El inexorable camino que marca el endeudamiento externo

En el 2016, con el nuevo gobierno, se emitió deuda por casi 50 mil millones de dólares. Frente a la recesión, la falta de inversiones, y el creciente gasto público, el macrismo siguió el camino del endeudamiento descontrolado. Partiendo de una deuda fraudulenta, ilegítima y que ya fue pagada varias veces (solo en los doce años de kirchnerismo se pagaron cerca de 200 mil millones de dólares según palabras de la misma presidenta, constituyéndonos en verdaderos “pagadores seriales”), y que nunca ha beneficiado ni beneficiará al pueblo trabajador (el principal destino de la emisión fue la fuga de capitales). Tan ilegitimo como fue el pago serial (durante el gobierno anterior) y esta emisión histórica (del macrismo) que además no ha contado con el aval de la población para incurrir en semejante condena para las actuales y futuras generaciones (el plan de endeudamiento y los miles de millones que se destinaron al pago de deuda, no formó parte ni de las promesas electorales ni de una consulta popular vinculante). ¿Cuál es el plan de fondo y de cambio estructural de un gobierno que solo muestra como salida contraer una millonaria deuda para garantizar remesas de utilidades al exterior, compra de dólares de sectores acomodados, y sostener un déficit fiscal acorde a los deseos de inversores multinacionales?

 

¿Cuánto nos prestaron?

La deuda emitida durante la gestión macrista representa un monto igual a u$s 48.343 millones, de los cuales u$s 35.543 millones corresponden al Tesoro Nacional, u$s 7.000 millones a las provincias (ranking encabezado por provincias gobernadas por el PRO como la Bs. As. de Vidal con u$s 3.000 millones y la Ciudad de Larreta con u$s 890 millones), y u$s 5.800 millones por sectores privados. Así, Argentina fue el país emergente que ha realizado la emisión de bonos comparativamente más voluminosa de los últimos 20 años…

 

¿Cuál fue el destino de la deuda?

La recesión implicó, entre otras cosas, una caída de la recaudación del 17% en términos reales. Frente a un déficit fiscal que aumentó un 47%, el gobierno planteó como única salida el camino de conseguir financiamiento externo e interno para gastos corrientes. Mientras eliminó las retenciones al campo que implicó una pérdida de recursos fiscales con destino a empresarios agrícolas  y las retenciones a la minería por las cuales se perdieron ingresos  en manos de las megamineras multinacionales  saqueadoras y contaminantes, para compensar este regalo a quienes facturan millones, requirió más y más deuda externa. Hasta el presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, en la 37ª convención anual del IAEF que se realizó en septiembre, señaló: “La idea de tomar deuda que tiene como destino gasto corriente hay que cortarla cuanto antes. Y esto tiene como destino el gasto corriente”.

Por otra parte financió una galopante fuga de capitales, con la salida del llamado cepo cambiario y la liberación de la remisión de utilidades al exterior, abrió la puerta para una salida de dólares que se elevó a u$s 23.526 millones. Desde diciembre de 2015 las FAE (Formación de Activos Externos) del SPNF (Sector Privado no Financiero) se contabilizan en u$s 13.990 millones. Si a esa cifra se le adiciona la remisión de utilidades y dividendos al exterior, la fuga estimada desde diciembre de 2015 asciende a u$s 16.742 millones. Y si se agregan los egresos de divisas en concepto de turismo, la fuga de capitales total desde diciembre de 2015 ronda en torno a los USD 23.526 millones. El ratio de fuga de capitales  (FAE+Utilidades+Turismo) sobre el nivel de Reservas fue del 6% para el año 2016. Finalmente, considerando el egreso neto por intereses,  la suma asciende a u$s 35.492 millones. Aproximadamente el 70% de los compromisos en moneda extranjera y lo asignado a inversores externos se utilizó para financiar la fuga de capitales.

Gráfico: fuga de capitales
Diciembre de 2015 a noviembre de 2016. En millones de USD
Fuente: Banco Central de la República Argentina

 

¿Cuánto nos cuesta la deuda contraída?

En un escenario de tasas de interés crecientes desde la victoria de Donald Trump, con el antecedente del default y altísimas evaluaciones de riesgo por parte de las calificadoras internacionales (Latinoamérica paga un promedio de 3%, Argentina lo hace entre 6 y 7%), la monumental emisión de deuda externa representa un altísimo costo que será imposible pagar sin ajuste. Solo así se explica el desesperado y meticuloso plan del gobierno para reducir el déficit fiscal año a año (que ya se llevó por delante a Prat-Gay), y altera los nervios de los ministros para recortar en sus carteras y cumplir con la orden Presidencial (por ejemplo los recientes casos de Barañao con el Conicet o Bullrich y los despidos en Educación).
Según ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto) hasta noviembre se devengaron cerca de $156.900 millones en concepto de intereses, una suba del 93% interanual. Así, los intereses como porcentaje del PBI crecieron del 1,3 al 2,3%. Eso se debió en parte a la devaluación y también a que las emisiones se hicieron a tasas de interés más altas.

Cuando Estados Unidos suba su tasa de referencia al 2%, algo que se prevé pasará en 2018, esos fondos que llegaron masivamente este año, y dado que con la llegada del ministro Dujovne se tomó la decisión de eliminar todo tipo de requisito para su permanencia en el país (antes era obligatorio que permanezcan al menos 120 días dentro de nuestro sistema financiero), la lógica del mercado los llevará nuevamente a Estados Unidos. La consecuencia de algo así sería muy perjudicial para las cuentas nacionales, si pasa eso ya no habrá quien preste para devolver lo que debemos, sin incrementos en la capacidad exportadora futura, y una vez obstaculizadas las posibilidades de roll over de la deuda, el ciclo de (de)crecimiento económico basado en la lógica del endeudamiento externo se convertirá en una trampa que podría nuevamente poner en jaque nuestra economía.la monumental emisión de deuda externa representa un altísimo costo que será imposible pagar sin ajuste

 

¿Quién paga la deuda?

El cuadro cierra perfecto: ingresan dólares para compensar las transferencias de ingresos a sectores empresarios y multinacionales y para que se fuguen dólares al exterior, y a cambio queda una deuda del 58% del PBI, alrededor de 14mil millones de u$s más que en el 2015, que serán pagados, como siempre, por los trabajadores y el pueblo.
Esta nueva deuda en dólares se suma a la enorme deuda externa que dejaron todos los gobiernos anteriores y a la preocupante deuda intraestado (en pesos con ANSES, el Banco Nación, el PAMI, etc.) que en gran parte dejó el gobierno anterior y que actualmente ronda los u$s 70 mil millones y a la emisión de Lebac que comenzó en la anterior administración y continuó este año con el macrismo, y que alcanza la impresionante suma de u$s 45 mil millones de dólares, estos últimos no computados en las habituales estadísticas de deuda.
Con solo mirar el presupuesto 2017, el gobierno de Macri (y los votos del FPV-PJ y Massa en el Congreso que lo aprobaron), implica que se pagará deuda con menos educación, menos salud, menos desarrollo científico, menos viviendas, menos presupuesto para los problemas relacionados con la violencia de género, y con más despidos y ajustes salariales… Esto significa que uno de cada diez pesos que gasta el Estado Central se destinará a pagar intereses de la Deuda Pública, en promedio serán 680 millones de pesos por día (el costo aproximado de un hospital completamente equipado), o unos 30 millones de pesos por hora que pasa de nuestras vidas…

La Deuda se constituye en un sistema de deuda perpetua por refinanciamiento permanente de los vencimientos, la toma sistemática de nueva deuda y el pago de intereses crecientes estrangula las finanzas fiscales y subordina por siempre las alternativas de política económica-financiera. Asimismo la Deuda en países como los nuestros tiene como correlato un aspecto que los gobiernos ocultan: una economía profundamente concentrada y extranjerizada y al servicio de los grandes grupos económicos que ni bien obtienen un margen considerable de ganancias se lo llevan afuera. El argumento de todos los gobiernos es siempre el mismo: que hay que pedir prestado afuera porque el país no tiene recursos suficientes; mientras que por otro lado les permiten a todos estos empresarios se lleven miles de millones de dólares al exterior. Ahí va toda la riqueza que genera el pueblo trabajador. ¡Ese es el gran problema estructural de economías como las nuestras! Tanto se le miente al pueblo que se le quiere hacer creer que para que mejoren las condiciones de vida hay que lograr que vengan los dólares de afuera (en inversiones o pidiendo prestado e incrementando más y más la Deuda), mientras que el principal problema es impedir que nuestras riquezas no se la sigan fugando.

 

¿Quién decidió este despropósito?

Macri, y su gobierno, nos vendió durante la campaña (y a lo largo de todo el año) una lluvia de inversiones que surgiría luego del extraordinario shock de confianza que por arte de magia aparecería el 10 de diciembre de 2015 con la salida del kirchnerismo y la llegada de Cambiemos, como mecanismo para el ingreso de dólares al país y la reactivación con empleo y desarrollo. Una vez más se constituyó en una de las grandes mentiras electorales a las que ya nos tienen acostumbrados, por el contrario a todo lo prometido el gobierno nos sumergió en una deuda con tendencia agobiante en los próximos años. ¿Quién voto este “cambio”? ¿Porqué debemos aceptar que se decidan pasos trascendentales de este tipo sin consultar al pueblo? ¿Porqué debemos aceptar como nuestras, deudas que no nos benefician al pueblo trabajador? Resulta imperioso frenar esta tendencia y luchar por el no pago de todo este endeudamiento que además de tener su origen en la dictadura militar, jamás estuvo pensada para las necesidades de la mayoría de la población.

 

(*) Integrante de Autodeterminación y Libertad.

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