Invernaderos del fascismo

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Nos siguen llegando palabras para nombrarlo. Por más que lo prohíban, lo callen, lo oculten, nos seguiremos preguntando ¿Dónde está Santiago Maldonado? El autor de las palabras que siguen nos dice, nos adelanta: “El gobierno de la derecha promueve la reivindicación social del sujeto disciplinado y aislado, en contra del sujeto ético y colectivo”.

 

El gobierno de Mauricio Macri y la coalición Cambiemos está engendrando invernaderos del fascismo. Por aquí, por allá, por todas partes. Debemos reconocer que no parte de cero. Retoma estratos desubjetivantes de más de 40 años. Se inserta en procesos de disolución comunitaria de larga data a los que potencia y proyecta. Opera sobre los núcleos psicopáticos más receptivos de la sociedad argentina. Busca reproducir las condiciones de paranoización e impunidad. A través de la mentira sistemática y redoblada quiere instituir el miedo al desborde. Azuza el deseo represivo. Trabaja aceleradamente para consolidar un colchón social acrítico y cruel, incapaz de decodificar mensajes solidarios. Quiere hacer desaparecer la idea misma de prójimo o redefinirla en términos que excluya a una categoría de personas. Profundiza los procesos de despolitización y pasivización de franjas enteras de la sociedad que se tornan cada día más silenciosas e indiferentes: violentamente silenciosas e indiferentes.

El gobierno de la derecha promueve la reivindicación social del sujeto disciplinado y aislado, en contra del sujeto ético y colectivo. Por todos los medios, busca imponer un “pensamiento blando” en desmedro del pensamiento crítico y autocrítico. En amplios sectores de la sociedad se incrementa la intolerancia respecto de los sujetos éticos. Porque el sujeto ético es, por naturaleza, un sujeto indisciplinado.

En esta faena el gobierno cuenta con muchos aliados, desde los más  silenciosos y “macro”, como el mismísimo mercado, factor instituyente de voracidades y frustraciones, a los más vociferantes y “micro” como, por ejemplo, Miguel Angel Pichetto. En una nota publicada por el diario Clarín el 22 de septiembre de 2017, el senador por la provincia de Río Negro afirmaba que en la Cordillera hay un “tuffillo a Sendero (Luminoso)” y “mucho montonerismo” (¡sic!) y proponía “recuperar a las fuerzas armadas para tener poder disuasorio en la Patagonia”. En esta nota el senador calificaba (elogiaba) a Mauricio Macri como representante de un “capitalismo moderno” (igual que Julio A. Roca en su tiempo) y hacía un llamado a la gobernabilidad que, en el contexto general de sus opiniones, no puede dejar de entenderse como una abierta justificación de las políticas represivas y un guiño para quienes apuestan a su intensificación. Lamentablemente, en la Argentina actual abundan este tipo de apologías del maltrato y la indiferencia, ya sea por convicción o por oportunismo. En el Senado hay un tufillo a dictadura y mucho fascismo (¿o cabe hablar de posfascismo?). Nosotros proponemos recuperar la movilización popular, copar las calles para tener “poder disuasorio” en el país frente a los embates de la derecha y el “capitalismo moderno”.

Santiago representa al sujeto ético, el compromiso con los otros y las otras, el auxilio presto y el amor a flor de piel. Representa a los sectores de la sociedad argentina que se conservan responsables y generosos. Porque, aunque el gobierno y sus aliados (los grandes medios de desinformación, principalmente) pretendan invisibilizarlos, existen en nuestra sociedad enclaves libres de toda perversión, donde la ternura se mantiene intacta; enclaves inmunes a la melancolía. Allí el fascismo jamás encontrará el suelo apto para construir sus invernaderos.

Mientras tanto, desde el gobierno fóbico, desde la pseudo oposición fóbica, desde los medios de desinformación fóbicos, se hace una apología del abandono del prójimo y se apela a las bondades de la incertidumbre. Se presenta al sujeto ético como una anomalía y a la solidaridad como una aberración.

La violencia en la Argentina siempre fue el corolario de la paranoización y la impunidad promovidas por el Estado y las clases dominantes. Desde la “conquista del desierto” y la “semana trágica” de 1919 a la dictadura genocida de 1976-1983; desde los bombardeos a la Plaza de Mayo en 1955 y los fusilamientos de Trelew, en 1972, a la Masacre de Avellaneda de 2002; desde Julio A. Roca a Mauricio Macri; desde Felipe Vallese y los/las 30.000 a Santiago Maldonado.

¿Dónde está Santiago Maldonado?

 

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