“Habitar la palabra. Paulo Freire en los bachilleratos populares”

Por Sebastian Blejman, Mariana Prieto y Julian Serpa.*

Hoy, mientras escribimos estas líneas, nos llegan terribles noticias desde el Brasil: el nuevo presidente electo declaró que planea entrar con un lanzallamas al Ministerio de Educación para terminar con los rastros del legado de Paulo Freire. Nos preguntamos, ¿por qué tanto miedo y odio a un hombre muerto hace 20 años?, ¿por qué tanto temor hacia la pedagogía de la libertad? Con un gobierno de Bolsonaro electo a través de la imposición del fascismo, la persecución de las disidencias y la negación del otro, seguramente las ideas de Paulo Freire aun los hacen temblar:

“Sólo en la medida en que los oprimidos descubran que “alojan” al opresor podrán contribuir a la construcción de su pedagogía liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo.” (Paulo Freire, Pedagogía del oprimido)

Es en este marco que nos proponemos desandar algunas ideas y experiencias surgidas en  el camino construido en estos 12 años de experiencia de los bachilleratos populares, y cómo dialogan estas con el legado de Paulo Freire. ¿Qué son los bachilleratos populares?

Desde hace más de 10 años, con más de 100 experiencias en todo el país, miles de estudiantes, miles de profesores y cientos de egresados, los movimientos políticos y sociales vienen construyendo experiencias de educación popular materializadas en bachilleratos populares, afectivamente apropiados por educandxs y educadorxs como “el bachi”.

Se trata de escuelas para jóvenes y adultxs que han sido excluidos o expulsados del sistema educativo formal. La propuesta es construida desde el territorio, organizadas de forma autogestiva y asamblearia, basando su pedagogía en la educación popular. Son una de las apuestas políticas para la transformación de la educación que se consolidaron en los últimos años, logrando espacios para una educación crítica, liberadora, democratizante y encaminadas al cambio social. Si bien el movimiento pedagógico de los bachis nace en una etapa de crisis (post 2001), al igual que las fábricas recuperadas no solo se sostuvo, sino que fue creciendo a lo largo del tiempo remarcando que no es solo una medida paliativa tomada desde el pueblo organizado a través de sus distintas herramientas, sino una apuesta militante política y pedagógica que tiene como objetivo desandar los caminos de opresión, especialmente en el campo de la educación, y transformar la realidad en un proceso colectivo de deconstrucción permanente.

¿Cómo dialoga la pedagogía de Paulo Freire con la actualidad de los bachilleratos populares?

La práctica educativa es naturalmente gnoseológica y no es posible conocer nada a no ser que nada se sustantive y se vuelva objeto para ser conocido, es decir se vuelva contenido. La discusión fundamental es política. Tiene que ver con qué contenidos enseñar, a quién, a favor de qué, de quién, contra qué, contra quién, cómo enseñar. Tiene que ver con quién decide sobre qué contenidos enseñar, qué participación tienen los estudiantes, los padres, los maestros,los movimientos populares en la discusión en torno a los contenidos programáticos (Paulo Freire, “La educación en las ciudades”)

“Yo vine resignado a todo tipo de educación porque siempre tuve malas experiencias en todos los colegios, siempre era un desastre, y acá es como que me encontré. La educación es muy primordial para alguien, y si lo educás así de manera formal, va a salir así ´formal´, pum, al palo; en cambio acá, conociendo a la otra persona, terminás el secundario con otras cosas en mente, con otros proyectos, con otros ideales, otras actitudes.” Nico, 22 años, egresado de un Bachillerato Popular de CABA

 Comprendemos al sujetx de la educación popular no solo desde sus educandxs sino también desde sus educadorxs, y a todos ellxs, como un sujeto colectivo, a diferencia de la educación formal en la cual se establece una clara diferenciación y jerarquización entre los roles de profesor y estudiante, donde el primero posee los saberes ya construidos y cerrados para ser depositados en un “vacío” que poseería el segundo. Buscando romper la unidireccionalidad del poder, la pedagogía de la educación popular democratiza la palabra -haciéndola circular en igualdad de condiciones a todos sus integrantes- dando lugar al empoderamiento de la misma mediante una práctica que (de)construye a los y las sujetos participantes a partir de apropiarnos de nuestros saberes y experiencias, y la posibilidad no solo de comprender si no de transformar la realidad que nos circunda.

A partir de la recuperación de la palabra aprendemos a nombrarnos y reflexionarnos, lo que nos permite cuestionar y dudar de aquellos saberes que se constituyen como verdad absoluta. A través de la pedagogía de la pregunta apostamos a una educación que tenga en cuenta, valore e incorpore los saberes populares, aquellas experiencias y saberes negados a lo largo de la historia, tanto individuales como colectivos.

Fruto de esta negación de los sujetos -y de sus saberes y experiencias- por parte de las instituciones educativas formales, queda como saldo una gran cantidad de personas expulsadas y abandonadas por el mismo sistema que debería garantizar el derecho a la educación. De esta manera, la composición del sujeto colectivo de los bachilleratos populares, está dada por una gran variedad de realidades -y de geografías- distintas, las cuales son retomadas y resignificadas mediante esta apuesta política pedagógica, que busca enmarcar las experiencias individuales en procesos históricos, sociales y políticos.

 “La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. (Paulo Freire, “Pedagogía del oprimido”)

Estamos en un momento de batalla, no solo contra los gobiernos neoliberales, sino con una cultura instalada y sostenida a través de las últimas décadas que tiene como objetivo la fragmentación de las redes de solidaridad y de vida autónomas, la implementación del individualismo extremo, el impulso al consumismo como modo de “inclusión” social, la subordinación y negación de las fuerzas instituyentes del campo popular y la imposición de la imposibilidad de transformar radicalmente el sistema que nos oprime día a día. Frente a esto, desde los bachis trabajamos no sólo construyendo herramientas de interpelación e intervención, sino develando colectivamente a las otredades y resistencias generalmente negadas de la historia. Hablar de otra historia, de otra forma de relacionarse con los cuerpos, otra salud, otra economía, otra comunicación, otra matemáticas, y otras formas de luchar y organizarse, tiene que ver con atacar y contraponer cada uno de los puntos de esa cultura dominante, brindando a la vez no solo la visión utópica, sino ejemplos claros y cotidianos de conquistas y resistencias micro y macro políticas.

Desde los bachilleratos populares comprendemos a toda práctica como hecho pedagógico, sin limitarse solo a las clases de las diferentes materias donde vamos deconstruyendo y construyendo una nueva subjetividad sino que, también, es en la forma organizativa de estos espacios, en tanto asamblearios y autogestivos, lo que permite romper la idea del aula como único espacio de aprendizaje. Ejemplo de esta concepción son las experiencias de ferias populares, festivales, bingos solidarios, jornadas de trabajo voluntario, en las que, en plena articulación con el territorio en el que se encuentran los bachilleratos populares, se derriban las fronteras entre el afuera y el adentro, construyendo un nuevo saber basado en el diálogo y la toma de decisiones colectiva y democrática, que se expresa no sólo en un delimitado espacio y tiempo áulico. De esta manera, rompiendo con la concepción de la escuela como ente aislado de su territorio, los bachilleratos populares se sumergen directamente en la realidad del mismo, para dialogar y transformar(se) la idea tradicional de institución educativa y de su función social como formadora de sujetxs.

Nosotrxs no nos negamos a habitar la incertidumbre, somos conscientes de las contradicciones que nos atraviesan, sabemos que toda escuela, hasta la más revolucionaria, puede reproducir ciertas lógicas dominantes que cuestionamos; por eso nuestro desafío es construir un lugar vivo y en cambio permanente, que no genere jerarquías, ni abusos de poder. Y es por esto que apostamos a la escucha y a la participación respetuosa, nos involucramos desde el cuerpo, con nuestras prácticas y con nuestras vidas.


Actividad conjunta de los Bachilleratos Populares Carlos Fuentealba, Parque Patricios e Independencia en la Plaza 1ro de Mayo en conmemoración de los 40 años de la última dictadura cívico-militar

 

“La libertad, que es una conquista y no una donación, exige una búsqueda permanente”PF

Frente al intento de control  y segregación en nuestras ciudades hemos decidido disputar la calle como un factor decisivo para nuestro aprehender de lucha. Vivimos un momento de grandes movilizaciones, y grandes luchas. Es por eso que no nos conformamos con la pequeña isla de los bachis si no que somos parte de la lucha por la educación pública, contra los tarifazos, contra la criminalización de la pobreza y de la protesta. Somos parte del gran movimiento feminista, donde estamos viviendo momentos radicales de explosión de las autonomías. Se caen paradigmas todos los días, mientras el dique de contención patriarcal no para de querer reconstruirse. Lxs feministas estamos revolucionando el mundo desde nuestro cotidiano andar, estamos ensanchando las posibilidades de la existencia, empujando los límites de lo posible y eso también atraviesa nuestros cuerpos y nuestras aulas.

 

“Si hemos sido capaces de cambiar el mundo natural, que no hicimos, que ya estaba hecho, si mediante nuestra intervención hemos sido capaces de agregar algo que no existía, ¿cómo no vamos a ser capaces de cambiar el mundo que sí hicimos, el mundo de la cultura, de la política, de la explotación y de las clases sociales?” (Paulo Freire, “El grito manso”)

Paulo Freire determina dos momentos distintos distintos pero interrelacionados en la pedagogía del oprimido: el primero en el cual lxs oprimidxs van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo con la praxis, con su transformación; y el segundo, cuando transformada la realidad opresora, la pedagogía deja de ser del oprimido par transformarse en la pedagogía de los hombres y mujeres en proceso permanente de liberación.

Creemos que los bachilleratos populares, anclados en el primer momento, como toda nuestra sociedad, están en un momento donde es necesario como movimiento político pedagógico  fortalecer las posibilidades de la acción práctica de transformación, involucrarse tanto profes y estudiantes con los territorios que hoy en día están bajo un constante ataque por parte de los poderes dominantes, derribando aún más las fronteras de la pared del aula para convertir en espacios vivos, educativos, políticos y culturales que puedan servir para vincular los distintos procesos de lucha que se están dando.

En tiempos donde acecha el neo-fascismo y debemos convertir nuestros bachilleratos en espacios de libertad y de seguridad colectiva, es necesario generar usinas de discusión y asambleas desde nuestros puntos instalados en lo más diversos territorios donde la violencia no pueda permear. Es necesario escucharnos y también es necesario cuidarnos colectivamente.

La crisis que hoy pagamos con el cuerpo de los trabajadores y trabajadoras no es casual, es el plan de un gobierno neoliberal, que cede soberanía a los organismos crediticios internacionales, traduciéndose para el pueblo en ajuste, represión y la mentira cotidiana.

Como movimiento pedagógico y sabiendo que el nuestro no puede ser más que un pequeño aporte a la lucha de nuestro pueblo reafirmamos que mientras construimos nuevas formas de educarnos, es también necesario reinventarnos, conscientes de que hoy decir “no”, no basta; nos vemos en la necesidad de construir nuevos horizontes, habitar la re-existencias, y multiplicar la rabia pero también la alegría, desde el derecho y la construcción del goce, del deseo, y de nuevas afectividades basadas en el respeto mutuo por la(s) diversidad(es), por y desde le otre.

 

 

*Integrantes del Bachillerato Popular Independencia y del Bachillerato Popular Parque Patricios

 

 

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