guerra Urbana.

Dentro de estos, tienen Frentes Guerrilleros, con el objetivo de construir poder popular a partir de los territorios. El Frente Guerrillero Ernesto Che Guevara fue el que visitamos. Camisetas y cintas coloridas para amarrar en los brazos, con frases revolucionarias, marcan la identificación de ese grupo, compuesto mayoritariamente por jóvenes.

También hay Compañías, con cierta autonomía en cada frente, el ELN posee un Comando Central compuesto por cinco miembros. Entre ellos, esta Nicolás Rodríguez Bautista (Gabino), responsable político y militar; e Israel Ramírez (“Pablo Beltrán”), jefe de la delegación del ELN en la Mesa de Diálogo de paz con el gobierno colombiano.

Con actuación en el Chocó, el departamento más pobre de Colombia, está el Frente de Guerra Occidental. Su nombre homenajea a Omar Darío Gómez (“Alejandro”), que cayó en combate en 2016, en esa localidad. Con más de 30 años de actuación en el ELN, él era el tercero en comandar este frente.

Con la vegetación densa y el sistema de transporte por medio de lanchas y canoas, Yesenia, una de las guerrilleras entrevistadas en el Chocó, nos cuenta que allí los ataques del Ejército colombiano vienen principalmente por los aires.

Ahora la modalidad son bombardeos de helicóptero, que lanza el Ejército sobre nosotros en cualquier momento. Las bombas pueden venir de día o de noche. En esta zona, dicen que es muy difícil llegar por tierra, un asalto en el campamento, pero también lo pueden hacer. Y es por eso que, todo el tiempo, estamos en vigilancia. Porque en cualquier momento pueden caer sobre nosotros de cualquier forma, sea por aire o por tierra”

A cada ruido del motor de la lancha, los cuellos se estiran para ver quien pasa. Un movimiento casi natural de cada guerrillero. Los sentidos están siempre agudizados.

Los enemigos, además del Ejército oficial del país, son los paramilitares, que actúan de manera clandestina, como civiles, y que tienen el respaldo de la policía y del Ejército, como lo caracterizan los guerrilleros, en unos círculos de conversación que fuimos invitados a participar en el campamento del Frente Guerrillero.

Paramilitarismo es una política de Estado para contener la insurgencia. Y continúan haciendo del terror su actuación”, dice uno de los miembros del ELN, en una noche durante los días de nuestra visita. En conversación con decenas de miembros del frente, ya en total oscuridad nocturna de la selva, ellos nos contaban sus apreciaciones, en off, del conflicto armado en el país.

Estar entre guerrilleros, con correas al hombro de sus fusiles. Eso podría parecer una situación incómoda e intimidadora. Pero estar allí, en aquel campamento, era una sensación de tranquilidad. No parecía, pero estábamos en una zona de guerra.

¿Por qué seguir en armas?

La opción por la vía armada para la revolución no es una decisión fácil. Además de abandonar la vida civil, familia y la casa. Los guerrilleros tienen que confrontarse con una serie de desafíos cotidianos.

La estructura de los campamentos es transitoria, por eso, no tienen más que simples construcciones de palafitas, sin agua potable, fosas e incluso colchones donde dormir. Los utensilios domésticos son simples. Lo suficiente para garantizar un bienestar mínimo.
Las muertes no son historias. Ellas pasan, Y la convicción de que la lucha es mayor, por la liberación de todo el pueblo, los hace continuar. “Y eso es lo que me da rabia, cuando pasa algo, cuando matan a un compañero”, relata Yesenia.

Cuando [nos] matan, se dice ‘baja de un guerrillero’, y cuando muere un soldado, ‘asesinaron a un soldado’. Y eso es muy doloroso. Todos somos hijos de campesinos, todos somos seres humanos. Por el hecho de que no estamos armados luchando por los ideales de la clase pobre, no significa que seamos menos que los soldados que están luchando por la oligarquía. Los soldados que están luchando por la oligarquía son hijos de campesinos igual que nosotros. Entonces, eso es muy doloroso, es muy fuerte”, cuenta la guerrillera.

Para Emerson, uno de líderes del Frente Guerrillero Che Guevara, lo que llevó al conflicto político, social y armado en Colombia, que ya tiene más de 50 años, “son los mismos puntos que negó el Estado colombiano en la negociación en la Mesa de Diálogo con las FARC, que firmaron el Acuerdo de Paz de la Habana, como la mesa que se viene desarrollando con el ELN. [El Estado] no discute el modelo económico, político, social, de la propiedad privada y tampoco el régimen militar”.

Sin esas discusiones, el cree, “no va ver cambios dentro de las políticas que guían el país, y no va haber solución para buscar una equidad social”

Y con la convicción y la esperanza de que es posible cambia la realidad desigual de Colombia y de América Latina, ellos aún siguen en armas. “Siempre y cuando exista opresión, va seguir habiendo resistencia. O sea, el mensaje para el pueblo colombiano y de nuestro continente es que tenemos que hacer la lucha de diferentes formas, unirnos, y juntos combatir la oligarquía y el imperialismo”, finaliza Emerson.

Como principal referencia política y militar del Frente de Guerra Occidental, el Comandante Uriel nos brinda una última entrevista. La figura más sobresaliente del ELN en las redes sociales, cuando siempre aparece con un sombrero y un pañuelo rojo y negro donde solo se permite ver sus ojos, entre nosotros, al interior del campamento, el siempre esta con el rostro descubierto y con gestos alegres. Para la entrevista en video, nuevamente cubre el rostro.

Es así como nos hablaron otros combatientes, Uriel defiende la lucha armada y una experiencia histórica revolucionaria, un acumulado de trabajo político-organizativo con las comunidades. En ese sentido, “el ELN es un patrimonio no solo del pueblo colombiano, sino de toda América Latina.” Pero no es el único. Para él, hay una serie de expresiones de movimientos populares en Colombia y en diversos países.

Respetamos los caminos que otras organizaciones, otros procesos, decidan prioritarios en este momento. En el ELN también estamos haciendo esfuerzos a partir de otros escenarios, no solo en el ámbito armado. Pero consideramos necesario mantener esa semilla de la lucha armada revolucionaria, de resistencia armada y popular. Porque sé que no es ahora, pero va ser prioritaria en otros momentos”.

Con una lectura de proceso para “transformar el mundo y construir algo diferente”, que tenga como base la organización popular y la unidad, el apunta que “el imperialismo no va a caer solito. Es con una fuerte resistencia popular que vamos a acabar con él”.

Los esfuerzos que cada uno, que cada organización está haciendo para transformar el mundo vale, cuenta. De la misma forma espero que valoricen el esfuerzo que está haciendo el ELN para ayudar a construir un mundo diferente. Dicen que en el socialismo o entramos todos o no entra nadie. Y como dice mi camiseta: luchar por el socialismo es luchar por la humanidad”.

A pesar de estar en medio de la densa selva del Chocó, su intención no es aislar la guerrilla. Para eso, echa mano de herramientas de tecnología y comunicación. “Nuestra tarea no es quedarnos callados. Por todas las vías posibles tenemos que hacer agitación y propaganda, llevar el mensaje revolucionario”

Y con base en algo como la solidaridad y hermandad, el, delante de las cámaras, parece que busca enviar un mensaje a los movimientos y militantes populares para que no los dejes solos.

Aquí estamos para todo y así esperamos que muchos estén para nosotros. Son bienvenidos. Todos los que quieran venir para contribuir, aprender lo que podemos enseñar, y que fortalezcamos nuestros lazos. Vean en nosotros una oportunidad de laboratorio, de amigos incondicionales, de aliados, de compañeros de lucha”.

Espontáneo en las conversaciones cotidianas, hace preguntas sobre la realidad brasileña, las noticias de otras partes del mundo, nuestras opiniones. No solo sobre política, siempre surgen a flote temas como historia, tecnología, series y películas, música – su predilección es por el rap, y canta una canción de vez en cuando.

La receptividad y atención con que fuimos recibidos en territorio “eleno”, el Comandante Uriel pide, a través de nosotros, que llegue a otras partes.

Una micro-sd con más informaciones fue uno de los regalos de despedida de Uriel y Lucía, su compañera, junto a cintas coloridas con mensajes del Che Guevara, camisetas y otros adornos que marcan la identidad de aquellos guerrilleros.

En las carpetas digitales estaban comunicados, vídeos, fotos, materiales periodísticos y toda suerte de archivo que el Comandante Uriel reunió a lo largo de los últimos años.

Entre tantas cosas, las canciones me hicieron recordar de lo que eran los días entre ellos. Distintas versiones de la canción Hasta siempre, en homenaje al Che Guevara, eran las más tocadas en los momentos de descanso, en especiales las versiones de rap.

Pero aquella que me hizo sentir de vuelta a la selva y al convivir de aquellos muchachos y muchachas era una que traía en su letra frases de Mario Benedetti del poema “Hombre que mira al cielo”.

En la nueva versión, se canta: “Y que el dolor no nos apague la rabia, la fuerza, la alegría, la vida, la pasión. Que los asesinos del pueblo se marchen. Hagamos de nuevo el amor y la revolución”. De la canción Del Amor Y La Lucha , desde Mentenguerra.

La casa llena, con abrazos rápidos me despedí. Fueron pocos días con una carga intensa de emociones y aprendizajes. Miraba sus ojos y decía adiós. Sabría que no volvería a verlos.

En el trayecto del Río San Juan en la lancha parece que comenzaba a entender lo que me había pasado. Mirando alrededor, el ruido cortante del motor y del viento por los oídos, una cumbia local por el radio, voltee a mirar fijamente las palafitas y los rostros por los cuales pasaba.

Indígenas, negros, niños, ancianos, familias, en sus actividades cotidianas de lavar ropa, bañarse y jugar en el río. El mirar fijo que yo les lanzaba, ellos me lanzaban de vuelta. Ojos llorosos embarcaron a la vista. Entendí lo que significaba toda aquella lucha.

Un grupo de mariposas amarillas comienzan a volar en círculos en una de las paradas. Sonreí. Era realmente la Colombia Profunda.

*Reportaje: Vivian Fernandes periodista de Brasil de Fato.
*Fotos: Gustavo Roque y Jorge Dalton

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Los “chalecos amarillos”: ¿porqué y cómo comenzaron? Análisis y propuestas http://contrahegemoniaweb.com.ar/los-chalecos-amarillos-porque-y-como-comenzaron-analisis-y-propuestas/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/los-chalecos-amarillos-porque-y-como-comenzaron-analisis-y-propuestas/#respond Thu, 13 Dec 2018 00:45:27 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13547 No es preciso recordar la amplitud de un movimiento sin igual por la sorpresa general que ha provocado su despliegue y que dilata su duración y radicalización; y que, al contrario su propia existencia y su transcurso implica plantearse algunas cuestiones teóricas y políticas.

Los reportajes periodísticos en caliente así como los testimonios de los militantes que tomaron parte en los bloqueos permiten señalar la heterogeneidad en términos de composición de clase que contrasta con su composición espacial.

Su composición multiclasista no deja lugar a dudas, en lo fundamental integrado por proletarios (obreros y empleados, asalariados o no), a los que se añaden miembros de las capas inferiores del marco (agentes de control, técnicos) o de la pequeña burguesía (esencialmente artesanos, a menudo autónomos, pero también campesinos e incluso intelectuales, por ejemplo, enfermeras liberales) e incluso elementos de pequeños empresarios. Podemos también destacar la presencia de mujeres y jubilados con mucha más importancia de la habitual en las movilizaciones.

Si esta heterogeneidad no ha dañado al movimiento, es que el conjunto comparte cierto número de  puntos comunes que han hecho posible su convergencia. Son las víctimas de las políticas austericidas llevadas a cabo por todos los gobiernos desde hace cuarenta años. Estas se han traducido para ellas en la degradación de sus condiciones de empleo, de trabajo y de remuneración; en la dificultad creciente para “reunir dos sueldos a final de mes”; en la angustia creciente respecto al mañana para sí y los suyos (sobre todo los hijos); en la degradación o incluso la desaparición  de los servicios públicos y equipamientos colectivos a los que apenas podían acceder; en el sentimiento de no sentirse ya representados (tomados en cuenta o consideración) por nadie (sobre todo las organizaciones sindicales, profesionales y políticas), salvo por algunos alcaldes (aunque estos tienen cada vez menos poder); por el sentimiento de estar abandonados y dejados a su albur y de estar francamente despreciados, por los gobernantes que solo tienen ojos, oídos y voz, para ¡”los primeros de la fila”!

Sin embargo estos “desposeídos” aun disponen de esta fuerza colectiva que es la solidaridad local, basada en los vínculos de parentesco y vecindad, hecha de conocimiento y reconocimiento recíprocos, y también de una “economía subterránea” de colaboración; de intercambio de servicios de donaciones recíprocas, que asegura, más allá de la supervivencia, la posibilidad de “ir tirando”, Sin eso, no se explicaría que hombres y mujeres hayan participado en las operaciones realizadas por los “chalecos amarillos”, en la frialdad de noviembre durante varios días, y más de diez en ciertos casos.

La segunda característica sociológica notable del movimiento es su localización en el área rural peri-urbana. Eso es porque a las categorías sociales antes citadas cada vez se les expulsa más de los centros urbanos e incluso de las periferias urbanas más cercanas debido al aumento de precios de los alquileres y de las viviendas urbanas y a la expansión espacial de las ciudades (desarrollo rural-urbano). Por otra parte, en este espacio, la dependencia respecto al automóvil individual es máxima: se necesita al menos un automóvil por hogar, no solo para ir al trabajo, sino también para hacer las compras, llevar a los niños a la escuela y a las actividades complementarias, ir al médico, realizar las gestiones administrativas indispensables, participar en las actividades asociativas locales, etc., dada la concentración creciente de los equipamientos y los servicios, privados o públicos, en los centros de las periferias urbanas, por la ausencia o carencia de medios de transporte colectivo, por la preferencia concedida a la vivienda individual que favorece la dispersión del hábitat.

De ahí, el carácter obligatorio de los gastos en carburantes para estos hogares y en consecuencia, vista su precariedad presupuestaria, la extrema sensibilidad de estas personas respecto a su precio. Son sus aumentos continuos en el transcurso de los últimos meses, siguiendo el precio del petróleo en el mercado mundial y el anuncio de su próximo aumento ( el 1 de enero: 6,5 céntimos el litro de gasoil, 2,9 céntimos el litro de gasolina sin plomo de 95) derivado de la elevación del impuesto interior de consumo de productos energéticos (TICPE) que ha significado la ¡gota que colma el vaso! Tanto más que, dado que el gasoil ha estado durante mucho tiempo subvencionado respecto a otros carburantes, el parque de automóviles individuales supone aún hoy más del 60% de vehículos con motor diésel. De ahí la opción de sus formas de actuar (bloquear o filtrar la circulación de automóviles para sensibilizar a los conductores) y la elección del símbolo de convocatoria (el chaleco amarillo).

La composición sociológica del movimiento basta en esencia para explicar los límites originales en el terreno político e ideológico. Sus reivindicaciones inmediatas se han limitado a exigir una reducción del precios de los carburantes, sobre todo de los impuestos que configuran el 60% del precio. Pero esta dimensión anti fiscal no ha considerado más que una parte ínfima de la política fiscal del gobierno. Sin criticarla en su conjunto; sobre todo el aumento de la fiscalidad indirecta por encima de la directa, y en este contexto la fiscalidad sobre los ingresos del trabajo más que la de  los ingresos del capital, por lo tanto los ingresos mayores y de las grandes fortunas: así, la reducción del tipo del impuesto de sociedades (las empresas), el tipo fijo sobre los ingresos del capital, la supresión de los tipos superiores del impuesto sobre la renta (IRPP), la supresión del impuesto de solidaridad sobre los grandes patrimonios (IRF). Y los “chalecos amarillos” no desafiaron de inmediato el efecto de los ingresos fiscales (la vertiente de los gastos públicos) que aún beneficiaban al capital (veamos por ejemplo el crédito competitividad-empleo -CICE- de un total aproximado de 110.000 millones en cinco  años) en detrimento del trabajo (los recortes claros en la financiación de los servicios públicos y equipamientos colectivos, del que una parte constituye la porción socializada del salario). Pero parecidos límites no sorprendían a priori a partes de la población que no han tenido hasta hoy , en su mayoría, ninguna experiencia ni formación política y que por tanto era a menudo su primera movilización reivindicativa.

Fue argumentando con semejantes límites inmediatos como se han hecho oír diferentes voces para desacreditar el movimiento, o al menos, para arrojar sospechas sobre él. Dejemos el desprecio ordinario de los “primeros de la fila” por el “bajo pueblo”. Más sorprendentes e inquietantes han sido las voces provenientes de la izquierda o incluso de la extrema izquierda. El movimiento ha sido así calificado de poujadiste. En la segunda mitad de los 50, el poujadisme fue un movimiento compuesto por elementos de la pequeña burguesía (especialmente comerciante) y del pequeño capital amenazado por la penetración del gran capital (convertido en oligopolista) en ciertos sectores de la industria , del comercio y de los servicios, así como por el despliegue de instituciones características del compromiso fordista entre capital y trabajo asalariado (principalmente la Seguridad Social). En tanto que el movimiento actual está dominado por elementos del proletariado amenazados por el desmantelamiento continuo de las conquistas del compromiso fordista. Único punto común: el antifiscalismo; pero mientras que eso fue un elemento esencial para el movimiento poujadiste, el movimiento actual de los “chalecos amarillos”, lo ha superado, como veremos más adelante.

Nuestras “almas cándidas” de izquierda y de una parte de la extrema izquierda han acusado a este movimiento de haber sido arrastrado por la derecha dura y la extrema derecha. Tales acusaciones han sido difundidas basándose en la observación de objetivos, eslóganes o comportamientos sexistas y racistas en el seno de los colectivos de “chalecos amarillos”; de la presencia en los colectivos de símbolos o marcadores de la derecha o la extrema derecha nacionalista (la bandera tricolor, la Marsellesa); del apoyo inmediato obtenido por ellos, proveniente de los líderes de la extrema derecha o de la derecha extrema (Le Pen, Dupont-Aignan, Vauquiez) tendente a recuperarlo para sus propios fines y a la participación de militantes de la extrema derecha en alguno de sus colectivos.

Aunque en múltiples ocasiones los “chalecos amarillos” hayan declarado reivindicarse como “apolíticos” (ciertamente el apoliticismo es más bien de derecha), respondamos al menos a las acusaciones precedentes. Aparte de que los actos y expresiones racistas o sexistas han quedado en minoría en su seno, los “chalecos amarillos” no tienen por desgracia el monopolio del sexismo o del racismo. Desde este punto de vista, los militantes y organizaciones de izquierda y de extrema izquierda, tendrían que desembarazarse de su propia basura. Además, esperar que un movimiento popular espontaneo sea ideológicamente puro para apoyarlo e intervenir en él, es condenarse a la impotencia y poner el carro delante de los bueyes: exigir como punto de partida lo que solo puede ser un punto de llegada. Por otra parte, es discutible hacer de la bandera tricolor y la Marsellesa marcas solo de la derecha o extrema derecha nacionalista: podemos también recordar la herencia revolucionaria que conlleva, la única disponible de personas privadas de cualquier otra herencia revolucionaria. Finalmente, y sobre todo, no es tanto la presencia de elementos de la derecha y la extrema nacionalistas en el movimiento de los “chalecos amarillos” por lo que hay que alarmarse es por la ausencia de la izquierda y la extrema izquierda que sirva de contrapeso para expulsarlos del movimiento.

En su conjunto, estas organizaciones se han mantenido en efecto al margen de este movimiento, al menos en el primer momento. En el ámbito político, hemos asistido a un sostén de boquilla por parte del PS (aún no recuperado de su colapso del año pasado) y del PC (ocupado en su congreso), a un apoyo más claro por parte de la FI, del NPA o de AL (Alternativa libertaria) aunque sin llamar a una participación masiva al movimiento -excepción hecha de algunas individualidades (Ruffin,Besancenot, Poutou). En cuanto a las organizaciones sindicales, han presentado un gradiente de actitudes yendo de la indiferencia a la franca desconfianza englobando la hostilidad (el adorno anticuado como es habitual en la CFDT, cuyo secretario general habría visto en ello “una forma de totalitarismo”)- excepto algunas estructuras locales o federales (CGT metalurgia, Sud industria, SUD PTT, FO Transports) y, por supuesto, las de sus militantes o miembros que muy rápidamente, al contrario, tomaron la opción opuesta.

Las razones de tal actitud son múltiples. Han tomado en consideración las críticas precedentes del movimiento, emparejadas con la acusación de moverse en favor del patronato…del sector del transporte por carretera, que ha sostenido al movimiento por el hecho de emplear su reivindicación primordial, antes de retractarse rápidamente protestando contra los bloqueos de carreteras. Más profundamente, hay sin duda que incriminar la hostilidad de inicio respecto a los movimientos sociales espontáneos (el movimiento de los “chalecos amarillos” partió de una petición que circuló en las “redes sociales”) por parte de los estados mayores que tienen la costumbre de hacer desfilar sus tropas solo dónde y cuándo ellos deciden. Finalmente, hay que señalar su extemporaneidad respecto a toda esta parte de las capas populares en la que estas organizaciones no tienen (ya) ninguna implantación y que ha llegado a serle tan extraña e invisible como ésta resulta para el poder. Lo que dice mucho sobre su falta de anclaje en el “país real” y ha valido a estas pretendidas vanguardias encontrarse arrastradas por un movimiento popular, al menos en sus inicios.

Evidentemente, similar actitud es no solo un error sino una falta política grave. El movimiento de los “chalecos amarillos” es por supuesto complejo, compartido entre tendencias divergentes,  acrecido de probables contrarios. Su plataforma reivindicativa inicial era pobre y su horizonte político limitado (por no decir inexistente). Pero su potencial de lucha era y es enorme. Como ya lo ha probado la primera y la ampliación del segundo. Y esta es precisamente la misión de las organizaciones sindicales y políticas anticapitalistas de intervenir en su seno y en sus márgenes para ampliar y acelerar ese doble proceso y orientar al movimiento en un sentido globalmente favorable a los intereses de clase de sus miembros. Queda por determinar como.

Sobre todo no intervenir como donantes de lecciones y, aún menos, dando la impresión de querer recuperar el movimiento en favor de una organización cualquiera o de un programa político concreto. Defender, al contrario, la autonomía total del movimiento respecto al exterior y la democracia interna. Y contentarse con defender en su seno, un cierto número de propuestas entre las cuales dejo estas siguientes para la discusión.

En cuanto a las formas de organización. Promover la democracia asamblearia en los colectivos. Hacer de cada reunión un lugar de discusión y deliberación. Defender la autonomía de los colectivos locales aunque argumentando por la mayor coordinación posible entre los colectivos locales en términos de una base territorial definida por ellos. Mandatar estrictamente a los delegados para las coordinaciones en cuestión. No aceptar la institución de denominados representantes nacionales encargados de negociar con el gobierno. Pero buscar, tanto como sea posible, favorecer los lazos con las organizaciones y movimientos que se hayan declarado favorables al movimiento y que lo hayan apoyado, sin tentativas de instrumentalización de una u otro, empezando por aquellas (principalmente organizaciones sindicales y movimientos estudiantiles) que ya se han comprometido en acciones reivindicativas en su propio campo. Pues el potencial de descontento y de revuelta es inmenso en el conjunto del país, como lo probaron el sábado 1 de diciembre las escenas tumultuarias en París pero también en otros lugares (Marsella, Saint-Étienne, Le-Puy-en-Velay, Tours), que no han sido hechas por los “destructores” habituales.

Respecto al contenido reivindicativo. Proponer la elaboración de una plataformas reivindicativa que integre las reivindicaciones inmediatas aunque defendiendo la necesidad de ampliarlas y profundizarlas. A guisa de ejemplo:

-Reducción inmediata del precio de los carburantes mediante el TICPE, que constituye actualmente la cuarta fuente de ingresos fiscales del Estado (tras el TVA -IVA-, el IRPP -IRPF- y el IS). Institución de un precio administrado como forma de evitar deslizamientos de precios;

-Clara revalorización de los principales ingresos de los que viven las capas populares movilizadas: llevar el SMIC -SMIG- y las pensiones de jubilación al nivel del salario medio actual (en torno a 1700€); revalorización equivalente del conjunto de prestaciones sociales; llevar los minima sociales por encima del actual umbral de pobreza ( por ejemplo a los 1200€).

-Adopción y despliegue urgente de un plan de lucha contra la pobreza.

-Realojamiento de todos los SDF en las viviendas vacantes como ya autoriza la ley.

-Instaurar una limitación de alquileres. Lanzamiento de un programa plurianual de aislamiento del conjunto de viviendas, sociales o no, financiado con fondos públicos, comenzando por los ocupados por familias con precariedad energética.

-Reducción de la fiscalidad indirecta (por ejemplo, ampliación de la cesta de bienes y servicio sometidos a una TVA -IVA- reducido con imposición de un precio máximo, para evitar que los comerciantes se embolsen la diferencia).

-Reducción de la fiscalidad directa que grava el trabajo (por ejemplo, las tasas de la CSG). Aumento de la fiscalidad directa sobre el capital, las rentas elevadas y las grandes fortunas: restablecimiento de las franjas superiores del IRPP; aumento de los tipos impositivos de los ingresos de la propiedad bajo protección social; elevados impuestos sobre la parte de beneficios distribuidos en forma de dividendos; aumento de los tipos del IS; restablecimiento del ISF; supresión del CICE y del conjunto de nichos fiscales, cuyo total será orientado para financiar diferentes medidas ecológicas y sociales previamente enunciadas.

-Adopción de una moratoria sobre la deuda pública. Apertura de un procedimiento de auditoria de esta deuda para determinar su parte ilegítima que no será reembolsada.

-Elaboración de una cuaderno reivindicativo contra la degradación de los servicios públicos e, inversamente, para el refuerzo de dichos servicios, sobre todo en materia de transportes (reapertura de lineas locales de ferrocarril cerradas, gratuidad de los transportes colectivos), de salud (institución de un período de presencia obligatoria de jóvenes médicos en los desiertos médicos, reapertura de hospitales y servicios hospitalarios cerrados, dotándoles de medios suplementarios) y de educación (ningún cierre de aulas en la primaria, institución de una distancia mínima a recorrer por los  estudiantes de secundaria y puesta en funcionamiento de recogida escolar sistemática, de medios suplementarios para las actividades extraescolares.

-Supresión del conjunto de medidas destinadas al desmantelamiento de la protección social: supresión de las medidas de copago de medicinas; plan de urgencia para dotar a los hospitales públicos de medios suplementarios y abandono de toda subvención a las clínicas privadas; instauración de un derecho a la jubilación para todos después de 30 años de actividad basado en el 75% del mejor ingreso bruto limitado a dos veces el SMIC

En cuanto a las formas de acción. Sin abandonar las operaciones de bloqueo o de filtración de la circulación automóvil a las entradas de las ciudades (para discutir con los conductores, incitarlos a juntarse al movimiento, hacerles conocer las reivindicaciones) adoptar formas de acción adaptadas a las anteriores reivindicaciones (por ejemplo, bloqueo u ocupación de los servicios públicos para apoyar las reivindicaciones del personal de esos servicios e informar a los usuarios de tales reivindicaciones; incidencia en los alcaldes, los consejos departamentales y regionales, las permanencias de los diputados y senadores para obligarlos a reforzar las anteriores reivindicaciones.

Pero, sobre todo, me parece necesario privilegiar las actuaciones descentralizadas pero coordinadas en las provincias más que las acciones centralizadas en París: para permitir al máximo de personas implicarse; para permitir a los colectivos locales dominar sus decisiones y su calendario; para paralizar progresivamente el país; para agotar al gobierno y sus “fuerzas del orden” obligándoles a multiplicar sus puntos de intervención y su desplazamiento.

Más allá de las propuestas precedentes, que pueden y han de ser debatidas colectivamente en el seno del movimiento, hay sobre todo la necesidad y la urgencia de intervenir en el seno de éste para permitirle ir lo más lejos posible lo que no ha de discutirse en el seno de las organizaciones sindicales y políticas anticapitalistas. Y, cualquiera que sea su salida, este movimiento habrá revelado la existencia de un inmenso campo de capas populares que debe constituir una auténtica tierra de misión para esas organizaciones en los meses y años venideros. Sin ello, no habrá que sorprenderse y quejarse por ver a esas capas populares ceder aún un poco más a los cantos de sirena de la extrema derecha que sabrán, por su parte, atizar el resentimiento y sembrar la xenofobia y el racismo y favorecer con ello el repliegue identitario.

Fuente:

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article47035

Traducción: Sin Permiso

Ramón Sánchez Tabarés

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“La impunidad para los abusadores debe terminar” http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-impunidad-para-los-abusadores-debe-terminar/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-impunidad-para-los-abusadores-debe-terminar/#respond Wed, 12 Dec 2018 08:10:20 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13535 El colectivo que reúne a unas 500 actrices respaldó a su colega Thelma Fardin, quien radicó una denuncia penal por violación contra el actor por violencia de género. “Hoy decimos Basta”, manifestaron tras señalar que el acoso y el abuso sexual en el espectáculo “se parece más a una norma que a una excepción”.

La Colectiva de Actrices Argentinas respaldó en conferencia de prensa la denuncia por violación de la actriz Thelma Fardin contra su colega Juan Darthes y advirtió que “Thelma pudo radicar la denuncia penal en la justicia, pero otras compañeras que narraron haber sido violentadas por  el mismo sujeto, no pudieron avanzar judicialmente”. Desde un teatro en la calle Corrientes, las actrices aseguraron que “esto recién empieza” y denunciaron a la Justicia por “obstaculizar, desestimar, demorar y estigmatizar a las víctimas”, mientras habilita a los abusadores a “utilizar el sistema de justicia para disciplinarnos” bajo la figura de daños y perjuicios. También apuntaron contra los medios de comunicación “cómplices” que reflejan los aspectos “más morboso de los conflictos mientras acallan las problemáticas laborales de fondo”.

El comunicado fue leído por diez de las más de 400 actrices que integran la colectiva de mujeres en el Multiteatro de calle Corrientes para respaldar la denuncia presentada por Fardin en Nicaragua ante la Unidad Especializada de delitos contra la Violencia de Género del Ministerio Público, debido a que ocurrió durante una gira en el país centroamericano. “Hoy decimos Basta. Escúchennos: el tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar”, leyeron las actrices.

Dolores Fonzi, Nancy Duplaá y Julieta Ortega Adriana Salonia, Anabel Cherubito, Andrea Pietra, Belén Chavane, Dolores Fonzi, Griselda Siciliani, Jazmín Stuart, Julieta Cardinali, Julieta Díaz, Julieta Ortega, Julieta Zylberberg, Lali Espósito, Laura Azcurra fueron algunas de las que dijeron presente en esta acción fundacional de la colectiva, que nació al calor de la pelea por la legalización del aborto.

La carta completa de Actrices Argentinas

La colectiva Actrices Argentinas convoca a esta conferencia de prensa para acompañar la denuncia penal radicada en Nicaragua en la Unidad Especializada de delitos contra la Violencia de Género del Ministerio Público realizada por nuestra compañera Thelma Fardin contra Juan Darthes. Venimos trabajando, teniendo regularmente asambleas en las que reflexionamos sobre temas relacionados con nuestro oficio. Estas asambleas han dado un marco de contención para que podamos hablar y decir lo que nos pasa. Por eso hoy estamos acá.

Como ya sabemos, el movimiento de mujeres y otras diversidades sexuales se propone desterrar un régimen de violencia e impunidad sostenido tanto desde el estado, como en cada espacio donde se juegan relaciones de poder. Están presentes en nuestros trabajos y lugares de formación.

El precio que nos ha sido impuesto a la hora de desarrollarnos profesionalmente ha sido el de callar y someternos. Según una encuesta reciente de SAGAI, el 66% de les intérpretes afirmó haber sido víctima de algún tipo de acoso y/o abuso sexual en el ejercicio de la profesión. Se parece más a una norma que a una excepción. Porque, ¿a quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o película? ¿Al maestro de teatro?

Es sabido que éste es un fenómeno que ha sacudido internacionalmente a la industria del espectáculo y es funcional a ella. Hoy decimos Basta. Escúchennos: el tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar.

Las actrices somos ignoradas al denunciar y exponer los abusos. Se duda sistemáticamente de nuestras voces, de nuestros testimonios. En nuestro ámbito laboral se nos aísla frente a vivencias traumáticas que están naturalizadas, que llevan a veces años identificar y poner en palabras. Mientras tanto, el abusador habla, actúa y trabaja con total impunidad, y pretende hacer a la víctima responsable de su propio abuso.

En nuestro medio, la opresión y cosificación son moneda corriente. Se erotiza y sobreexpone a niñes y adolescentes en la industria del entretenimiento. Estamos casi siempre desprotegidas por quienes nos contratan. Por ejemplo, se envía a menores de edad de gira sin tutelaje suficiente y adecuado. En nuestro medio no hay protocolos de acción frente a casos de abuso; y la lista podría seguir es inmensa.

Necesitamos herramientas para enfrentar estas cuestiones que ademas se ven agudizadas por la precariedad laboral y la falta de trabajo. Contra todas esas formas de violencia y para que esto cambie, nos ponemos a trabajar desde hoy para dar esa batalla.

Donde la Justicia y el estado obstaculizan, desestiman, demoran, estigmatizan a las víctimas o fallan en forma aberrante a favor de los victimarios, como en el caso de Lucía Pérez, nos convocamos para decir basta. Porque el tiempo del silencio se terminó.

Asimismo, deploramos que algunos medios intenten llevar la atención hacia el costado más morboso de los conflictos mientras acallan las problemáticas laborales de fondo. Se vuelven cómplices. Le pedimos a la prensa responsabilidad en el seguimiento de este tema y de otros similares.

Los abusadores tienen el privilegio de utilizar el sistema de justicia para disciplinarnos. Buscan callarnos iniciando contra quienes se atreven a romper el silencio causas por Daños y Perjuicios o denuncias penales. Mientras las víctimas sufren las prescripciones, dilaciones, malos tratos y descreimiento por parte del aparato judicial.

Thelma pudo radicar la denuncia penal en la justicia pero otras compañeras que narraron haber sido violentadas por el mismo sujeto, no pudieron avanzar judicialmente.

La justicia no actúa con perspectiva de genero. Animarse a hacer una denuncia es un acto arriesgado cuando el poder judicial nos pone en el banquillo de las acusadas preguntando cómo nos vestimos, qué tipo de vida llevamos o si provocamos los ataques. Frente a este maltrato, está indiferencia y mordaza legal, las actrices nos organizamos.

Frente al “Mirá cómo me ponés”, nosotras decimos “Mirá cómo nos ponemos”. Nos ponemos fuertes, unidas, frente a tu violencia y tu impunidad, estamos juntas.

Que se haga justicia por nuestra compañera y por todes.

Esto recién empieza.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/161459-la-impunidad-para-los-abusadores-debe-terminar

Para ver conferencia completa:

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Histórica condena para los entregadores de Ford http://contrahegemoniaweb.com.ar/historica-condena-para-los-entregadores-de-ford/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/historica-condena-para-los-entregadores-de-ford/#respond Wed, 12 Dec 2018 08:00:48 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13522 No sólo cómplices, partícipes de los crímenes de la dictadura

El TOF 1 de San Martín condenó a dos exdirectivos de la automotriz por el secuestro de trabajadores de la planta de Pacheco durante la dictadura. Es la primera sentencia contra jerarcas de una multinacional, no como cómplices, como partícipes directos en los delitos de lesa humanidad. Recibieron penas de 10 y 12 años de prisión.

El Tribunal Oral Federal número 1 de San Martín condenó a los exdirectivos de la multinacional Ford Pedro Müller y Héctor Sibila por el secuestro y las torturas de trabajadores de la planta que la automotriz tiene en General Pacheco durante la última dictadura cívico militar. Müller, que era jefe de manufactura para el momento de los hechos, recibió la pena de 10 años de cárcel. Sibila, a cargo de la seguridad de la planta, 12 años. El tercer imputado, el represor Santiago Riveros, también fue condenado a 15 años de cárcel.

El TOF consideró que las penas deben cumplirse en cárceles comunes, pero por la edad que tienen los condenados fueron habilitados a cumplir las penas en sus casas.

Aunque son sensiblemente menores a las pedidas porosa querellas y la fiscalía –fueron de 25 años–, las condenas son históricas ya que es la primera vez que la justicia argentina condena a jerarcas de una multinacional no solo por su complicidad con el plan sistemático de la última dictadura sino por su participación directa en los crímenes de ese genocidio. Por unanimidad los jueces del TOF 1 de San Martín calificaron los hechos debatidos en el juicio como delitos de lesa humanidad.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/161449-historica-condena-para-los-entregadores-de-ford

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Ana María Martínez ¡por siempre presente! http://contrahegemoniaweb.com.ar/ana-maria-martinez-por-siempre-presente/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/ana-maria-martinez-por-siempre-presente/#respond Wed, 12 Dec 2018 08:00:05 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13525 Era obrera fabril y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El 4 de febrero de 1982, cuando tenía 31 años y estaba embarazada, fue secuestrada por un grupo de tareas de la dictadura. Días después, el 12 de febrero, su cuerpo fue hallado en el Dique Luján (Tigre) acribillado a balazos. Entre las/los 30.000 que viven y vivirán en la memoria, Ana María fue la última. Su asesinato sucedió en las postrimerías de esa noche negra que fue la dictadura, prácticamente en vísperas de la enorme movilización obrera y popular del 30 de marzo que la resquebrajó y de la guerra de Malvinas que marcó su trágico final. Ana María, cuyo seudónimo era Rosalía, luchaba por cambiar su realidad cotidiana; lo hacía soñando, imaginando un futuro de liberación social. Esa lucha indeclinable estaba contenida en toda la militancia de su generación. Era una lucha integral, incluso en la clandestinidad, aprendiendo a encontrar los resquicios por los que las y los de abajo podían dar algún paso adelante, por mínimo que sea, siempre confiando en que no estaba tan lejos una recuperación de las mayorías populares. Por eso, sin duda, la vida militante de Ana María siempre será un ejemplo a recuperar. Cabe destacar que el PST había logrado una importante inserción en el movimiento obrero durante toda su existencia en los años setenta. Sufrió 16 asesinatos a manos de la Triple A antes del golpe de 1976. Y alrededor de un centenar de sus militantes fueron desaparecidas/os durante la dictadura y otras/os sufrieron prisión o exilio.

En 2012 se formó una Comisión de familiares y amigxs que jugó un rol fundamental para esclarecer el crimen de Ana María. Seis años después, en el marco de la mega causa Campo de Mayo, se inició el juicio en el Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martín. Si bien en el crimen hay diversos implicados, como sucede en todos los casos, los acusados fueron Jorge Norberto Apa, ex Jefe del Destacamento 201 de Inteligencia y Raúl Guillermo Pascual Muñoz, ex jefe del Departamento de Personal G1; ambos formaban parte del Estado Mayor de Institutos Militares con base en Campo de Mayo. Fue extraordinario el trabajo del equipo de abogados que representaban a la querella, integrado por los compañeros Pablo Llonto y Ernesto Lombardo, así como también de representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la Provincia. Este trabajo jurídico y militante por la memoria, la verdad y la justicia permitió desbaratar la intención de los acusados, que inicialmente plantearon por escrito que se trató de un “crimen pasional”, utilizando una figura jurídica patriarcal actualmente en desuso; también fue importantísima la colaboración de integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria, así como diversas declaraciones de testigas y testigos que aportaron datos contundentes. Todo esto permitió demostrar que en el secuestro y asesinato de Ana María participó la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dippba).

Un documento decisivo fue el Legajo 17.949 de la Mesa DS (Delincuentes Subversivos) de esa siniestra Dippba, titulado “Trabajo de Infiltración en el PST”. En ese documento los servicios bonaerenses reportaron al Destacamento 201 de Inteligencia de Campo de Mayo el informe del oficial subinspector Juan Pedro Peters (fallecido), infiltrado en el equipo de militantes en el que actuaba Ana María. Quedó claro, tal como se demostró en las audiencias, que en ese momento existió una clara persecución al PST en la zona norte del Gran Buenos Aires, más aún cuando casi en paralelo hubo otras detenciones de militantes como resultado de la penetración de Peters.

Que este juicio se haya llevado a cabo 36 años después del asesinato de Ana María es un triunfo de la perseverante lucha por los derechos humanos en nuestro país. Su primer resultado: prisión perpetua para los genocidas Apa y Muñoz, quienes además están involucrados en otros crímenes de lesa humanidad, representa un paso fundamental para seguir con la investigación que permita identificar a los otros delincuentes que participaron en el crimen de Ana María. El fallo del Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martín se produjo dos días después de que la Corte Suprema negara el beneficio de dos por uno para los genocidas sentenciados. En este final de 2018, por cierto difícil, cuando las libertades democráticas son atropelladas por el gobierno actual, la sentencia lograda es un gran aliento para continuar la lucha. Ahí estuvimos y siempre estaremos.

Manuel Martínez es miembro del Comité de Redacción de Herramienta

Fuente: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2952

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Repudio al desalojo en Monte Bello http://contrahegemoniaweb.com.ar/repudio-al-desalojo-en-monte-bello/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/repudio-al-desalojo-en-monte-bello/#respond Wed, 12 Dec 2018 00:02:17 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13532 La Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita Tucumán repudia las acciones del Poder judicial en el Barrio de Monte Bello, de la villa veraniega San Pedro de Colalao. En dicho territorio está constituida la Comunidad Indio Colalaosiendo una de sus bases Monte Bello; allí, esta mañana, por orden del Juez Mendilaharzu se procedió a la Restitución Provisoria de 350 hectáreas a favor de Lencina Serrano. Nuevamente se incumple la Ley 26.160 lo cual implica, el freno a la posibilidad de concretar desalojos en territorio indígenas ordenando “…la suspensión de ejecución de sentencias, actos procesales o administrativos, cuyo objeto sea el desalojo o desocupación de las tierras que ocupan las comunidades indígenas originarias del país”. En la acción participaron numerosos policías tal como se ilustra en imagen y vídeos, ante la resistencia de los habitantes de ese barrio atacados por la medida. Por tal motivo resultaron varios comuneros/as detenidos/as. Llamamos a las demás organizaciones indígenas de DDHH y medios de prensa a solidarizarse con los afectados a este atropello.

Para contactos con las autoridades de esa comunidad dirigirse a:

Salvador Chaile (Cacique – Comunidad Indio Colalao) 3815744196

Nolberto Colqui (Secretario) 3814901749

 

Fuente: https://upndt.com/2018/12/11/0002/

 

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Brasil: Asesinaron a dos militantes del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra http://contrahegemoniaweb.com.ar/brasil-asesinaron-a-dos-militantes-del-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/brasil-asesinaron-a-dos-militantes-del-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra/#respond Tue, 11 Dec 2018 21:38:28 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13519 En el marco de una radicalización de la violencia en Brasil tras la victoria electoral de Jair Bolsonaro, voceros del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), denunciaron que dos militantes de esa organización fueron asesinados a balazos en un campamento propio, ubicado en el estado de Paraiba. La primera hipótesis apunta a una ejecución, porque los asesinos -cuatro hombres encapuchados-, al llegar al campamento, se dirigieron directamente a las víctimas.

La violencia política, avalada por el presidente electo Jair Bolsonaro -que asume su cargo el próximo 1° de enero- , terminó de manera brutal con las vidas de dos militantes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en el estado de Paraiba: Rodrigo Celestino y José Bernardo da Silva, quienes fueron asesinados  a balazos por encapuchados que irrumpieron en un campamento perteneciente a esa organización.

“Exigimos justicia y castigo a los culpables y afirmamos que luchar no es un crimen. En estos tiempos de angustia y de dudas sobre el futuro de Brasil, no podemos dejar que los que detentan el poder político y económico tracen nuestro destino. Por lo tanto, continuamos reafirmando la lucha en defensa de la tierra como el tema central para garantizar la dignidad de los trabajadores y trabajadoras del campo y de la ciudad”, continuó. “Convocamos a la militancia, a amigos y amigas, a los que defienden a los trabajadores y trabajadoras, denunciar la actual represión y los asesinatos como resultado de conflictos en el campo”, precisó el MST, a través de un comunicado de prensa

 

Fuente: http://www.marianomorenonoticias.com.ar/brasil-asesinaron-a-dos-militantes-del-movimiento-de-trabajadores-rurales-sin-tierra/

 

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5 documentales feministas para la deconstrucción http://contrahegemoniaweb.com.ar/5-documentales-feministas-para-la-deconstruccion/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/5-documentales-feministas-para-la-deconstruccion/#respond Tue, 11 Dec 2018 08:00:56 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13511 Desarmar las estructuras sobre las que el sentido común patriarcal descansa cómodamente es un trabajo cotidiano. Es por eso que la lucha feminista se expresa en diversos ámbitos culturales, donde las producciones se han multiplicado en el último tiempo. Los trabajos audiovisuales son un claro ejemplo en los que se busca colocar en el centro de la escena todos aquellos cuestionamientos y reclamos que el feminismo viene llevando adelante en las calles. A continuación, seleccionamos 5 documentales para seguir pensando la deconstrucción.

1 – Organizadas

Producido por la Cooperativa de Comunicación La Brújula y dirigido por Guadalupe Freire y Camila Zenclussen, este documental registra el 31º Encuentro Nacional de Mujeres de 2016, que tuvo lugar en la ciudad de Rosario, Santa Fe. A través de cinco testimonios, la película se interioriza en uno de los eventos autoconvocados más grandes de todo el país y demuestra la fuerza política de los movimientos de mujeres en Argentina. Las cinco protagonistas seleccionadas muestran la diversidad que puede observarse al interior del encuentro: en este caso, se muestra a una mujer que va por primera vez, una participante histórica, dos militantes políticas y una sobreviviente de violencia de género.

Sus relatos dan cuenta de la multplicidad de voces que se entrecruzan en un fenómeno social, político e histórico, al que miles de mujeres asisten para deconstruir el sentido común machista, para plantear las agresiones que sufren de forma cotidiana y para empoderarse. En un contexto en el que los medios masivos de comunicación invisibilizan la riqueza de estos espacios – a pesar de su larga trayectoria y de la importancia de sus logros -, este documental aporta una visibilización necesaria del trabajo realizado y transmite una certeza: la potencia transformadora que se expande año tras año.

2 – Amazona

Este documental es el primer largometraje dirigido por la colombiana Clare Weiskopf, y logra poner en tensión el concepto de maternidad que circula en el sentido común de las inmensas mayorías. El espíritu de esta película bien podría condensarse en una sola pregunta que atraviesa la totalidad de la trama: ¿qué convierte a una mujer en “buena madre” ante los ojos de los demás? Con excelentes recursos cinematográficos propios del género documental, muy buenas entrevistas en profundidad y un gran uso de la cámara para capturar momentos memorables en plena selva amazónica, Weiskopf retrata el complejo vínculo que la une con su madre.

Val es (y siempre lo ha sido) una mujer independiente que jamás pidió permiso para ser. A edad temprana se fue de su país de origen -Inglaterra- por amor. Tuvo dos matrimonios, cuatro hijos y varias relaciones truncas. Tras la muerte de su hija mayor en una avalancha, Val decide recluirse en la selva amazónica para comenzar una vida alejada de los artificios de la modernidad: en ese ambiente natural cultiva sus alimentos, cría animales, toca música, pinta, escribe y vive de sus artesanías. Pero ese modo de vida libre tuvo un costo muy alto para sus hijos, quienes debieron padecer unas distancias que no eligieron. La directora se sumerge en el Amazonas -¡y en pleno embarazo!- para resolver el contradictorio vínculo con su madre. En ese viaje se plantea preguntas muy valiosas para deconstruir las ideas sobre la maternidad cocinadas al calor de siglos de patriarcado.

3 – Caso Roe: el aborto en los EE.UU (Reversing Roe)

Dirigido por Ricki Stern y Annie Sundberg, este documental que llegó a la plataforma de Netflix hace unas semanas relata la historia de la legalización del aborto en Estados Unidos, y los constantes ataques de los sectores conservadores por eliminar ese derecho, que continúan hasta el día de hoy. El caso Roe vs Wade fue famoso en el país norteamericano: se trató de la demanda de una mujer del estado de Texas que llegó hasta la Corte Suprema para solicitar la interrupción de su embarazo, cuando aún se encontraba prohibido. En 1973 los jueces fallaron a su favor, lo que significó que, a partir de ese momento el  toda restricción contra el aborto en cualquier estado del país sería inconstitucional.

Desde ese entonces, fueron numerosos los intentos por socavar este derecho. El documental recorre así la consolidación de los sectores religiosos al interior de la política y la transformación del aborto en un tema central en las plataformas de los candidatos presidenciales a lo largo del tiempo. La puja por revertir el fallo del caso Roe es uno de los principales objetivos del conservadurismo, que logró fortalecerse hasta tener una marcada influencia. Si hay algo que esta producción demuestra es que la lucha por la libertad de las mujeres es parte de un largo camino, en el que cada conquista debe ser defendida ante los embates culturales que se renueven por generaciones. 

 

4 – Le Clitoris / Vagina (cortometrajes)

El primero es un cortometraje de animación realizado por la canadiense Lori Malépart-Traversy y su gran protagonista es el clítoris. En poco más de 3 minutos se expone el gran abanico de mitologías científicas, psicológicas e incluso literarias que lo rodean. “Las mujeres son afortunadas. Tienen el único órgano del cuerpo humano dedicado exclusivamente al placer”, indica la frase de apertura. A partir de allí se despliega una buena cantidad de datos duros para visibilizar las grandes incógnitas en la historia íntima de muchas mujeres: ¿dónde está ubicado exactamente?, ¿qué parte vemos?, ¿cómo luce por dentro?, ¿de qué modo reacciona a los estímulos?, ¿qué tanto se asemeja al pene? Con humor y sutileza se logra echar luz sobre aquellas zonas que tantos y tantas han preferido omitir a lo largo de la historia porque -es sabido- la distribución del placer entre hombres y mujeres no ha sido nunca equitativo.

 

 

El segundo cortometraje de Laura García Pérez está enfocado en las trayectorias sexuales de ocho mujeres de Barcelonaque deciden abrirse ante la cámara para contar algunas de sus experiencias, deseos, fantasías, frustraciones y humillaciones en la intimidad. A todas se les formulan las mismas preguntas, pero el potencial del film reside justamente en la diversidad de sus respuestas. Este resultado de algún modo refleja las múltiples formas que existen de entender y experimentar la sexualidad femenina. Hay aquí un buen uso de las entrevistas en profundidad para acceder al foro más privado de las protagonistas sin caer en el morbo o en los lugares comunes. Muchas mujeres encontrarán identificación con alguna de estas historias.

 

5 – She’s beautiful when she’s angry

Dirigido por Mary Dore y estrenado en 2014, este documental – también disponble en Netflix –  hace una cronología del movimiento feminista en Estados Unidos a lo largo de la década del ’60. Mediante entrevistas y material de la época, la película muestra cómo se gestó la lucha por los derechos de las mujeres y cómo se empezó a tomar conciencia de las opresiones discutiendo distintos ejes que, hasta ese momento, no eran mencionados en voz alta: sexualidad, placer, violencias, aborto, identidad de género. De este modo, la historia se va hilando gracias a los testimonios de activistas y referentes de distintos campos, que recuperan la memoria de una época en la que las mujeres comienzan a cuestionar el rol asignado por la sociedad.

El documental se adentra también en el surgimiento de las principales organizaciones de la época, en las acciones que se llevaron adelante para extender los reclamos y socializar información y en los conflictos que surgieron entre los propios colectivos, que enriquecieron los distintos puntos de vista. Con diversidad de fuentes, Dore muestra así el camino de las mujeres en la toma de conciencia sobre la opresión y los vínculos entre distintos temas de militancia, como la raza y la clase social o la visibilidad lésbica. She’s beautiful when she’s angry es un trabajo más que interesante, que ayuda a comprender la amplitud y las raíces de los movimientos actuales, evidenciando lo que muchos sectores insisten en borrar: el basamento histórico de una lucha que no tiene retorno. 

 

 

 

fuente:https://www.laprimerapiedra.com.ar/2018/10/5-documentales-feministas/

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Peculiaridades de Argentina http://contrahegemoniaweb.com.ar/peculiaridades-de-argentina/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/peculiaridades-de-argentina/#respond Tue, 11 Dec 2018 08:00:46 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13488 Argentina es un gran enigma para los intérpretes del desarrollo. Un país favorecido por extraordinarias riquezas naturales y con una población relativamente calificada afronta agudas crisis periódicas. Esas convulsiones conviven con enormes movimientos de protesta en escenarios políticos convulsivos. ¿Cuáles son las causas del declive económico-social? ¿Cómo operan las fuerzas que acentúan y atemperan ese retroceso? ¿Qué problemas afrontan las explicaciones más corrientes? [1] [2]

 

TRAUMÁTICOS DESEQUILIBRIOS

 El país se encuentra nuevamente al borde del colapso. Los cierres de empresas profundizan la recesión, las escalofriantes tasas de interés sofocan la actividad productiva y los salarios soportan la peor caída de las últimas décadas. La inflación retomó los picos del pasado y sobrevuela el fantasma de otro default de la deuda.

El primer programa neoliberal que intentó el gobierno naufragó y el socorro brindado por el FMI se extinguió en 90 días. El segundo auxilio del Fondo incluye su manejo directo de la economía. Ha introducido una brutal restricción de gastos y una inédita aspiración de la circulación monetaria.

Ese ajuste conduce a un prolongado estancamiento o a incontrolables estallidos. Ya existen paralelos con escenarios de canje compulsivo de bonos y desbordes inflacionarios (1989) o de aguda depresión (2001).

Esta recurrencia de grandes convulsiones ilustra un retroceso de largo plazo con pocas semejanzas internacionales. En muy pocos países se verifican oscilaciones tan abruptas del nivel de actividad. El PBI argentino registró contracciones y expansiones superiores al promedio internacional en 12 oportunidades durante los últimos 35 años. Esas oscilaciones obstruyeron la acumulación, retrajeron las inversiones y elevaron los costos de financiación.

También es singular la dimensión alcanzada por la fuga de capitales. Un porcentual equivalente al 50 o 70% del producto bruto está localizado en el exterior. Los grupos dominantes guarecen en los paraísos fiscales significativas porciones de las ganancias que generan en el circuito local.

La magnitud de la inflación es otro dato peculiar. Superaba la media internacional en los años de generalizada remarcación internacional de precios y persiste en el actual contexto de estabilidad (o deflación). En contados países se verifican las tasas de dos dígitos anuales que imperan en Argentina.

Esa depreciación de la moneda ha empujado al ahorro en divisas y a la comercialización de muchos bienes en moneda extranjera. Por la misma razón, el volumen físico de dólares en circulación supera ampliamente el promedio en la región.

 

CONDICIONAMIENTOS OBJETIVOS

 Argentina albergó una industrialización temprana, con cierto desenvolvimiento del mercado interno e importantes conquistas sociales. Pero ese distanciamiento inicial de las adversidades latinoamericanas se desvaneció en forma vertiginosa en las últimas décadas.

La economía del Cono Sur quedó muy afectada por los parámetros de rentabilidad de la globalización neoliberal. Esas referencias han forzado una reestructuración muy regresiva, en los países periféricos que alcanzaron mayor desenvolvimiento previo. La inadecuación del capitalismo argentino al modelo global genera esa agobiante sucesión de ajustes. La remodelación comenzó en los 80 y nadie avizora su finalización.

El mismo desacople afecta a otras economías medianas de América Latina. Todas sufren los efectos del viraje inversor hacia Oriente. Basta observar el contraste con el Sudeste Asiático para notar la envergadura de esa mutación. Dos zonas que compartían el mismo status económico relegado han seguido trayectorias opuestas.

Este cambio impacta sobre Brasil, que padece el estancamiento de la productividad, los déficits externos y la obsolescencia de la infraestructura. También las maquilas mexicanas han perdido gravitación frente a los competidores asiáticos.

Pero las adversidades de Argentina son mayores. La economía que inauguró el modelo sustitutivo de importaciones, no ha logrado superar las consecuencias de esa antelación. Quedó más descolocada que sus pares frente al nuevo patrón productivo de las empresas transnacionales.

Argentina no tiene las compensaciones que conserva México por su cercanía con el mercado estadounidense. Tampoco cuenta con el tamaño de Brasil para ampliar la escala de producción. La balanza comercial desfavorable con el socio limítrofe ilustra esa adversidad.

Las periódicas reactivaciones de la industria argentina nunca lograron contener el declive. Ha persistido la alta concentración en pocos sectores, el predominio extranjero y la baja integración de componentes locales. En el trienio de Macri se ha consumó un verdadero “industricidio”. Se han perdido 107.000 puestos de trabajo, la producción se ubica un 14% por debajo del 2011 y el nivel de empleo se equipara con el 2008.

Algunos analistas contraponen estas dificultades con la estabilidad de Chile, Perú o Colombia, presentando una visión edulcorada de esas retrasadas economías. Quiénes tradicionalmente emulaban a Estados Unidos, España o Italia, ahora se resignan a seguir los modelos situados en un escalón inferior.

Pero eluden explicar por qué razón Argentina continúa atrayendo inmigrantes de esas naciones e ignoran la invalidez de su comparación. Las nuevas economías referentes evitan la demolición fabril de Argentina por su simple carencia de parques industriales significativos.

Nuestro país ha perdido también el privilegiado lugar internacional de sus exportaciones de carne y trigo. Se amplió el número competidores de ambos productos y la soja no cumple la misma función multiplicadora de otras actividades. Al contrario, acentúa la quiebra de la agricultura integral y complementa la escasa creación de puestos de trabajo, que generan la minería a cielo abierto o la extracción de petróleo con shale.

En las últimas décadas se acentuó la incapacidad de distintos gobiernos para canalizar la renta del agro (la minería o los combustibles) hacia el desarrollo productivo. Esa impotencia refuerza el contraste con Australia, que se especializó en la exportación de materias primas, expandiendo al mismo tiempo ciertos servicios e industrias intensivas.

La imitación de ese sendero se encuentra actualmente más obstruida. Australia no afronta la complementariedad y rivalidad agrícola de Argentina con Estados Unidos y su proximidad del Sudeste Asiático le ha permitido una reconversión, que no está al alcance de Sudamérica.

 

TURBULENCIAS POLÍTICAS

 El retroceso económico es la principal causa de la inestabilidad general. La ausencia de crecimiento sostenido y la recurrencia de las crisis corroen desde hace varias décadas a los presidentes de distinto signo.

Los gobiernos militares de los años 60 fueron más volátiles que sus equivalentes sudamericanos y ninguna otra dictadura colapsó por una incursión militar semejante a Malvinas. Tampoco ha sido tan corriente en otros países, la renuncia anticipada de los mandatarios o la asunción de cinco presidentes en una semana.

El uso de la coerción para contrarrestar esa vulnerabilidad está seriamente limitado. El desprestigio que sucedió a los crímenes de la dictadura, la aventura militar contra los británicos y los levantamientos de los carapintadas anularon el viejo protagonismo del ejército. No ejerce el poder explícito que exhibe en Colombia, México o Brasil, ni el rol subyacente que juega en Chile o Perú.

Ese desplazamiento priva a la clase capitalista de un importante instrumento de dominación. El rol activo de las fuerzas armadas en el sostenimiento de los sistemas políticos no es un resabio del siglo XX. Constituye una urgente necesidad de los regímenes autoritarios de América Latina.

La restauración de esa influencia ha sido una frustrada prioridad de Macri. Forjó un Ministerio de Seguridad con asesoramiento israelí para adiestrar represores e intentó derogar la ley, que impide la intervención de los gendarmes en la represión interna.

La inestabilidad política deriva, además, de la erosión de los partidos tradicionales. La UCR quedó muy deteriorada por sus dos fracasos gubernamentales. El desplome de De la Rúa fue más impactante que la forzada salida de Alfonsín, pero ambos desenlaces quebraron la antigua primacía del radicalismo en la clase media. Ese agrupamiento subsiste actualmente como una formación subordinada al PRO.

También el peronismo perdió una parte de su viejo sostén popular. Ha logrado una supervivencia que no consiguieron sus pares de la región (PRI de México, APRA de Perú, Varguismo de Brasil, MNR de Bolivia), pero quedó muy erosionado como columna vertebral del movimiento obrero. La aguda fragmentación entre trabajadores formales e informales corroe la uniformidad social que sustentaba al justicialismo. Ese deterioro se verifica en el plano ideológico. Frente a una identidad muy debilitada, sólo una minoría canta la marcha con la espontaneidad del pasado.

La década kirchnerista consagró la fractura actual entre los sectores derechizados del peronismo (que sostienen la gestión de Macri) y el espectro progresista (que lidera Cristina). Habrá que ver si convergen nuevamente en una opción de gobierno. En cualquier variante se ha debilitado su viejo rol de reserva frente a los vacíos de poder. El peronismo acompaña la crisis general de gobernabilidad.

 

EMPOBRECIMIENTO Y RESISTENCIA

Un tercio de la población argentina está sumida en la pobreza o en la informalidad laboral. Por esta razón el asistencialismo se ha transformado en un renglón perdurable de las cuentas públicas. Los planes de auxilio surgidos de la lucha popular se han convertido en un gasto indispensable para la reproducción del tejido social. Lo que inicialmente irrumpió como una respuesta provisoria a la emergencia se ha transformado en un dato estructural.

La fotografía de esa pauperización se asemeja a cualquier retrato de América Latina. Pero la degradación argentina ha sido más fulminante y contemporánea. A diferencia de la región, el porcentaje de los desamparados no superaba el 5% de la población en los años 70. La vertiginosa expansión posterior no tiene parangón y afecta poblaciones ya urbanizadas y escolarizadas. No repite, por ejemplo, la masiva expulsión de campesinos mexicanos de sus tierras.

Pero esa impactante regresión social no ha debilitado en Argentina la continuidad de la lucha popular. En muy pocos países se verifica esa perdurable escala de protestas. Especialmente el sindicalismo mantiene un inusual protagonismo en comparación a otros países.

Desde el fin de la dictadura se realizaron más de 40 huelgas generales con altísimo acatamiento. Bajo la gestión de Macri se concretaron tres paros con el mismo grado de cumplimiento. La sindicalización se ubica en el tope de los promedios internacionales, luego de la gran recuperación de afiliados registrada durante la década pasada.

Este peso de la organización sindical se verifica en los momentos de mayor conflicto. La hostilidad de los medios de comunicación no ha disuadido el acompañamiento (explícito o pasivo) de los sectores no agremiados. El gobierno sólo mantiene el ajuste por la complicidad de la burocracia sindical. Su incapacidad para doblegar la lucha popular ha erosionado el sostén que recibe de la clase capitalista.

Los movimientos sociales aportan un segundo frente de gran respuesta por abajo. Los piquetes del 2001 han desembocado en organizaciones que reúnen multitudes. Esas convocatorias aseguran la continuidad de los planes, que Macri y Vidal no se atreven a cortar. Repiten con las organizaciones sociales las mismas negociaciones de sus antecesores.

Las movilizaciones se extienden también a la juventud, que congregó un inédito número de manifestantes en la batalla por el aborto. Toda la política argentina se dirime en las calles y se procesa posteriormente en las instituciones. La remodelación económica regresiva que exigen los capitalistas choca con la gran barrera de la resistencia social.

Esa vitalidad de la lucha siempre asemejó a la Argentina con Francia y en la coyuntura actual emparenta a Macri con Macron. Dos presidentes al servicio explicito de los acaudalados afrontan el mismo repudio de los empobrecidos.

 

AMBIVALENCIAS E IDEARIOS

La clase media siempre osciló entre dos conductas frente a las tensiones del país. En ciertos momentos sostuvo a las fuerzas gorilas y dictatoriales y en otras circunstancias apoyó a los líderes democráticos y radicalizados. Esta misma fluctuación se verifica en muchos países, pero en Argentina incluye ingredientes más conflictivos.

Macri canalizó el descontento de las franjas medias que golpeaban las cacerolas contra Cristina, denigrando a los precarizados y naturalizando la conveniencia de un gobierno de millonarios. Esa adhesión ha quedado corroída el desastre económico de Cambiemos pero no se ha disuelto. Es una incógnita cómo incidirá en el país la oleada ultraderechista que llegó a Sudamérica de la mano de Bolsonaro. Hasta el momento prevalecen las diferencias que separan a la Argentina de Brasil[3].

El núcleo duro de la derecha se encuentra muy afincado en grupos adinerados y generaciones veteranas. Su prédica es influyente, pero no ha calado en el grueso de la población. Los sectores medios habitualmente conservadores glorifican el mercado hasta que el ajuste los afecta. También avalan la coerción estatal, pero no la represión en gran escala.

A su vez, los segmentos progresistas del mismo universo participan limitadamente en las protestas. Exhiben un gran temor a los efectos devastadores de la crisis. El trauma legado por el 2001contiene sus reacciones.

La derecha siempre ha disputado preeminencia en la clase media, en conflicto con la gran tradición de derechos humanos y educación pública. El primer cimiento incluye vasos comunicantes con las Madres, las Abuelas y los Familiares de desaparecidos. Esa sintonía cobra visibilidad en las masivas conmemoraciones del 24 de marzo.

La conciencia democrática se realimenta con la recuperación de los nietos y las batallas por la identidad o la memoria. Por eso naufragaron los intentos oficiales de indultar a los genocidas. El “dos por uno” suscitó un contundente rechazo y el crimen de Maldonado desató una conmoción.

Estas convicciones democráticas se asientan en el perdurable legado de la educación pública. La escolarización masiva en establecimientos laicos forjó un ideario de convivencia y progreso que persiste hasta la actualidad.

El neoliberalismo intenta destruir la enseñanza estatal para naturalizar la segmentación social. Con asfixia de recursos, deterioro de los colegios y hostilidad hacia los docentes propicia el modelo chileno de privatización escolar.

Pero no ha podido generalizar las creencias elitistas, ni anular la vitalidad del pensamiento crítico en las universidades. Los sectores medios -que en los 90 acompañaron la resistencia de las Carpas Blancas- continúan comprometidos con la defensa de sus tradiciones educativas.

 

FALACIAS NEOLIBERALES

 Las tensiones de Argentina obedecen a desequilibrios específicos del capitalismo, en escenarios de gran resistencia popular. La derecha desconoce ambos determinantes y sitúa el origen de todos los problemas en el descontrol del gasto público. Estima que ese desborde agiganta la incidencia del estado, en desmedro del sector privado.

Pero esas erogaciones no superan el promedio mundial o regional. La economía argentina no es más estatista que sus pares y los momentos de gran déficit fiscal siempre obedecen a alguna necesidad de las clases dominantes. Los recursos del Tesoro se destinan a empresas afectadas por convulsiones cambiarias o a bancos corroídos por temblores financieros.

Con esos auxilios el estado ha intentado contrarrestar la conducta improductiva de una burguesía que invierte poco, fuga capital y remarca precios. Los problemas del sector público se originan en el sostén otorgado a los dueños del país.

En lugar de registrar ese favoritismo los liberales culpan a la población. Sin ofrecer ninguna evidencia, estiman que la sociedad se acostumbró al financiamiento estatal del consumismo. Omiten que el poder de compra ha caído en sintonía con el deterioro de la alimentación, la salud y la educación. El sobre-consumo está restringido a la clase alta y nunca se extiende a los empobrecidos.

El gasto público refuerza esa desigualdad mediante subsidios y un sistema impositivo regresivo. No es cierto, que la esforzada actividad privada sostiene al parasitario sector público. Los grandes capitalistas incrementan su beneficio manejando ambas esferas.

Los liberales (y sus ahijados “neo”) suelen despotricar indiscriminadamente contra los argentinos que “viven por encima de sus posibilidades”, agotando las viejas riquezas de la nación. Pero olvidan que Argentina no se convirtió en un desierto, ni perdió sus extraordinarias ventajas naturales. Sólo afronta una mayor depredación de esos activos. La renta transferida al exterior no genera empleos y acentúa la desinversión.

El liberalismo ha gobernado en incontables oportunidades y siempre agravó los desequilibrios que promete erradicar. Pero invariablemente culpa al resto de la sociedad de su fracaso. Macri repite esa conducta acumulando un récord de fallidos que achaca a otros. Atribuye la regresión económica del último trienio a la herencia de siete décadas. Con ese artificio disimula el impacto de su programa de endeudamiento, apertura comercial y flexibilización laboral.

Al subrayar la responsabilidad de sus adversarios, los liberales omiten su preeminencia en las administraciones cívico-militares, menemistas y aliancistas de las últimas décadas. Especialmente los voceros de Cambiemos ocultan que Macri no inventó el capitalismo de amigos, la agresión al sindicalismo y el deslumbramiento por el capital extranjero. Repite lo hecho por quiénes propiciaron las mismas cirugías económicas y los mismos atropellos sociales, sin lograr el restablecimiento de la tasa de acumulación.

El PRO repite los viejos pretextos y busca en las adversidades internacionales las causas de los desajustes que autogenera. Pero no explica por qué razón ningún otro país afronta un desgarro semejante. Como ya ocurrió con Martínez de Hoz, la convertibilidad y Cavallo-De la Rúa, el financiamiento aventurero de la reconversión neoliberal desemboca en un desplome de la economía.

Es particularmente asombrosa la semejanza con los años 90. Apreciación del tipo de cambio, desmantelamiento de la producción nacional, apertura comercial indiscriminada, despilfarro de dólares en turismo, desregulación laboral y aceitadas bicicletas financieras, para solventar con deuda la fuga de capital.

Macri sólo aporta un descaro mayor en la implementación de las mismas políticas. Esa desfachatez es congruente con su pertenencia a la elite capitalista. Prescinde de las viejas mediaciones y ensaya un formato de neoliberalismo crudo, con los mismos resultados del pasado.

 

DEMONIZACIÓN DEL POPULISMO

La derecha atribuye la inestabilidad política a la demagogia de los funcionarios. Considera que esa irresponsabilidad potencia la indisciplina endémica de los argentinos. Estima que la vieja “viveza criolla” ha desembocado en una falta de respeto a las instituciones. Sostiene que esa “cultura de la desmesura” socava la ética del esfuerzo requerido para forjar un “país normal”.

Esa mirada imagina un estereotipo de argentino culpable de todas las desventuras nacionales. ¿Pero a qué grupo social pertenece ese descarriado? ¿Comparte la holgazanería de los financistas? ¿Derrocha las rentas del agro-negocio? ¿Perpetra las estafas de la “Patria Contratista”? Los derechistas evitan asociar al impugnado personaje con los dueños de país. Concentran en el pueblo su identificación de la argentinidad con la vagancia.

La variante macrista del mismo relato incorpora los clichés de la nueva derecha. Repite el sermón del diario La Nación con poses de inconformismo y recicla la ideología gorila con retórica new age.

La principal desgracia del país es invariablemente situada en el populismo. Pero se olvida que Argentina perdió la exclusividad de esa enfermedad. Actualmente esa denostada condición tiene más peso en los admirados paraísos de Estados Unidos y Europa. Los liberales nunca definen el significado exacto del populismo y simplemente lo descalifican por su eventual sostén de alguna mejora de los trabajadores.

Las críticas más corrientes son descargadas sobre los políticos que utilizan engañosas promesas para ganar elecciones. Pero esas mentiras suelen alcanzar también a los líderes del propio palo. Macri llegó a la presidencia anunciando una lluvia de inversiones y generó la peor bicicleta financiera de la historia. ¿Ese fraude no ilustra una típica perversidad del populismo? Con su habitual doble vara los derechistas eximen al presidente.

También cuestionan el “desapego a la ley” de los argentinos exceptuando a los poderosos. Consideran normal la entrega por moneditas de empresas del estado o la legalización de la evasión por medio de blanqueos. Pero exigen duras penalidades contra las demandas de los empobrecidos.

Con la misma óptica sesgada presentan a la corrupción como un vicio de gobernantes anteriores. Olvidan que todas las administraciones del planeta se exculpan con el mismo argumento. La “pesada herencia” no es un invento del PRO.

Pero en manos de Cambiemos el estandarte multiuso de la corrupción es una braza caliente. Muy pocos personajes del gobierno pueden justificar sus incalculables fortunas. Los miembros del gabinete exhiben sorprendentes incrementos de patrimonio, valuaciones truchas de propiedades e inversiones millonarias en el exterior. Al tope del listado de irregularidades se ubica el propio Macri, que apuntala desde la presidencia los turbios negocios de su grupo familiar. Un individuo enriquecido a costa de erario público emite desde la Casa Rosada mensajes de transparencia.

 

ODIO DE CLASE

 Los liberales consideran que Argentina decayó por su divorcio de Occidente. Imaginan al país como un ahijado de Europa casualmente localizado en la geografía latinoamericana. Suponen que el virus del populismo lo alejó de una trayectoria semejante a Estados Unidos o Canadá.

Pero olvidan que las naciones endiosadas también atravesaron por etapas de intervencionismo estatal, protección aduanera, liderazgo personalista y escaso apego a la pulcritud republicana. Tampoco evalúan qué tipo de inserción plasmó cada país en la división internacional del trabajo. Ignoran por completo el significado de la dependencia.

Los conservadores sitúan el origen de la decadencia nacional en el abandono del diseño propiciado por la generación del 80. Entienden que ese proyecto quedó a medio camino, cuando los pilares de la civilización liberal fueron erosionados por la barbarie local.

Pero olvidan que el añorado universo de la oligarquía fue construido sobre las sufridas espaldas de campesinos, arrendatarios y asalariados. Los latifundistas solventaron su derroche en la expropiación de ese esfuerzo. Sus admiradores tampoco registran cómo el rentismo improductivo sentó las bases del estancamiento posterior.

La idealización  de los terratenientes impide registrar sus perdurables huellas en las clases dominantes posteriores. Esa continuidad se verifica en un empresariado reacio a la inversión y habituado a las ganancias rápidas.

Los neoliberales igualmente ponderan la enorme potencialidad de los argentinos para generar prósperos emprendedores. Nunca explican por qué razón esas cualidades permanecen bajo la superficie. Pero, además, subdividen la encarnación de esos rasgos en grupos sociales muy diferenciados.

No extienden las virtudes que perciben en las clases altas a los empobrecidos. La elogiada creatividad de los capitalistas se transforma en perniciosa avivada, cuando se corporiza en empleados públicos. La astucia del banquero se convierte en mezquino provecho entre los trabajadores y la conveniente picardía del adinerado se torna mala praxis en manos del cuentapropista.

Esa hostilidad hacia los pauperizados alcanza su pico en la evaluación de los planes sociales. Los neoliberales estiman que sus receptores “no quieren trabajar” porque “viven del erario público”.  Denuncian a “las mujeres que se embarazan para cobrar la asignación por hijo” y a los hombres que “rehúyen el empleo”, para mantener los beneficios asistenciales.

Utilizan esas calumnias para cerrar los ojos ante la miseria de los mendigos, que sobreviven hurgando la basura. En lugar de promover la solidaridad con los desamparados, culpan a las víctimas de sus desventuras. No quieren registrar que nadie elige la marginalidad. Los empobrecidos simplemente no consiguen trabajo por la retracción del mercado laboral que impone la coyuntura recesiva y la desindustrialización estructural.

 

¿INUTILIDAD DE LAS PROTESTAS?

Los neoliberales se irritan con las protestas que visibilizan la degradación social. Claman especialmente contra la ocupación del espacio público por los manifestantes. Pero nunca juzgan todas las movilizaciones con el mismo parámetro. Enaltecían la participación ciudadana, cuando las rutas eran cortadas por los agro-sojeros o las calles quedaban bajo control de los caceroleros anti-K.

Habitualmente reivindican sus propias marchas como ejemplos de civilidad que no molestan a ningún transeúnte. Por el contrario, las acciones populares son presentadas como desordenes promovidos por los punteros que financia el estado. Los participantes de esos actos son retratados como ignorantes arriados de un lugar a otro, a cambio de un choripán, para proferir gritos de ocasión. Esa contraposición entre ciudadanos civilizados y hordas manipuladas ya es un clásico de la literatura conservadora.

Pero la diabolización de los piquetes se ha transformado también en una obsesión del periodismo cortesano. Estima que la libertad de circulación debe primar sobre el derecho a reclamar por la supervivencia. Frecuentemente convoca a “buscar otro método” de protesta sin aportar sugerencias sobre esa alternativa.

Otra variante más elaborada del mismo discurso señala que “la década precedente de derechos” debe ser mejorada con un nuevo “decenio de obligaciones”. Pero divorcia esos complementos abstractos de la vida ciudadana del agravamiento de la miseria. Los planteos más agresivos retratan a los manifestantes como “extorsionadores” de la población, sugiriendo que conforman un grupo demográfico distinto. Con esa descalificación ocultan que los únicos chantajistas son los artífices del ajuste.

Es evidente que los piquetes se han generalizado como forma de lucha ante la falta de trabajo. La expulsión del circuito laboral empuja a los excluidos a cortar el tránsito para hacer valer sus peticiones. Obviamente generan molestias a los que no participan de su acción. Pero esos inconvenientes afloran en cualquier lucha y no son mayores que los afrontados cotidianamente por el grueso de la población.

Los derechistas presentan los piquetes como un deporte de militantes. Complementan esa tontería con el llamado a concertar negociaciones antes de cada protesta. Este descubrimiento ignora que las marchas siempre están precedidas por frustradas tratativas. Lo más frecuente es la total desaprensión hacia los sufrimientos de los desposeídos. Si no hay un clamor en las calles, los altos funcionarios ni siquiera escuchan las demandas. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación. Sólo visibilizan los reclamos transformados en exigencias colectivas.

Pero lo más importante es el resultado de esas luchas. La movilización es el único antídoto efectivo a la regresión social. Lejos de constituir una “respuesta inútil”, introduce un límite al desmoronamiento de los ingresos populares. No todo “sigue igual” al otro día. Las protestas tienen resultados inmediatos y posteriores. Los planes sociales subsisten por la resistencia y el recorte de los salarios habría sido mucho mayor sin lucha. La acción es lo único que atemoriza a los poderosos.

La movilización callejera impide, además, la amnesia de tradiciones populares que ambiciona la derecha para consolidarse. La persistencia de ese legado explica los significativos niveles de militancia y politización que imperan en el país. Esa participación popular obstruye la estabilización de gobiernos tecnocráticos, acota la prepotencia imperial estadounidense y limita la penetración de la ideología neoliberal.

 

¿LIBRE ELECCIÓN DEL MODELO CAPITALISTA?

Muchas inconsistencias de la visión liberal han sido esclarecidas por sus críticos desarrollistas. La mirada económica heterodoxa, la tradición ideológica nacionalista y las posturas políticas progresistas han refutado numerosos mitos de sus adversarios, con frecuentes burlas a las zonceras de esa concepción.

Han descripto especialmente cómo los liberales repetidamente restauraron el modelo agro-exportador o el patrón de valorización financiera, en desmedro del desenvolvimiento industrial. Subrayan que Argentina necesita la intervención del estado para apuntalar su crecimiento, con protección aduanera, fomento fabril y jerarquización del mercado interno.

Esa visión resalta correctamente la tensión histórica entre dos modelos, pero soslayando su cimiento común en el capitalismo dependiente. Esa configuración determina la fragilidad de los distintos esquemas y su variable primacía en función del contexto externo.

El modelo agro-exportador despuntó en la primera mitad del siglo XX, cuando la industrialización del centro requería los insumos provistos por la Pampa. La sustitución de importaciones despegó en el marco keynesiano de entre-guerra (y posguerra), que favorecía cierto desenvolvimiento de las economías intermedias. La valorización financiera irrumpió en el escenario contemporáneo de la globalización y ha precipitado la regresión latinoamericana al extractivismo exportador.

Si se analiza el predominio de estos modelos con estrechas anteojeras locales, resulta imposible explicar la cambiante supremacía de cada uno. La pugna entre liberales y desarrollistas siempre estuvo condicionada por el status periférico del país.

Los desarrollistas (y sus discípulos “neo”) relativizan esa sujeción, sugiriendo que cada país elige libremente el tipo de capitalismo vigente en sus fronteras. Pero es muy ingenuo suponer que Argentina decidió vaciar su estructura fabril, en contraposición a la preferencia coreana por un curso industrial.

No tiene sentido postular que ellos optaron por la apertura selectiva, la incorporaron de bienes de capital y nosotros por la regresión al monocultivo de la soja. El capitalismo global no funciona con esa simple convalidación de trayectorias nacionales. La preeminencia de esas decisiones induciría a todos los países a repetir el sendero de Suiza y a evitar el rumbo de Haití.

Los neoliberales olvidan que el capitalismo no ofrece oportunidades de desarrollo a todos sus integrantes. Opera en un marco internacional estratificado, con márgenes de autonomía muy acotados y variables, en las distintas regiones que circunvalan a las metrópolis. El sistema se rige por principios de cruda competencia y otorga premios muy selectivos a los ganadores que sofocan adversarios.

Argentina padece con mayor dureza las consecuencias de ese sistema y la generalizada adversidad económica actual de América Latina. Para colmo, su vieja burguesía nacional ha sido reemplazada por una burguesía local con negocios más diversificados e internacionalizados.

Algunos neo-desarrollistas reconocen estas transformaciones, pero suponen que el fomento estatal del consumo igualmente empujará a los empresarios a retomar la inversión. Omiten que esa receta no es viable cuando los capitalistas privilegian otro curso. En ese caso, resulta imposible sustituirlos con la intervención estatal manteniendo el sistema actual. El capitalismo sin sus protagonistas es un contrasentido.

 

LA EXPERIENCIA KIRCHNERISTA

Lo ocurrido durante la década pasada, confirma las limitaciones de un simple proyecto antiliberal para revertir el declive económico-social del país. El kirchnerismo intentó retomar un rumbo neo-desarrollista, con menores ambiciones de reindustrialización, mayores contemplaciones hacia el agro-negocio y creciente timidez frente a los financistas.

A diferencia de otras experiencias, contó con un periodo prolongado para ensayar su modelo. Ciertamente heredó el descomunal desplome del 2001, pero usufructuó del extraordinario repunte de las ganancias, que sucedió a la desvalorización interna de capitales. También aprovechó el viento de cola externo generado por el superciclo de las materias primas.

Pero en el lugar de remover los cimientos del subdesarrollo confió en socios capitalistas, que utilizaron los subsidios para fugar capital sin aportar inversiones. El resultado fue la preservación del perfil económico extractivo, la estructura industrial dependiente y el sistema financiero adverso a la inversión.

El kirchnerismo atenúo inicialmente los desequilibrios de la economía, pero se quedó sin cartuchos cuando el contexto internacional se tornó adverso. En ese momento el incentivo al consumo dejó de funcionar y resurgió el déficit fiscal con alta inflación. Intentó un tardío e ineficaz control de cambios, eludió la reforma impositiva progresiva y retomó el endeudamiento externo.

La evaluación crítica de esa gestión es actualmente soslayada por sus artífices. Se limitan a contraponer la “década ganada” con el desastre del macrismo. Ese contraste salta a la vista y resulta especialmente visible en la evolución de los salarios, el endeudamiento o las tarifas. Pero no resuelve las falencias del decenio anterior.

La omisión del balance conduce a suponer que bastará con repetir lo hecho para retomar el crecimiento. En las terribles condiciones actuales de endeudamiento y recesión esa expectativa es infundada.

La derecha macrista no logró supremacía electoral sólo por los errores políticos, culturales o de comunicación de su adversario. El kirchnerismo falló en el plano económico por mantener los privilegios de los grupos dominantes y eludir las transformaciones requeridas para erradicar el subdesarrollo y la desigualdad.

En el nuevo escenario, el logro de esas metas exige nacionalizar los bancos y el comercio exterior a partir de una ruptura con el FMI. Esas decisiones son indispensables para recuperar la soberanía monetaria y financiera. Los agudos problemas actuales no se resuelven con vagas exhortaciones a reforzar la regulación estatal. Esos controles pueden incluso multiplicar las adversidades, si apuntalan los intereses de los grupos dominantes. El capitalismo financiarizado y agro-exportador es una tormentosa realidad que no se supera con ilusiones en el capitalismo inclusivo.

 

ENCRUCIJADAS PENDIENTES

 Algunos ensayistas han buscado la explicación de las conmociones que afectan al país en el ADN de los argentinos. Pero es más sencillo registrar que esas crisis expresan la traumática inadaptación del capitalismo local a los nuevos parámetros globales. También es más clarificador notar cómo las reacciones populares limitan los efectos de esos desajustes y permiten tantear senderos de reconstrucción del país.

Dos fuerzas en conflicto definen el devenir de Argentina. El estancamiento económico potencia la inestabilidad política, acentúa la fractura social y empuja a la resignación. Las protestas confrontan con esa pasividad y abren rumbos para la recomposición de la vida nacional.

Las crisis frecuentemente erosionan las expectativas en encontrar algún remedio al deterioro argentino. Las luchas populares recrean, en cambio, las esperanzas en el hallazgo de esa solución. En esa tensión, la desazón y el entusiasmo se suceden al compás de la gran disyuntiva: tolerar la regresión o forjar otro horizonte desde la resistencia. El futuro se construye en esa cotidiana batalla.

9-12-2018

RESUMEN

 En pocos países se observa un declive económico tan pronunciado. La inadecuación capitalista a la globalización productiva determina la aguda inestabilidad política. El devenir del país se dirime en las calles y en la confrontación con la derecha, enemistada con los derechos humanos y la educación pública.

Las administraciones liberales agravan las crisis que atribuyen a sus adversarios,  se desligan de la corrupción que fomentan y no registran su propia práctica de populismo. Añoran un pasado idealizado por la oligarquía y desprecian a los empobrecidos.

Los remedios neo-desarrollistas son insuficientes y se desvanecen frente a la adversidad internacional. La experiencia kirchnerista confirma ese diagnóstico y la inviabilidad de un capitalismo inclusivo. Las protestas populares aportan el principal freno a la regresión social y son el único antídoto a la resignación.

[1] Ponencia en el Encuentro: “La Argentina hoy: la coyuntura actual en perspectiva histórica”, UESAC, Universidad Nacional de Quilmes, 26-9-2018.

 

[2] Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

 

[3] Hemos analizado ese contrapunto en Katz Claudio. Interrogantes de la era Bolsonaro 17-11-2018, www.lahaine.org/katz

 

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En la profundidad de la insurgencia colombiana: un encuentro con el ELN (1º parte) http://contrahegemoniaweb.com.ar/en-la-profundidad-de-la-insurgencia-colombiana-un-encuentro-con-el-eln-1o-parte/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/en-la-profundidad-de-la-insurgencia-colombiana-un-encuentro-con-el-eln-1o-parte/#respond Tue, 11 Dec 2018 06:00:33 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=13492 María es el nombre que escogí, por temor a olvidar el mío. Apenas el avión aterrizara en Calí, sería mi identidad por los próximos días; celulares apagados, solo memoria y una libreta para recordar estos días.

Junto a María, tuve que recodar otros nombres nuevos, compañeros de viaje que observaba mientras repetía sus nombres mentalmente, obsesivamente. No quería ser yo quien arruinara el plan.

Cuando arribamos, una señora saludo con una sonrisa. Ella no estaba sola, la acompañaba otro señor, ambos se presentaron. Así como yo no era María, ella no era Yaneth; pero la sonrisa junto al abrazo creó un lazo de confianza. Sentí como si ella fuera un familiar, quien sabe una tía.

El grupo partió en camioneta por las calles de Cali, atravesando diversos barrios. En cada uno de estos, Yaneth hacia algún comentario sobre comidas y bebidas de la región. El tiempo corría y no tendríamos tiempo de compartir un café.

Después de media hora, Yaneth y el conductor se despiden, y otro hombre toma el volante. Recorrimos durante algunas horas rutas zigzagueantes, moviéndonos de un lado a otro de manera incesante.

Intentaba entender hacia donde nos dirigíamos, observando las señales de la carretera; había estado observando los mapas el día anterior; solo sabía que nos dirigíamos al pacífico.

Luego de unos cientos de kilómetros recorridos, llegamos a un pequeño poblado, adentrándonos unas cuadras en él. Agradecí no haber desayunado, ya que las curvas en el recorrido me habían dejado un poco mareada; sabiendo, además, que nos esperaban un par de horas en lancha.

Una joven con un piercing en la ceja parecía ser nuestra guía de viaje, nos preguntó si queríamos jugo, yogurt, comer algo. Todos estábamos bien. Subimos a la lancha, bancos de madera, exceso de pasajeros y equipaje.

Muchas botellas de agua en una bolsa, algunas frutas, y nuevas personas sonriendo en nuestra dirección. Pocas veces me sentí tan perdida e, incompresiblemente, tan segura. No tuve necesidad de preguntar nada a nadie, apenas seguir las instrucciones y sumergirme.

El viento se sentía fuerte en la cara, y remolinaba el pelo. Cada vez que la lancha galopaba en el rio – parte de la Cuenca del Río San Juan-, era como si pasáramos por una calle destruida. La humedad ambiente ya se sentía en la piel; alrededor, una espesa vegetación se perdía en el río, crecido por la época.

En las márgenes, y junto a nosotros en la lancha, los rostros negros e indígenas componían un nutrido abanico de tonalidades. Casi no había “blancos”, salvo por nosotros, únicos con cara de extranjeros en aquella embarcación.

El paisaje terminaba de componerse con las casas flotando en el rio, sostenidas por columnas de madera. Cruzábamos canoas y botes, conducidas por niños, hombres, mujeres y ancianos, en muchos casos acompañados de sus perros. Yo no lograba quitar la mirada de todo lo que sucedía alrededor, hasta que me dormí, ayudada por el balanceo de la lancha.

Llegamos a destino, o casi. Bajamos de la lancha y junto con nosotros descendieron otras personas. Ahora cobraba sentido la reserva de lugares para la lancha realizada durante el viaje en camioneta.

Un pueblo medio fantasma nos recibía. Por tratarse de la hora del almuerzo, imagine que los moradores estaban comiendo o durmiendo la siesta, ya que el calor era intenso.

¿Qué número calza usted?” Con esa pregunta entendí que mis zapatillas deportivas no serían suficientes para seguir el camino, y me entregaron unas botas negras de caña alta, las usadas para el trabajo en el campo.

Pensé que iríamos a recorrer un largo camino a pie a través de un riachuelo, muy por el contrario; embarcamos en otro bote, esta vez más pequeño. En esta instancia comenzamos a presentarnos, con nuestras identidades de ocasión.

Con la ansiedad en aumento, intentaba relajarme mirando el escenario circundante. De pronto, una lancha veloz con jóvenes vestidos con ropa militar, fusiles y brazaletes rojinegros con las letras ELN grabadas, rasgo el paisaje.

En ese momento, mire a Gustavo, a Jorge y a los demás, y reímos. Lo que siempre sabíamos, pero nunca expresamos, se materializó: estábamos en territorio del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la mayor guerrilla en actividad en América Latina, creada en 1964.


Linha do Tempo do Exército de Libertação Nacional (ELN)

 

1962

Fundação da Brigada José Antonio Galán (BJAG) por estudantes colombianos que estudavam em Cuba através de um programa de bolsas do governo revolucionário cubano. Período de lutas estudantis na Colômbia.

1963

Membros da BJAG exploram várias regiões colombianas para selecionar a área de assentamento do grupo guerrilheiro.

1964

Realização da 1a Marcha Guerrilheira do ELN, no dia 4 de julho, em direção ao seu acampamento inicial, que gerou a tomada do município de Simacota, Departamento de Santander do Sul. Esta ficou conhecida como a data de fundação do ELN.

1965

Tomada de Simacota, em 7 de janeiro. É publicado o Manifesto e o Programa do ELN. Em outubro, o sacerdote Camilo Torres se incorpora ao ELN, vindo do movimento Frente Unido.

1966

Camilo Torres faz um chamado para a luta revolucionária ao povo colombiano. Meses depois, o sacerdote cai em combate.

1967

O ELN realiza o sequestro de um avião da Avianca com 46 pessoas, que é levado a Cuba.

1968

Problema internos no ELN, com duração de anos, que terminam com conflitos e fuzilamento de combatentes.

1969

Os sacerdotes espanhóis Manuel Pérez, Domingo Laĩn e José Antonio Jiménez Comín chegam à guerrilha.

1971

O ELN promove um atentando contra o General Álvaro Valencia Tovar, quem esteve à frente da operação na qual caiu Camilo Torres.

1972

Tomada de várias cidades pelo ELN.

1973

Operação Anorí com 33 mil homens do Exército colombiano contra 100 guerrilheiros. Maior operação militar da história da Colômbia. Após a ação, há vários desertores do ELN, o que coloca a guerrilha em uma grave crise.

1974

Primeira Assembleia Nacional do ELN, a “Assembleia de Anacoreto”.

1976

Avança o processo de reorganização do ELN com a criação de frentes guerrilheiras e da Direção Nacional, com responsáveis dessas frentes, que também conformam suas redes urbanas.

1977

Racha no ELN com a criação do setor chamado “Replanteamiento”, que propõe cessar a luta armada.

1981

O ELN impulsiona as Jornadas Camilistas e Comuneras no país.

1984

Lançada a Campanha Nacional político-militar pela Soberania e a Defesa dos Recursos Naturais pelo ELN, que também realiza a campanha “Camilo Vive”, com ações de massas e de propaganda armada, além de articulações internacionais.

1986

Primeiro Congresso do ELN, com definição de tática, estratégia e política de massas. Manuel Pérez e Nicolás Rodríguez são os novos porta-vozes da organização.

1987

Criação da Coordenação Guerrilheira Simón Bolívar, com distintos grupos guerrilheiros, como as FARC. O ELN desenvolve a campanha “Desperta Colômbia, estão roubando o petróleo”.

1989

Em meio à forte repressão contra líderes sociais nos anos anteriores, o governo declara os ilegais os protestos e militariza o país. Segundo Congresso “Poder Popular e Novo Governo” do ELN.

199

Participação na Assembleia Nacional Constituinte.

1996

3o Congresso do ELN, sob o lema “Somos Revolução, Construímos Poder e Triunfaremos”, com a concepção do poder popular como estratégia.

1997

Boicote eleitoral promovido pelo ELN e uma greve armada em dez departamentos.

1998

Falecimento do comandante Manuel Pérez.

2000

Para retomar o início formal dos diálogos, o governo restabelece o status político do ELN. Grande operação militar do Estado que gera mais de 70 combates com baixas em ambos os lados.

2004

No governo do presidente de extrema direita, Álvaro Uribe, desata-se a maior perseguição contra dirigentes sociais. Tentativa de negociação entre governo e ELN.

2005

O ELN denuncia que a desmobilização de paramilitares anunciada pelo governo é uma farsa.

2006

4o Congresso do ELN, que criou uma Proposta de Nação, Paz e Equidade.

2007

O ELN foca em contribuir na reconstrução do movimento popular.

2012

Eleito em 2010, o governo de Juan Manuel Santos anuncia diálogos de paz com as FARC, o que seria o foco de seu mandato.

2014

Começam os diálogos de paz, ainda não públicos, entre ELN e governo de Santos, tendo como sede o Equador.

2015

5o Congresso “ELN 50 anos – Raízes, Lutas e Esperança Junto ao Povo”, com o maior número de delegados eleitos nas frentes urbanas, rurais, especializadas e da frente internacional.

2016

ELN e governo anunciam o início da fase pública dos diálogos de paz, que contém seis pontos: Participação da sociedade; Democracia para a paz; Vítimas; Transformações para a paz; Segurança para a paz e abandono de armas; Garantias para o exercício da ação política. Assinatura de acordo de paz entre FARC e governo.

2017

Instalação da mesa formal de diálogo entre ELN e governo no Equador.

2018

Suspensão dos diálogos de paz. Após esse fato, o ELN realiza uma greve armada para retomada dos diálogos. Incerteza da continuidade dos diálogos com a chegada à presidência, em agosto, do herdeiro político de Uribe, Iván Duque, de extrema direita.

*Fonte: Livro “Camilistas – Vigencia de una tradición revolucionaria de Nuestra América”

 

Pregunté a uno de los compañeros de viaje si aún era el Valle del Cauca. El me explicó que por la distancia recorrida ya estábamos en el departamento colombiano del Chocó. Y kilómetros más arriba podríamos encontrarnos con la frontera con Panamá.

Luego de unos minutos, apagaron el motor de la lancha, y fuimos aproximándonos hacia una casa. Miro para arriba, un joven indígena, con corte de cabello moderno, uniforme militar con brazalete del ELN y un fúsil en la mano nos sigue con los ojos. Santiago comenta sonriendo: “Algunos años atrás no se permitía ese corte de cabello”.

Saltamos de la embarcación, subimos una pequeña loma de barro y fuimos invitados a entrar en la casa donde vivía un matrimonio de abuelos, su pequeño nieto y unos tantos niños y niñas.

Fue el momento de dar las buenas tardes, algunos apretones de manos y sonrisas, y de vuelta al bote. Los diversos cambios en los medios de transporte parecían tener un objetivo: confundirnos; y principalmente, dejar la menor cantidad de pistas posibles.

Luego de un corto trayecto la pequeña embarcación arribaba a nuevo destino. Allí nos recibía un hombre alto, con uniforme militar junto a una bandera roja y negra del ELN extendida. Se presentaba como el Comandante Uriel.

Nos encontramos con decenas de hombres y mujeres, la mayoría jóvenes, con sus fusiles en mano. Uno por uno, y apretones de manos de por medio repetía: “Un gusto, María”. Parecía que la nueva personalidad me invadía.

Una galería amplia bordeaba la casa, en la esquina de esta me recosté y sonreí por dentro. Mirando la selva que nos rodeaba, y las personas que nos recibían, pensé en lo que me esperaba por conocer.

Luego de los saludos, nos convidaron con jugo de avena y nos invitaron a formar una ronda. Círculos de palabra entre medio de fusiles, una escena que se repetiría en los próximos días.

Entre todos, nos presentamos. Yo, María, de Brasil, junto con los compañeros argentinos que me acompañaban, y varios muchachos –guerrilleros y guerrilleras de todas partes de Colombia. Negros, indígenas, blancos, rostros de la región y de otros departamentos del país.

Mi objetivo era conocer más sobre ELN y hacer entrevistas, fue así que me presente. Luego del círculo, me invitaron a conversar con Lucía, una joven y hermosa mujer que tenía un acento y manera de hablar tipo urbano, había escogido el campo, la guerrilla; como su lugar de militancia.

Solo las dos, sin grabadora y con un cuaderno de notas como apoyo, así comenzamos la charla. Ella me explicaba dónde estábamos: El Frente de Guerra Occidental – Omar Gómez del ELN.

 

Estamos en Chocó

 

En el occidente colombiano se encuentra el departamento del Chocó, único que posee salida hacia el océano Pacifico– hacia donde desemboca el Rio San Juan – y hacia el Atlántico, al Mar del Caribe. Es la región más empobrecida de Colombia y su población está formada por comunidades negras e indígenas en su mayoría.

Con más de 500 mil habitantes, Chocó posee un 82% de su población conformada por afro-colombianos, es decir, 9 de cada 10 personas son negras, de acuerdo con Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Según el organismo gubernamental, en su último relevamiento de 2011, Chocó es el departamento colombiano con el índice más alto de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), alcanzando el 79,19% de su población, frente al 27,78% de la media nacional. Dentro de este marco de personas consideradas pobres, el índice de miseria llega al 32,24%.

Otro estudio realizado por la Defensoría del Pueblo, del año 2014, titulado “Crisis Humanitaria en el Chocó”, apunta graves problemas de desnutrición infantil, insalubridad pública, falta de asistencia de salud, precariedad en la cobertura y en la cualidad de la educación e impactos en el ecosistema.

El documento destaca también que niños, adolescentes, mujeres y ancianos, así como las comunidades negras e indígenas, además de las personas en situación carcelaria, están en situación de vulnerabilidad. “Chocó sigue siendo uno de los lugares del país donde la garantía efectiva de los derechos humanos de la población es más limitada”.

Los datos solo refuerzan el escenario visible para quien recorre la bahía del Río San Juan, y así lo plantea Lucía en nuestra conversación.

El departamento del Chocó, sin embargo, es rico – comentaba Lucia – con gran cantidad de recursos naturales: oro, plata, bosques, petróleo; además de gran cantidad de ríos y salida para ambos océanos. Aquí se encuentran los intereses del Estado colombiano y de las empresas nacionales y transnacionales, explicó.

El Estado va hacia donde las transnacionales se mueven ”, afirmó Lucía, enumerando una serie de proyectos mineros y de infraestructura de transporte ya en marcha o con previsión de implementación en la región, como los que conectan a Colombia con Panamá.

Con base en estos intereses empresariales, las poblaciones son engañadas constantemente para que salgan de su territorio, o peor, son forzadas a abandonarlo por medio de la violencia, los desplazamiento, es decir, salida a la fuerza de los territorios.

Además de la actuación del Ejército colombiano, Lucía mencionó el papel desempeñado por los paramilitares, que también dominan el narcotráfico, con las salidas de drogas para América Central a través de la región del Pacífico colombiano.

En la política institucional regional, la guerrillera expreso que “no importa el partido, el dinero es lo que mueve”, destacando que, en su visión, Chocó es el “departamento donde hay más corrupción en el país”. Para ella, de manera general, allí quien gobierna es del sector conservador.

¿Y el ELN en ese contexto? Lucía explicó que la actuación de la guerrilla acaba siendo un factor de resistencia para el avance de las multinacionales y su explotación de la población y de la naturaleza. Eso acaba incomodando al Estado colombiano, que incide en el conflicto por medio del Ejército.

De los 30 municipios del Chocó, el ELN está presente en casi todos, conto luego Lucía. El accionar guerrillero se concentra en el trabajo de formación política y organización de las comunidades, además de la fuerza armada. La articulación guerrillera se da también con organizaciones de la sociedad civil y comunitaria, y con sectores de la Iglesia Católica ligados a la Teología de la Liberación.

Sobre la forma de financiamiento de la guerrilla, Lucía cuenta que se cobran “impuestos a las actividades económicas, por ejemplo, impuesto a los que compran y transportan madera, minería y hojas de coca; pero nunca a quien produce, no tiene sentido”, explica, argumentando que están allí para defender las comunidades y actuar junto con ellas.

 

La guerra en la comunicación

 

En el interior de la guerrilla, las fotos y vídeos son permitidos solo en algunas situaciones y siempre cubriendo los rostros de los guerrilleros. De los visitantes se espera respeto y compresión de los límites de seguridad establecidos.
Con estos criterios, Gustavo y Jorge toman fotos de los guerrilleros en formaciones y simulaciones de actividades de entrenamiento y combate.

Desde el último período, a mediados de 2017, el Frente de Guerra Occidental – Omar Gómez del ELN decidió avanzar en una nueva estrategia de actuación, la comunicacional. Se abrieron cuentas en las redes sociales además de un blog propio, a través de los cuales promueven el dialogo directo con la población colombiana y de otros países.

Entre comunicados, fotos de actividades con las comunidades y artes gráficas de fechas históricas, mensajes de lucha y denuncias, postean mensajes con frecuencia, directamente de la guerrilla, y de la “estética guerrillera” que defienden en sus producciones.

Lucía explicó que evaluaron la importancia de personificar algunas páginas para mostrar que había personas construyendo la guerrilla y crear identidad a partir del carácter humano. Por esto, el Comandante Uriel se encuentra en páginas y perfiles de Twitter e Instagram, en Vimeo y en un blog, además de su sitio web oficial del ELN.

Otras páginas en Facebook y Youtube intentaron se creadas, pero “cinco minutos después de la creación, ellos borraban las cuentas, sin explicar por qué”, relató.

Aun con bajo nivel de llegada, las cuentas son una apuesta a incidir en el pueblo que se encuentra distante del accionar guerrillero. Para eso, un contacto de WhatsApp y un e-mail del Comandante Uriel son los canales directos de conversación con los interesados en conocer más sobre este Frente de Guerra del ELN.

Por medio de WhatsApp los guerrilleros promueven un ciclo de debates y estudios con los interesados, con envíos constantes de textos formativos, los llamados Colectivos Virtuales de Estudio y Trabajo. Además de los textos, ellos incentivan que las personas actúen en la difusión de estas informaciones y acciones, como collage de imágenes y apoyo al ELN en las redes sociales.

A partir de ese primer contacto formativo, ellos buscan, en algún futuro, invitar a los participantes interesados a visitar los territorios. No solo colombianos buscan el contacto con la guerrilla, según contaron, también extranjeros.
Una apertura mayor para que periodistas nacionales y extranjeros visiten los campamentos de la guerrilla ya se inició. Se contabilizan cerca de 20 medios de comunicación que visitaron los diferentes frentes de guerra del ELN en este último período.

No todos los que buscan a la guerrilla son invitados, primero es necesario transitar un camino de diálogos y evaluaciones sobre las intenciones y la línea editorial de cada agencia. Es preciso un mínimo grado de confianza, también para preguntas respondidas por e-mail o envío de vídeos.

Interrogados sobre el balance de esta cobertura de la prensa, ellos evalúan que, en general, son honestos: aunque no apoyen la guerrilla, no buscan difamarlos. Así mismo ha habido casos de “manipulación de las entrevistas, cortando las declaraciones y dando un sentido diferente a lo que fue dicho”, como contó Lucía, pero ese es un riesgo que ellos están dispuestos a correr, como tantos otros.

Pregunto cómo manejan la seguridad digital en la clandestinidad de la guerrilla. Comandante Uriel y Lucía son los más involucrados en esta tarea, explican que por conocimiento autodidacta y con la ayuda de ingenieros de confianza, buscan formas de establecer una comunicación segura, criptografías, llaves de seguridad y conexión de internet satelital.

Muchos por ahí poseen celulares y, de vez en cuando, se los ve tomando alguna foto o simplemente mirando la pantalla. Para el manejo de las redes sociales, los celulares son otros, según ellos, cambiadolos constantemente y conectados solo en situaciones especificas. Quien posee computadoras, realiza la mayoría de los trabajos offline y apenas se conecta en la hora de enviar o recibir información.

La televisión está presente en diversos hogares, con trasmisión satelital. Compartimos junto con la familia que nos alojo en las noches, el noticiero de la emisora hegemónica del país, una especie de Noticiero Nacional como de Rede Globo (Noticiero Brasileño).

En una mirada rapida, se podría decir que cada diez noticias, siete son sobre temas relacionados a las guerrillas o los Diálogos de Paz, sea con el ELN o de los acuerdos con las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), actual partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

 

Juventud Guerrillera

 

Sin reloj y los celulares apagados, las conversaciones detienen el tiempo. En una especie de almuerzo y cena en el mismo plato – arroz y gallina, base local de alimentación- vimos la noche caer.

Y si la oscuridad llega, el día finaliza, al menos para nosotros, los guardias nocturnos se organizan. En un juego de luces de linternas, los jóvenes guerrilleros toman mochilas, fusiles, apilan sillas y terminan de limpiar platos, cubiertos y vasos – lavados en la rivera del río.

Para desplazarse hasta el lugar donde iríamos a dormir, era necesario tomar una canoa estrecha, apenas dos personas por asiento, con un motor pequeño y no muy ruidoso. Mantenerse en calma en la oscuridad, en el barranco, hasta la lancha y dentro de ella fue el mayor desafío que enfrentaba hasta aquí.

De repente, el motor se detuvo, en medio del río; con una linterna encendida, para no llamar la atención, los guerrilleros comenzaron a moverse para llegar al motor y ver cuál era el desperfecto. A cada paso que daban, la canoa se inclinaba para un lado, y era necesario equilibrar el peso para el otro. Algo casi intuitivo, ya que no podíamos conversar o hacer mayores ruidos.

El ruido del motor corto el silencio de la noche en aquel bosque húmedo. Ahora con el viento nuevamente en mi rostro, pude observar el majestuoso cielo estrellado y el contorno de las sombras de la vegetación. A mi lado aparece Venus, un perro criollo medio amarillento por el barro, una de las mascotas de los frentes guerrilleros, siempre sentada en los asientos delanteros de la canoa, como se estuviese disfrutando de la brisa de la noche.

Nuevamente la tranquilidad me invadió, con la inocencia de quien desconoce los peligros de estar en una zona de conflicto armado. Me iba acostumbrando a estar entre jóvenes en ropa de fajina, fusiles en las manos y cintas roji-negras.

 

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