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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Juan como si nada hubiera sucedido

20 Sep,2019

por Enrique Gandolfo

Condenan a los responsables de la desaparición de Juan Herman ocurrida en julio del 77 en Bariloche. El caso fue llevado al cine testimonial por Carlos Echeverría en 1987, en la que muchos consideran una de las mejores películas sobre el terrorismo de Estado practicado por la dictadura:Juan,como si nada hubiera sucedido.

 

 

JUANCITO EN MI HISTORIA

La noticia me trae tantos recuerdos.

El papá de Juancito,médico y director del Hospital de Bariloche y su esposa Matilde eran amigos de mis padres. En mis recuerdos están aquellos viajes de Esquel a Bariloche por el camino de tierra y el famoso y serpenteante cañadón de la Mosca a más de mil metros de altura, donde el auto avanzaba muy despacio y todos anhelábamos no cruzarnos con otro auto y quedar pegados al precipicio. Hoy justamente la ruta que va de Bariloche a El Bolsón se llama Juan Herman.

En Bariloche recuerdo la hospitalidad de la pareja y a Juancito un adolescente algo mayor que nosotros, amante de la música y los juegos.

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Cuando terminó la secundaria vino a estudiar Ingeniería a la UNS, aunque luego cambió por Derecho en la UBA. Militaba en la JUP (Juventud Universitaria Peronista). Cuando lo secuestran estaba de vacaciones en familia.

Mi madre me contaba que había estado un par de veces en nuestra casa en Bahía frente a la Plaza Rivadavia, cosa que yo no recordaba.

Recién cuando terminó la dictadura, en mi casa supieron del secuestro y la desaparición de Juancito.

Allá por el 87 aparece en circuitos no comerciales la película Juan como si nada hubiera sucedido. Mi madre había tomado contacto con el muy joven director Carlos Echeverría, oriundo de Bariloche.

En el 88 se produce la gran huelga nacional docente y la Marcha Blanca a Buenos Aires en mayo de ese año. Voy en un colectivo de docentes desde Bahía, allí estaban también varios/as compañeros y compañeras que un par de meses más tarde conformaríamos la histórica Marrón, predecesora de nuestra actual Granate, y nos presentaríamos a las primeras elecciones del Suteba local en diciembre de ese mismo año consiguiendo el 41% de los votos.

Aprovecho mi estancia en Buenos Aires para hablar con Carlos Echeverría y proponerle estrenar la película en Bahía. Recuerdo aquel encuentro en un viejo departamento en el porteño barrio de San Telmo y su disposición y alegría por la propuesta. A tal punto que me pide si yo puedo llevar los rollos en mi regreso. Viajé sin despegarme de mi mochila en ningún momento con la responsabilidad de tan preciosa y emotiva carga. Conseguimos el salón de Colón 80 (Universidad Nacional del Sur) y estrenamos la película con la presencia de su director. Cuando bajamos del colectivo de la marcha blanca, una muy fría madrugada de mayo, nos encontramos con el acampe en la Plaza Rivadavia de obreros de la construcción en huelga. Eran de la empresa Ormas, que construía la central Piedrabuena en White. Una comisión interna muy aguerrida fuera de la órbita de la burocracia sindical. Invitamos a sus integrantes al estreno de la película y varios de ellos estuvieron en Colón 80 y hablaron antes de la proyección y se recabaron aportes para el Fondo de Huelga. En mi memoria tengo a uno de ellos, un buen orador de apellido Miranda a quien llamaban Martillo como un famoso boxeador de la época.

Cuando terminó la proyección y el debate Carlos Echeverría me pidió que fuéramos hasta la plaza por el acampe. Recuerdo su forma de mirar y tomar registro de todo lo que allí ocurría. Su mirada profunda y conmovida y la escucha atenta para con los esforzados compañeros de la huelga, con la noche y las sombras del palacio Municipal como telón de fondo. Volvimos caminando bastante silenciosos a nuestro departamento de la calle Casanova. Con tantas emociones por dentro que fue difícil conciliar el sueño después de la cena, el café y los comentarios de lo sucedido.

 

Aunque con penas menores, condenaron a los responsables directos de la desaparición de Juan Herman

En el marco del juicio La Escuelita VI, en Neuquén, fueron condenados Castelli, Zárraga, San Martín, Reinhold y Benavídez. Las penas, sin embargo, fueron menores a las esperadas por la fiscalía y la querella.

Los responsables directos de la desaparición del estudiante barilochense Juan Marcos Herman fueron condenados por la Justicia Federal, en el marco del juicio denominado La Escuelita VI.

Así lo determinó el tribunal, que dio a conocer su fallo en las últimas horas, y que ampliará con los fundamentos el próximo 10 de octubre.

La resolución que podía sugerir un alivio para la familia de Juan y los demás desaparecidos incluidos en este juicio, no permitió festejos. Es que las penas determinadas son bajas, y notablemente inferiores a las pedidas por la fiscalía y la querella.

El juicio se desarrolló desde el pasado mes de junio, e incluyó diez denuncias por secuestros y torturas cometidas en la región patagónica, incluyendo el caso de Juan Herman. Las demás víctimas fueron María Parente -quien se desempeñaba en el área de prensa de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), detenida en julio de 1976-; Enrique Esteban -ex corresponsal de Clarín en Neuquén- y su esposa María Teresa Oliva -trabajaba en prensa de la Legislatura provincial-, ambos secuestrados en julio de 1978. Finalmente, los demás casos son los de Fernando Ubaldini y María del Luján Gómez, Oscar Escobar, Oscar Olivera, Vicente Iantorno, y Ernesto Sifredi.

Las penas por el caso de Juan fueron las siguientes: Oscar Reinhold -jefe de Inteligencia del Comando regional-, 11 años de prisión; Néstor Castelli -Interventor de Río Negro, jefe de Inteligencia militar, y responsable de la Escuela Militar de Instrucción Andina de Bariloche-, también 11 años de prisión; Sergio San Martín -oficial del Destacamento de Inteligencia 182 de Neuquén-, 7 años; Marcelo Zárraga -integrante de Inteligencia del Ejército en Bariloche,Jefe de la Policía provincial durante la Dictadura, jefe en la Escuela militar de Instrucción Andina, y luego del Comando en Neuquén-, 5 años de prisión; y Carlos Benavídez -ex Inteligencia del Ejército-, 3 años de prisión de cumplimiento condicional.

En tanto, también fueron condenados Jorge Molina Ezcurra a 6 años; Jorge Di Pasquale también a 6 años, y Emilio Sachitella a 4 años.

El Tribunal Oral Federal N° 1 de Neuquén, estuvo integrado por los jueces Orlando Coscia, Alejandro Silva y Alejandro Cabral, quien tuvo a su cargo la redacción del voto rector del fallo que fue dictado por mayoría.

Las penas difieren del pedido realizado por la querella por las familias, que solicitó cadena perpetua para algunos de los involucrados. En tanto, la querella de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH) había reclamado penas de 10 a 20 años de cárcel común para los ocho ex jefes militares e integrantes de inteligencia acusados de cometer delitos de lesa humanidad.

El abogado Bruno Vadala (APDH) expuso en su alegato que el Tribunal debía tener en cuenta que estos delitos se cometieron "en el marco de un genocidio o con prácticas genocidas".

 

El autor de esta nota es Docente y Secretario General CTA Bahia Blanca.

Fuente: En Estos Días

 

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