“Fortalecer espacios de independencia política que exprese la acumulación de poder popular”

Lxs compañerxs del Bachilletaro Popular Independencia responden aquí a los interrogantes que les hizo llegar Contrahegemoniaweb acerca de las recientes elecciones y la intervención de las izquierdas

1. ¿Cuales son las estrategias que la izquierda revolucionaria se tendría que dar y cuales serian sus prácticas políticas?

 

Entendemos a una posible izquierda revolucionaria como aquella que es coherente o consecuente entre sus tácticas y estrategias en vistas de la construcción de una revolución político social. Vemos que las últimas alianzas de ciertos sectores de la izquierda popular con sectores tradicionales de los partidos burgueses, no son coherentes con las “estrategias revolucionarias” ya que estos sectores no se plantean la construcción de un cambio radical del sistema, sino reformarlo hacia un “capitalismo más humano”. Creemos que estas tácticas de sectores progresistas son erradas ya que esos mismos espacios salen perdiendo, no sólo en la contienda electoral, sino en la construcción más amplia de espacios alternativos unificados de izquierda. Si se plantean hacer alianzas, por lo menos deberían apuntar a ganar, o a fortalecer espacios de independencia política que exprese la acumulación de poder popular.

Exceptuando partidos como el PRT -de raíz puramente revolucionaria- que se abstiene de la contienda electoralista y parlamentaria, apostando a una verdadera construcción y resistencia en las calles, vemos hoy que todo el abanico político de izquierda contempla la posibilidad de participar de la política parlamentarista, pero desde una posición defensiva ante los intentos de avances de el poder sobre las conquistas históricas populares. Notamos que así como en esta coyuntura sociohistórica de macrismo explícito, como lo supo ser el menemismo en los ´90, la necesidad es de resistir y defender las conquistas históricas. En los 12 años de gobiernos kirchneristas, el poder K supo cooptar las demandas históricas de los sectores progresistas y de izquierdas, y las impulsó y sancionó en el Congreso nacional, canalizando el rédito político (LSCA, ley de matrimonio igualitario, ley de identidad de géneros). Nos preguntamos acerca de por qué la izquierda y el progresismo no pudo en la coyuntura de gobiernos kirchneristas disputar y avanzar con demandas propias.

Hoy la izquierda se posiciona más desde una resistencia al poder, que desde una alternativa real al poder, tanto en las calles como en el Congreso.

Construcción de poder popular desde las bases, que se podría expresar en “comités de bases”, como espacios abiertos de participación política ciudadana en donde se discutan las problemáticas de coyuntura y horizontes posibles de construcción para un cambio social. Notamos que este proceso debe tener una correlación de fuerzas en el Congreso, que exprese la voluntad de esta red de comités democráticos en pos de construir la alternativa al capitalismo. En estos espacios se podrían unificar las demandas que se presentan muchas veces fragmentadas.

Destacamos el poder y el alcance de las herramientas tecnológicas que proliferan en el sentido común, sobre todo y especialmente en el siglo XXI. En este sentido, es excluyente la necesidad de construir órganos de difusión, comunicación y prensa con la intención de interpelar a las grandes masas populares para no sólo informar, sino invitar a la participación y el protagonismo.

  1. ¿Cuáles serían las potencialidades y límites para desarrollar esas estrategias?

Límites: la subjetividad neoliberal, que no invita ni fomenta la participación colectiva de los sujetos sociales. Otro límite es la falta de creatividad y el tradicionalismo en la construcción práctica de los partidos políticos de izquierda, como así también ciertas prácticas ombliguistas de partidos y movimientos de sólo buscar ser “la dirección” de “la vanguardia” siendo esto contraproducente al desarrollo de las fuerzas del poder popular.

Potencialidades: una posible verdadera expresión de organización genuina y democrática de las masas, sin la necesidad de reducirse a la organización en partidos políticos. La idea de “comités de base/barriales/comunales” invita a la organización de los sujetos más allá de los partidos, y se manifiesta como espacios de participación y decisión. Otra potencialidad puede ser, junto con la disputa del sentido común, la reconfiguración de categorías como “ciudadanía”, “sujetos/vecinos”, “comunidad”, “ejercicio de derechos”, etc.

  1. ¿Cuál debería ser la estrategia electoral?

La forma de intervención deberá ser puesta en marcha mediante la generación de marcos de unidad que prioricen la construcción de poder popular y de base, en sintonía con los horizontes comunes revolucionarios de la izquierda.  Pensamos en una unificación de todos los espacios políticos, partidarios y no partidarios, que busquen la construcción de un cambio social desde abajo y a la izquierda, con la necesidad de un diálogo fraterno, respetuoso dentro de la diversidad de prácticas y tendencias ideológicas, para lo que entendemos que los debates y las alianzas deben hacerse desde un horizonte común a todos los espacios, que asegure la coherencia de las alianzas

  1. ¿Qué análisis hacen después de las PASO?

El escenario es de avanzada de la derecha y la posibilidad de legitimar los ajustes planificados. Esto traerá el peligro del repliegue popular. Como se pronunció en la primera respuesta, consideramos que las alianzas electorales de los sectores de izquierdas con partidos “progresistas” o de “centro izquierdas” no resultaron, ya que varias listas no estuvieron ni cerca del piso que las PASO exigía. Tal vez hubiera sido otra la historia para estos sectores si en vez de ir a buscar alianzas con partidos tradicionales se conformaban como una opción alternativa unificada.

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