http://contrahegemoniaweb.com.ar Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular Sun, 24 Jun 2018 19:02:33 +0000 es-ES hourly 1 http://contrahegemoniaweb.com.ar/wp-content/uploads/2016/11/estrella-32x32.png http://contrahegemoniaweb.com.ar 32 32 Sobre ‘Yo soy Simón’ y su rol fundamental http://contrahegemoniaweb.com.ar/sobre-yo-soy-simon-y-su-rol-fundamental/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/sobre-yo-soy-simon-y-su-rol-fundamental/#respond Sun, 24 Jun 2018 07:00:11 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10989 Si bien la película dirigida por Greg Berlanti no es la primera en basarse en una temática de romance homosexual, es cierto que representa una ruptura en su tratamiento tradicional y marca una nueva forma de representación. ¿Por qué es tan importante este film en particular?

Atención: la nota contiene spoilers.

Una brisa necesaria de aire frescoYo soy Simón es ni más ni menos que eso. La cinta, que se estrenó el 3 de mayo, significó la llegada al cine comercial de una narrativa que, por lo general, simplemente se ve relegada a un segundo plano. ¿Cuántas veces vimos en la pantalla -grande y chica- al “mejor amigo gay”, que no hace más que reflejar el estereotipo de persona graciosa, extravagante y desinhibida?

Lejos de caer en tal cliché, la película basada en la novela original de Becky AlbertalliSimon vs. the Homo Sapiens Agenda, nos muestra por primera vez un protagonista homosexual que, si bien todavía no “salió del closet”, no tiene dudas con respecto a su orientación. Y este es un punto fundamental, pues el film no problematiza su situación en tanto no lo presenta como un adolescente confundido, cuestión que suele estar presente en muchas ficciones.

Por el contrario, Simon Spier (Nick Robinson) le plantea al espectador, mediante un recurso de voiceover que genera un ambiente de intimidad y confesión, su orientación y la condición reservada de la misma durante los primeros minutos del largometraje. De hecho, la trama entera gira en torno a su secreto -con todo lo que él conlleva respecto a las relaciones con sus amigos y familia- y los sentimientos que empieza a desarrollar por uno de sus compañeros, Blue, cuya identidad permanecerá desconocida hasta los últimos minutos de la ficción.

Nuestro personaje principal comienza a intercambiar mails con un muchacho anónimo, y con el tiempo se enamorará de él

En definitiva, y volviendo al punto que planteábamos, el verdadero aporte de Yo soy Simonconsiste en su capacidad de apelar a la audiencia juvenil -aunque no se limite exclusivamente a ella- con un mensaje importante: ser gay está bien y es normal. De ahí lo trascendental del comentario del protagonista cuando finalmente decide contar su verdad, e inmediatamente les aclara a sus padres: “Sigo siendo yo”.

Esto, por supuesto, en el marco de su integración en el circuito comercial del cine, lo que implica una gran llegada al público masivo y, por lo tanto, la visibilización de la homosexualidad -que aún hoy en día se presenta como una orientación marginal dentro de las producciones culturales. Sobre esto hablaremos a continuación, y para ello recomendamos ver la película antes de proceder en la lectura.

La representación en el cine

Un tema ampliamente tratado y discutido se encuentra en la cuestión de las plataformas audiovisuales como generadoras de parámetros de conciencia. No desarrollaremos aquí una teoría basada en la pasividad de los espectadores, pues es sabido que este tipo de posturas -como la aguja hipodérmica, que consideraba a un público atomizado y el concepto de masa como un todo indiferenciado- poco tenían que ver con la realidad. Lejos están ya los tiempos de entreguerras en los que Lasswell reflexionaba.

Estas nociones, sin ahondar más en su definición, dejaban de lado el contexto y los sujetos prosumidores -que generan y absorben lo generado-, y no se correspondían a la actualidad empírica. Porque, pongámoslo así, hoy por hoy ya no quedan dudas con respecto al rol activo que desempeñan los sujetos receptores en la constitución del mensaje y su interpretación.

Pero tampoco podemos descartar el evidente hecho de que los medios recortan la realidad, desarrollan encuadres de lectura e imponen temáticas en la agenda. De aquí la importancia de su labor. Y el cine, por supuesto, no queda atrás.

 

En este sentido, Yo soy Simón significa un hito en la trayectoria del cine como espacio de representación. Si bien es cierto que ya ha cumplido este papel en ocasiones anteriores -debemos rememorar, por ejemplo, las icónicas Secreto en la Montaña Carol-, es la primera vez que nos encontramos en un film destinado a la pantalla grande con dos características fundamentales: está dirigida a un público masivo y tiene un final feliz. Retomaremos este último punto en un momento, y por ahora nos centraremos en el primero.

                                                  Jennifer Garner y Josh Duhamel encarnan a Emily y Jack, los padres de Simon

Cuando FOX anunció que realizaría esta película basada en la popular novela young-adult de la mano del equipo responsable de Bajo la Misma Estrella, el recibimiento de la noticia estuvo colmado de expectativa. La idea fue aplaudida, y a partir de ese entonces se fusionaron las bases de fans de 13 Reasons Why -recordemos que la actriz de Hannah BakerKatherine Langford, encarna en la ficción a Leah, la mejor amiga de Simon-, The 5th Wave -en donde muchos conocieron a Nick Robinson- y el libro en sí.

¿La popularidad del proyecto significó de forma directa su buen recibimiento por los espectadores? Ciertamente no. La película tuvo que hacerse de eso ella misma. Y vemos que lo logró: a tan sólo días de su estreno, invita a las audiencias a que la vean conforme a su garantía de calidad y entretenimiento, de la mano del boca en boca y los comentarios positivos por parte de la crítica. Con todo, el conveniente resultado en la taquilla se nos presenta no únicamente como un éxito de sus estrategias de publicidad -recordemos que la cinta fue anunciada en todas las plataformas habidas y por haber-, sino también como su capacidad de presentar un producto satisfactorio para el público.

De ahí que ayude a destacar el rol del cine como plataforma para la integración y cohesión social. Mucho se ha hablado sobre las posibilidades políticas de los films, y reiteramos esta cuestión para hacer referencia a la representación de la homosexualidad -en el caso de Yo soy Simón– y las minorías excluidas en sí: el séptimo arte significa un lugar para la visibilización y masividad de las diferentes luchas que se dan en la comunidad.

                                              Con un guión, actuaciones y estética cuidados, la cinta invita a todo el mundo a conocerla

El largometraje escrito por Isaac Aptaker y Elizabeth Berger inscribe en el imaginario popular la necesidad de la incorporación de las distintas orientaciones sexuales a las formas artísticas. Sólo a través de su inclusión en el circuito comercial podremos empezar a hablar de una naturalización en el ámbito cinematográfico, en tanto la gran mayoría del mundo conoce y consume los productos realizados por Hollywood. Se trata de su alcance prácticamente global, lo que no significa que muchas películas no vayan a conocer la censura en algunos países.

Por supuesto que el hecho de que una obra alcance a multitudes no es suficiente para que la misma sea de calidad -aunque, si vamos al caso, sobre gustos no hay nada escrito. Pero el hecho de que se encuentre en prácticamente cualquier cartelera del mundo ayuda a poner el foco de atención en lo fundamental de la apertura a nuevas formas y perspectivas donde gay no signifique distintoraro, o lo que termina en catástrofe. Y aquí centraremos nuestra atención.

La homosexualidad en el cine

Que la comunidad LGBTQA+ ha sido retratada de distintas maneras a lo largo de la historia del séptimo arte no es ninguna novedad. Si bien hemos visto personajes no heterosexuales en clásicos como De repente el último verano, La Soga But I’m a Cheerleader, mayormente nos encontrábamos con estereotipos andantes. Esto, al menos, en el caso de Hollywood, no así en las producciones del cine independiente y las europeas -pensemos en Maurice Jongens, por ejemplo.

Y no sólo ésto, sino que además nos encontramos acostumbrados a los finales trágicos, angustiantes, al amor imposible. Porque durante años, ser gay en una película implicaba ser un amante, un desliz, o bien, una carga imposible.

Tomemos a la excelente Secreto en la Montaña de Ang Lee, que representó un escándalo gigantesco a pesar de ser aclamada por la crítica, en tanto contaba la historia de amor entre dos hombres en un terreno supuestamente masculino como lo eran las tierras del Oestede los Estados Unidos. Si existe un final absolutamente terrible, el mismo es el de Ennis del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal). El contexto no les permitía estar juntos, por eso se escondían detrás de sus fallidos matrimonios. Y la situación no hace más que empeorar, en tanto todo termina en tragedia.

Adelantemos un par de años. Dejemos de lado ese verano de 1963 y situémonos en la década de los ochenta, en ItaliaLlámame por tu nombreel éxito independiente que se estrenó el año pasado, también nos deja como espectadores un sabor agridulce al conocer la historia de Elio(Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer). Lo mismo sucede con Carol, que promete felicidad al ubicar en la misma sala a Therese (Rooney Mara) y a una sensual Cate Blanchett, pero termina por no cumplir.

Lo fatal, lo triste y la esperanza no concretada: a eso nos tiene acostumbrados el cine cuando de amor no heterosexual se trata. Es en este sentido que Yo soy Simón es tan importante para abrir el juego y empezar a incluir otras formas, otras orientaciones, otros géneros, otras realidades. Y se trata, además, de no hacer un gran escándalo al respecto. Tal y como plantea el joven Spier: ¿por qué son los homosexuales los que deben salir del clóset, y no es al revés?¿Por qué seguimos naturalizando la concepción heteronormativa en lugar de cuestionarla desde diferentes plataformas?

La película de Berger, Aptaker y Berlanti es interesante, fresca y entretenida. Como espectadores, nos provoca la risa y el llanto. Pero no es sólo eso, sino mucho más. Es, con todo, un paso necesario hacia la actualización de los discursos mediáticos y la visibilización de los grupos oprimidos. Porque para eso debería servir el cine.

 

 

fuente:http://corriendolavoz.com.ar/cultura-sobre-yo-soy-simon-y-su-rol-fundamental/

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Ahed Tamimi cumple su sexto mes en prisión, amordazada y ”torturada” mientras Israel festeja la masacre palestina http://contrahegemoniaweb.com.ar/ahed-tamimi-cumple-su-sexto-mes-en-prision-amordazada-y-torturada-mientras-israel-festeja-la-masacre-palestina/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/ahed-tamimi-cumple-su-sexto-mes-en-prision-amordazada-y-torturada-mientras-israel-festeja-la-masacre-palestina/#respond Sat, 23 Jun 2018 10:37:06 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10972 Ahed Tamimi, símbolo de la resistencia palestina y de la lucha de la mujer en cualquier parte del mundo contra la opresión del “macho enjaulador”, cumplió hoy su sexto mes en una celda de castigo sin que apenas se tengan noticias de ella, con la excepción de la gestión que acaba de hacer su abogada, la judía-mexicana, Gaby Lasky, para que se reduzca un tercio su condena a ocho meses de cárcel y pueda ser “puesta ya” en libertad.

Gaby Lasky, que habla español con fluidez (nació en México y a los 15 años se mudó a Israel), hizo esa petición al Servicio de Prisiones de Israel y dicho organismo, reunido en un comité especial, denegó hace unos días la solicitud de la letrada alegando que Ahed Tamimi no merece una reducción de condena porque “le falta arrepentimiento, sus ofensas revisten gran gravedad y representa un serio peligro”.

Mientras el Servicio de Prisiones muestra mano de hierro contra la adolescente, los machos de los servicios de inteligencia israelí (la Shabak) someten a Ahed a brutales interrogatorios, en los que ha habido desde acoso sexual a amenazas (torturas psicológicas) contra la integridad de sus seres queridos, cuyo fin es quebrar su espíritu de resistencia.

Ahed Tamimi está incomunicada (le arrebataron el móvil y la tienen prohibido escribir cartas), ya que los carceleros son conscientes de la repercusión global de sus palabras: un grito de denuncia contra el apartheid y la limpieza étnica que practica Israel contra los palestinos desde hace siete décadas.

Cualquier mensaje de Ahed Tamimi –encarcelada el pasado 19 de diciembre, cuando sólo tenía 16 años- tiene una enorme repercusión en la prensa y comunidad internacional, por lo que esa chica, valiente y de mente lúcida, (para muchos un “alter ego” de Nelson Mandela), supone “una seria amenaza” para la propaganda israelí que legitima la ocupación –desde 1948- del 78% de la Palestina histórica.

Ahed Tamimi abofeteó e increpó a dos soldados israelíes el pasado 15 de diciembre, lo que, al ser difundido en un video, fue considerado como una humillación por el  Gobierno de Tel Aviv. La chica se enfrentó a las tropas tras enterarse de que un primo suyo de 14 años, Mohamed, recibió un disparo en la cara con una bala de caucho, herida que le dejó 72 horas en estado de coma, y una grave deformación craneal.

Mientras la adolescente es tratada como “una criminal” en una prisión de máxima seguridad, con videocámaras apuntándole las 24 horas del día, Israel celebra la reciente masacre palestina (más de 120 muertos y unos 12.000 heridos, en las recientes protestas contra la ocupación). Y, con el respaldo de EEUU, anuncia jubilosamente que pronto Jerusalén será la capital eterna de Israel, (lo que supone robar, después de ocupar en 1967), la parte árabe de la ciudad, “Jerusalén Este”, considerada por “los expatriados” la capital de Palestina.

El plan del Gobierno de extrema derecha de Tel Aviv, que ya ha logrado la mudanza de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, tiene por objeto “avanzar en la recuperación de la Tierra Prometida” reduciendo Palestina a su mínima expresión, “el enclave de Gaza”. Una vez convertida Gaza “en una prisión sin oxígeno”, Israel espera que “todos los refugiados que viven allí” opten por el exilio con el fin de borrar del mapa la patria palestina.

Ahed Tamimi no sólo ha destacado en la lucha activa “en el campo de batalla”, -desde que tiene once años- sino también en las conferencias que ha pronunciado contra el sionismo en el Parlamento Europeo y en Sudáfrica, mostrando una serenidad y madurez que deja de piedra a todos los que escuchan su discurso “cargado de razones y sabiduría.

¿Qué hará Ahed Tamimi cuando sea puesta en libertad el próximo mes de agosto? ¿Seguirá encabezando las manifestaciones contra el sionismo en su aldea de Nabi Saled?

¿Cogerá la bandera palestina y la llevará consigo al exilio para poder estudiar, formarse (quiere se abogada para defender a su pueblo y a su familia) e intentar que el mundo tome conciencia de la causa palestina?

Ahed Tamimi dijo una vez a su padre, Bassem Tamimi, que si viviera en una Palestina libre sería futbolista, y que si viviese en una Palestina ocupada sería abogada. Por eso- según su defensora Gaby Lasy, de 51 años,- en los pocos momentos que le dejan en paz sus cancerberos estudia las pruebas de acceso a la universidad.

Fuente Contrainformación. es

 

 

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El barco Aquarius y cinco muestras de la militarización del saqueo de África http://contrahegemoniaweb.com.ar/el-barco-aquarius-y-cinco-muestras-de-la-militarizacion-del-saqueo-de-africa/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/el-barco-aquarius-y-cinco-muestras-de-la-militarizacion-del-saqueo-de-africa/#respond Sat, 23 Jun 2018 06:49:48 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10982 Es falso que los inmigrantes vienen a Europa por razones económicas. Más del 80 % huyen de guerras. Sus parientes han sido asesinados y sus hogares destruidos. Así concluye un estudio realizado por la Universidad de Middlesex de Londres en 2015. Cierto. Es Asia el continente con más hambrientos del mundo, e India, con su capitalismo más “intocable”, cuenta con 200 millones de almas y cuerpos en la pobreza absoluta. Pero no se ven avalanchas de indios llegando al primer mundo en pateras.

Sólo una guerra (o sea, la muerte casi segura y violenta) es capaz de forzar a millones de familias a cruzar mares, montañas y desiertos, arriesgando la vida. Las cerca de 56 millones de personas que desde 1991 (el fin de la URSS) hasta hoy han tenido que abandonar su hogar en Oriente Próximo y África por las guerras de conquista encabezadas por EEUU no han elegido su destino, ya que no tienen control sobre ello: dependen de quienes los llevan y las tierras que les acogen.

El “caos creativo” para inventar una África a la medida

La misma procedencia de las 630 personas que subieron al Aquarius muestra el nexo directo de la actual migración con el nuevo saqueo militarizado de África llevado a cabo por la OTAN. Las economías occidentales en recesión necesitan recursos naturales baratos, y también nuevos mercados: “Proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África tiene en abundancia y garantizar que ningún otro tercero interesado como China, India, Japón o Rusia, obtenga monopolios o trato preferencial” es uno de los objetivos de la militarización de África, confiesa el director del Centro del Concejo Atlántico para África en Washington, Peter Pham. Mientras, la marca del “terrorismo islámico” de la CIA abre sucursales por el mundo como si fueran McDonald’s, alimentando a las compañías de armas y de recursos naturales. Bajo el pretexto de la “lucha contra el terrorismo”, “estabilizar la región”, “misión humanitaria “ o “mantenimiento de la paz”, el Comando de África de los EEUU (AFRICOM) ya ha instalado unas 50 bases militares por todo el continente, mientras aplasta los movimientos progresistas y anticapitalistas, apuntalando a los regímenes corruptos y dictatoriales que dirigen las formas más salvajes de gobernar una nación.

Caso Libia

Decenas de miles de ciudadanos de Mali, Sudán, Chad y del resto de África se dirigen a Libia para huir de guerras o en busca de trabajo, pero desconocen que aquel país próspero hoy es el centro mundial de la esclavitud, de la tortura y la violación. Antes de que en 2011 la OTAN planeara derrocar a Gadafi y ocupar Libia, unos dos millones de inmigrantes trabajaban en este país de 5 millones de habitantes, la primera reserva del petroleó de África. Ahora, además de los libios que huyen del país hacia Europa, también lo hacen aquellos inmigrantes si consiguen salir de aquel infierno.

Caso Nigeria

En el séptimo exportador mundial de petróleo, EEUU con la farsa de “salvar a las niñas secuestradas” vía militar, intenta instalar la sede de Africom, hoy en Alemania. Fue en Nigeria donde la petrolera angloholandesa Shell fue acusada de “complicidad en asesinato, violación y tortura” de los nigerianos cometidos por el ejército en la región petrolera de Ogoniland en la década de 1990. Las protestas para expulsar a Shell de Nigeria por el desastre ecológico que creó en la región y obligó a desplazarse a comunidades enteras, condujo a la petrolera a crear una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos activistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha “resolver el problema”. Y él lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política “tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día con tranquilidad.

Las compañías occidentales que buscan el uranio, el oro, platino, diamante, cobre, tierras raras, coltán, petróleo, gas, o carbón de África, establecen un control sobre sus gobiernos de África mediante inversiones, préstamos, “ayudas al desarrollo” y el tráfico de influencia. No hay nada nuevo: simplemente estamos ante la actualización de la Conferencia de Berlín de 1884, que repartió África entre las potencias y de paso teorizó los lazos entre el colonialismo y el racismo (sistematizado por los británicos en el “apartheid”). Luego asesinaron a los líderes de los movimientos progresistas como Patrice Lumumba, Amílcar Cabral, Eduardo Mondlane, Samora Machel, Felix Moumie o Chris Hani, apoyando a las dictaduras más impresentables del mundo. Más adelante, creaban monstruos como Bin Laden pero llamaban “terrorista” a Nelson Mandela.

Caso Sudán

El mismo año de la destrucción de Libia, EEUU dividió al que fue el Estado más extenso de África: unas 50.000 personas (incluidos niños y niñas) fueron torturadas y asesinadas por los señores de la guerra que luego ocuparon el poder; otros dos millones de personas huyeron, ocultos en los islotes de los pantanos del Nilo, comiendo hierbas silvestres y buscando refugio en Etiopía o Uganda. Miles de niñas y mujeres han sido violadas una y otra vez, incluso en el campo de refugiados de Juba, la Capital de Sudan del Sur. Hoy la hambruna afecta a 4,6 millones de personas. La CIA ha vuelto a fabricar “rebeldes” armados para desestabilizar el país, ya que los líderes que impuso han convertido a Sudán del Sur en el único país de África con contratos de petróleo con China.

Caso Níger

Los ciudadanos de este país se enteraron de la existencia de una base militar de EEUU (ilegal por prohibición constitucional) sólo cuando cuatro de ellos murieron en una emboscada el mes pasado. El dictador Mamadu Issoufou fue el director de Somaïr, la compañía de minas de uranio del país pero bajo control de la compañía francesa Areva. Una quinta parte del uranio que alimenta la red eléctrica francesa proviene de Níger que es, paradójicamente (o no) el penúltimo país más pobre del mundo. Las empresas occidentales van a por su oro, uranio y petróleo. Issoufou es como el presidente turco Tayyeb Erdogan: ha cobrado ingentes millones de euros a la UE para retener a los inmigrantes.

Federica Mogherini, la comisaria de exteriores de la UE, viajó a Níger en 2015 expresamente para apoyar la llamada “Ley 36” del país, que prohíbe a los extranjeros viajar al norte de Agadez, la región donde EUU ha construido un megabase de drones de 6 kilómetros cuadrados por 110 millones de dólares, para desde allí controlar Mali, Argelia, Libia y Chad. Esta ley ha convertido el desierto en un gran cementerio para los migrantes africanos: en junio de 2017 unos 50 jóvenes, abandonados por los traficantes, murieron de sed en el desierto de Niger cuando iban a Libia. No es casualidad que la sede de la Organización Internacional para las Migraciones, financiada por la UE, esté en este país.

Caso Mali

Aquí la esperanza de vida es de 48 años y sus minas de oro están bajo el control del gigante británico Gold Fields. Tras destruir Libia, la OTAN miró a Mali: organizó un golpe de Estado en 2012 que derrocó al presidente Toumani Touré para sustituirlo por el capitán Amadou Sanogo, entrenado en EEUU. Luego, mandó a las corporaciones como URS y AECOM, (contratistas del Pentágono) construir nuevos complejos militares, para que la Fuerza de Reacción Rápida de EEUU en el Sahel amplíe su control sobre la región.

No esperen comprensión, solidaridad, piedad, ni caridad de las compañías de armas ni de las que buscan maximizar sus beneficios. Lean algo sobre el secuestro y la tortura de los niños para ser explotados en las minas de coltán de Congo y conocerán la verdadera naturaleza dichas compañías del “primer mundo”. ¿Y luego quieren que estas personas no huyan de sus tierras?

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4953/el-barco-aquarius-y-5-muestras-de-la-militarizacion-del-saqueo-de-africa/

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Mariátegui y la Reforma Universitaria http://contrahegemoniaweb.com.ar/mariategui-y-la-reforma-universitaria/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/mariategui-y-la-reforma-universitaria/#respond Sat, 23 Jun 2018 06:00:27 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10979                     Para Contrahegemonía

            Se cumplen cien años de la Reforma Universitaria y el aniversario nos convoca. Hoy nos sorprende ver cómo un grupo de alumnos de una Universidad del interior del país tuvo la capacidad de iniciar un proceso transformador tan potente que de Córdoba se extendió a las otras Universidades del país para conmover luego a las casas de altos estudios de toda Nuestroamerica.

               Se trató de un proceso que comenzó enfrentando a una casta de profesores para pasar rapidamente a cuestionar las estructuras profundas de sociedades que, pasado un siglo de las revoluciones de la indepencia, seguían asentadas en un capitalismo oligárquico y colonial. Sin dudas esto tuvo que ver con un clima de época marcado por el impacto de la Revolución Rusa, revolución que estaba dando su primeros pasos y conmovía a los cinco continentes.

            En este texto me propongo recuperar la lectura que José Carlos Mariátegui, sin dudas uno de las piezas fundamentales del marxismo latinoamericano, hizo de aquel proceso.

            Creo que se trata de seguir buscando los caminos para la superación de nuestras sociedades capitalistas y que el método, la pasión y la pluma del Amauta nos sirven como guía y estímulo. Más aún si de lo que trata es de analizar ese notable proceso que fue la Reforma Universitaria.

Mariátegui y la educación

            En su intento por comprender la realidad de su época, en su apuesta incansable a aportar para su transformacion en sentido socialista, Mariátegui otorgó un lugar privilegiado a la educación y a sus protagonistas: docentes y estudiantes. Como en otros varios temas de la cultura y la realidad política, también en este aspecto su produción fue extensa, variada y polémica; así podemos sumar: una larga cantidad de artículos periodísticos (buena parte de ellos agrupados luego en el libro Escritos sobre educación y política), el ensayo “Proceso a la educación pública” -el texto más extenso de sus 7 ensayos de interpretación de la realdad peruana-, la incorporación de una capítulo específico sobre la educación en el programa que él mismo redactó para la CGT peruana o las clases que dio en la Univesidad Popular González Prada en Lima.

            Sin dudas el  Amauta otorgaba a la educación -tanto la que se desarrollaba en los sistemas oficiales como la que se promovía en distintos espacios políticos y sociales alternativos- un lugar destacado en la dinámica social; ya sea para fortalecer el orden establecido como para apostar al cambio social.

            Fue un apasionado y agudo seguidor de distintos procesos de transformación educativa que se dieron en su época. Así no ahorra elogios cuando se trata de escribir sobre Lunatcharsky y la educación en la Rusia Soviética. Lo mismo vale para el proceso que dirigió Vasconselos como Ministro de Educación en el México de la Revolución. También se entusiasma con la propuesta de una nueva Ley de Educación para Chile llevada adelante por el sindicato docente a fines de los años 20 en el marco de un muy interesante proceso de interacción con distintas organizaciones obreras y populares. Mucho más crítico es con la experiencia de los compagnons de la Universidad Nueva desarrollada en la Francia de la primera posguerra; apuesta reformista a la que critica por pretender una transforación educativa sin cuestionar las estructuras sociales.

            Pero sin dudas entre sus principales preocupaciones estaba el sistema educativo peruano al que caracteriza como excluyente, racista, conservador y alejado de las necesidades de la economía de su país.

           Es en este marco que debemos entender el enorme interés que despertó en Mariátegui la Reforma Universitaria y su impacto en el Perú, proceso que se inició en nuestro país, en las aulas de la antigua universidad de Córdoba el 15 de Junio de 1918.

Orígenes y apuestas de la Reforma Universitaria

            Tributaria de los proceso políticos desarrollados por la Gran Guerra, influida por el crecimiento de las ideas socialistas, empujada por el ascenso de sectores medios en las grandes urbes de la región, la Reforma se inició como un fuerte cuestionamiento a la vida asfixiante de los claustros universitarios pero, rápidamente, se amplió hasta interpelar las formas de hacer política en nuestros países y a atacar la realidad económica y social marcada por el atraso y la injusticia.

            Como nunca antes en la historia de los países de la región, la Reforma ubicaba a los jóvenes como protagonistas de su tiempo y reclamando cambios profundos.

          Los estudiantes de Córdoba en su histórico Manifiesto Liminar del 21 de junio denuncian que las Universidades eran una de las expresiones más cabales de la supervivencia del atraso y el conservadurismo propios del orden colonial. En clara sintonía Mariátegui sostiene que la ciencia, el debate, la transmisión y construcción de conocimientos, la investigación, la reflexión sobre los problemas sociales, la planificación hacia el futuro y los verdaderos “maestros” eran los grandes ausentes en las facultades de su país. La Universidad estaba divorciada de la realidad y en ella reinaba el autoritarismo, el atraso, la prebenda y el acomodo, la repetición vacía de conceptos, la sumisión al poder de turno y la exclusión de amplios sectores sociales.

            Puesto a analizar los orígenes sociales de la Reforma, Mariátegui coincide con los que destacan el proceso de proletarización de los sectores medios -lugar de donde provenía la mayoría de los estudiantes- como uno de los factores concomitantes más importantes. En este punto cita al argentino José Luis Lanuza cuando afirma que los problemas al interior de las aulas venían de antes pero:

            “(…) entonces la clase media universitaria se mantenía tranquila con sus títulos de           privilegio. Desgraciadamente para ella, esa holgura disminuye a medida que crece la gran     industria, se acelera la diferenciación de las clases y sobreviene la proletarización de los   intelectuales. Los maestros, los periodistas, los empleados de comercio se organizan gremialmente. Los estudiantes no podían escapar al movimiento general” (citado por      Mariátegui, 2014-a, p. 133)

            Mariátegui analiza y compara las reivindicaciones específicas vinculadas a la propia vida universitaria. Repasa los programas de los reformistas de México, Chile, Perú, Cuba, Colombia y la Argentina. Por sobre las particularidades, reconoce dos reclamos que aparecen en forma reiterada y ocupando el centro de la escena: la intervención de los estudiantes en el gobierno de la Universidad y el funcionamiento de cátedras libres que permitieran a los alumnos la elección de sus docentes. Con estas medidas el movimiento estudiantil buscaba desmontar la casta burocrática de docentes; se trataba de golpear a la Universidad en su centro, una Universidad que, según Florentino V Sanguinetti, era “un órgano de casta, cuyos directores vitalicios turnaban los cargos de mayor relieve y cuyos docentes, reclutados por leva hereditaria, impusieron una verdadera servidumbre educacional de huella estrecha y sin filtraciones renovadoras.” (citado por Mariátegui, 2014-a, p. 136). La apuesta de los estudiantes era renovar los claustros atacando de plano a esta docencia oligárquica, sacando a los profesores ineptos y convocando a nuevos intelectuales independientes que hasta ese momento tenían vedado el acceso a las aulas.

            Uno de las marcas que recorren los textos de Mariátegui sobre la Reforma es la reivindicación que hace del movimiento en función de su juventud y de su espíritu transformador: “El movimiento estudiantil que se inició con la lucha de los estudiantes de Córdoba, por la reforma de la universidad, señala el nacimiento de la nueva generación latinoamericana”. Destaca que, más allá de las particularidades locales, el proceso se extiende por las universidades de los distintos paises de la región movido por un “nuevo espíritu” común:

“(…) el anhelo de la reforma se presenta con idénticos caracteres, en todas las universidades latinoamericanas. Los estudiantes de toda América Latina, aunque movidos a la lucha por protestas peculiares de su propia vida, parecen hablar el mismo lenguaje” (Mariátegui, 2014-a, p. 130).

            A la vez, destaca que este proceso regional no se desarrolla en forma aislada sino que se ubica como parte del proceso que se da a nivel mundial como consecuencia de la crisis y en el marco de “la recia marejada postbélica”: “Las esperanzas mesiánicas, los sentimientos revolucionarios, las pasiones místicas propias de la postguerra, repercutían particularmente en la juventud universitaria de Latinoamérica.”. Entusiasmado con los nuevos tiempos afirma que estaba en marcha un cambio de época, que la actitud “evolucionista” había quedado atrás: “la actitud de la nueva generación era espontáneamente revolucionaria”.

Dos corrientes en disputa. Una polémica

            Mariátegui señala la falta de homogeneidad programática de las etapas iniciales y la presencia de dos corrientes de ideas al interior de la Reforma, de dos posiciones en disputa sobre los sentidos y la orientación política-ideológica que el movimiento debía tomar: una pretendía una orientación reformista, “demoliberal” y “pacifista” y otra apostaba a una transformación revolucionaria. Así lo explicaba:

    “Las ilusiones demoliberales y pacifistas que la prédica de Wilson[1] puso en boga en 1918-19 circulaban en la juventud latinoamericana como buena moneda revolucionaria. Este fenómeno se explica perfectamente. También en Europa no sólo las izquierdas burguesas sino los viejos partidos socialistas reformistas aceptaron como nuevas las ideas demoliberales elocuentes y apostólicas remozadas por el presidente norteamericano. Pero este sector de tendencia más conservadora fue perdiendo terreno al calor del desarrollo del movimiento y del encuentro con otros sectores; (…) a través de la colaboración cada día más estrecha con los sindicatos obreros, de la experiencia del combate contra las fuerzas conservadores y de la crítica concreta de los intereses y principios en que se apoya el orden establecido, podían alcanzar las vanguardias universitarias una definida orientación ideológica” (Mariátegui, 2014-a, p. 131).

          Repasa los análisis de diversos estudiosos y protagonistas y concluye:

         “No coinciden rigurosamente –y esto es lógico- las diversas interpretaciones del significado del movimiento. Pero, con excepción de los que proceden del sector reaccionario, interesado en limitar los alcances de la Reforma, localizándola en la Universidad y la enseñanza, todas las que se inspiran sinceramente en sus verdaderos ideales, la definen como la afirmación del “espíritu nuevo”, entendido como espíritu revolucionario”. (Mariátegui, 2014-a, p. 132)

            En este punto nos vamos a permitir plantear una polémica con las valoraciones del Amauta. Sin desmerecer en absoluto la importancia del movimiento de la Reforma Universitaria y su impacto en los procesos políticos y sociales de la región; entendiéndolo como un movimiento muy progresivo cuyo influjo -fecundado por un genuino “espíritu nuevo”- excedió largamente la vida universitaria, no reconocemos en la porciones mayoritarias de esta vanguardia estudiantil una definida orientación ideológica con una perspectiva de revolución social clara. En nuestro país, en el corazón del proceso, consideramos que los principales impulsores de la reforma abrevaban más en las aguas de un liberalismo radical o de un socialismo reformista que en las del marxismo revolucionario afín a Mariátegui.

            Creemos que esta visión un tanto “benévola” del Amauta se asienta en dos aspectos de su pensamiento. En primer lugar, en su entusiasmo y su confianza –en ocasiones como esta, exagerados- a todo lo que fuera expresión de un “espíritu nuevo”, mucho más si se trataba de un movimiento continental de jóvenes de Nuestra América que asumía con protagonismo, entusiasmo, pasión y fe en el futuro la apuesta al cambio, la lucha por la transformación[2]. En segundo lugar, desde nuestra lectura de distintas partes de la obra del Amauta, encontramos por momentos una mirada exageradamente benévola de algunas cuestiones vinculadas con la historia o con los procesos políticos y sociales de nuestro país. En varios textos Buenos Aires aparece destacada como una ciudad mucho más “moderna” y “avanzada” que Lima – y sin duda lo era- pero eso parece producir una especia de “encadilamiento” que no permite apreciar algunas cuestiones en su justa medida. Esta es la convicción que nos queda cuando leemos a Mariátegui hablar de la vida política de nuestro país, de su desarrollo económico e industrial, de su sistema educativo o de su avance cultural. Pareciera que mirara a la Argentina y sus fenómenos políticos y culturales con un lente que aumenta las virtudes y tiende a borrar los defectos. Solo este lente puede explicar su amplia admiración por Sarmiento -al punto de hacer un elogio de sus posiciones en el texto de presentación de los 7 ensayos...-, una figura que en varios aspectos fundamentales expresaba las ideas que Mariátegui combatió incansablemente. Creemos entonces que fue esta lente la que lo lleva a ver posiciones centralmente socialistas revolucionarias donde había, insistimos, buenas dosis de liberalismo radical y socialismo reformista.

La marcha de la Reforma en el Perú

            La Reforma sacudió a las casas de altos estudios del Perú, más allá de que –según evalúa el propio Mariátegui- no logró conmover los cimientos de una Universidad anclada fuertemente en las ideas y las formas de la Colonia.

            Llegó a los estudiantes peruanos en el año 1919: la rebelión estalla en Lima, específicamente en la Facultad de Letras. El malestar es, centralmente, contra los métodos de enseñanza y los malos profesores. Se hacen asambleas, se desarrollan debates. Se define un sistema de “tachas” que reclama, y logra, la remoción de algunos docentes especialmente repudiados. Además se dio un interesante proceso político en donde el movimiento estudiantil limeño tuvo un primer acercamiento a los trabajadores asalariados que en aquellos tiempos luchaban por la jornada laboral de 8 horas entre otros reclamos. En la Argentina, en Perú y en buena parte de los países de la región se daban los primeras expresiones masivas de unidad obrero-estudiantil. Como periodista del diario La Razón y como agitador político, Mariátegui fue parte de este proceso y su protagonismo le costó los cuatro años de destierro europeo.

            Luego de la experiencia en el Viejo Continente, a su vuelta en 1923, Mariáitegui se encontró con que la Reforma seguía en el Perú su trabajosa marcha, con avances y retrocesos. A la reflexión sobre ella le dedicó una cantidad significativa de escritos. En el mencionado ensayo “El proceso de la instrucción pública” se refiere al tema de la Universidad en su país con sumo detenimiento, al punto que le dedica más de la mitad de sus páginas.  Junto con ello, en sus Escritos sobre educación y política aparecen recopilados tres artículos sobre la problemática de la Reforma Universitaria en el Perú[3]. Pero además este tema aparece mencionado en forma recurrente en varios escritos; así, por ejemplo, utilizará una nota editorial de la revista Amauta para expresar su opinión contraria a la designación del nuevo rector de la Universidad de San Marcos[4].

            En sus textos Mariátegui señala que la Universidad de su país expresaba con particular fuerza las taras que denunciaban los reformistas de todo el continente. El pensamiento colonial y los intereses de la oligarquía tenían en la Universidad de San Marcos de la ciudad de Lima una verdadera fortaleza. Se trataba de una Universidad sin debate, sin vida; el Amauta nos lo dice con su  particular energía, sin dudas en sus palabras resuenan las del Manifiesto Liminar:

    “La universidad de Lima es una Universidad estática. Es un mediocre centro de linfática y gazmoña cultura burguesa. Es un muestrario de ideas muertas. Las ideas, las inquietudes, las pasiones que conmueven a otras universidades, no tienen eco aquí. Los problemas, las preocupaciones, las angustias de esta hora dramática de la historia humana no existen para la Universidad de San Marcos. ¿Quién vulgariza en esta universidad deletérea y palúdica el relativismo contemporáneo? ¿Quién orienta a los estudiantes en el laberinto de la física y de la metafísica nuevas? ¿Quién estudia la crisis mundial, sus raíces, sus fases, sus horizontes y sus intérpretes? ¿Quién explica los problemas políticos, económicos y sociales de la sociedad contemporánea? ¿Quién comenta la moderna literatura política revolucionaria, reaccionaria o reformista? ¿Quién en el orden educacional, habla de la obra constructiva de Lunatcharsky o Vasconcelos? Nuestros catedráticos parecen sin contacto, sin comunicación con la actualidad europea y americana. Parecen vivir al margen de los tiempos nuevos. Parecen ignorar a sus teóricos, a sus pensadores y a sus críticos”. (Mariátegui, 2014-a, p. 71)

         Inmediatamente, sin piedad ni atisbo de diplomacia, describe a los profesores que sostienen esa Universidad:

      “No existe, entre ellos, ningún revolucionario, ningún renovador. Todos son conservadores definidos o conservadores potenciales, reaccionarios activos o reaccionarios latentes que, en política doméstica, suspiran impotente y nostálgicamente por el viejo orden de cosas. Mediocres mentalidades de abogados, acuñadas en los alvéolos ideológicos del civilismo[5]; temperamentos burocráticos, sin alas y sin vértebras, orgánicamente apocados, acomodaticios y poltrones; espíritus de clase media, ramplones, huachafos, limitados y desiertos, sin grandes ambiciones ni grandes ideales, forjados para el horizonte burgués de una vocalía en la Corte Suprema, de una plenipotencia o de un alto cargo consultivo en una pingüe empresa capitalista. Estos intelectuales sin alta filiación ideológica, enamorados de tendencias aristocráticas y de doctrinas de élite, encariñados con reformas minúsculas y con diminutos ideales burocráticos, estos abogados, clientes, y comensales del civilismo y la plutocracia, tienen un estigma peor que el del analfabetismo; tienen el estigma de la mediocridad. Son los intelectuales de panteón” (Mariátegui, 2014-a, p. 71 y 72)

            Por ello es que caracteriza a la crisis de la Universidad como “estructural, espiritual, ideológica”, anclada específicamente “en que faltan verdaderos maestros” y -parafraseando al Antiguo Testamento y en tono apocalíptico- sentencia:

       “Un maestro, uno no más, bastaría para salvar a la Universidad de San Marcos, para purificar y renovar su ambiente enrarecido, morboso e infecundo. Las bíblicas ciudades pecadoras se perdieron por carencia de cinco hombres justos. La Universidad de San Marcos se pierde por carencia de un maestro”. (Mariátegui, 2014-a, p. 70)

         Mariátegui constata que poco es lo que se ha logrado modificar en las Universidades peruanas; las fuerzas más reaccionarias habían sabido ceder en momentos de debilidad para salir luego rápidamente a recuperar el terreno perdido. El período que va entre el ’24 y ’27 es particularmente negativo para los sectores reformistas. La universidad de Lima marca la tónica más general, pero Mariátegui, siempre riguroso, se detiene también en el análisis de Universidades del interior: así señala a la pequeña Universidad Trujillo como el bastión de la reacción por haber llegado al punto, en noviembre de 1923, de expulsar a 23 alumnos por sus actividades gremiales. En el otro extremo ubica a la Universidad de Cuzco; allí, en un Congreso realizado en 1920, el movimiento estudiantil había definido el impulso de una apuesta fundamental: la creación de las Universidades Populares González Prada, experiencia educativa alternativa que llegó a tener un significativo desarrollo y que, como ya mencionamos, contó a Mariátegui como uno de sus destacados docentes. Pero en Cuzco también los docentes forman una particular vanguardia; en sus aulas una comisión de profesores impulsada por el gobierno presentó un anteproyecto de reorganización que incorporaba de manera muy significativa los principales planteos reformistas; Mariátegui no escatima elogios a esta propuesta:

       “La comisión de la universidad cuzqueña ha roto la tradición de rutina y mediocridad a que tan sumisamente se ciñen, por lo general, las comisiones oficiales. Su plan mira a la completa transformación de la Universidad de Cuzco en un gran centro de cultura con aptitud para presidir e impulsar eficientemente el desarrollo económico y social de la región andina. Y, al mismo tiempo, incorpora los postulados cardinales de la Reforma Universitaria en Hispanoamérica (…) creación de la docencia libre (…) consagración absoluta del catedrático universitario a su misión educativa; participación de los alumnos y ex alumnos en la elección de las autoridades universitarias, representación del estudiantado en el consejo universitario y en el de cada facultad; democratización de la enseñanza”. (Mariátegui, 2009, p. 150)

           En cualquier caso, hacia 1928, Mariátegui, a la vez que rescata la experiencia cuzqueña, hace un amargo balance del proceso general de la Reforma en su país:

       “Todas las conquistas formales de 1919 se encuentran, de este modo, frustradas. El porcentaje de maestros ineptos no es menor ahora seguramente, a pesar de la depuración, elemental y moderada, que consiguieron entonces los estudiantes (…) La propia pauta de reforma establecida por la Ley Orgánica de 1920, está todavía, en su mayor parte, por aplicar. No se advierte por parte del Consejo Universitario, ningún efectivo propósito de avanzar en la ejecución del programa trazado por dicha ley. (…) En la formación del maestro exclusivamente consagrado a la enseñanza, tampoco se ha avanzado nada”. (Mariátegui, 2009, p. 152 y 153)

            Ya en prensa los 7 ensayos…, Mariátegui encuentra la manera de incorporar en una nota al pie un breve comentario sobre el nuevo Estatuto de Enseñanza Universitaria que acababa de dictar el Gobierno. En esa nota señala una serie de limitaciones e inconsecuencias de este texto pero sobre todo destaca una flagrante incoherencia:

        “El discurso del Presidente de la República, al inaugurar el año universitario, asigna a la reforma la misión de adecuar la enseñanza universitaria a las necesidades prácticas de la nación, en este siglo de industrialismo y acentuando esta afirmación, condena explícitamente la orientación de los propugnadores de una cultura abstractista, clásica, exenta de preocupaciones utilitarias. Pero el rectorado de la nueva era de la Universidad –que en sus aspectos esenciales se parece a la vieja- ha sido encargado al Dr. Deustua que, si es entre nosotros un tipo de estudioso y universitario concienzudo, es además el más conspicuo de los patrocinadores de la tendencia de la cual hace justicia sumaria el discurso presidencial” (Mariátegui, 2009, nota 83, p. 152)

            La urgencia de Mariátegui estaba bien fundada. Alejandro Deustua era un destacado personaje de la reacción; expresaba su rechazo al positivismo pero tributaba a las peores formas del darwinismo social. Había escrito libros en donde definía claramente que no tenía ningún sentido educar a los pobres ni tampoco vincular a la educación con la economía del páís; proponía que la educación debía destinarse exclusivamente a las clases dirigentes[6].

         En el triste balance, Mariátegui señala también las limitaciones de los estudiantes. En 1925, en su artículo “Estudiantes y maestros”[7], luego de cuestionar a los docentes que se quejan por los problemas de disciplina, carga contra los jóvenes:

       “Los estudiantes, después de las honrosas jornadas de la reforma, parecen haber caído en el conformismo. Si alguna crítica merecen, no es por cierto la que mascullan, regañones e incomodados, los profesores que reclaman el establecimiento de una disciplina singular, fundada en el gregarismo y la obediencia pasivos.” (Mariátegui, 2009, p. 81).

        Profundizará este señalamiento en “El proceso de la instrucción pública”: “La juventud no está exenta de responsabilidad. Sus propias insurrecciones nos enseñan que es, en su mayoría, una juventud que procede por fáciles contagios de entusiasmo”, y apoyándose en Vasconcelos, afirma que “… este, en verdad, es un defecto de que se ha acusado siempre al hispanoamericano.” (Mariátegui, 2009, p. 149)

      Sin dudas en el Perú, en la Argentina y en todas las Universidades y las sociedades de nuestra región Reforma encontró sus límites. No se trata de cantar loas a este proceso si no de intentar recuperarlo en su justa dimensión. Que fue importantísima. En estos tiempos de barbarie capitalista, de gobiernos de derecha, de ajuste, de ataque a la educación pública necesitamos recuperar el espíritu de rebeldía, el optimismo y la audacia para transformar el mundo de los jóvenes reformistas del ’18.

Bibliografía:

Mariátegui, J. C., (1979), Ideología y política. Lima, Perú: Biblioteca Amauta

Mariátegui, J. C., (1995), Textos básicos. (Selección, prologo y notas de Aníbal Quijano). México D.F., México: Fondo de Cultura Económica

Mariátegui, J. C., (2009), Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Buenos Aires, Argentina: Capital Intelectual.

Mariátegui, J. C., (2014, a), Escritos sobre educación y política. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Godot.

 

[1]  Thomas T. Wilson, presidente de los EEUU entre 1913 y 1923.

[2]  Insistimos en que de ninguna manera pretendemos desconocer la importancia de la Reforma, también valoramos con Mariátegui que “los propagandistas y fautores más entusiastas de la unidad política de América Latina son, en gran parte, los antiguos líderes de la Reforma Universitaria que conservan así su vinculación continental, otro de los signos de la realidad de la “nueva generación”. (Mariátegui, 2009, p. 130)

[3]  “La crisis universitaria. Crisis de maestros y crisis de ideas” publicado originalmente en la Revista Claridad, Año I, Nº 2; “El problema de la universidad”, Publicado en Mundial, Lima, Perú, 2 de marzo de 1928 y “Estudiantes y maestros”, publicado en Mundial, Lima, Perú, 9 de marzo de 1928. Todos recopilados en Mariátegui, 2014-a.

[4]  “Voto en contra”, compilada en Mariátegui, 1979, p. 233 y 234

[5] Se refiere a la corriente política conservadora que gobernaba al Perú de la época

[6]   Valen un par de citas de este notable filósofo: “¿Para qué enseñar a leer, escribir y contar, la geografía y la historia y tantas otras cosas, a los que no son personas todavía, los que no saben vivir como personas, los que no han llegado a establecer una diferencia profunda con los animales, ni tener un sentimiento de dignidad humana, principio de toda cultura?” “¡Los analfabetos! Esos infelices no deben preocuparnos tanto. No es la ignorancia de las multitudes, sino la falsa sabiduría de los directores lo que constituye la principal amenaza sobre el progreso nacional”

[7]   Publicado en Mundial, Lima, Perú, 9 de marzo de 1928

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Para nosotros y nosotras, los jóvenes del siglo XXI, la vida e historia del ángel piquetero http://contrahegemoniaweb.com.ar/para-nosotros-y-nosotras-los-jovenes-del-siglo-xxi-la-vida-e-historia-del-angel-piquetero/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/para-nosotros-y-nosotras-los-jovenes-del-siglo-xxi-la-vida-e-historia-del-angel-piquetero/#respond Fri, 22 Jun 2018 22:48:53 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10977 Herencia e invención: la figura de Darío Santillán a 16 años de la Masacre de AvellanedaDossier colectivo ilustrado por Florencia Vespignani. 

 

Quienes nacimos, crecimos o comenzamos nuestra militancia en el período que va desde el 2003 en adelante, hemos escuchado más de una vez la historia de los “ángeles piqueteros” Darío y Maxi. Desde la Internet, desde el relato de nuestros padres y madres o bien de viejos compañeros militantes, nos llegan numerosos nombres de mártires de aparentes épocas pasadas de confrontación, de privatización, de la resistencia al Menemato. Aníbal Verón, Teresa Rodríguez, Darío Santillan, Maxi Kosteki. También Walter Bulacio, emblema de la lucha contra la violencia policial contra nosotros, los pibes y las pibas de barrio.

A la par de esto, también hay una confusa idea entre lo que significaron los 90. Para nuestros viejos los 90 fueron nuestros 2010. Los recitales de los Redondos, ir a bailar, arrancar la facultad. Y después llega la parte más solemne que termina en cara seria: dejar la facultad para trabajar, el 1 a 1, perder el trabajo, el corralito y el 2001.

Después bueno, nos cuentan los “años felices”. Néstor bajando el cuadro de Videla, volver a tener plata en el bolsillo, los planes para los pobres, la Ley de Medios.

Y como todo lo bueno, estos años felices que también se terminan, con la gente que “no tiene memoria” y que “vota mal”. Un millón de veces me contaron la misma película.

Pero en el medio de todo esto y de las polémicas de los diarios y la tele, muchos de nosotros y nosotras también arrancamos a transitar los propios caminos. Las tomas de los colegios, los cortes en la 9 de julio, los festivales contra el gatillo fácil, los Ni una menos. Todas estas cosas, y unas cuantas derrotas en el medio, parecieron apuntar hacia la idea de que no estábamos ganando la pulseada por más que el gobierno fuera Nac&Pop.

Después empezamos a revisar el pasado. Leímos La Voluntad. Leímos de la resistencia al Onganiato y de las dictaduras previas a la del 76. Leímos del PRT y los Montoneros. Aprendimos lo que era la Teoría de los dos Demonios. Nos pusimos a pensar si los milicos se fueron por la Guerra de Malvinas o si atrás hubo algo más. Nos enteramos cómo aparecieron los desocupados, los piqueteros y los movimientos sociales. Aprendimos que en el 2001 cantaban “que se vayan todos”. Y finalmente leímos que “La Crisis causó dos nuevas muertes” y nos indignamos.

Acá es cuando la historia nos empezó a hacer ruido. Porque después de que nos contaron de la dictadura de Videla y del 2001, aprendimos que detrás de todo eso estaba la lucha. Y que en la lucha estaban los compañeros y las compañeras poniéndole el cuerpo. Y que así como le pusieron el cuerpo, también le pusieron los muertos.

Ahí ya es cuando se va todo al carajo y nos damos cuenta de que en la vida no están los buenos y los malos. Aprendimos que en todo el mundo estamos las y los de abajo, y están los de arriba. Y que los de arriba compran acciones, cierran fábricas, manejan el precio de la soja, emiten bonos, prestan dólares que después pagamos nosotros, se auto-perdonan deudas. Y que así como se arrogan nuestra representatividad por 4 años, después no tienen problema en mandarnos a la yuta cuando marchamos por pan, paz o trabajo, en arrinconarnos en la prensa acusándonos de pendejos agitadores, en meter presos a nuestros dirigentes ni en mandar a que nos paren por la calle por portación de rostro. Y bueno, si en una de esas nos hacemos los locos, para eso están la policía, la justicia y la ley. Están la doctrina Chocobar, el protocolo antipiquetes y también los medios para hacernos creer que el enemigo está en el pueblo y no en el gobierno. Total, el Estado somos todos, y en el peor de los casos la próxima votamos mejor.

En fin, los de arriba negocian con la sangre derramada.

Pero por más que el sistema trate y trate de borrar la historia con el codo, el pueblo tiene memoria. Por más que los periodistas serios y los empresarios insistan con el fin de la historia, mientras haya opresión y persecución el pueblo no agacha la cabeza (porque ‘aquí hay un pueblo digno’). Y al calor de la lucha de clases, la verdad siempre se abre camino.

El asesinato y muerte de Darío y Maxi por el gobierno de Duhalde y la Policía Bonaerense (entre otras fuerzas), marcó un nuevo quiebre en la gobernabilidad del sistema. Pero también es su vida la que inspira las nuevas luchas. La historia de dos pibes de barrio que desde su corta edad y experiencia decidieron organizarse para exigirle al sistema respuestas, marca un hecho significativo para la generación que lee de Marx y el Che Guevara cuando la Unión Soviética ya no existe y la única salida que nos proponen los dirigentes de la política es el poroteo y el mal menor.

Sin embargo, y con más penas que gloria, el contexto Latinoamericano parece patearnos la boca a todos y a todas y recordarnos que para torcerle el brazo a los de arriba, no alcanza con ganar las elecciones.

 

La juventud históricamente se ha posicionado a la vanguardia del pensamiento crítico y de los posicionamientos más radicalizados. Desde Juana Azurduy a los 43 de Ayotzinapa. Y claro está que cada generación desarrolla sus herramientas de lucha de acuerdo a su historia, sus aspiraciones y su contexto.

Pero dicho todo esto, a los “millenials” no nos queda ninguna duda de que somos hijos e hijas del 2001, y de los piqueteros que plantaron resistencia a los modelos antipopulares al servicio del capital.

En ese sentido qué mejor forma de, a 16 años de la Masacre de Avellaneda, hacerle honor a los pibes que le cortaron el Puente Pueyrredón al sistema en la reivindicación de la dignidad humana, sino es retomando sus banderas y hacernos carne en su lucha, que también es nuestra lucha.

Ahora y siempre,

¡Darío y Maxi presentes!

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Argentina: ¿Vuelve el perro arrepentido? http://contrahegemoniaweb.com.ar/argentina-vuelve-el-perro-arrepentido/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/argentina-vuelve-el-perro-arrepentido/#respond Fri, 22 Jun 2018 10:50:37 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10975 Estimadxs: volvimos al Fondo. Hemos recibido -nuevamente- el abrazo tan temido. Como si tuviéramos sólo memoria a corto plazo, retomamos el camino del infierno del ajuste estructural, del endeudamiento y el recorte sin fin. Argentina, ese laboratorio social, político y económico que todxs miran -al menos desde 2001-, vuelve a probar una medicina que ya tomó y cuyos efectos destructivos todavía estamos atravesando: las recetas del FMI.

¡Abajo el patriarcado, que va a caer, que va a caer!

¡Arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer!

 

“Nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas,

debemos ser pacientes, perseverantes y decididos[as].

A veces, pasan meses sin que nada aparente suceda.

Pero si se trabaja con ejercicio de estas tres cualidades,

la tarea siempre ha de fructificar, en una semana, en un mes, en un año.

Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos.

Agustín Tosco.

 

I

Hasta hace unos meses, el gobierno de Cambiemos soñaba con que, por fin, comenzaba a verse la luz al final del túnel, y los ansiados ‘brotes verdes’ en la economía comenzaban a desarrollarse y florecer. Y comenzó el mes de mayo de 2018… y todos los demonios juntos aparecieron.

El dólar, ese karma de la economía argentina, comenzaba -nuevamente- a ser noticia porque su precio se disparaba: 18 $, 20 $, 23 $, 25 $… Aparecían nubarrones en el mercado mundial: la Reserva Federal de los EE.UU. (suerte de Banco Central) empezaba a ajustar su política de tasas de interés, que comenzaban a aumentar; anunciaba el fin del dinero barato a nivel global. Para colmo de males, Brasil -nuestro principal socio comercial regional- mostraba signos de crisis propia. Para completarla, el clima: una importante sequía destruyó o puso en riesgo una porción importante de la producción sojera de Argentina, lo que en un país con monocultivo de tal ‘yuyo’ sólo agrega nafta al fuego de los desequilibrios estructurales de la economía dependiente.

En una economía que en los últimos años multiplicó su endeudamiento externo y con un equipo económico que mira -como quién ve palomas en una plaza- como el déficit externo aumenta sin límites, sólo era cuestión de esperar para que un estornudo global y/o local, encendiera las lámparas LED rojas -bajo consumo, por supuesto- del capital financiero internacional. En tal contexto, quienes habían acompañado -de pie y con aplausos- la política de ajuste ‘gradualista’ desde fines de 2015, comprendieron (en una suerte de epifanía colectiva) que la revolución de la alegría y las buenas ondas podía no llegar a buen puerto. A partir de allí, el crédito amigo ya no sería tanto ni tan barato.

II

En tal contexto, en pocas semanas, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), bajo la dirección de Federico Sturzenegger, perdió casi 10 mil millones de dólares, un porcentaje muy significativo de sus reservas. El dólar multiplicó su precio, llegando a una devaluación acumulada en torno a 30% en comparación con finales de 2017. El temor a que la crisis final del proyecto Cambiemos se acercaba rauda, comenzó a atravesar todas las esferas del gobierno nacional, como un sudor frío que bajaba por las espaldas de sus funcionarios.

Como el ahogado haciendo sus últimos intentos para mantener su línea de flotación, el gobierno Cambiemos comenzó a dar manotazos a mansalva y aceleró el tranco. Primero, dio señales de centralización de la política económica: el Ministerio de Hacienda -en cabeza de Nicolás Dujovne- pasaría a coordinar y supervisar el conjunto de la política económica. La idea de que cada Ministerio podía actuar bajo su mejor saber y entender, cada cual atendiendo su juego (ver nota), había fracasado. El libre albedrío se agotó: con el apoyo invalorable del Ministerio de Modernización, el recorte en cada Ministerio se haría a partir de ahora, orgánico y sin titubeos. En segundo lugar, el gobierno decidió pedirle ayuda al peor amigo del mundo: el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En pocas semanas, en el medio de los que parecía convertirse en una corrida contra el peso argentino, el gobierno inició febriles conversaciones con el organismo internacional famoso por el fracaso de sus programas de ajuste estructural. O, para ser justos, fracaso en términos de los intereses de los pueblos del mundo, pero altamente exitoso y aplaudido por las grandes corporaciones transnacionales, fondos de inversión globales y grandes potencias imperialistas.

El Memorando de Entendimiento (Memorandum of Understanding, o MOU, por sus siglas en inglés) firmado entre el Ministro de Hacienda y la Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, establece un programa de ajuste fiscal acelerado para los próximos 36 meses a cambio del cual el gobierno argentino se hace beneficiario de un crédito Stand-by de Alto Acceso por 50 mil millones de dólares. La garantía del FMI abrió a su vez créditos complementarios de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Estos créditos sumarán a la pesada carga de la deuda pública del Estado nacional, que ya supera los 235 mil millones de dólares.

Clarifiquemos: sólo 15 mil millones estarán disponibles a la brevedad; el resto será habilitado progresivamente y de manera contingente al cumplimiento de las pautas del acuerdo, según la evaluación trimestral de funcionarios ‘interventores’ del Fondo.

La democracia formal argentina se desvanece un poco más: el FMI pasa a convertirse en un Ministerio (el más importante) más del Estado nacional; el país queda realmente ocupado por uno de los principales agentes del gran capital global.

III

Según el ministro Dujovne, el acuerdo con el Fondo permitió “evitar una crisis”. Ceguera supina. El capitalismo dependiente argentino está atrapado desde al menos 2011 en una crisis transicional de la cual no puede salir: el PBI creció sólo 2,5% entre 2011 y 2017. Por aquellos años el gobierno de Cristina Fernández inició el ajuste heterodoxo, eufemísticamente llamado política de “sintonía fina”. El fracaso de esa política abrió el camino para el triunfo de Cambiemos en 2015 y la aceleración del ajuste, ahora denominado “gradualismo”. Nuevamente un eufemismo: la política de Cambiemos ha sido, ni más ni menos, que la aceleración, salto cualitativo, del ajuste y crisis transicional.

Las últimas semanas no han evitado la crisis. Por el contrario, la han acelerado. La corrida contra el peso fue resuelta transitoriamente atacando sus síntomas y no sus causas. El BCRA subió las tasas de interés al 40% anual en sus títulos de corto plazo (LEBAC). Moderó temporalmente la suba del dólar, pero puso a la economía otra vez en el camino de la recesión con alta inflación. Si los había, los brotes verdes tendrán dificultades para resistir esta dosis extra de glifosato.

IV

El acuerdo con el FMI opera como una suerte de ultimátum. El conjunto del gran capital financiero internacional ya ha decidido que el programa de Cambiemos no avanza en la dirección y ritmo que esperaban (y exigen). La resistencia social en alza (la batalla campal de diciembre de 2017 todavía está fresca en las retinas de lxs poderosxs) y la oposición política (aun dentro del campo de los partidos del orden) comienza a rearticularse: la aprobación de un proyecto de ley que reducía el impacto de los ajustes tarifarios da cuenta de tal rejunte de fuerzas; el veto de Macri expresa no tanto su poderío, sino su debilidad.

El préstamo del Fondo busca blindar al gobierno. El mismo consta de tres grandes elementos. Por un lado, aporta financiamiento complementario fundamental en este contexto. El préstamo FMIsta cubre -parcialmente al menos- los vencimientos de deuda pública del Estado nacional que hasta fin de año superan los 53 mil millones de dólares. No está claro si ese aporte será suficiente para cubrir la sangría que la deuda provoca, en especial cuando en 2017 la economía argentina tuvo un saldo negativo en su cuenta de pagos por más de 30 mil millones de dólares: -5.500 millones por comercio de bienes, -10.000 millones por comercio de servicios (incluido turismo internacional) y -15.000 millones por pago de rentas (principalmente, intereses de deuda externa y remisión de utilidades). Y ese déficit no para de crecer, con una economía estancada.

Por otra parte, el acuerdo con el fondo exige una mayor independencia del BCRA respecto del gobierno, algo que debería atravesar la (difícil) aprobación parlamentaria de una nueva Carta Orgánica. Esa mayor independencia supone que el organismo dirigido por Sturzenegger dejará de financiar, en un plazo perentorio, al Tesoro nacional. Es decir, el Banco Central dejará de emitir dinero para financiar el déficit público. En 2018, la emisión presupuestada era de unos 140 mil millones de pesos, o unos 5500 millones de dólares, o 1% del PBI, o casi un tercio del déficit primario presupuestado. La mayor independencia del BCRA respecto del Tesoro supone una mayor dependencia del capital financiero. Liberado de la “carga” de financiar el gasto público, el Banco Central quedará liberado para atender de manera exclusiva los intereses del sistema bancario y financiero. El objetivo exclusivo de “bajar la inflación” en cabeza del Central deja otros objetivos, como generar empleo o mejorar los salarios, a la intemperie.

Finalmente, el acuerdo hace énfasis en la necesidad de acelerar la reducción del déficit fiscal primario, para llevarlo a cero en 2020. Mientras tanto, el déficit financiero del Estado nacional (es decir, el que incluye el pago de intereses por la deuda pública) pasaría de 5,1% del PBI en 2018 a 2,3% en 2020. En este sentido, el gobierno nacional en cabeza de Cambiemos ya venía haciendo los deberes: en un reciente informe (ver acá) el Ministerio de Hacienda mostró que el gasto primario del Sector Público Nacional No Financiero subió sólo 17,3% en los primeros cuatro meses de 2018 en comparación con igual período de 2017, por debajo de la inflación acumulada de 25,3% en igual comparación. De esa forma, el déficit primario se redujo un 31,1%. En igual período, por contraste, aumentaron un 57% los pagos de intereses por la deuda pública y el déficit financiero subió 12,8%, para superar los 134 mil millones de pesos en el primer cuatrimestre del 2018. El ajuste ya llegó hace rato, pero la vuelta al Fondo busca convertirse en el acelerante, como el querosén al fuego.

El renovado proceso de ajuste fiscal se apoyaría a corto plazo (2018-2020) en tres pilares: la caída en la cuenta de salarios del sector público, la reducción violenta en la obra pública y la eliminación sustantiva de los subsidios a los servicios públicos. El gasto en seguridad social (jubilaciones, pensiones, asignaciones universales) comenzaría a reducirse recién a partir de 2020. El gobierno quiere evitar abrir ahora el debate sobre el ajuste previsional (aumento de la edad jubilatoria, reducción de beneficios, etc.) que tantos dolores de cabeza le trajo en diciembre pasado (pero que está en el botiquín del FMI). El gobierno de Macri prefiere esperar a que llegue su ansiada reelección, donde intentaría quemar las naves; ¿llegará? Mientras tanto, desde Cambiemos intentarán continuar con el ajuste donde ya lo están haciendo: empleo y salarios públicos (creciendo sólo 18,8%, en términos nominales, según el informe mencionado, en los primeros cuatro meses del año), obra pública (una caída de 23,6% en los gastos de “capital” que abarcan casi todos los rubros) y subsidios en servicios públicos (cayendo 19,4%).

V

En definitiva, nos encontramos a las puertas de un intento de avanzar en un ajuste con efectos espiralados en sentido descendente sobre la economía en su conjunto. El ajuste fiscal violento profundizará la desarticulación del mercado interno argentino sin crear ningún impacto positivo sobre las condiciones de rentabilidad que puedan suponer un salto -aún si leve- en la inversión. Las esperanzas del gobierno siguen puestas en la confianza que pueda generar a mediano plazo. El FMI lo sabe y por ello apoya fervorosamente, en un último intento de sacar a la economía argentina de la trampa del estancamiento con inflación. Lagarde lo señaló hace poco “[buscamos] contribuir a ese esfuerzo [el plan de ajuste] brindando respaldo financiero, que apuntalará la confianza del mercado, dándoles a las autoridades tiempo”. Tiempo, eso, cree el gobierno, le dará la razón. Creen que con el acuerdo con el Fondo están comprando el futuro; su futuro como fuerza gobernante y nuestro futuro como fuerza de trabajo, como tiempo vital.

Precisamente, tiempo es lo que como Pueblo no tenemos. No podemos seguir atravesando el ajuste permanente como estrategia para ese futuro venturoso que no llegará. Aun si la economía recupera sus bríos, de la mano de la ‘lluvia de inversiones’ o a partir de una poco probable recuperación de la economía global, las condiciones de vida de las grandes mayorías sólo pueden empeorar. En especial, en el marco de una estrategia de ajuste (“re-equilibrio de la posición fiscal” dice, eufemísticamente, Lagarde) que supone que los problemas de la economía argentina son el exceso de gasto público y consumo popular, y no su dependencia estructural en el marco del capitalismo en su era transnacional.

Frenar las reformas estructurales y el ajuste fiscal, rechazar el acuerdo con el FMI y desarmar la política de liberalización de la economía son los puntos de partida de una estrategia que pueda recuperar la iniciativa popular. Desde ese nuevo plano de la lucha, podremos apuntar a un proyecto de cambio social que desarticule el capitalismo dependiente, superando sus límites en el camino de un proyecto societal de carácter socialista, libertario, de carácter radicalmente transformador, y que tenga al protagonismo popular como centro.

Ahora: la pregunta es si para conseguirlo podremos enfrentar el ajuste promovido por el FMI con la presencia de ánimo del pueblo jordano que estos días volteó al gobierno que intentaba avanzar en un plan similar, o si pasaremos a la historia acompañando al Pueblo griego que hace nueve años sufre las atrocidades del ajuste permanente. La resistencia social al ajuste previsional en diciembre, la masiva movilización y paro de febrero de 2017 y la contundencia de la lucha de las mujeres por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, son ciertamente esperanzadoras. En cualquier caso, si como decía la CGT de los Argentinos ‘solo el Pueblo salvará al Pueblo’, solo nos queda seguir trabajando en tal sentido.

 

Mariano Féliz: Profesor UNLP. Investigador CONICET. Integrante de la Sociedad de Economía Crítica e integrante de COMUNA-FPDS/CN en Movimiento de los Pueblos.

 

 

Fuente Zur.org.uy

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La militancia en los tiempos de Darío y Maxi: nuestros errores, nuestra inexperiencia http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-militancia-en-los-tiempos-de-dario-y-maxi-nuestros-errores-nuestra-inexperiencia/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-militancia-en-los-tiempos-de-dario-y-maxi-nuestros-errores-nuestra-inexperiencia/#respond Thu, 21 Jun 2018 12:06:53 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10968 Mariano me propone escribir un texto sobre Darío y aquellos años; mi primera reacción es pensar: pero si ya está todo dicho… o, al menos, yo no tengo mucho más que aportar. Leo de nuevo el mensaje, dice: “problematizar cierta recuperación acrítica de la figura de Darío, de las herencias…”. Ahí puede ser: tal vez sumar algo de autocrítica no esté de más.

 

Dedicado a la Chopi y a Dina Sánchez:

dos generaciones, una misma historia

 

La crítica y autocrítica siempre fueron principios de nuestra formación militante (Darío solía ser muy exigente con su propia práctica; aunque era bastante cabezadura, siempre estaba dispuesto a reconocer errores). Entre las lecturas autodidactas que teníamos por entonces estaba Mao Tse Tung: Las contradicciones en el seno del pueblo; allí el comunista chino, siempre muy pedagógico, decía sobre la crítica y autocrítica algo así como que se debía “sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro, tratar la enfermedad para salvar al paciente”. Estudiábamos también a Rodolfo Walsh, los “papeles”: documentos con duras críticas dirigidas a Montoneros, su organización. Otra definición que me quedó grabada de aquellas lecturas: Juan Gelman, en el libro Exilio (también reflexivo respecto a los últimos años de la experiencia montonera), recordaba una frase de Lenin que decía algo así como que “del banquete de nuestra autocrítica el enemigo solo recogerá las migas”.

Sin embargo, ¡qué difícil nos resulta, aún hoy! En la cultura exitista en la que vivimos, criticar suele ser visto como des-valorar, se le otorga un sentido destructivo; y la autocrítica es tomada como derrotista. Si bien Gramsci nos simplificó todo con su fórmula dialéctica del optimismo de la voluntad y el pesimismo de la razón, la parte de la razón sigue costando. (Habrá que ver cuánto incide en eso la idea posmoderna del tú puedes, el marketing político que establece que la autoafirmación positiva es lo que suma y, en cambio, mostrar las complejidades de la realidad –de las propias realidades– resta; o si no hay en nuestras culturas militantes rastros subrepticios de autoritarismos diversos que nos hacen levantar la guardia ante la mera posibilidad del error o de una opinión distinta a la “oficial”).

– – –

Las reivindicaciones de todo lo bueno que nos legó aquel virtuoso período histórico identificado con los días de furia y esperanza del 2001 / 2002, su pedagogía de la rebelión, el rol de la juventud, la ética de la resistencia antisistema que se condensa en las figuras de Darío y Maxi, todo eso queda bien reflejado en la múltiples experiencias de entonces: entre ellas el Frente Popular Darío Santillán, pero también las derivas organizativas que de él se desprendieron, y otras organizaciones hermanas igual de protagonistas de todo aquello. También en los centenares de registros de la memoria: recordatorios, homenajes, videos, expresiones artísticas, entrevistas y libros que han llevado a cabo de manera eficaz la tarea de que la historia no se diluya, para que las nuevas generaciones hagan lo suyo sin desconocer el pasado que las precedió. En parte pude contribuir a ello (el libro Darío y Maxi…, por caso), por eso mi reflexión inicial: qué más podría ya aportar.

Sin embargo, ahora, sin ser parte orgánica de esos legados de militancia en Argentina (padeciendo, por lo tanto, la falta de espacios colectivos para la reflexión sobre aquella historia), pero asumiendo la responsabilidad de haber sido y, sobre todo, haciéndome cargo de la identidad forjada en aquellas luchas, que no se borra ni con el tiempo ni con las fronteras (por el contrario, a veces siento que se refuerza), intentaré dar respuesta al pedido de Mariano (problematizar las recuperaciones acríticas) con estas líneas que siguen.

 

Ayer y hoy

Veo en la actualidad a compañeras y compañeros militantes en Argentina, jóvenes que están al frente de sus organizaciones; veo las luchas y estrategias políticas que impulsan, los intentos de unidad, los esfuerzos de articulación, en algunos casos los resultados que van logrando; escucho sus discursos, leo sus análisis. Creo que forman parte de una generación militante con más claridad política de la que expresamos quienes estuvimos dinamizando las luchas en los tiempos de Maxi Kosteki y Darío Santillán.

Darío tendría hoy 37 años. De estar vivo es muy probable que fuera un lúcido y experimentado referente político, como lo son varios y varias de las compañeras que ya venían haciendo su experiencia en aquellos años y hoy tienen más o menos esa edad. Pero en 2002 Darío tenía 21; era un pibe que, aún con algunos añitos de militancia, su madurez personal y su responsabilidad, todavía estaba aprendiendo, en pleno proceso de formación.

La alta conflictividad social y nuestra política nos brindaron una escuela extraordinaria de formación integral. “Un paso del movimiento real vale más que una docena de programas”, escribió Marx en una carta a no sé quién, y algo de eso tuvo aquel contexto formidable para nosotrxs. Aún con falta de claridad programática-estratégica, nos montamos a la ola del movimiento real, la alimentamos, acertamos en algunos lineamientos clave, surfeamos un momento intenso de la lucha de nuestro pueblo con incertidumbres, limitaciones, pero también con honestidad, compromiso y dignidad.

Eso nos ayudó a disimular marcadas falencias, propias y de contexto.

Nuestra militancia se desarrolló en el marco de las condiciones que el momento histórico impuso; hay factores “objetivos” que explican en gran medida las limitaciones de aquellas apuestas. En los días anteriores a esta publicación y como parte del mismo dosier, otrxs compas han hecho reflexiones sustanciales sobre esa valoración histórica más estructural (pueden ver las notas de Miguel Mazzeo, Mariano Pacheco y Celina Rodríguez en este dossier). Mi aporte, condicionado además por el espacio limitado que permiten estas líneas, estará enfocado en la experiencia “subjetiva” que nos tocó transitar.

 

Generaciones, continuidades y rupturas

Nuestras organizaciones, más precisamente las de Darío y Maxi, es decir: los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) en el conurbano sur (desde 1997 aproximadamente), la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón (2000-2003) y, por extensión, en 2004 los inicios del FPDS (si asumimos su surgimiento como correlato “natural” de los tiempos de Darío y Maxi a lo que la nueva coyuntura reclamaba), fueron espacios políticamente inmaduros. Quienes impulsamos esas organizaciones lo hacíamos con el orgullo de sentirnos jóvenes haciendo lo que había que hacer, pero en muchos momentos lamentábamos no contar con referentes más grandes y más experimentados que nos ayudaran a decidir.

Alguna vez escribí que nuestra generación militante fue una generación huérfana, que debió empezar prácticamente de cero después del quiebre histórico que logró imponer la dictadura, del aniquilamiento de las organizaciones revolucionarias de los 70 y, posteriormente, del desconcierto de las izquierdas desde el retorno de la democracia en el 83 hasta promediando los 90, caída del Muro y derrota del sandinismo mediante. Aun cuando nuestros primeros pasos se dieran en movimientos u “orgas” dinamizadas por compas con varios años de militancia (el ya extinguido Movimiento La Patria Vencerá, en el caso de Darío y algunxs de nosotrxs a fines de los 90), fuimos concluyendo que esos intentos organizativos seguían demasiado impregnados de viejas lógicas, y que por lo general solían reincidir en errores pasados (notábamos poca autocrítica, ya que estamos en tema). Es cierto que por entonces las Marchas Federales estaban encabezadas por dirigentes con años de experiencia, como Víctor de Gennaro (CTA), el Perro Santillán (CCC), Hugo Moyano (MTA-CGT). Incluso el movimiento piquetero tenía en La Matanza a tipos formados, referentes indiscutidos de su sector, como Carlos Alderete (CCC) o Luis D´Elía (FTV). De la izquierda trotskista, en aquellos años, destacaban dirigentes como Jorge Altamira del PO o, del PTS, el ceramista Raúl Godoy (todos hombres, valga cuestionar hoy, al calor de las potentes luchas feministas que han logrado hacernos problematizar hasta la sola mención de una situación así). Sin embargo, en aquel entonces veíamos que las políticas y las organizaciones de esos dirigentes no nos contenían (a excepción de las figuras del Perro y Godoy, que nos despertaban respeto y admiración personal).

Para nosotrxs, ya desde mediados de los 90, la experiencia del MST de Brasil primero, y el surgimiento del EZLN después, daban cuenta de un fenómeno más amplio: la necesidad de parir nuevos movimientos en clave de lo que algunos años después Miguel Mazzeo definió como una nueva-nueva izquierda. Las asambleas de base, los mandatos revocables y rotativos, la acción directa desde la masividad de la movilización, la relación inescindible de lo político y lo social, no eran descubrimientos nuestros ni de los sin tierra ni de los zapatistas: pero en el contexto en el que estábamos en Argentina, para empalmar con esas experiencias latinoamericanas y con las profundas raíces de luchas históricas en sintonía con esos paradigmas, que conocíamos solo en teoría, debimos empezar prácticamente de cero, casi sin el apoyo de referentes con más experiencia.

Si miramos la “dirigencia” de la Verón durante los años 2000-2003 (entre comillas, porque renegábamos del término dirigente), encontramos una camada de compañeros y compañeras que, como Darío, apenas pasaban los 20 años. Aún a riesgo de omisiones, y siempre valorando que se trató de experiencias colectivas más que de protagonismos individuales, valga la mención de algunxs compas para humanizar a la descripción genérica: Gaby, Lucas, la Negrita, Mariano, Grillo, Darío, Flor, Cascote, Carlos, Celina, Nancy, Laurita, Luis, Aníbal, el Cholo, Hugo, Claudia, Diego, Agustín, Sabino, Martín… incluso si sumamos a Neka, el cura Alberto, Orlando, Olga, un poco mayores que el resto, el promedio de edad no superaba los 25 años. Me animo a decir que, de esa línea de militantes más jóvenes, en su mayoría referentes barriales con crecientes responsabilidades políticas, tan solo una década atrás (principios de los 90) ninguno militaba. Otra oleada juvenil que prontamente adquirió protagonismo se sumó a partir del 2001: Fede, Esteban, Monchy, Carina, Mer, Juancito, el Pela, Gonza, Ricardo, Anita, la Chipi, Pitu, Nati, el Turco, Pablo, Marce, Gera, Cabro y tantos y tantas compañeras que nutrieron la Verón primero y el FPDS después. Las agrupaciones estudiantiles potenciaban el carácter juvenil de nuestra militancia: primero en la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA) y después en el Frente Santillán. Otros movimientos que tuvieron igual protagonismo en las luchas piqueteras, como el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) o la Federación de Organizaciones de Base (FOB), tuvieron similar particularidad.

Ese es un dato de contexto clave: nuestras organizaciones, que lograron un rol destacado y creciente en esos años de resistencia, tuvieron un fuerte componente juvenil y carecieron en esos primeros años de referentes políticos más experimentados.

(Con los años, sobre todo después del 26 de junio, el movimiento fue creciendo y eso atrajo a compas con experiencias previas que hicieron aportes importantes: la Tana, el Nica, Nancy, Miguel, Zulema, Cieza, Cibelli, Celina Tía, la Chopi y el Pelado, y más tarde Aldo, Nora, Carlos, Vivi, los Sergios… Pero en los tiempos de Darío y Maxi, hasta 2002, el dinamismo de nuestras organizaciones se correspondía con una militancia juvenil que asumió gran parte del protagonismo y la responsabilidad).

A la vez, supimos acertar en dos o tres aspectos no menores de la coyuntura: organización de base y audacia para la lucha, desde una dinámica reivindicativa que pudiera traccionar sectores masivos del movimiento barrial, contagiar a aliados y lograr niveles de confrontación que hicieran mella en los gobiernos a los que enfrentábamos.

Llegado a este punto, sintetizaría mi mirada autocrítica así: Juventud y orfandad política más algunos aciertos estruendosos en la coyuntura: soberbia. Nos la creímos. Nos faltó amplitud, generosidad.

Por supuesto que no había mala intención en la falta de cintura política, en la autosuficiencia, en cierto sectarismo que expresamos, en particular cuando los reflectores se enfocaron en nosotrxs y la exposición política fue mayor, después del 26 de junio de 2002. (Seguramente nuestra política, con los años, hubiera madurado y encontrado caminos más certeros, pero el FPDS se dividió años después. El gen de la arrogancia ya estaba desarrollado a tal punto que incluso en la división hubo bastante de esa lógica nociva, inmadura, operando al interior de la organización).

Aunque renegábamos de la “vieja izquierda”, no estuvimos exentos de vicios que le criticábamos. Creímos, por aquel entonces, ser portadores de la “posición correcta”. Tuvimos poca capacidad de articulación con otros sectores que expresaban políticas distintas, aunque no antagónicas. Si tenemos en cuenta que se trataba de un período de acumulación de fuerzas después de años de dispersión, donde había múltiples proyectos militantes buscando aportar –cada uno con su lógica y sus certezas– a la recomposición del campo popular, la autosuficiencia y la subestimación de otras políticas, la acentuación de la diferencia y la “tranquilidad principista” de conformarse con creerse en lo cierto (aunque eso nos implicara mayores niveles de desacumulación y de creciente soledad política), se convirtieron en errores injustificables, que con el tiempo pagamos caro.

Pecados de inexperiencia, soberbias de juventud.

Hay que decir que, de alguna manera, éramos conscientes de esas limitaciones que nos provocaba la orfandad. Cuando compas con algunas décadas de militancia a cuestas se acercaron y dimos el salto de la Verón al Frente Darío Santillán, eso produjo en varios de nosotrxs alivio y satisfacción: creíamos estar resolviendo, con la incorporación de algunos experimentados cuadros, parte de nuestros límites imberbes (sin embargo, en algunos casos podríamos decir que pasamos de solos a mal acompañados: algunos de esos referentes experimentados no aportaron precisamente armonía y vocación de unidad cuando las tensiones se profundizaron al interior del Frente Santillán).

* * *

En las líneas que anteceden, como en otros escritos, evité incorporarme entre las menciones, tanto para las críticas como para los aciertos. Tal vez haya en eso una falsa modestia, puede ser. Como sea, llegado este punto, no sería bueno dejar margen para la duda. Estas líneas proponen una autocrítica colectiva, pero, antes que eso, constituyen una autocrítica personal. Con el poco o no tan poco peso que mi militancia tuvo en aquellos años en nuestras organizaciones, asumo la responsabilidad, sin ambages, de la parte que me toca (que es parcial solo porque era uno entre tantxs, pero es plena en cuanto a lo que creo justo y necesario asumir).

Dieciséis, diecisiete años nos separan de aquel momento político. Por suerte el campo popular en Argentina tuvo una dinámica creciente y diversa desde entonces. Como digo más arriba, nuevas generaciones militantes están resolviendo disyuntivas políticas con más madurez y solvencia de lo que supimos hacer en los tiempos de Maxi y Darío. Ojalá que haya en eso un aprendizaje, una línea de continuidad para no repetir orfandades, y que la experiencia de los que ya vamos siendo “más viejos” sirva al menos para dejar constancia de las cosas que se hicieron mal.

 

Reivindicación

El título de esta nota habla de errores e inexperiencia, y como estamos a pocos días de un nuevo 26, tal vez alguien podría pensar que con esos términos iría a referirme a los hechos de aquel día, a exponer una autocrítica sobre nuestra actuación el 26 de junio de 2002.

Sobre la forma en que libramos aquella lucha (similar a la que dimos todas las luchas en aquella coyuntura) también hay errores que señalar. Nos faltó planificación. No estábamos preparados para los desafíos que nos propusimos enfrentar. Ese día me tocó estar con Darío y lxs demás en la primera línea, organizando la resistencia a la represión y después el repliegue; le comenté a Darío que en la Estación lxs compas correrían peligro, pero me mantuve en la organización de la columna, sólo él volvió. Hizo lo que otros no hicimos. Lo asumimos desde el primer día: la grandeza de su decisión, su moral guevarista de poner el cuerpo, nos ilumina y nos expone. Solo nos queda comprometer el resto de nuestras vidas a ser consecuentes con el mandato sencillo y profundo hecho consigna, ese que dice que nos vemos, con Darío y con los que cayeron, en las luchas que no vamos a abandonar.

Pero esos errores tienen una dimensión concreta, no menor pero sí puntual. Sería injusto descontextualizarlos de la acertadísima convicción de lucha que expresamos aquel día, de la combatividad e intransigencia ante las injusticias, de la capacidad de sentir cualquier opresión cometida contra cualquiera como si fuera propia. Esos valores siguen reflejados en la imagen de Darío y Maxi, esa es nuestra reivindicación fundamental. Nuestra, del pueblo argentino en su conjunto y –me consta– de otros pueblos de Nuestra América que también fueron conociendo la imagen primero, y la historia, y el ejemplo, después.

Aquel 26 de junio de 2002 dimos una de esas luchas que requieren convicción estratégica más que especulaciones “tácticas”. Sabíamos que eso nos implicaría correr riesgos. Aunque no llegamos a prever la gravedad, el contexto de represión que se vivía no nos dejaba margen para la ingenuidad. El costo que implicó la pérdida de valiosísimos compas resulta irreparable, no tiene medida ni consuelo, pero no por eso voy a pensar que nuestra decisión de lucha haya estado equivocada. Por el contrario. El ejemplo de Darío y Maxi, que es el ejemplo colectivo de aquella generación militante, aún con sus errores e inexperiencias, eso siempre lo voy a reivindicar.

 

Por Pablo Solana*

 

Herencia e invención: la figura de Darío Santillán a 16 años de la Masacre de Avellaneda. Dossier colectivo ilustrado por Florencia Vespignani.**

 

*Militó en el MTD de Lanús (Coordinadora Aníbal Verón) y el Frente Popular Darío Santillán. Desde 2013 vive y milita en Colombia.

*Dossier conjunto realizado por La luna con gatillo, Contrahegemonía web y la sección Comuner@s en la orilla de Resumen Latinaomericano.

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Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria http://contrahegemoniaweb.com.ar/manifiesto-liminar-de-la-reforma-universitaria/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/manifiesto-liminar-de-la-reforma-universitaria/#respond Thu, 21 Jun 2018 06:00:37 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10932 Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria

21 de Junio de 1918

La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica. Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país con una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana. La rebeldía estalla a hora en Córdoba y es violenta porque ahí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo. Las Universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y lo que es peor- el lugar donde todas Ias formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las Universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer e! triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria. Nuestro régimen universitario aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La 2 federación universitaria de Córdoba se alza para luchar contra éste régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad, en un hogar de estudiante, no se ejercita mandando sino sugiriendo y amando: enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un conminatorio reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuaternario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes y gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emanan de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las Universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia, es el del que escucha una verdad o la del que experimenta para creerla o comprobarla. Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y solo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que él era más afligente de lo que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que ver 3 con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo; la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son y dolorosas- de todo el continente. ¿Qué en nuestro país una ley se dice-, la ley de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos? Pues a reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo. La juventud vive en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo de contaminarse. No se equivoca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace rito adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguro de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante, sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores de verdad, de belleza y de bien. La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos. Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba, con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La federación universitaria de Córdoba cree que debe hacer conocer al país , y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y juicios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no han presenciado desordenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referimos a los sucesos para que se vea cuánta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos, se cumplían como el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un 4 alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales. El espectáculo que ofrecía la asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro exploraban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad. Otros los másen nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad! Religión para vencidos o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de la juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de Ia garantía se apoderaban los únicos enemigos de Ia reforma. En Ia sombra de los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentiria habría comportado otra traición. A Ia burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de la represión, de la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical. La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la calla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la federación universitaria y haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida. En efecto, los estatutos disponen que la elección de rector terminará en una sola sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de la boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos, sin temor a ser rectificados, 5 que las boletas no fueron leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector en esta Universidad. La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitan en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de “hoy para ti, mañana para mí”, corría de boca en boca y asumía preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados en un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las elecciones, encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparan el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferro, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros pies. Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se Iban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios. No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, ni al juego de los intereses egoístas. A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha su primera palabra. “Prefiero antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de los estudiantes”. Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia universitaria! 6 Recojamos la lección, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso la virtud de un Ilamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión. La juventud ya no pide. Exige que se reconozcan el derecho de exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz desconocérsela la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa. La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su federación, saluda a los compañeros de América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que inicia.

Enrique F Barros, Horacio Vafdés, Ismael C. Bordabehere, Presidentes. – Gumersindo Sayago, Affredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Mofina, Carlos Suaréz Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garzón.

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Cuando los recortes son la real locura http://contrahegemoniaweb.com.ar/cuando-los-recortes-son-la-real-locura/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/cuando-los-recortes-son-la-real-locura/#respond Thu, 21 Jun 2018 05:41:58 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10951 Peligra el festival y congreso Una puerta a la libertad – No al Manicomio. El encuentro se realiza hace casi tres décadas, con el arte como herramienta de inclusión social, pero la ONG organizadora denuncia que este año podría suspenderse porque el Ministerio de Turismo no pagará la comida de los participantes en Mar del Plata.

El festival y congreso latinoamericano Una puerta a la libertad – No al manicomio es único en el mundo. Funciona hace casi tres décadas. Cada dos años, cientos de usuarios del servicio público de salud mental, tanto externados como internados, viajan a Mar del Plata para reunirse alrededor del arte como herramienta de inclusión social, mostrando los trabajos que desarrollan en talleres, y con el fin de intercambiar experiencias y abrir espacios de debate y de concientización a la comunidad. En una situación “inédita”, la Red Argentina de Arte y Salud Mental, organizadora del encuentro, denuncia que este año podría no realizarse porque el Ministerio de Turismo le restó apoyo.

Desde 1997, el festival se realiza en Mar del Plata. Antes, había tenido ediciones en la Ciudad de Buenos Aires y en Misiones, impulsadas por el Frente de Artistas del Borda (FAB), que promovió posteriormente la creación de la Red. Los participantes se hospedan en uno de los hoteles del complejo turístico de Chapadmalal y las actividades –espectáculos, recitales, charlas y seminarios, entre otras– se realizan

en el Centro de Arte Radio City + Roxy + Melany. El 70 por ciento de quienes viajan son usuarios y usuarias con padecimiento mental del sistema de salud del Estado, internados y ambulatorios, “con un alto grado de vulnerabilidad social”, como resalta la Red en un comunicado. Esta ONG reúne a grupos, instituciones e individuos que trabajan con actividades culturales en pos de la desmanicomialización y en todo el país. “Desmanicomialización no sólo en cuanto a las instituciones, sino también las cabezas y los corazones, a través de una producción artística de calidad”, define Gabriela Otero, vicepresidenta de la organización y directora del grupo teatral El Brote (Río Negro).

Un capítulo fundamental de la desmanicomialización –la transformación de la atención de la salud mental, que implica la abolición del manicomio– es el festival que debería realizarse en noviembre. Desde la quinta edición, el Ministerio de Turismo garantiza alojamiento y comida a los participantes. Pero ahora, mediante la Dirección de Prestaciones Turísticas, si bien ha confirmado el alojamiento en el hotel 5 del complejo de Chapadmalal para 800 personas durante seis días, se niega a aportar las comidas. Es un presupuesto de 285 pesos por día por persona, lo que representa un costo total de casi 1 millón y medio de pesos. Un gasto que la Red –que es una organización sin fines de lucro y que ya se ocupa de los traslados– no puede afrontar. Y, por supuesto, menos aún los pacientes, en la mayoría de los casos doblemente estigmatizados: “por locos y por pobres”, en palabras de Otero.

“Queremos hacer pública esta situación ante la angustia, tristeza y malestar que observamos en las delegaciones que esperan largamente estos festivales”, se lee en el comunicado que elaboró la Red el pasado fin de semana, cuando delegados de distintas regiones del país se juntaron en el Hospital Borda. La situación afecta a 50 delegaciones. La última edición del festival se hizo en 2015 (la del año pasado se dilató para éste debido a las elecciones legislativas). Según informó Liliana Cobe, presidenta de la Red, el argumento que les da la Dirección de Prestaciones Turísticas, a cargo de Alejandro Geretto, es que el dinero que se iba a usar para las comidas debe ser empleado para la puesta en valor de los hoteles del complejo. “No creemos que sea correcto que eso se pague con la comida de personas tan vulnerables. En principio nos dijeron que iban a ver de revertir esta medida, pero en los últimos días hubo un ‘no’ rotundo. Los festivales tienen como finalidad la rehabilitación, la inserción, el compartir experiencias. Han contribuido mucho a la salud mental comunitaria. Y constituyen un derecho que hemos ganado con esfuerzo, respeto y participación”, explica. La última reunión de los integrantes de la ONG con Geretto fue hace tres meses.

Otro de los objetivos del encuentro, según puntualiza Otero, es “cuestionar el imaginario social en relación a la locura”. “El arte es extraordinario como transformador de la realidad cotidiana de las personas”, agrega Andrea Talone, representante de talleres artísticos que se realizan en el hospital Gobernador Centeno, en General Pico (La Pampa). Durante los días que dura el festival, los participantes recorren las calles céntricas, visitan el mar. Algunos lo ven por primera vez. Hay quien come con cubiertos después de muchos años, historias de amor que nacen, varietés culturales hasta tarde en el hotel, llantos de emoción al bajar del escenario. Lejos del arte terapia, la red entiende al arte “como un modo de vivir y de existir” y “un ejercicio de autonomía”, según define la psicóloga Macarena Cámpora, del hospital Castro Rendón (Neuquén).

Sin rodeos, Carlos Moretti sentencia: “El arte cura”. El hombre es actualmente integrante de la comisión directiva de la Red y coordina un taller del FAB. Pero la primera vez que participó del festival estaba internado en el hospicio. “Puedo hablar de mi ejemplo personal, de lo que significa eso: salir de un lugar como éste y ser llevado a Mar del Plata. No era la primera vez que iba, pero sí lo era para muchos de los que estaban ahí conmigo. La gente se siente redignificada primero ante sí misma: es capaz de crear arte de calidad y presentarlo en un evento. También se da la redignificación ante el afuera. La gente de afuera dice, ‘epa, la locura no era como yo creía’”, analiza Moretti. “Salí de acá gracias al Frente de Artistas, que una de las primeras cosas que hace es cortar el aislamiento”, remarca.

“Somos una ONG que hace aquello que debería hacer el Estado. Así que tendríamos que tener todavía más apoyo, porque hacemos sin costo para el Estado una actividad que le hace mucho bien a los ciudadanos en general. La del Ministerio de Turismo es una decisión política que va en contra de la Ley Nacional de Salud Mental”, dice Cobe. El congreso ha sido reconocido por la Unesco, la Legislatura porteña, la Cámara de Diputados de la Nación, la ex Secretaría de Cultura y el Concejo Deliberante de Mar del Plata. “A pesar de las maravillas que causa la intervención del arte en el campo de la salud, ciertos sectores del Gobierno abortan esta posibilidad”, concluye Alberto Sava, fundador y director del FAB. PáginaI12 intentó comunicarse con Geretto para consultarle por esta decisión de la Dirección, pero no obtuvo respuesta.

 

 

fuente: https://www.pagina12.com.ar/122367-cuando-los-recortes-son-la-real-locura

 

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Tratado de Libre Comercio entre Chile y Argentina: ¡Basta de Tratados sin debate y a espaldas de los pueblos! http://contrahegemoniaweb.com.ar/tratado-de-libre-comercio-entre-chile-y-argentina-basta-de-tratados-sin-debate-y-a-espaldas-de-los-pueblos/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/tratado-de-libre-comercio-entre-chile-y-argentina-basta-de-tratados-sin-debate-y-a-espaldas-de-los-pueblos/#respond Thu, 21 Jun 2018 05:30:28 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10961 DECLARACIÓN CONJUNTA

En noviembre de 2017, Chile y Argentina firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC)
que extiende el Acuerdo de Complementariedad Económica (ACE) N°35 vigente desde
1996. Este nuevo TLC ha sido presentado simplemente como un nuevo “marco
regulatorio” en la relación bilateral, inocuo y sin peligros, que simplemente “profundiza y
extiende el marco jurídico bilateral del espacio económico” ya regulado por el ACE N°35.
Efectivamente, se trata de un TLC que no modifica la sustancia del comercio entre Chile y
Argentina. Entonces nos preguntamos, ¿cuál es el sentido de este Tratado de Libre
Comercio si no modifica las condiciones del comercio entre ambos?
La respuesta es clara. Los Tratados de Libre Comercio son mucho más que Tratados
sobre el comercio entre países. Estamos en realidad hablando de Tratados que avanzan
en la desregulación y liberalización de amplias actividades económicas que en las
últimas décadas han estado en mano de los Estados, como los servicios públicos
(provisión de servicios básicos, educación salud, sistema de pensiones, correo, transporte
en general, etc.), las telecomunicaciones y las compras públicas. Esas actividades pasan
cada vez más a manos privadas sobre la base de que sólo “Estados modernos”,
pequeños y ágiles, atraerán las inversiones a nuestros territorios. Entonces, los TLC son
la herramienta legal de las fuerzas privadas que empujan por una apertura
económica indiscriminada en nuestros países. Los Tratados vienen a cristalizar el rol
del sector privado en nuestras actividades productivas y sociales cotidianas, plasmando a
los ciudadanos como meros “consumidores” o “usuarios”, sin derechos.
Por ello, rechazamos un Tratado que es presentado como inocuo, sin peligro e
incluso “moderno”, cuando en realidad viene a reafirmar los privilegios de las
empresas transnacionales en nuestro territorio, quitando cada vez más derechos a
los ciudadanos y ciudadanas. Esto se logra mediante cláusulas que comprometen a los
Estados en materia de inversiones, de comercio electrónico, de servicios y
1
telecomunicaciones, mientras que los capítulos “nuevos” como los de Género, Medio
Ambiente, Laboral y Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyME) son simplemente
un cúmulo de palabras con buena voluntad pero con ninguna capacidad de influir de
modo real sobre la política de ambos Estados.
Entonces, ¿por qué nos oponemos a este Tratado? Aquí 5 puntos centrales para decir NO
al Tratado de Libre Comercio entre Chile y Argentina.
1) Solamente trata aspectos regulatorios en áreas económicas y sociales claves, y
no avanza en temas propiamente comerciales.
Como dijimos, este TLC que involucra a Chile y a Argentina es presentado como un
“marco regulatorio” porque no modifica la sustancia del comercio bilateral. Como el mismo
Tratado indica, se trata de “profundizar y extender el marco jurídico bilateral del espacio
económico” ya regulado por el ACE N°35. Entonces, ¿cuál es el uso de este Tratado? Si
los aspectos comerciales ya están regulados por el Tratado de 1996, y en este acuerdo no
se modifican, eso muestra que este nuevo TLC trata solamente sobre aspectos
regulatorios, que son presentados como temas necesarios para el comercio, cuando en
realidad no existe una relación directa entre estos temas y el flujo comercial bilateral.
El Tratado consta de 20 capítulos: 4 son disposiciones generales del Tratado, 4 son
específicos de temas comerciales, especialmente temas de Facilitación del Comercio. El
resto de los capítulos son los llamados “temas asociados al comercio” pero que no son
temas específicamente comerciales. Algunos temas centrales como Servicios,
Contratación Pública, Telecomunicaciones e Inversiones, fueron incorporados en las
agendas de negociación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, a
partir de la presión de las empresas transnacionales más poderosas de los EEUU (como
la industria de Hollywood, las grandes farmacéuticas y las empresas de servicios). En ese
mismo periodo estos temas fueron incorporados a los Tratados de Libre Comercio
negociados por EEUU como el NAFTA, y posteriormente a la propuesta del ALCA. Hoy
aparecen nuevamente en Tratados como el TPP-11.
La inclusión de estos temas ha sido fuertemente criticada por la sociedad civil
durante los últimos 25 años, justamente porque implican privilegios de propiedad
para las empresas transnacionales y los inversores extranjeros, cuyos derechos se
convierten de hecho en hard law, mientras se socava la posibilidad de aplicación de los
derechos humanos, disposiciones que pasan a ser soft law. Mediante este tipo de
tratados, las empresas pueden demandar a los Estados en los tribunales de arbitraje
internacional, mientras que los Estados sólo pueden llevar a una empresa por violación de
derechos humanos o medioambientales a los propios tribunales nacionales, que luego
son acusados de parciales y poco objetivos. Diversos casos de demandas de empresas
2
contra Estados han generado grandes debates internacionales, ya que muestran
justamente lo desigual entre los derechos de ambos1
.
El sistema de protección de las inversiones a nivel global, apuntalado por Tratados de
Libre Comercio como el firmado por Chile y Argentina, lo único que hace es proteger a las
empresas y dejar sin herramientas legales a los pueblos.
2) Los llamados temas “modernos” de este Tratado son cáscaras vacías, sin
capacidad de ser operativos.
En este Tratado se incorporaron los temas más novedosos de los TLC, lo cual hace que
los TLC más recientes sean presentados como “marcos regulatorios modernos”: se
incorporaron temas ambientales, laborales, de género y de desarrollo, con énfasis en el
rol de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyME).
Pero estos capítulos son solamente cáscaras vacías, es decir, las redacciones de los
capítulos no permiten que alguno de los Estados haga uso del mecanismo de Solución de
Controversias del propio Tratado (Capítulo 18) para plantear que los objetivos de estos
capítulos no están siendo observados o cumplidos, o que el otro Estado está violando el
acceso a las disposiciones de alguno de estos capítulos.
Por ejemplo, el Capítulo de MiPyME sólo establece una cantidad de enunciados que
hace al reconocimiento de las Partes de que las MiPyMES se incorporen al comercio
bilateral. Sin embargo, frente a cualquier desavenencia entre las Partes, se hace hincapié
en que ambos harán los esfuerzos mediante el diálogo, cooperación y consultas para
resolver la situación problemática. Para ello establece un Comité MiPyME, que es el único
objetivo específico planteado por el Capítulo.
Lo mismo sucede con los capítulos Laboral, de Medio Ambiente y de Género: la
modalidad en que se redactan las cláusulas es a partir del “reconocimiento” que hacen las
Partes de la importancia de la defensa de los derechos laborales y medioambientales,
pero no plantean la posibilidad de que un Estado actúe sobre el otro frente a la violación
de tales derechos. En tal sentido, todo queda en el plano de la buena voluntad.
3) El tema de Género y Comercio es tomado como sinónimo de “mujer
emprendedora” y no revisa los impactos generales de la liberalización comercial
sobre las mujeres.
La incorporación de capítulos que tratan sobre Género y Comercio permite que los
equipos negociadores presenten estos TLC como “tratados modernos”, porque suman la
mirada de género dentro de los acuerdos. Nada más lejano que eso. En su capítulo sobre
Género y Comercio (capítulo 15), este TLC plantea que el objetivo es lograr la
1 Por ejemplo, los casos de Chevron vs. Ecuador, Metalclad vs. México o Suez vs.
Argentina. Ver todos los casos en: www.isds-latinamerica.org
3
“participación más equitativa de hombres y mujeres en los negocios, la industria y el
mundo del trabajo”. El eje está puesto sobre el “empoderamiento económico de las
mujeres”, pero no dice nada de los impactos que la liberalización comercial tiene en
todos los ámbitos de la vida de las mujeres.
Diferentes reportes e investigaciones2
ya han mostrado que en lugar de romper las
desigualdades estructurales de género, la liberalización comercial reciente ha reforzado
esas desigualdades al dar un poder creciente a las empresas multinacionales que son
dirigidas por hombres3
. Estos Tratados son generalmente firmados sin analizar cómo
afectarán de forma diferenciada a mujeres y hombres.
Este Capítulo sostiene que “el comercio internacional es un motor del desarrollo” ya que la
inclusión de las mujeres en las actividades de mercado redundaría en un aumento del
26% PBI mundial para 2025. Asimismo, el TLC se propone el aumento de las tasas de
participación de las mujeres en la economía ya que eso contribuiría a un desarrollo
económico sostenible (Art 15.1.3). Ese punto de partida es ampliamente discutible, ya
que una vasta evidencia empírica demuestra que el comercio no siempre redunda en
mejores condiciones de vida. El comercio -en algunas ocasiones- provoca el aumento de
la tasa de actividad, pero los puestos de trabajo que se generan son de baja calidad,
bajos salarios y en condiciones precarias. Un caso testigo de esto es la proliferación
de maquilas en México a partir de la firma del NAFTA, en donde se emplea en su mayoría
a mujeres pobres, migrantes, con muy bajos salarios y jornadas de trabajo que superan
las 12hs, dejándolas en un fuerte estado de vulnerabilidad laboral y social.
Asimismo, la evidencia muestra que esos empleos se concentran en pocas ramas, de
enclave, que no agregan valor a la cadena de producción y que son fácilmente
desarticulables cuando dicha actividad económica ya no le es rentable a las empresas
transnacionales. Por otra parte, en los casos donde los TLC fomentan competencia por
importación, la evidencia muestra que los trabajos de las mujeres calificadas se
ven amedrentados porque a pesar de su calificación siempre están en un mayor estado
de precariedad y posibilidad de discriminación. En contrapartida las mujeres experimentan
largas jornadas de trabajo precario con imposiciones y presiones que son imposibles de
conciliar en sistemas donde el trabajo de cuidados no es un derecho y no está distribuido
de forma más equitativa entre hogares, empresas y el Estado.
En este sentido, todos los TLC, por tratarse de herramientas legales de liberalización
comercial, implican la quita de aranceles y, con ello, la reducción de las arcas estatales.
Esto reduce los presupuestos nacionales y se ve limitada la posibilidad de que los
propios Estados tengan disponibilidad de recursos para garantizar políticas
públicas orientadas a la redistribución del trabajo doméstico y de cuidados no
remunerado, las políticas públicas en pos de eliminar la violencia de género y los
2 Ver reporte de McKinsey Global Institute: The power of parity, 2015, en:
https://www.mckinsey.com/featured-insights/gender-equality/the-power-of-parity-advancing-womensequality-in-the-united-kingdom
3 https://www.policyalternatives.ca/publications/monitor/how-canada-can-tacklegender-inequality-through-trade
4
servicios públicos como educación y salud donde las mujeres cis y trans, lesbianas y otras
personas de la disidencia sexual son las principales usuarias debido a su sobre
representación en los sectores más precarios de la sociedad.
Finalmente, este capítulo tampoco posee solución de controversias, por lo cual es
simplemente “programático”. Es decir que se trata de una declaración de principios que
no tiene ninguna incidencia real sobre el comercio bilateral. Mismo si se establece que un
Comité de Género y Comercio llevará a cabo actividades de cooperación en capacitación
de las mujeres empresarias, su acceso al financiamiento y el avance de las mujeres en
las posiciones de liderazgos, en realidad se trata de un capítulo enteramente voluntario y
que no da ningún financiamiento ni poder real al Comité que realiza el seguimiento del
capítulo. No se propone una agenda de trabajo, ni objetivos concretos, o el uso de
indicadores específicos que permita medir si la incorporación de este Capítulo está
realmente haciendo una diferencia.
Por lo tanto, la incorporación del capítulo de Género no presenta ninguna relación real con
los componentes comerciales del TLC, ni plantea ningún mecanismo de seguimiento e
intervención que pueda evaluar los impactos del TLC sobre las mujeres y actuar en
consecuencia. Esto muestra que este Capítulo es accesorio, simplemente una sumatoria
de voluntades sin ningún poder de aplicación real.
4) Los derechos de los inversionistas siguen primando por sobre los derechos
humanos y medioambientales.
La redacción del Capítulo de Inversiones (Capítulo 8) muestra que no hay interés real de
achicar el espectro de actuación de los inversores extranjeros frente a los Estados.
Con este Capítulo los Estados siguen estando atados de manos para la aplicación de
política pública soberana, sea en materia de derechos humanos o de protección del
medioambiente.
Las cláusulas que presenta este Tratado son similares a todos los Tratados de
Inversión que se han firmado en los últimos treinta años. Sigue manteniendo las
mismas definiciones amplias (como la propia definición de Inversión) que permiten que los
tribunales arbitrales tengan una interpretación arbitraria de estos tratados a favor de los
inversionistas extranjeros.
Cualquier modificación de las condiciones de ganancia de los inversores extranjeros
puede ser causal de demanda en los centros arbitrales extranjeros como el CIADI (Centro
Internacional de Arreglo de Diferencia sobre Inversiones), dependiente del Banco Mundial.
Por ejemplo en el Artículo 8.8(2.d) sobre expropiación indirecta, se explicita que la acción
del Estado con motivos legítimos de bienestar público, como la salud pública, la seguridad
o el medio ambiente no será considerado expropiación indirecta, “salvo en circunstancias
excepcionales”. Esta redacción abre a la interpretación de los tribunales arbitrales, que en
numerosas circunstancias han utilizado este tipo de redacciones poco específicas para
fallar a favor de los inversores.
5
Por otra parte, la incorporación de la Responsabilidad Social Corporativa (artículo
8.17) sigue siendo de aplicación completamente voluntaria para las empresas. Esto
significa que no se trata de cláusulas vinculantes, que generen obligación para las
empresas, sino que queda a total voluntad de las mismas seguir los lineamientos
explicitados. Esto muestra que este Tratado no propone ningún Requisito de
Desempeño para los inversores extranjeros, sino que por el contrario solamente otorga
derechos pero no genera obligaciones para éstos.
5) Las disposiciones de Comercio Electrónico están armadas al gusto de las
empresas.
Los temas de Comercio Electrónico han comenzado a aparecer en todos los TLC, incluso
en negociaciones plurilaterales como el TISA (Trade in Services Agreement). En este
Tratado en particular, el modo en que se presenta el tema es altamente problemático. Un
punto central es que diferencia entre “usuario” y ciudadano. En la redacción del
capítulo, no se habla de ciudadanos con derecho a la privacidad y al tratamiento
responsable de los propios datos, sino que aparece la figura del “usuario consumidor”,
por lo cual todo queda supeditado a las decisiones de las empresas proveedoras. El
énfasis no es una cuestión de semántica, sino una cuestión de derechos.
El segundo problema es que en el Capítulo los Estados “reconocen la importancia de
alentar la auto regulación en el sector privado” para promover la confianza en el comercio
electrónico (en el Artículo 5.b). Nuevamente, es un problema que un TLC proclame la
auto-regulación de las empresas, al igual que impulsa la Responsabilidad Social
Corporativa: como modos voluntarios para las empresas. Es decir que este TLC parte
de la idea de que las empresas, por propia voluntad, van a limitar su accionar en el
mercado, como si fuera una cuestión de moral o de hacer patria. Mientras tanto, en la
Unión Europea se votó en 2017 el Reglamento General de Protección de Datos
Personales (GPDR por su sigla en inglés), y las industrias tuvieron que adaptarse a eso.
Entonces, ¿por qué son obligadas a respetar la regulación sobre datos de personas en
Europa, pero en los países del sur simplemente se les solicita que se “auto-regulen”?
Quien tiene que regular es el Estado: las empresas no pueden auto-regularse en materia
de comercio electrónico. Este es un punto fuerte y muy problemático.
6
Por los motivos esgrimidos, las decenas de organizaciones sociales, políticas, sindicales,
de mujeres, campesinas y estudiantiles, entre otras, de Argentina y de Chile no vamos a
apoyar un nuevo Tratado de Libre Comercio que avanza sobre los derechos de los
ciudadanos y que solamente protege a las empresas transnacionales, creando privilegios
para la libre ganancia y libre movimiento de los inversores extranjeros. Los son un
instrumento a través del cual el capital intenta despejar obstáculos para su acumulación, a
costa de la soberanía política de los países. Tenemos la certeza de que luego de una
lectura concienzuda de estos acuerdos, ninguna fuerza política debería estar de acuerdo
con conceder, a este nivel, atribuciones que son inherentes a los pueblos y a sus
representantes.
La integración regional NO es sinónimo de Tratados de Libre Comercio; por el contrario,
más Tratados de este tipo implican mayor competencia entre nuestras economías y
menor espacio para la complementariedad y la solidaridad.

#NomasTLC
#TratadosVampiro
#TratadosContraLaVida
Asamblea Argentina mejor sin TLC
www.mejorsintlc.org
@mejorsintlc
Plataforma Chile mejor sin TLC
www.chilemejorsintlc.cl
@chilesintlc
Contacto de prensa – Argentina: Luciana Ghiotto +54 9 4023 9677
Contacto de prensa – Chile: Patricio López +56 9 8445 8392

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Declaración Internacional: ¡Fuera el gobierno criminal Ortega-Murillo de Nicaragua! http://contrahegemoniaweb.com.ar/declaracion-internacional-fuera-el-gobierno-criminal-ortega-murillo-de-nicaragua/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/declaracion-internacional-fuera-el-gobierno-criminal-ortega-murillo-de-nicaragua/#respond Wed, 20 Jun 2018 22:56:15 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10965 Las organizaciones y personas que firmamos esta declaración afirmamos:

  1. El gobierno de Nicaragua, del partido FSLN, presidido por Daniel Ortega y Rosario Murillo, se ha deslegitimado a sí mismo, primero, intentando aplicar un paquete neoliberal contra las pensiones, y luego, ha manchado sus manos de sangre con el asesinato de casi 200 personas, la mayoría de ellos jóvenes muertos por disparos de francotiradores.
  2. En su defensa, el gobierno Ortega-Murillo pretende torcer la verdad de los hechos y quiere presentarse como víctima de un supuesto plan “contrarrevolucionario” dirigido por fuerzas foráneas, tal y como sucedió en Venezuela el año pasado. Pero evidencia en su contra es la actitud del imperialismo norteamericano y sus lacayos de la Organización de Estados Americanos (OEA) que, en su última Asamblea General, propició la expulsión de Venezuela, mientras que para Nicaragua sugirió apoyar la solución “dialogada”.
  3. Por supuesto que de la crisis creada por las medidas neoliberales del gobierno de Ortega y su salvaje represión, sacarán provecho sectores conservadores, liberales, la Iglesia Católica y cualquier oposición política al FSLN, pero la alternativa que Ortega presenta a esos sectores no es un proyecto revolucionario y popular, sino un gobierno que hace años se entiende con el empresariado, la propia Iglesia y los liberales y, para peor, ahora intenta imponer un régimen que se sostiene no más que con el terror de la más feroz represión.
  4. A estas alturas de los hechos, está claro que la construcción de un proyecto político democrático, popular, antineoliberal y revolucionario que recupere los valores de la Revolución de 1979, no saldrá de la actual dirección del FSLN, ni menos de las manos manchadas de sangre inocente del dueto Ortega-Murillo. Hay que construirlo entre los jóvenes revolucionarios que están peleando en las barricadas.
  5. A esa “izquierda” latinoamericana que se niega a aceptar en público estas verdades, y que confunde la defensa de un país agredido por el imperialismo con el apoyo a cualquier medida capitalista o represiva de un gobierno que se autodefina “progresista”, le decimos lo mismo que Lenin dijo una vez a Zinoviev: “Y usted, por lo que creo entender, teme decir la verdad a las masas. Quiere hacer política proletaria con recursos burgueses. Los dirigentes que conocen la verdad ‘en su medio’, entre ellos, y no la participan a las masas porque éstas son ‘ignorantes y torpes’, no son dirigentes proletarios. Uno debe decir la verdad… si se ha equivocado, reconocer el error sin temer por su prestigio, pues únicamente al callar los errores puede menoscabarse el prestigio de uno… No ser sinceros con las masas por ‘engañar a los enemigos’ es una política  necia e insensata. El proletariado necesita la verdad y nada es tan pernicioso para su causa como la ‘mentira conveniente’, ‘decorosa’, de mezquino espíritu”.

18 de junio de 2018.

Firman:

  1. Guillermo Almeyra
  2. Ricardo Napurí
  3. Venezuela: Stalin Pérez Borges
  4. Panamá: Olmedo Beluche, Félix Villarreal, Bernardo Erzumendía, Florencio Díaz.
  5. Argentina: Mario Hernández, Aldo Casas, Nora Ciapponi, Eduardo Lucita.
  6. Costa Rica: Giovanni Beluche, Vivian González.
  7. Venezuela: Stalin Pérez Borges
  8. México: Edgard Sánchez, Josefina Chávez, Héctor Sotomayor, Andrés Lund, Alicia Mendoza, Melisa Esteva y José Martínez del Partido Revolucionario de los Trabajadores – PRT
  9. Brasil: Berna Menezes- Executiva Nacional do PSOL, Mário Azeredo- Coordenação do Fortalecer o PSOL e Diretório Estadual do PSOL-RS, Neiva Lazzarotto- Executiva Estadual do PSOL-RS, Márcia Tavares- Coordenadora Geral da ASSUFRGS- Associação dos Técnicos da Universidade-UFRGS, Jefferson Alves- Advogado Trabalhista, Valnez Bitencourt- Advogada voluntária da Intersindical-Central da Classe Trabalhadora, Rejane Aretz- Setorial de Mulheres do PSOL-RS, Sibila Binotto- Setorial de Mulheres do PSOL-RS, Laís Magbel- Coordenadora da ASSUFRGS

 

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Caiga quien caiga, cueste lo que cueste: ¡Venceremos! http://contrahegemoniaweb.com.ar/caiga-quien-caiga-cueste-lo-que-cueste-venceremos/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/caiga-quien-caiga-cueste-lo-que-cueste-venceremos/#respond Wed, 20 Jun 2018 13:09:42 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10939 Caiga quien caiga, cueste lo que cueste, Venceremos, así cerraba un documento de las FAP, que releía meses después del 26 de Junio de 2002: quería comprender que era eso que nos motivaba, que lo motivaba a Darío a militar, a darlo todo, hasta la vida. Era ingenuidad y pensarnos que éramos invencibles, que nunca nos iba a pasar nada, o era ese deseo profundo de amor hacia el pueblo, hacia nuestras raíces de lucha, hacia ese cambio social que llevábamos en nuestras banderas… ese deseo revolucionario. También busqué respuestas en otros libros como el de Omar Cabezas, y con alegría pude reafirmar esos gestos, ese deseo de dar más, esa búsqueda constante del hombre nuevo y la mujer nueva que lo estábamos construyendo todos los días.

Esa militancia de estar en el barrio en el cotidiano codo a codo con nuestros cumpas, en nuestras construcciones, no solo por el hecho de tener gestos solidarios (no había ahí un deseo del buen “samaritano”): estaba el deseo profundo de poder mostrar lo injusto del sistema, evidenciar la opresión y combatir el conformismo, ideas claramente anti-capitalistas.

Días previos al 26, estuvimos charlando, reflexionando sobre nuestros privilegios: nosotros íbamos al cine, viajábamos, estudiábamos, había muchos cumpas que no conocían lo que era un cine y entonces pensamos en juntar unos mangos y hacer una salida al cine. Eso quedo trunco porque Darío ya no estaba, pero con el tiempo conseguimos un proyector y mediante sabanas, hicimos cine popular.

Me llevo algún tiempo poder masticar tanta bronca, dolor, incertidumbre, hasta que pude resignificar la continuidad de las luchas, de Darío, de los y las militantes de los 70.

“En cada lucha ellos están y con el pueblo liberado volverán”. Endendemos ese cantito como parte de una serie de continuidades, de sentirnos entrelazados con nuestras raíces de lucha. Para muchos y muchas, ese  cantito popular es una realidad en nuestras militancias. No solo son una bandera o una remera: están en nuestra piel, en nuestro ADN.

Darío Santillán: ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!

Venceremos, Venceremos, Venceremos.

Herencia e invención: la figura de Darío Santillán a 16 años de la Masacre de Avellaneda. Dossier colectivo ilustrado por Florencia Vespignani.*

 

Por Celina Rodríguez Marín**

*Dossier conjunto realizado por La luna con gatillo, Contrahegemonía web y la sección Comuner@s en la orilla de Resumen Latinaomericano.

**Militó en el MTD de Lanús (en la Coordinadora Aníbal Verón).Integrante del Frente Popular Darío Santillán.

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Deodoro Roca, a 100 años de la Reforma inconclusa http://contrahegemoniaweb.com.ar/deodoro-roca-a-100-anos-de-la-reforma-inconclusa/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/deodoro-roca-a-100-anos-de-la-reforma-inconclusa/#respond Wed, 20 Jun 2018 06:00:10 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10929 Para Contrahegemonía

A 117km de la ciudad de Córdoba, luego de un camino sinuoso, el Valle de Ongamira irrumpe como una postal panorámica de paredones, aleros y cuevas rojizas que se destiñen con los oscuros que sombrean sus árboles. Inmerso en este valle fértil, que respira la cultura comechingona, Deodoro Roca escribía, hace 100 años, el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria.

Después de preguntar a algunas pobladoras que habitan este valle, fuimos haciendo el camino que nos llevaba a la casa del nieto de Deodoro, Gustavo. La referencia: pasar una tranquera blanca y no olvidar cerrarla. La subida se hizo lenta, mientras el sol destellaba su despedida. La llegada a la casa nos sorprendió con el mítico Cerro Colchiquique ya dejaba ver sus contrastes. La incertidumbre duró poco. La casa, una de esas típicas casonas de campo, con habitaciones amplias y galerías de jardín, estaba abierta, enteramente abierta. Ventanas y puertas, que por unos instantes parecían sólo ser habitadas por los gatos. Más abajo, una camioneta se estacionaba cerca de un galpón. Nos acercamos. -Estamos buscando al nieto de Deodoro Roca, dijimos. Un ademán de afirmación bastó para  que se presentaran al instante, Gustavo y también uno de sus hermanos, Manuel.

Regresamos a la galería y al tiempo de calentar la pava, nos pusimos a conversar. Gustavo vive en la casona de Ongamira que construyó su padre sobre el terreno que tenía Deodoro, sólo con árboles frutales, una pileta, que ya no existe, y una carpa itinerante que solía armar para sus nietos, nietas y amigos.

“Deodoro nace el 2 de julio de 1890 en Córdoba capital, en la casade la calle Rivera Indarte. Como todo cordobés o era beato o era abogado”, comienza Gustavo dando cuenta de la pertenencia a una de las familias más tradicionales de la ciudad cordobesa y del país.

El 7 de junio de1942, con casi 52 años, Deodoro muere en su casa de Córdoba. Ninguno de sus nietos llegó a conocerlo. “Mi padre tenía sólo 16 años-, dice Gustavo- muere de un cáncer. Era un gran fumador”. Pero, sus nietos lo fueron conociendo a lo largo del tiempo. Anécdotas y relatos de amigos y su familia hicieron el  puente para encontrarlo.

Cuando pensamos en el siglo transcurrido la frase que lo define todo es: “Una reforma inconclusa”, coinciden los hermanos. El 21 de junio de 1918, Deodoro Roca publica el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria que sería fuente de inspiración para los movimientos estudiantiles de toda América Latina: “Córdoba se redime. Desde hoy contamos con una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”, pronostica el comienzo del Manifiesto.

Huelgas, reforma y el lugar invisible de la mujer

Las manifestaciones universitarias comenzaron a visibilizar el descontento estudiantil desde marzo de 1918, siendo uno de los epicentros más importantes la huelga del 15 de junio. La necesidad de cambios profundos en la Universidad, también se enmarcaba en el modelo de país que se discutía entre los y las jóvenes. La reforma cuestionaba, entre otras cosas, el sistema de privilegios por el que se regía la Universidad, las elites que accedían a estudiar eran directamente homologables a las elites que gobernaban el país. Por eso, Deodoro reforzaba esta idea vertebral de su pensamiento: “no hay reforma universitaria sin reforma social”.

En su evidente restricción de clase, la Universidad no estaba ajena a la reproducción del orden patriarcal en la plena garantía del acceso de las mujeres a la formación universitaria. Los antecedentes nos llevan a un principio de siglo agitado. Desde 1910, las mujeres se convocaron en el Primer Congreso Feminista Internacional, organizado en conjunto con la Asociación de Mujeres Universitarias. La lucha por los derechos políticos de las mujeres comenzaba a hermanarlas con todas las luchas del mundo.

Así, no es casual que el Movimiento de las Sufragistas, surgido en Inglaterra, pero prontamente propagado por muchos países, cumpla, al igual que la Reforma, 100 años. Las ideas plasmadas en aquella Reforma venían de una oleada importante de cambios, pero que aún ubicaba a los varones como sus principales referentes.

El relato histórico continúa privilegiando una de las pocas fotos de la revuelta: un grupo de jóvenes estudiantes posando en el techo de la Universidad. Las mujeres no existen en la imagen. La postal que coloreaba las utopías de estos jóvenes estuvo enteramente tiznada por su mundo masculinizado.

Sin embargo, a pesar del acceso restrictivo como mandato social de las mujeres en la formación profesional, los estatutos de la Universidad no las excluían explícitamente y estuvieron desde el principio.Vale recordar que entre aquellos discursos que las consideraban incapaces e inferiores, se encuentra el Código Civil, redactado por el cordobés Vélez Sársfield, como el rector del orden social que obligaba a las mujeres a depender, luego de su padre, de sus maridos para celebrar contratos con terceros, lo cual ponía trabas para ejercer su profesión. Tomando esta premisa, las mujeres reunidas en el Congreso de 1910, acordaron manifestar, entre otras cosas, que: “Ninguna condición psíquica ni social hacen inepta a la mujer, para entregarse a las investigaciones científicas como lo demuestran ejemplos cada vez más numerosos”.

Tal como explica Jaquelina Vasallo, las mujeres se vincularon principalmente con la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desde su fundación en 1877, lugar donde se discutían y se tomaban decisiones en torno a la salud reproductiva, la planificación familiar, el aborto terapéutico, etc. La Escuela de Parteras funcionaba allí y las mujeres tenían un lugar de reconocimiento, pero con el tiempo la medicina positivista y la corporación médica avanzó con la finalidad de erradicar los saberes que ancestralmente manejaron las mujeres, condenando, por ejemplo, a las prácticas de las curanderas y comadronas.

Para 1918 habían egresado de la Universidad Nacional de Córdoba 75 parteras, 5 farmacéuticas y 2 doctoras en Medicina, como la rusa Margarita Zatskin, que en 1905 con 22 años de edad se graduóde farmacéutica, y a los 26 fue Doctora en Medicina y Cirugía. En 1917 hubo tres estudiantes mujeres en odontología, una de ellas fue ProsperinaParaván, quien tuvo un rol activo en las revueltas reformistas, pero no tan recordada por la historia que hegemonizó el relato.

Hoy nos queda como uno de los pilares fundamentales de la Reforma Universitaria la democratización de las universidades a partir del cogobierno de las mismas con la participación plena de estudiantes. Entre sus principales objetivos,  la formación y la producción del conocimiento científico articulando la docencia con la investigación, es otra de sus victorias. Pero, lo que engloba aún el principal sentido socio político de la Universidad es la vinculación directa con el pueblo.

El postulado “Unidad de los Estudiantes y Trabajadores” cumple su centenario. A lo largo del siglo, esta premisa ha sido levantada como una bandera de lucha en diferentes momentos claves de la historia, aún vigente como una meta inconclusa.

“La Reformaque nunca terminó de ser”, -explican Gustavo y Manuel- en la que estuvieron en desacuerdo hasta los radicales progresistas de Yrigoyen, y que con el Golpe de Estado de 1930, al mando del General FélixUriburu, definitivamente dejó de ser. “Vino la contra reforma. Si hubiera concluido en total la Reforma Universitaria, estaríamos en un mundo mejor. No solo desde el punto de vista estudiantil”, afirma Gustavo.El espíritu libertario perdió uno de los puntos estructurales, el principio de igualdad paratodxs en la educación pública y continuó siendo un acceso hegemonizado por hombres de familias de clase alta.

“Siempre han querido limitar la Reforma al tema estudiantil -interviene Manuel- y la Reforma es más profunda. Cuando Deodoro escribe estamos pisando una hora americana, no se refería solamente al tema universitario. Pasa que después el movimiento reformista intentó -de alguna manera- limitarla únicamente al tema universitario”.

El ciclo doctrinario del imperialismo

En noviembre de 1915 Deodoro Roca presentaba su tesis doctoral referida a las doctrinas jurídicas de Monroe(Estados Unidos) y Drago (Argentina), sobre los intervencionismos europeos en los países americanos. En un ensayo donde reflexiona críticamente sobre el devenir de la política en el continente,Deodoro lo hace desde un enfoque anticolonialista y antiimperialista. “Todo momento social es flor de un proceso histórico que lentamente se corrobora, se vivifica o se transforma”, escribe en la introducción, siempre cerca de embellecer, incluso en un texto que no puede eludir los tecnicismos. El abogado concluye que “Drago quiso latinizar el monroísmo, quitándole la mancha del exclusivismo norteamericano, en su caracterización antipática de doctrina protectora”. A lo largo de las páginas Deodoro nos lleva por un cabal análisis de la política internacional, dejando en claro aquella resignificaciónde la Doctrina Monroe en un “América para los norteamericanos”, tan vigente como la Reforma Universitaria.

En 1918, luego de la Reforma,entre las paradojas de la historia, Deodoro se casa con María Deheza, la hija de Julio Deheza, el destituido rector de la UNC por la Reforma. En ese mismo año quedaría a cargo de la cátedra de Filosofía del Derecho, en la que duró poco, según reconocen sus nietos: “se peleó y se fue”, se ríen; y  Manuel recuerda un pasaje del Manifiesto y lo trae a la mesa: “La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta porque ahí los tiranos se habían ensoberbecidos y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de Mayo”.Aquellas palabras verbalizadas en una cadencia suave, zigzagueaban tal presagio desde los labios de Manuel y nos llevaba a un pasado más reciente, quizás ese más popular que se inscribe en el imaginario colectivo de algunos sectores de la sociedad. Era imposible no dejarse trasladar al Cordobazo, pero no, Deodoro nos hablaba de los traidores de la Revolución de Mayo, devenidos en ese entonces en las Universidades convertidas en el lugar donde, “todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara”.

Sus nietos no lo encasillan. Ni socialista, ni marxista, ni comunista. “Ya era un desclasado en aquella época. Odiado y admirado”. Amigo de paisanos e intelectuales, sensibilizado por la naturaleza en su comprensión de respeto y no de dominio, Deodoro llega a Ongamira desde muy joven, en una salida a caballo que emprende junto a un hermano desde Mitre, Villa Totoral, allá bien al norte cordobés.

Ongamira y Deodoro

A ocho kilómetros al norte de Capilla del Monte, por la Ruta Nacional38, se indica con un pequeño cartel hacia la derecha el camino a Ongamira,departamento de Ischilín. Este valle formado por grandes rocas sedimentarias hace aproximadamente 130 millones de años, está rodeado por un bosque serrano y pastizales sobre las cimas de sus cerros. Supo estar bajo el Océano Pacífico, hasta que se formó la Cordillera de los Andes. Hoy,todavía se encuentran caracoles de mar entre las capas de su tierra.

“Energía de todo lo creado”, el significado del lugar en lengua nativa. Pero, el nombre que recibe este valle carga los tiempos de la invasión española. La comunidad comechingona que allí habitaba se resguardaba en sus cuevas y vivían envueltos de la naturaleza con la que acobija el lugar. Los relatos orales sobre lo que sucedió, nos trasladan a una lucha larga y penosa con el español, que no se la vio tan fácil, y subestimó a sus pobladores y a las formas del ambiente natural que tanto conocían como comunidad. El cerro Colchiqui, se dice, fue el último lugar de la resistencia indígena, en 1574. Escapando de la esclavitud que los ojos del español auguraban, emprendieron otro viaje, y desde lo alto de este cerro se lanzaron mujeres, niñxs y hombres, en una despedida trágica de este mundo. Colchiqui, ese nombre, vino después. El cerro, con sus 1.575 metros sobre el nivel del mar, se llamaba Charalqueta, por ser un homenaje al dios de la alegría, lugar donde se reunían la comunidad paraadorar a la luna y al sol. Transformado por el impulso del conquistador, pasó a llamarse Colchiqui, en alusión al dios de la fatalidad y la tristeza.

Luego de andar diecisiete kilómetros de ripio al este por la Ruta Provincial 17, pasando por algunos parajes, desde las lomadas el valle ya se deja ver entre sus paredones rojizos. Al descender, aparecen unas pocas casas aisladas y entre ellas, la de la familia Supaga, amigos de Deodoro desde sus primeras visitas por Ongamira. Un carrito del Museo de Antropología de la Universidad de Córdoba, nos vuelve a conectar con aquel pasado. “La Universidad nos pidió permiso para escavar”; nos cuenta Mónica, la dueña del lugar. Desde el 2010, se están iniciando excavaciones en el llamado “Alero Deodoro Roca”, este proyecto continúa con las investigaciones iniciadas allí por Aníbal Montes, Alberto Rex González y Osvaldo Menghin en las décadas del ‘40 y ‘50.

“Desde aquí pueden seguir un sendero y encontrar los alerones con las indicaciones arqueológicas y también subir al Colchiquí”, nos invita. Mónica vive con su esposo, entre Ongamira y Capilla del Monte, una ciudad pequeña ésta última, a unos 25 kilómetros del valle. Su esposo, el nieto de Felipe Supaga que llegó a estas tierras afinales del siglo XIX, mantiene aún esta casa que tiene un antiguo bar donde Deodoro se reunía con sus amigos y colegas de la Universidad; donde se inspiraron en la escritura del Manifiesto reformista.

La casa blanca, de techos bajos ychapa, se extiende a lo ancho con algunas habitaciones. “Esto funcionaba como un hotel, Deodoro acá tenía su habitación”; nos cuenta Mónica, y  señala la última de las ventanas, un poco añejas, pero que aún conservan ese estilo rural que trasmite todo el lugar.

El silencio casi sepulcral nos rodea como un pasaje hacia el encuentro con caballos atados al palenque, a los pasos lentos de sus habitantes recorriendo los caminos. “En 1910 conoce Ongamira con su hermano. Tenía 14 años. Viene varias veces más y conoce a estos paisanos Supaga, donde termina alojándose”, cuenta Gustavo y nos aclara que luego compra el pedacito de campo que no tiene título, “y mientras vivamos no lo va a tener”.

Entre sus cabalgatas se va enamorando del lugar. Hoy sus nietos le han donado a Humberto Feliciano Supagaalgunas pertenencias de Deodoro como la cama, la máquina de escribir “Continental” y algunos fallos judiciales, para el Museo Deodoro Roca que se encuentra en lo que fue una antigua pulpería de Ongamira en el año 1880. Feliciano es el bisnieto de Felipe Supaga, quien supo ser uno de los grandes amigos de Deodoro.

Uno de los fallos que se exhibe en el museo relata una de las tantas anécdotas. “El juicio del toro contra el turista kodak”. Allá por los años ’30 dos personas iban por uno de los caminos del valle y se encontraron con una vaca lechera y un toro que los atacó. Los turistas iniciaron una demanda judicial contra la familia Supaga, dueños del toro. En aquel alegato Deodoro no defendió ni a los dueños del animal, ni a los turistas, sino al paisaje y al toro. Es un fallo que se basa en el derecho ambiental, algo bastante inusual para la época. Así es como “defendió el paisaje de Ongamira, en nombre del toro, contra la cámara kodak. Y ganó el juicio”, concluyen sus nietos.

Por la misma época, también recuerdan aquella anécdota cuando Deodoro junto con un vecino se lamentaban por el loteo masivos de tierras y el peligro de que el valle comience a modificar su paisaje. Entonces se les ocurrió poner un cartel que decía: “Próximamente Lazareto Leprosario Doctor Finocchietto”.

“Eran famosos los juicios donde iba Deodoro. Siempre llevaba un criollo en el bolsillo y comía pan en los juicios. Absolutamente informal. Ideológicamente muy formado”, dice Gustavo e insiste en conseguir sus escritos en el contexto de la Década Infame.

Deodoro no salió más que dos veces del país, “muy cordobés, amaba su tierra”. Tenía una correspondencia asidua con pensadores de diversos países y visitantes como Mario Bravo, Alberti, Atahualpa, entre otros. “El lugar más triste del mundo”, dijo Pablo Neruda cuando lo visitó en Ongamira, y quedó perplejo entre la historia y el entorno. En los intercambios de ideas, Deodoro fundó el periódico “Flecha” y la revista “La Comuna”, atravesada por el contexto social y citadino.

En las galerías del antiguo salón de los Supagase discutió la Reforma y se escribió el Manifiesto Liminar. “No se puede tomar la Universidad como un claustro”, decía Deodoro. “Tanto la Revolución Mexicana (1910), como la Revolución Rusa (1917), tuvieron mucha influencia”, explica Manuel. “El tema es que luego quedó como un movimiento estrictamente universitario, aséptico, alejado de la realidad social y política. Si vemos el Cordobazo tiene mucho origen en la Reforma, unión de obreros y universitarios, el gremialismo  y el movimiento universitario y sobre todo su sentido libertario y revolucionario”.

Para Manuel y Gustavo,Ongamira también es la historia íntima de sus padres. Su madre ElisabethFeigin y su padre, Gustavo Roca, se conocieron por primera vez en este valle con sólo cinco años de edad. Aún estaba la pileta vieja, donde según el relato de sus padres, entre sus costumbres naturistas,  Deodorodisfrutaba de la desnudez: se ponía una corbata, una flor en la cabeza y caminaba desnudo,  “no quedaba nadie”.

Cuando se aburría de los que venían a visitarlo se iba a pintar o salía a visitar a alguno de los viejos que vivían adentrados en los cerros, como Don Samuel Córdoba. Llegaba con una botella de vino para comer algún puchero. “Don Samuel le decía,-Doctor en mi casa hay de todo, y lo que falta, falta-, y solo tenía colgado algo de carne de oveja o vaca, ginebra y yerba. Don Samuel vivía a campo, dormía con los perros como el viejo vizcacha”.

El atardecer ya le da el paso definitivoa la noche. Apenas reconocemos el brillo de la pava enchapada para seguir mateando. La galería nos encierra en una penumbra que hace inevitable prender la luz. Cuando pensamos en aquellas décadas de anarquismo y movimiento obrero, Manuel nos comparte de nuevo en la mesa algunas palabras de Deodoro, cuando fusilaron a los trabajadores Sacco y Vanzzeti en Estados Unidos. El 29 de agosto de 1927 se hizo un acto en Córdoba en repudio a la ejecución de los obreros. Deodoro se expresó frente al público, y una vez más, denunció la corporación de la justicia, hecha a medida de los poderosos: “Los jueces de Boston, como los jueces de Jerusalén y los jueces de todos los tiempos y de todas las partes han pronunciado el veredicto infamante y para convencer al mundo de que su Justicia es infalible, han matado a dos inocentes, haciendo de su inflexibilidad la garantía suprema de su infalibilidad. Sólo así podía el mundo adquirir un elevado concepto de su rectitud”.

Ante un lúcido entendimiento sobre la balanza desequilibrada de la justicia en el mundo, Deodoro terminaba su oratoria convocando a los “Trabajadores manuales e intelectuales del mundo: Uníos para defender a la otra justicia”.

Muchos de sus escritos fueron compilados en una reciente colección de cuatro tomos que editó la Universidad Nacional de Córdoba. La primera vez, 70 años después de su muerte, que aparece su pensamiento reunido en cuatro libros.

En una noche del invierno de 1942, moríaDeodoro en su casa de Córdoba. Se iba para el sector aristócrata y clerical de aquella sociedad, “un traidor a su cuna”. Entre tantas palabras, el poeta y amigo González Tuñón lo despedía: “Deodoro, querido camarada, inolvidable amigo, yo sé en qué Ongamira celeste vagará tu alma.  Morir será un pretexto para verte. Sé que nos encontraremos detrás del horizonte, donde se alcanza la acabada y perfecta desnudez del alma…”.

…………….

Entre Córdoba y Ongamira

El antiguo solar de 36 habitaciones ubicado en la calle Rivera Indarte al 544 de la ciudad capital cordobesa, donde nació y murió Deodoro, también fue un lugar central para el encuentro y el debate político. A través de los relatos de su padre, los nietos de Deodoro vivencian aquellos veranos de futbol y juego en las calles del barrio. “Era un barrio humilde, pero con residencias grandes. Mi viejo contaba que en el verano venía el heladero y mi abuelo le pagaba por un mes todos los helados para los chicos del barrio. Le decía vos dale los helados que quieran. Y a lo mejor nunca se lo pagaba”.

En el sótanoDeodorohabía dejado una voluptuosa biblioteca, donde uno de los asiduos lectores fue Ernesto Guevara, quien se había mudado de Alta Gracia a la ciudad capitalina para terminar el secundario. Luego de la muerte de Deodoro, su viuda María Deheza, y sus hijos Marcelo y Gustavo, se mudaron a otra casa en la zona de ‘Alta Córdoba’. Allí, se hicieron vecinos con la familia Guevara.  En sus asiduas visitas, Gustavo Roca padre inicia una amistad duradera con su vecino. “Ernesto iba a la biblioteca de mi abuelo y desde allí la vinculación familiar con la familia Guevara, de alguna manera recibió sus primeras influencias en la lectura. La primera vez que Ernesto fue a una manifestación, fue con mi viejo que tenía cuatro años más que él”,  cuenta Manuel. El padre del Che, Don Ernesto, había sido amigo de Deodoro, se habían conocido solidarizados enla ayuda a los republicanos durante la Guerra Civil Española. Celia de la Serna, la mamá del Che, recordó alguna vez como “las chupinas al Colegio de Ernesto eran para perderse en la biblioteca del papá de Gustavo Roca”.

Gustavo, el hijo de Deodoro fue también abogado. Construyó la casa de Ongamira, y entre la ciudad y el campo, avanzaron siempre unidos por una misma convicción: lograr un cambio estructural del país. Defensor de presos políticos, fue el nexo indispensable para el recibimiento de los fugados de la cárcel de Trelew en 1972 hacia Chile, donde los esperaba el entonces presidente Salvador Allende, quien también dejó su paso por Ongamira.

“Mi padre no militaba en ningún partido. Muy vinculado con los movimientos de Latinoamérica, el Ejército Guerrillero del Pueblo, (EGP), por los años ’60; con los sindicalistas, Tosco, René Salamanca, Atilio López, algunos sectores del peronismo, Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde”, cuentan sus hijos. Ya para la década del ’70 apoyó a los movimientos de izquierda que surgían en un contexto de rebeliones. Así, Ongamira, también se transformó en el lugar de entrenamiento militar deMontoneros, ERP, MIR de Chile, Tupamaros de Uruguay.“Mi viejo no era de Montoneros, ni del ERP, era genérico”, agrega Manuel. “Los primeros tiros de los Montoneros en Córdoba se tiraron acá en la quinta de los Supaga. Hay un paredón lleno de agujeros. Yo fui el porta armas”, recuerda Gustavo.

Manuel tenía cuatro años cuando fue el estallido del Cordobazo. Aquel gran movimiento de obreros, obreras y estudiantes que inspiró al resto del país. En su memoria perduró una imagen que sintetizó aquella historia hasta el presente. “Estábamos en la casa del ‘cerro’ en Córdoba, que tenía una gran terraza. Y mi viejo andaba perdido, claro pleno quilombo. Vino un día y subimos a la terraza y se veía el humo de la ciudad, estaban quemando autos. -Qué es eso-, le digo: eso es la revolución hijo mío”. En aquellos tiempos, una parte de la ciudad estaba tomada por los militares y la policía, mientras que las barriadas populares estaban liberadas, eran lugares donde no entraban lasfuerzas de seguridad y por alguna de esas casas andaban Gustavo Roca, padre, junto al Gringo Tosco y otros compañeros.

Entre tantos recuerdos y anécdotas, Gustavo y Manuel van reconstruyendo también sus biografías. De cuando Manuel confundió a su mamá con Norma Arrostito, lamilitante montonera que estaba siendo buscada y los medios de prensa repetían “se busca hábil maquilladora que usa peluca”.  Manuel, estaba convencido que su mamá era Arrostito por el uso cotidiano de una peluca, hasta que un día preocupado porque la iban a reconocer al no ponerse la peluca, se aclaró su confusión.

Gustavo no puede dejar de olvidar el día que inauguraron el dique La Quebrada en Río Ceballos, en el año 1974. Fue la tarde en que se enteraron que iban a atentar contra el gobernador Obregón Cano y el vice Atilio López, durante la inauguración. Salieron rápido con su madre para allá. “Mi mamá me dice, -metete vos que te van a dejar pasar. Entonces, le miento al cana, -soy el sobrino del gobernador. Cuando llego hasta  Obregón Cano que estaba en el palco, me dice, -Qué pasa Gustavito?-Nos van a matar a todos esta noche, y a usted lo van a matar ahora, le contesté. Venía un grupo de tareas. Y ahí nomás, se baja Atilio, viene a hablar con mi vieja y se terminó el acto. Salimos todos para distintos lados”.

Así era la vida de siete familias de larga tradición en Córdoba. Estaban todas comunicadas. Esas relaciones familiares fueronhistóricas, muchas derivadas de los tiempos de la Reforma Universitaria, “el nexo entre la reforma y lo revolucionario”, asume Gustavo.

Como en un movimiento cíclico de siglos, el Valle de Ongamira vivenció una vez más la persecución. Cuatro veces llegaron los militares, según recuerda Gustavo, tierra adentro cordobesa con los aviones de la Armada. 1972, 1975, 1976, 1977. “Con Lanusse en el ’72, la habían saqueado, después de lo de Trelew. Por ahí están los tiros. Con Miguel Supaga nos enfrentamos en la época de la Triple A, no quedó nada. Las otras veces ya no estábamos”. El llamado “Navarrazo” en Córdoba del año 1974, fue el comienzo de la dictadura en esta provincia, cuando un golpe de estado policial derrocó al gobernador Obregón Cano, al mando del Jefe de la Policía provincial, Antonio Navarro y comenzó una sistemática persecución política.

En 1976 comienza el exilio. “De los cincos hermanos, los más chicos nos fuimos el 25 de marzo de 1976 y Gustavo, con 18 años salió desde Ongamira en mayo”, cuenta Manuel que tenía 12 por aquel entonces. El mismo 24 de marzo, el estudio jurídico de Gustavo Roca fue allanado por el Ejército y luego incendiado por orden del General Luciano Benjamín Menéndez, Jefe del III Cuerpo del Ejército. La familia entera fue nombrada en las listas de los represores.

El exilio y el regreso

“Cómo describir lo que es indescriptible. El exilio y todo lo que pasó. Mi padre estaba siendo perseguido desde la época de Onganía. Nosotros nos salvamos de casualidad. No nos buscaban donde nos debían buscar. Éramos muchas familias y nos rotábamos por las casas”, explica Gustavo.

El exilio los lleva a Cuba y luego aMadrid. Y fue en La Habana donde Mario Benedetti le preguntó a Gustavo por su abuelo. “En ese tiempo sabía poco de mi abuelo y Mario sabía un montón de la Reforma Universitaria”. En el hotel “La Habana Libre”, Gustavo leyó por primera vezel Manifiesto Liminar completo.

La Casa de las Américas había hecho una publicación en el año 1977 y fue la edición que le pasó Mario Benedetti. La Universidad de La Habana fue la primera en reconocer la obra de Deodoro Roca, y en homenaje el aula magna lleva su nombre. Fue el cubano Julio Antonio Mella, el principal dirigente de la Reforma en Cuba, quien diría en plena década del ’20, “Luchamos por una universidad más vinculada con la necesidad de los oprimidos, (…) más útil a la ciencia y no a las castas plutocráticas…”.

Para los nietos de Deodoro, el principal homenaje fue el sentido que se le ha dado a la formación universitaria en Cuba, acercando aquel gran inspirador deseo de cambio del siglo pasado, a la realidad.  “La Universidad al servicio del pueblo”, concluye Manuel.

El exilio y todas sus formas, es personal y es colectivo. Gustavo fue el primero en regresar a la Argentina, “yo estaba desesperado por venirme no pude vivir en el exilio”. El 7 de noviembre de 1982 Gustavo volvió con su documento de refugiado de la Naciones Unidas. Luego de estar retenido diez horas en una sala de Ezeiza, lo dejaron salir. “Tenía el número de Dante Dadone, que era el socio de Alfonsín en su estudio jurídico, como ya sabían que ganaba Alfonsín me dejaron ir y me vine directamente para Ongamira”.

Sus nietos, en estos 100 años están convencidos de que la Reforma no llegó hacer absolutamente popular, porque “la troncaron”, la acotaron a lo institucional. “Mi abuelo fue un gran incomodador y lo sigue siendo”, se ríe Manuel ya sobre final de esta extensa charla que nos devuelve a Ongamira distinta. “Nosotros hemos cosechado un profundo amor por Ongamira, por él y por mi padre, por lo que este lugar significa en el contexto de América Latina también. Pensar que en un lugarcito de la sierras de Córdoba se pudo hacer un quilombazo a nivel internacional, es porque francamente hacía falta. Y Deodoro sabía que la Reforma había quedado inconclusa”.

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La verdadera carta de Iván Duque a su hija http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-verdadera-carta-de-ivan-duque-a-su-hija/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/la-verdadera-carta-de-ivan-duque-a-su-hija/#respond Wed, 20 Jun 2018 05:30:53 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10946 Antes de la primera vuelta electoral del pasado 27 de mayo el candidato del Centro Demoniaco, Iván Duque, dio a conocer un video en el que aparecía dirigiéndole una carta a una de sus hijas. Este recurso afectivo, pura propaganda electoral para seducir incautos y despistados, ni siquiera es original de este personaje, puesto que rápidamente se supo que era un vil plagio de una propaganda similar originada en España, por parte del político de derecha Albert Rivera, candidato de Ciudadanos en las elecciones de 2015. (Ver los dos videos en: https://www.semana.com/nacion/articulo/campana-de-ivan-duque-habria-plagiado-idea-de-politico-espanol/559453). Que Duque mienta no es extraño en él y entre los miembros del partido que representa, como ya se demostró con las mentiras en su hoja de vida, en las que infló sus credenciales académicas, al decir que tenía títulos de especializaciones en la Universidad de Harvard, cuando sólo había asistido a cursitos de 5 horas, que se pueden tomar en cualquier garaje universitario.

Sin más preámbulos, presentamos a continuación la verdadera carta que Iván Duque le envió a su hija, cuyo contenido puede herir susceptibilidades.

 

Bogotá, junio 14 de 2018

Querida Hija Eloísa:

Te envío esta carta por segunda vez, con una diferencia, la primera la hice pública y me ha servido mucho para conseguir votos, por aquello de la sensiblería y analfabetismo político de gran parte de los colombianos, y en especial de mis seguidores y, sobre todo, de los de mi jefe máximo: el Führer criollo, cuyo nombre ni me atrevo a pronunciar, para no manchar su magna superioridad. Esta carta es secreta y va dirigida solo a ti, y no a todos los niños de Colombia como afirmaba en la primera, porque te voy a contar con sinceridad cuáles son mis verdaderas intenciones con este país y la mayoría de sus habitantes.

Con el equipo de criminales, paramilitares, corruptos y delincuentes de cuello blanco que me rodean (entre los que debo destacar a César Gaviria Trujillo, Andrés Pastrana, Alejandro Ordoñez, José Obdulio Gaviria y, por encima de todos, a mi mentor más querido, Don Álvaro Uribe Vélez) te aseguro que haremos de Colombia el país que siempre hemos soñado y que no es otro que el mismo que se ha mantenido igual e inmodificable en sus bases fundamentales desde hace 200 años. Nuestro ideal es ampliar aún más las desigualdades e injusticias que caracterizan a la sociedad colombiana. Sí hoy somos el segundo país más desigual de todo el continente –solo superados por Honduras– te prometo que al final de mis primeros cuatro años en la presidencia de este país, ya alcanzaremos el primer lugar de desigualdad.

Esto te lo aseguro porque no puede ser aceptable para la grandeza de un colombiano traqueto, que no estemos al frente de todos los récords Guinness que nos colocan como ejemplo de maldad ante el mundo, tales como ser el primer país en el asesinato de sindicalistas y en la expulsión de pobladores del campo. Te garantizo que en cuatro años, e incluso antes, vamos a ser el país más desigual del continente y con altas probabilidades del mundo entero. A eso dedicaré todos mis esfuerzos y energías.

¿Cómo lo lograremos? No es muy difícil. Simplemente aplicando al pie de la letra la doctrina del Shock, que quiere decir del pánico y del terror, como ya lo hemos hecho en otras ocasiones con tanto éxito, para que los verdaderos dueños de este país a los cuales pertenezco y represento aumentemos nuestras riquezas y privilegios. Para ello, he conseguido el apoyo unánime de los gremios económicos de Colombia que han ofrecido su respaldo para seguir destruyendo este territorio y desangrando a sus habitantes más pobres, entre ellos a los trabajadores, a los que les aplicaré otra contra-reforma laboral (como la del 2002 de mi amo Álvaro Uribe, en la que se borraron las diferencias entre el día y la noche, simplemente para no pagar horas extras después de las seis de la tarde ni los domingos), que les arrebaté hasta la última gota de sangre, para que no tengan ningún derecho y trabajen como bestias durante quince o más horas, siempre en nuestro beneficio.

El camino hacia el éxito –que pasa por el incremento de la desigualdad– se sustenta en mis planes económicos, entre los que se encuentran el de la rebaja de impuestos y concederles amplias exenciones tributarias a los ricos de este país y a los del extranjero, para que vengan y saqueen y se lleven lo que se les antoje, máxime ahora cuando gran parte del territorio que antes ocupaban los terroristas de las Farc está a nuestra entera disposición. Eso se facilita porque mi antecesor me dejo las puertas abiertas al haber logrado que nos aceptaran en la OCDE y en la OTAN, dos organismos del terrorismo internacional económico y militar, para clarificarte en pocas palabras lo que representan.

Dentro de mis planes, que voy a materializar en los próximos años, también se encuentran los de generalizar la ignorancia y el analfabetismo entre los colombianos, y para hacerlo viable tengo pensado designar en el Ministerio de Educación Nacional a dos mujeres, que son ejemplo de brutalidad, ignorancia y estupidez, me refiero a Viviane Morales (cristiana fundamentalista que odia a esos degenerados que son los homosexuales) y a María Fernanda Cabal (una experta en historia de Colombia, para la cual nunca existió la Masacre de las bananeras –un invento de ese comunistoide que fue Gabriel García Márquez– y tampoco los asesinatos de estado, que hemos llamado “falsos positivos”, una de las grandes realizaciones de mis antecesores en la presidencia de la República). Así, volveremos a la educación confesional que necesitamos para que a nadie se le ocurra indagar en las razones que hacen que este país sea tan injusto, antidemocrático y desigual. Los colombianos de la plebe deben saber que ese es el destino que les trazó Dios por ser perezosos y poco competitivos, y eso es lo que debe creerse a pies juntillas.

Con estos planes educativos los niños de Colombia serán cada vez más ignorantes, lo cual nos favorece claramente a todos nosotros. Por ti, Eloísa, no te preocupes que tú tienes asegurado tu ingreso a un colegio de y para ricos, bilingüe, acá en Colombia o en Estados Unidos. Recuerda, tú eres una privilegiada, de ese reducido 3 por ciento de los dueños de este país, que no deben preocuparse de nada, porque hacemos lo que se nos venga en gana, y siempre a nuestro favor.

Otros aspecto fundamental de mi plan de gobierno en mis primeros cuatro años es el de traer nuevamente la seguridad a nuestro suelo, seguridad que solo la puede dar la guerra la represión y la persecución de los que piensen y protesten, que solo son agentes camuflados del castro-chavismo latinoamericano. Yo no me encargaré de hacer trizas el acuerdo con los terroristas de las Farc, porque el gobierno de Juan Manuel Santos ya lo hizo trizas, de ese acuerdo ya no queda nada. No, yo lo que voy a hacer trizas son a los terroristas de las Farc y a todo sus secuaces, y para eso me encargaré de extraditar a sus jefes y de fumigar a sus bases. Fumigar es un término que le gusta mucho a mi patrón Uribe y eso es lo que pienso hacer, para que la guerra se reactive en diversos lugares del territorio nacional, donde están los campesinos e indígenas, de esos que se niegan a entregar la tierra y los recursos naturales, pero que hay que sacar a toda costa de sus madrigueras, en Tumaco, en Arauca, en Urabá, en el Catatumbo y donde quieran que se encuentren. Para eso designaré, o mejor él se auto-nombrará como Ministro de Gobierno o de Defensa a mi jefe Álvaro Uribe, con la asesoría de Alejandro Ordoñez, ese cruzado medieval que tanta valentía muestra desde hace cuarenta años, cuando quemó con sus propias manos libros terroristas y rojos en la ciudad de Bucaramanga.

Reactivar la guerra es algo que necesitamos por aquello de que sin ella no podemos vivir y es una poderosa fuente de ganancias para todos nosotros. Te cuento que de la guerra nos hemos beneficiado los ricos de este país, así como empresas extranjeras del banano, el carbón y otros productos. Para hacer posible este proyecto voy a utilizar los engranajes del terrorismo de estado, que nunca ha dejado de operar en Colombia, para nuestro absoluto beneficio, pero siempre oculto con la cara de un supuesto Estado de Derecho, por aquello de mantener la apariencia de que seguimos siendo la democracia más sólida y vieja de América Latina.

Durante mi mandato me comprometo a fortalecer la propiedad privada de quienes son llamados, por todos nosotros y nuestros periodistas, las “gentes de bien” –pero que en realidad, lo reconozco y te lo digo con plena sinceridad son criminales sin Dios ni ley, salvo la de su bolsillo–, entre los que sobresalen los terratenientes, ganaderos, grandes empresarios. Para hacerlo posible, te garantizo que no vamos a aceptar de ninguna manera la redistribución ni de un centímetro de tierra, para dársela a esos inútiles, parásitos e improductivos que son los campesinos e indígenas. Tampoco les vamos a cobrar ni un peso de impuestos a nuestros empresarios y grandes propietarios agrícolas y antes por el contrario les concederemos todas las ventajas y privilegios que siempre han tenido, y que hacen de nuestro país uno de los paraísos de desigualdad más extremos del mundo en lo que tiene que ver con la concentración de la tierra. Para eso contamos con el apoyo de paramilitares, el gremio de los ganaderos (Fedegan), uno de cuyos representantes va a ser el próximo ministro de agricultura, que puede ser Felix Lafourie, el marido de ese portento de inteligencia, te repito, que es María Fernanda Cabal.

Para que este proyecto sea viable, extenderemos la corrupción pública y privada hasta niveles nunca antes vistos en Colombia, que nos lleve también a situarnos en un merecido primer lugar en el continente y en el mundo. En esa dirección, seremos todavía más corruptos que lo que se ha visto con la Refinería de Cartagena, Hidroituango, el Puente de Chirajará, los negociados de Oldebrech –asunto en el que participado en forma directa en un viaje de negocios que hice a Brasil. Los sectores políticos que me conducen y me apoyan, entre ellos los del glorioso partido liberal colombiano (a la cabeza de cual se encuentra ese otro mediocre oportunista que se llama César Gaviria Trujillo, pero que posa de ser un “gran estadista”), han exigido como requisito para incorporarse a mi campaña electoral y brindarme su incondicional apoyo que yo coloque en un lugar destacado el tema de la corrupción, lo cual he hecho ya, entendiendo que eso quiere decir que tengamos las manos libres para que robemos varias veces a Colombia, en nuestro propio beneficio, como siempre lo hemos hecho.

Y en cuanto a la biodiversidad y a la riqueza natural de este país, en las que también estamos a la vanguardia mundial, yo me encargaré de feriarla, de regalarla a las grandes empresas de Estados Unidos y otras potencias, para que saquen hasta la última gota de petróleo y se lleven hasta el último gramo de oro, de carbón, de níquel… y de lo que sea. Por eso al final de mi primer mandato, te prometo que el territorio de Colombia va a ser una ruina, algo así como un paisaje de la Luna o de Marte, llenos de cráteres, huecos y orificios. Donde existían aguas limpias, encontrarás ríos, lagunas y humedales putrefactos. Donde había riqueza vegetal y animal hallarás restos, pisoteados por los grandes proyectos que pondré en marcha, similares a los de Hidroituango. Donde había ecosistemas frágiles, bellos y complejos encontraras carreteras, puentes, y cemento a granel, para que podamos pasear por los lugares que saqueamos y para que veamos por última vez lo que antes fue verde y pleno de vida. Y eso va a suceder en la Amazonia, en la altillanura del Orinoco, en los páramos…, porque tenemos que seguir el ejemplo de la pujanza de los empresarios paisas, que todo lo destruyen y arrasan, como lo demuestran a diario.

Pero no te preocupes con la desaparición de la biodiversidad de este país, pues ella se va a convertir en riqueza monetaria para nuestro beneficio, cuando las grandes empresas se lleven nuestros minerales, y además tú puedes visitar los parques naturales y temáticos en los Estados Unidos, nuestro verdadera patria, a la que tanto le debemos y en la que he vivido durante un tercio de mi vida y a la que estoy dispuesto a concederles, y sé que tú me comprenderás mañana cuando entiendas la magnitud de mis realizaciones, nuestro territorio, riqueza, biodiversidad, minerales, que podrán utilizar como se les antoje, entre otras cosas para fortalecer las bases militares con las que ya cuentan, para que desde acá se ataque y se destruya a nuestros enemigos de la Venezuela bolivariana, con la que estamos dispuestos a ir a la guerra si fuese necesario, porque como bien lo dijo nuestro libertador Uribe Vélez cuando estuvo en la presidencia, lo que nos faltó fue tiempo para atacar a Venezuela, como atacamos a Ecuador en el 2008.

Perdona, querida hija, que termine esta carta hablándote de guerra, un tema que para tu tierna infancia resulta insoportable, pero lo hago para que veas que los de mi partido, el Centro Demoniaco, somos belicosos y no podemos pensar en otra cosa que en la guerra, un recurso que siempre nos ha beneficiado para mantener nuestros privilegios y riquezas, de las que tú como pocos niños de este país tanto te benefician.

Este es el maravilloso país que te quiero dejar para que sientas orgullo de ser la hija de un colombiano de bien, bien mentiroso y corrupto, como lo he sido y lo seré en los años por venir.

Discúlpame por haberme extendido más de la cuenta en esta carta, pero era necesario para que entiendas lo que puede hacer un títere, uno de tus juguetes preferidos, que es en lo que me he convertido, y a lo que seré fiel en los años por venir, teniendo en cuenta los truhanes, delincuentes y criminales que me rodean y me manejan, y sin los cuales no podré gobernar desde el próximo 7 de agosto.

Tu querido padre

Iván Duque

 

Por Renán Vega Cantor

Fuente: Resumen latinoamericano

 

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Comando Central del ELN: A mantener la ola unitaria, esperanzada y creativa que hemos vivido http://contrahegemoniaweb.com.ar/comando-central-del-eln-a-mantener-la-ola-unitaria-esperanzada-y-creativa-que-hemos-vivido/ http://contrahegemoniaweb.com.ar/comando-central-del-eln-a-mantener-la-ola-unitaria-esperanzada-y-creativa-que-hemos-vivido/#respond Wed, 20 Jun 2018 05:18:13 +0000 http://contrahegemoniaweb.com.ar/?p=10942 En este proceso electoral el principal error cometido por el establecimiento -empresarial y sobre todo mediático- es que concentraron sus análisis y sus ataques en detalles personales de Gustavo Petro. Obsesionados por Uribe Vélez -como el “gran colombiano”-, por Popeye y por algún héroe empresarial que “consiguió su fortuna solo con su esfuerzo”, buscan y han querido ver en Petro la imagen invertida de sus visiones individualistas.

Muy tardíamente -y muchos aún no lo han hecho- voltearon a ver al otro lado de la tarima: a la gente de los pueblos y barriadas de Colombia que ha vivido y producido una especie de terremoto político. Porque no es Petro el fenómeno político de esta coyuntura. Al fin y al cabo, se trata de un líder bastante conocido en el país que ya había sido candidato presidencial. Lo que en verdad resulta nuevo es la conexión emocional del campo popular, la ampliación de un sentimiento de clase antioligárquico y la reaparición en el escenario político de una idea casi olvidada por el movimiento social: somos más y sobre todo, podemos ganar.

A Petro y Ángela María -y a su equipo de campaña- debemos reconocer el que hayan encontrado el talante requerido para ese propósito: no hacer una campaña para ser oposición sino para gobernar, proponer soluciones y alternativas serias y realizables en el justo momento en que la oligarquía se resiste a imaginar cualquier cambio aunque sea urgente y elemental (por eso la derecha terminó reciclando mal, a destiempo y sin credibilidad las propuestas de Colombia Humana), respetar al pueblo y hablar con la gente explicando los problemas complejos del país, no acudir a los eslóganes para reemplazar los argumentos, enfrentar la jauría mediática sin perder la calma, estimular la creatividad de todos los sectores. Claro que hay temas con los que la izquierda histórica discrepa de Petro; pero a diferencia de otras épocas en esta ha sido claro que se ha priorizado lo que une y no lo que divide.

Se abre para el país popular un período lleno de desafíos para enfrentar a una derecha unificada, temerosa de la democracia y rabiosa con el pueblo colombiano. Una derecha que ha acudido sistemáticamente al crimen para enfrentar incluso débiles desafíos a su hegemonía, y que intentará con más furia destruir los acumulados populares si estos tienen en sus manos algunos instrumentos de la institucionalidad. Ya habrá oportunidad de analizar ese contexto. Independientemente de ello ya podemos ir sacando algunas pistas para trabajar.

La primera señal importante para las organizaciones populares es que desde la izquierda es posible liderar a las capas medias, eso que por facilidad llamamos el centro político. Es verdad que la derecha lo hizo muy mal: reprodujeron el esquema demonizador que al parecer les funcionó con el plebiscito (el fantasma castro-chavista y el miedo a la venezolanización), pero subvaloraron que desde entonces quedó en evidencia su táctica de miedos y mentiras (aunque hay sectores que esta vez creyeron que Petro iba a cerrar iglesias y expropiar viviendas familiares). Lo cierto es que constantemente quedaron en ridículo por el abuso de estas tretas propagandísticas. Derrotada esta estrategia en buena parte del país, los liderazgos políticos centristas vieron cómo su base social ya no se quedaba en ese centro-atrapa-todo en el que han sentado sus reales y, por el contrario, con entusiasmo creciente se aliaba con el supuesto extremo-izquierdismo de Petro. Ahora que la izquierda no asusta a las barriadas y por pura gravedad absorbe el centro político, el establecimiento es el que tiene miedo.

Hoy tenemos un escenario propicio: la izquierda no es asociada a la guerra. Hoy la izquierda es el proyecto político que tiene propuestas para el país, la que consecuentemente lucha contra la corrupción y la que defiende con convicción la solución política del conflicto armado. Ante un escenario como este, donde decenas de comunidades y familias no tienen miedo de la izquierda, se impone la más grande amplitud política para que sea un proceso duradero.

Resultado de lo anterior hay un segundo saldo del fenómeno Petro: la unificación práctica, programática y simbólica de las derechas. Se han dado cita en torno de lo más corrupto, lo más cavernario, lo más racista, lo más delincuencial de toda la clase dominante del país. Denunciar esta coalición del mal es una tarea que no termina con la elección presidencial; por el contrario, esta imagen de la oligarquía atrincherada tras el uribismo por miedo a la democracia, desprecio a la paz y odio a los humildes, por muchos meses será un referente de acción política. La sabiduría popular ha dicho estas semanas que nunca un voto resultaba tan efectivo para derrotar a la vez a Pastrana y Uribe, Vargas Lleras y Santos, Popeye y los Ñoños, el cartel de la toga y el cartel de Medellín.

No se trata de negar que hay sectores importantes del establecimiento que le apuestan a una salida democrática del conflicto armado, o que en verdad quieren superar la corrupción, o que están por la modernización institucional; pero sí de entender que con tal de proteger sus privilegios ante una básica propuesta reformista la mayoría de ellos están dispuestos a alinearse con el diablo.

Un tercer saldo práctico de la coyuntura es el evidente desmarque que han tenido amplios sectores frente al clientelismo. El fenómeno se ha dado en todo el país: antiguos “paquetes electorales” que normalmente se ofrecían a los gamonales a cambio de dineros y favores, en esta ocasión no parecen acoger este patrón. La situación se da en modo dramático para la derecha en la Costa Atlántica, pero el fenómeno es generalizado; los propios capitanes electorales de los barrios se le han volteado a los clientes históricos.

Es claro que no se derrota una tradición clientelista en una mera coyuntura electoral. Los sectores democráticos tienen la oportunidad de apuntalar esta “rebelión de la decencia” contra las corruptelas electorales. Se avizoran intensos meses de recoger lo sembrado: darle forma y continuidad a las articulaciones unitarias que se formaron estos meses en torno de la campaña presidencial; propiciar la auto organización sectorial (sobre todo de las juventudes); profundizar los ejercicios de educación política; etc. Pasada la campaña electoral se inicia una campaña por la organización y formación de nuevas ciudadanías, nuevos actores populares y nuevas experiencias de articulación social por fuera de las redes clientelares.

El desmarque de los nuevos electorados juveniles no es algo que se pueda atribuir a la campaña de Petro. Pero constituye un hecho poderoso de cambio político: las juventudes en casi todo el país ya no acompañan las propuestas de la derecha, la inmensa mayoría se inscribe en la izquierda y el centro-izquierda y entre estos, la mayoría ha estado desde el principio por la propuesta alternativa. Lograr que esta nueva generación politizada a su vez eduque a otros sectores que cursan la educación secundaria e iniciando la universitaria, es una tarea posible.

La campaña de la izquierda por la paz y los cambios tiene fuerza en 40 por ciento de los municipios colombianos, y con amplias alianzas programáticas pueden acrecentar su ventaja sobre las coaliciones de la derecha. Llamamos a mantener la ola unitaria, esperanzada y creativa que hemos vivido. Si lo logramos el país popular habrá dado el salto que hace décadas estamos esperando.

 

Fuente: Resumen Latinoamericano

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