La biblioteca roja. A 50 años del 68, más de 50 libros para niños y jóvenes que lo nombran: Fue el Estado

En el mismo momento que aprendía a leer libros como Hansel y Gretel, Pulgarcito, Caperucita Roja, Blanca Nieves y los Tres Chanchitos, cuando me preguntaba, luego de haber leído, qué era un frijol y si alguien me ayudaría a conseguir uno para plantarlo en el patio de casa, los padres de Tomás enterraban sus libros y mi padre quemaba los suyos. Esa sincronía entre ingresar al placer de la lectura, y conocer los acontecimientos trágicos que involucraban a nuestros padres y sus libros, fusionaron muchos sentimientos que se sintetizaron en uno: la pasión por los libros. A partir de aquí, fuimos niños que además de tener una biblioteca convencional en sus casas, teníamos una biblioteca ausente.

Así empieza su testimonio Gabriela Halac en el libro colaborativo La Biblioteca Roja. Brevísima relación de la destrucción de los libros (Ediciones DocumentA/Escénicas, 2017).

Gabriela Halac y Tomás Alzogaray Vanella tenían algo en común. En sus mitologías familiares existían dos bibliotecas invisibles de las que sus padres daban cuenta. En una época en Argentina en la que podían detenerte y desaparecerte si encontraban en tu mochila o, ya empezados los allanamientos, en la biblioteca de tu casa, el Libro Rojo de Mao (o, literalmente cualquier libro rojo o incluso que dijera “izquierda” en la portada) o El hombre nuevo del Che o cualquier título de Marx, Lenin, Engels y Trostky, los padres de Gabriela y Tomás borraron las huellas de sus lecturas.

El padre de Gabriela quemó sus libros comprometedores. Los padres de Tomás, Liliana Vanella y Dardo Alzogaray los enterraron en un pozo de cal en el patio de su casa, a la sombra de tres pinos, entre diciembre de 1975 y marzo de 1976. Siempre pensaron sacarlos, pero luego del Golpe de Estado del 76, se exiliaron a México, ya con Tomás en brazos, y el proyecto se postergó hasta 1984, año en que volvieron a Argentina.

Entonces, les costó encontrar la ubicación exacta del pozo de cal. Cuando sus manos finalmente tocaron una bolsa de plástico que resguardaba un libro, suspendieron la tarea: aquello era ya irreconocible, un amasijo de tierra y papel deshecho por la humedad que terminó con sus esperanzas de recuperar la biblioteca prohibida.

Casi 30 años después, en 2013, mientras Gabriela, artista, escritora y editora, trabajaba en un proyecto sobre la biblioteca que su padre había quemado, tuvo una charla con su amigo Tomás en la que le contó la historia del enterramiento de libros. Aquel encuentro dio pie a un nuevo proyecto: volver a ese patio y excavar de nuevo. Se sumaron Agustín Berti, amigo de la infancia de Tomás e investigador de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba interesado en la materialidad y el futuro del libro como objeto, y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

La excavación arrancó en enero de 2017 y, luego de remover más de cuatro toneladas de tierra, llegaron al fondo del pozo de cal. Allí estaban 16 paquetes con restos de libros. Todo el proceso de exhumación fue registrado fotográficamente y publicado en La Biblioteca Roja, junto con entrevistas a los padres de Tomás y otros textos de Gabriela, Agustín, Tomás y la propia Liliana Vanella.

Todo ello ahora también está expuesto en México. “La biblioteca roja mexicana” se presenta en el Museo Universitario del Chopo hasta el 6 de octubre con diversas actividades que vinculan esa acción de resistencia con las que también y, a propósito del 68, se vivieron nuestro país. Aquí toda la información.

                                                                        

Este libro sui generis es en sí mismo una pequeña biblioteca que guarda muchos “libros” dentro, muchos autores y formas de relatar la experiencia. Entrevistas, testimonios, relatos autobiográficos, opiniones de expertos, al lado de fotografías, dibujos y un póster que le dan un aire de fotolibro o de libro de artista.

En la entrevista que Gabriela y Tomás le hacen a Liliana, la madre de él, le preguntan cuáles eran los libros que se consideraban “prohibidos” en aquella época. Además de los mencionados arriba (pueden conocer más sobre libros prohibidos en esta entrada), ella dice que había poesía y cuentos infantiles, en particular de Laura Devetach, pero hubo muchos más. Tantos que la Biblioteca Nacional publicó, en 2014,Libros que muerden. Literatura infantil y juvenil censurada durante la última dictadura cívico – militar 1976 – 1983una publicación en la que Gabriela Pesclev hace un recorrido por los textos y las ilustraciones que entraron a las listas negras y por qué.

A continuación una serie de libros que también muerden, una biblioteca roja que nadie por fortuna ha tenido que enterrar, por más que los hechos que relatan sus libros incomoden a muchos y hubiera sido impensable que circularan sin censura en un régimen totalitario. Exigen una verdad y una justicia que no ha llegado para todos, pero en todas sus páginas hay un comienzo.

 

Libros “rojos” desde el 68

Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo. Bajaron por Melchor Ocampo, la Reforma, Juárez, Cinco de Mayo, muchachos y muchachas estudiantes que van del brazo en la manifestación con la misma alegría con que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupados que no saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro estarán allí hinchándose bajo la lluvia, después de una feria en donde el centro del tiro al blanco lo serán ellos, niños-blanco, niños que todo lo maravillan, niños para quienes todos los días son día-de-fiesta, hasta que el dueño de la barraca del tiro al blanco les dijo que se formaran así el uno junto al otro como la tira de pollitos plateados que avanza en los juegos, click, click, click, click y pasa a la altura de los ojos, ¡Apunten, fuego!, y se doblan para atrás rozando la cortina de satín rojo.

El dueño de la barraca les dio los fusiles a los cuicos, a los del ejército, y les ordenó que dispararan, que dieran en el blanco y allí estaban los monitos plateados con el azoro en los ojos, boquiabiertos ante el cañón de los fusiles. ¡Fuego! El relámpago verde de una luz de bengala. ¡Fuego! Cayeron pero ya no se levantaban de golpe impulsados por un resorte para que los volvieran a tirar al turno siguiente; la mecánica de la feria era otra; los resortes no eran de alambre sino de sangre; una sangre lenta y espesa que se encharcaba, sangre joven pisoteada en este reventar de vidas por toda la Plaza de las Tres Culturas.

La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska es la primera crónica sobre el Movimiento Estudiantil del 68 y la matanza del 2 de octubre que recuperó las voces de jóvenes y habló a muchos jóvenes. En sus primeras páginas, y desde las guardas, un poderoso reportaje fotográfico sirve de prólogo y síntesis de lo que leeremos. Fue publicada en 1971 igual que Los días y los años, novela autobiográfica de uno de los líderes del 68, Luis González de Alba, aprendido el 2 de octubre y recluido en la cárcel de Lecumberri dos años.
Hoy, estas dos novelas dialogan con toda una nueva “biblioteca roja” de libros latinoamericanos que en diversos contextos se atreven a decir “Fue el Estado”. Y quieren decírselo especialmente a niños, niñas y jóvenes. He reunido aquí los libros de LIJ que desde 2015 empecé a reseñar, consternado como todos, por la violencia e impunidad que atraviesa nuestro país. El más antiguo es Irulana y el ogronte (Libros del Quirquincho, 1991), de la gran Graciela Montes (a quien, por cierto, este año ha podido otorgársele al fin, el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil).
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El más reciente, de julio de este año: 1968 explicado a los jóvenes (FCE, 2018). Escrito por Gilberto Guevara Niebla, también un ex líder del Movimiento Estudiantil, constituye el primer esfuerzo —luego de 50 años— de publicar un libro informativo juvenil que habla abiertamente de la masacre.
Está estructurado como un largo diálogo entre maestro (Guevara) y alumno. Como el propio Guevara fue un protagonista de todo lo que ocurrió, la información que brinda es de primera. Sin embargo, no es una verdadera conversación, parece más una entrevista en la que siempre preguntan los jóvenes y responde el maestro. En ese sentido el tono es adultocentrista y anticuado. Hubiera sido interesante que alguno de sus alumnos también supiera algo del 68 y lo desarrollara o que incluso cuestionara la versión del maestro.
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Todo lo contrario, sólo “preguntan” para que él continúe su relato, un tanto anestesiados: “Maestro, explíquenos ¿cómo era ese ‘control político’?”, “¿Y qué hicieron después”, “¿Y qué pasó con la manifestación”?, “Pero los jóvenes no eran violentos, ¿no es cierto?”, y hasta despistados: “Profe, ya existía la televisión, ¿no es cierto?”.
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Si bien históricamente ninguna generación de jóvenes está nunca a la altura de la anterior, según los adultos que cuentan la historia, con más amargura que sentido de la realidad, seguro que Guevara aprecia a la juventud actual, pero para contar todo lo que quería, y que siguiera pareciendo una charla, redacta preguntas que se sienten forzadas y terminan por retratar a unos estudiantes hipotéticos incapaces de sostener una conversación compleja.
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Muy distinto al proceso de Olivia, el bosque y las estrellas, la novela de la maestra Nuria Santiago que reseñé hace unas semanas. Ella partió de una pregunta real que le hizo un alumno cuando se difundieron los crímenes en Ayotzinapa: “¿Cómo que desaparecieron?, ¿a dónde van los desaparecidos?”.
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El resultado fue una novela, ganadora de un Premio Barco de Vapor, en la que Santiago elabora, desde sus dudas y la escucha atenta a sus alumnos, una respuesta novelada.
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En el caso de Guevara, su apuesta por el tono periodístico se valora porque es arriesgada, pues es un género muy incipiente en el medio editorial infantil y juvenil de México. El único otro proyecto informativo que he encontrado es un cómic autopublicado, Ayotzinapa. ¡Nos faltan 43! del colectivo Los Resistentes 22 (se puede leer aquí). Notable por su cercanía con los lectores y su capacidad de sintetizar lo ocurrido en Iguala.

Aunque también escasos, en otros países han surgido más proyectos con la misma intención. Para niños, otra vez  la adelantada Graciela Montes con El golpe y los chicos o ¿Cómo es un recuerdo? La dictadura contada por los chicos que la vivieron de Hugo Paredero, y más reciente: Abuelas con identidad, en Argentina o Así es la dictadura, en España, y para jóvenes: Genocidio en Estados Unidos (editado por Ekaré en español), el fanzine “Estudiantes en lucha: apuntes para una historia de las Movilizaciones Estudiantiles” que se desprende de la novela gráfica Al sur de la alameda, también de Ekaré (se puede leer aquí)

Quizá hubiera sido más atractivo para un joven que Guevara se limitara a dar su testimonio y narrara más abiertamente cómo participó. La publicación es otro ejemplo de buenas intenciones, pero desconocimiento de la especialización necesaria para hablar a niños y jóvenes. Un ejemplo fascinante, es el del portal A 50 del 68. Si hace 50 años hubiera habido redes sociales así se hubiera comunicado todas las semanas previas al 2 de octubre.
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En México nos quedan muchos libros que escribir al respecto, pero pensemos que durante 40 años el libro de Historia de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) de la SEP no hacía ninguna referencia al Movimiento Estudiantil ni a la matanza de Tlatelolco. Fue hasta 2008 cuando se incorporó. Por lo menos ya empezamos.
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Bibliografía de LIJ y terrorismo de Estado

Aunque todos los libros enlistados a continuación parten de hechos reales, he identificado como de “No ficción” aquellos con un enfoque más informativo, de crónica periodística o testimonio oral. El resto usan mecanismos de ficción para contar. Las publicaciones están dispuestas en orden cronológico. He incluido algunos títulos que no fueron publicados en colecciones juveniles pero que pueden hablar a ese lector y me parecen valiosos.
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MÉXICO

Publicados en México en orden cronológico.
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INFANTIL
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Buitrago, Jairo; Yockteng, Rafael (2008).Camino a casa. Ciudad de México: FCE.
Vasco, Irene (2012). Mambrú perdió la guerra. Ciudad de México: FCE.
Los Resistentes 22. (2015). Ayotzinapa. ¡Nos faltan 43! Ciudad de México: Los Resistentes 22. NO FICCIÓN
Santiago, Nuria (2015). Olivia, el bosque y las estrellas. Ciudad de México: Ediciones SM.
Rubinstein, Becky (2016). Una niña en el país del Holocausto. Ciudad de México: Pearson.
Arévalo, Marcela (2017). El maestro no ha venido. Ciudad de México: Pearson.
Rebolledo, Torgeir; Brogger, Lilian (2017). Los hermanos Zapata. Ciudad de México: Libros para imaginar.
Ferrada, María José (2018). Niños. Ciudad de México: Ediciones Castillo.

JUVENIL

Poniatowska, Elena (1971). La noche de Tlatelolco. Ciudad de México: Ediciones Era. NO FICCIÓN
González de Alba, Luis. (1971). Los días y los años. Ciudad de México: Ediciones Era.
Volpi, J. (2009). Oscuro bosque oscuro. Oaxaca, México: Almadía.
Bialet, Graciela (2012). Los sapos de la memoria. Ciudad de México: Conaculta.
Osorio Gumá, Mariana. (2014). Tal vez vuelvan los pájarosCiudad de México: Ediciones Castillo.
Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, GIEI, (2015). Informe Ayotzinapa. Ciudad de México: GIEI.
Ilades, Esteban (2015). La noche más triste. Ciudad de México: Grijalbo. NO FICCIÓN
Guevara, Gilberto (2018). 1968 explicado a los jóvenes. Ciudad de México: FCE. NO FICCIÓN

 

LATINOAMÉRICA

Algunos de estos títulos los descubrí gracias al libro Leer al desaparecido en la literatura argentina para la infancia de Ignacio L. Scerbo (Comunicarte, 2014). Un agradecimiento al autor por las facilidades para acceder a su trabajo. Como evidencia esa publicación Argentina es el país que más literatura ha publicado al respecto.

INFANTIL

Escritos y publicados originalmente en Latinoamérica, en orden cronológico.

Montes, Graciela (1991/2017). Irulana y el ogronte (un cuento de mucho miedo). Buenos Aires, Argentina: Libros del Quirquincho / Loqueleo.
Montes, Graciela (1996).El golpe y los chicos. Buenos Aires, Argentina: Gramón-Colihue. NO FICCIÓN
González, Eduardo Agustín (1998). Cementerio Clandestino. Buenos Aires: Ediciones Colihue.
Reyes, Yolanda (2000). Los agujeros negros. Bogotá, Colombia: Alfaguara.
Skármeta, Antonio; Ruano, Alfonso (2000). La composición. Caracas, Venezuela: Ekaré.
Doumerc, Beatriz; Barnes, Ayax (2003). La línea. Buenos Aires: Ediciones del Eclipse
Soriano, Osvaldo (2003). El negro de París. Buenos Aires: Seix Barral.
Bombara, Paula (2005). El mar y la serpiente. Buenos Aires, Argentina: Norma.
Valentino, Esteban; Roldán, Gustavo (2006). La soga. Buenos Aires: Ediciones del eclipse.
Paredero, Hugo (2007). ¿Cómo es un recuerdo? La dictadura contada por los chicos que la vivieron. Buenos Aires, Argentina: Libros del Zorzal. NO FICCIÓN
Barberis, Alicia (2009) La casa M. Buenos Aires: Gramón Colihue.
Baredes, Carla; Lotersztain, Ileana; Arroyo, Eleonora (2012). Abuelas con identidad. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Iamiqué. NO FICCIÓN
Ivanier, Federico (2011). Los viajes del Capitán Tortilla. Montevideo, Uruguay: Ediciones SM.
Pérez Sabbi, Mercedes (2011). Manuela en el umbral. Buenos Aires: Edelvives.
Marianidis, Carlos (2012) Prohibido soñar. Buenos Aires: Estrada.
García L., Camila (2012). El tío Octavio. Santiago de Chile: Ocho libros.
Andruetto, María Teresa; Bombara, Paula; Méndez, Mario; Rivera, Iris; Singer, Irene; Wernicke, María; Istvansch; Bernasconi, Pablo (2013). Quien soy. Buenos Aires, Argentina: Calibroscopio.
Ferrada, María José (2013). Niños. Santiago, Chile: Grafito Ediciones.
Guajardo, Marcelo (2013). La bicicleta mágica de Sergio Krumm. Santiago, Chile: Ediciones SM.
Pantana (2014). Mañana viene mi tío. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Del Eclipse.
Buitrago, Jairo; Blanco P., Daniel (2015). Un diamante en el centro de la tierra. Santiago de Chile: Amanuta.
Ledesma, Claudio (2015). Olga y los pájaros. Santiago de Chile: Ediciones Sherezade.
Martínez, Carola (2016). Matilde. Buenos Aires, Argentina: Norma.
Lozano, Pilar (2017). Historias de un país invisible. Bogotá: Ediciones SM. NO FICCIÓN
Ferrada, María José (2017). La tristeza de las cosas.Santiago de Chile: Amanuta.

JUVENIL
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Montes, Graciela (1996) El golpe. Buenos Aires: Editorial La Página SA
Vasco, Irene (1997). Paso a paso. Bogotá, Colombia: Panamericana.
Barberis, Alicia (1996). Cruzar la noche. Buenos Aires, Argentina: Colihue.
Bialet, Graciela (1997). Los sapos de la memoria. Buenos Aires, Argentina: Op Oloop Ediciones.

Valentino, Esteban (2002). Un desierto lleno de gente. Buenos Aires, Argentina: Sudamericana.
Averbach, Márgara (2003). El año de la vaca. Buenos Aires, Argentina: Sudamericana.
Mundani, Liliana (2007) Frutos del país. Buenos Aires: Alfaguara, 2007.
Garland, Inés (2009). Piedra, papel o tijera. Buenos Aires, Argentina: Alfaguara.
González, Eduardo (2011). Origami. Buenos Aires, Argentina: Libros del Náufrago.
Partnoy, Alicia (2011). La escuelita. Buenos Aires: Ediciones La Bohemia.
Perez, Mariana Eva (2012). Diario de una princesa montonera. Buenos Aires: Editorial Capital Intelectual.
Maquieira, María Fernanda (2013). Rompecabezas. Buenos Aires, Argentina: Alfaguara Juvenil.
Robles, Raquel (2013). Pequeños combatientes. Buenos Aires, Argentina: Alfaguara.
Santullo, Laura (2013). El año de los secretos. Montevideo: Edelvives.
Lozano, Pilar (2014). Crecimos en la guerra. Bogotá, Colombia: Norma. NO FICCIÓN
Larra, Lola; Reinamontes, Vicente (2015). Estudiantes en lucha. Santiago, Chile: Ediciones Ekaré. NO FICCIÓN
Ordóñez, Florencia (2015). Diario de un hada. Córdoba, Argentina: Malasaña Ediciones.
Andruetto, María Teresa (2015). Los manchados. Buenos Aires: Literatura Random House.
Averbach, Márgara (2016). Los que volvieron. Buenos Aires, Argentina: Sudamericana.
Andruetto, María Teresa (2017). Los ahogados. Bogotá, Colombia: Babel.
Halac, Gabriela; Alzogaray Vanella, Tomás (2017). La Biblioteca Roja. Brevísima relación de la destrucción de los libros. Buenos Aires: Ediciones DocumentA/Escénicas.

OTROS PAÍSES

Farias, Juan (1985). Años difíciles. Madrid: Miñón.
Jimenes, Guy (1999). La protesta. Ciudad de México: FCE.
Frank, Ana (2003). Diario. Ciudad de México, México: Debolsillo.
Kerr, Judith (2007). Cuando hitler robo el conejo rosa. Madrid: Alfaguara.
Mourlevat, Jean Claude (2008). El combate de invierno. Madrid: Ediciones SM.
Fortes, Antón; Concejo, Joanna (2008). Humo. Madrid: OQO
Zambra, Alejandro (2011). Formas de volver a casa. Madrid: Anagrama.
Hoffmann, Alice (2010), Encantamiento. Ciudad de México: Ediciones Castillo.
Winter, Jeanette (2010). La escuela secreta de Nasreen. Madrid: Editorial Juventud.
Palumbo, Daniela (2013). Las maletas de Auschwitz. Bogotá: Norma.
Springer, J. (2014). Genocidio. Barcelona: Ediciones Ekaré. INFORMATIVO
Equipo Plantel; Casal, Mikel (2015). Así es la dictadura. Valencia: Media Vaca, 2015. NO FICCIÓN
Baldelli, Simona (2015). Evelina y las hadas. Madrid: Roca Editorial.
Cohen-Janca, Irène (2016). El último viaje. Ciudad de México: Loqueleo.
Risari, Guia (2017), La puerta de Ana. Ciudad de México: Ediciones Castillo.
Frank, Ana; Folman, Ari; Polonski, David (2017) El diario de Anne Frank (novela gráfica). Madrid: Debolsillo.

 

TERRORISMO DE ESTADO Y LIJ:

Esta es la entrada número 15 que publico alrededor del tema. A continuación las otras 14:

Terrorismo de Estado y libros para niños

Terrorismo de Estado y libros para niños II

Ellos no quieren que los leas: libros prohibidos

¿Dónde están? Escritores sobre #Ayotz1napa

Leer al desaparecido

Las madres rastreadoras y la muerte

Los pájaros mudos. 40 años del golpe militar argentino

Abuelas con identidad

¡No se olvida! Resistencia y desapariciones en la voz de 8 escritoras

México recuerda. De Irulana y el ogronte a Olivia y los más de 30 mil desaparecidos

 

 

fuente: https://linternasybosques.wordpress.com/2018/10/01/la-biblioteca-roja-a-50-anos-del-68-mas-de-50-libros-para-ninos-y-jovenes-que-lo-nombran-fue-el-estado/
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