“La izquierda es, en términos de perspectiva, el campo que puede forjar una alternativa de país, que se oponga al modelo que vino a implementar Macri en la Argentina”

Presentamos una nueva entrega del dossier “Alternativas populares en debate” donde luchadores sociales e intelectuales críticos comparten su mirada, el análisis y su pronóstico para el ciclo de luchas necesario para una transformación profunda de la sociedad. Compartimos aquí las opiniones de María del Carmen Verdú*

1) ¿Qué caracterización hace del avance de gobiernos de derechas en los países de Nuestramérica? ¿Se puede hablar de una crisis de esos proyectos en la región y/o del macrismo en la Argentina?

El avance de la derecha latinoamericana es uno de los principales rasgos de los años que atravesamos. Se ve claramente en Brasil, con el golpe que dio lugar al ascenso de Temer, que agudizó enormemente la represión -con el ejemplo extremo del asesinato de Marielle Franco-; desplegó todo el programa neoliberal, y hoy deja abierta la puerta para que un fascista como Bolsonaro dispute la presidencia. Otro punto clave de esta ofensiva es Colombia, donde los sectores más tradicionales llevaron al naufragio los acuerdos de paz, militaron en su contra logrando la derrota del plebiscito, y hoy, consolidados en el gobierno, llevan adelante una política de persecución y exterminio, encarcelando a ex -combatientes de las FARC como Santrich, y siguen asesinando cientos de dirigentes sociales.

Se trata de gobiernos que tienen un proyecto neoliberal con relaciones carnales con EEUU, que apoyan expresamente a Washington y su política injerencista, cuyo punto neurálgico sigue siendo Venezuela. Allí, aunque ahora parcialmente debilitada luego de la disputa electoral, la derecha se aferra cada vez más a una alianza total con EEUU que incluye la eventualidad de una intervención, lo que sería un retroceso inaceptable para nuestro continente.

En este marco, el triunfo de Macri y su gobierno de CEOs en Argentina fue un elemento muy significativo. Su ascenso electoral (a diferencia de Temer) le dio un valor extra para la propaganda del libre mercado, y, en sintonía con ello, Macri asumió en primera persona el rol de vocero de las políticas imperialistas en la región.

Ahora es esa misma estrella la que se le vuelve en contra, porque es una de las figuritas más reivindicadas de la derecha la que ahora está en franca crisis en la Argentina. El desastre de la experiencia macrista ya es un tema a nivel global. Llegaron con la promesa de “cambio” hacia un paradigma del progreso en base a la meritocracia y el libremercado, y ahora están contando los días para ver cómo llegan al fin del mandato.

La derecha atraviesa un proceso contradictorio. Efectivamente logró imponerse en estos años. Pero pensaba que venía para quedarse por décadas y, a decir verdad, su estabilidad es muy discutible. Hoy, que todos los ojos están puestos en Brasil, si hay algo que está a la vista es esa inestabilidad: mientras gobierna un presidente de derecha que no tiene el más mínimo apoyo popular, las opciones electorales pueden ser muy dispares. En ese sentido, lo que sí podemos ver es que no hay una consolidación de la derecha, sino una situación muy volátil.

Y en ese punto la experiencia Argentina es muy importante, porque se trata de un gobierno que no logra salir de la crisis económica y que, en ese marco, se enterró en una crisis política de magnitudes, viendo caer la imagen del partido de gobierno a una velocidad inaudita. Quienes eran ejemplo de una derecha “democrática y electoral” no pudieron mantenerse firmes. Se chocaron con sus propios aliados, porque el mercado –que no sabe de “códigos”-, le propinó golpes importantes. Y se vieron contenidos además, y eso es muy importante, por un movimiento social, que aunque heterogéneo y descentralizado, logró poner algunas barreras importantes al proyecto de reestructuración neoliberal. Sobre todo la barrera a una reforma estructural que se iba a iniciar a fines del año pasado y que el gobierno decidió aplazar por el temor a las masivas y combativas movilizaciones que se vieron en diciembre.

2) ¿Ve una posibilidad de eventual “vuelta” de gobiernos progresistas en Latinoamérica? ¿Qué implicancias o viabilidad tienen estos “modelos” hoy? ¿Se agotó el denominado ciclo progresista?

No creo que se pueda hablar de una tendencia general. Hay una serie de gobiernos que en los años anteriores fueron señalados como “progresistas” aunque mostraron límites que, en el fondo, son estructurales. Si bien en un marco de cierto crecimiento económico regional, aprovecharon ese margen para ampliar la distribución de la renta, esa iniciativa se hizo sin tocar pilares fundamentales de la estructura social y conviviendo –de forma más o menos incómoda, según el caso- con los grandes grupos económicos. Además, varias de esas experiencias hoy tienen que dar cuenta de cuestiones que están a la vista y que no eran eje de discusión años atrás, como son los enormes negociados que se realizaron desde las alturas del poder.

Ahora está abierta la posibilidad de que haya gobiernos del mismo signo político que en la primera década del siglo. Pero no quiere decir que tengan el mismo perfil, como está a la vista en Ecuador, donde Lenin Moreno se enfrentó duramente con Correa. No hay margen para que se repitan ciertos esquemas. Entre otras cosas, porque la situación económica, en el marco de la crisis global, no parece brindar muchas posibilidades para una propuesta que contemple una mejora de los sectores populares sin poner en tensión al gran capital.

En este escenario abierto, creo que hay dos elementos que hay que ponderar.

Uno es la movilización popular. No para nada menor que, entre los supervivientes del ciclo en cuestión, se destaquen aquellos procesos en los que existe un importante movimiento de masas con capacidad de lucha. El caso de Venezuela es paradigmático. Desde el golpe de 2002 a esta parte, el elemento distintivo que permitió una mayor radicalización y también la posibilidad de sobrevivir en un marco de enorme hostigamiento de la derecha y de EEUU, fue la energía popular desplegada en las calles. Esta dinámica contrasta notablemente con la experiencia reciente de Brasil ante la detención de Lula, cuando fue el mismo Lula el que llamó a dar por concluida la movilización y aceptó someterse a la legalidad de los jueces golpistas. De qué modo se recupere la participación popular y su capacidad de dirimir en la calle, es un elemento central que le da perfil a las experiencias de este campo.

El otro aspecto es la radicalidad, en particular en la política económica. A esta altura, todos -incluso los más avanzados- experimentos del ciclo progresista fueron mostrando los límites que supone la convivencia con los grupos de capital extranjero, con los bancos, con los grandes propietarios rurales y mineros, y también con el gran capital nacional. En todos estos países la persistencia–aún mejorando muchas veces los índices frente a situaciones anteriores- de problemas fundamentales como la pobreza, la precarización laboral, los problemas habitacionales, las carencias de salud y educación, entre otros grandes temas sociales, contrastan con la existencia de sectores muy adinerados, que son grandes empresarios, propietarios millonarios, accionistas bancarios, y en más de un caso también altos funcionarios. Y estas tensiones están aún más a la luz en un contexto de crisis económica global, en donde se plantea la necesidad de ser más estrictos con los recursos nacionales. La verdad es que, para no caer en la pura administración de otra variante de capitalismo, la única salida que tienen, y, que al menos los sectores más lucidos de esas experiencias deberían querer asumir, es el de una radicalización en un sentido anticapitalista, que avance sobre los grandes grupos económicos, para poder de ese modo garantizar condiciones de vida dignas para nuestros pueblos.

3) ¿Qué actores sociales y diferentes proyectos políticos aparecen como alternativas al macrismo?

Una característica importante de nuestra situación en la Argentina, es que –a diferencia de los años 90- el intento de reestructuración neoliberal que expresa el macrismo se chocó desde el principio con un movimiento social que tenía reservas. El rol de este movimiento es muy relevante. Tanto es así que luego de las elecciones de medio término, cuando la política “por arriba” parecía indicar que el macrismo tenía un dominio total de la situación, fue la movilización “por abajo” de diciembre, que dejó en claro que los planes de ajuste no serían aceptados, al menos no mansamente.

Por supuesto que se trata de un movimiento heterogéneo y en el que muchas de sus direcciones, como se ve muy claramente con la CGT, son completamente displicentes con el poder. Pero aún así, con enormes trabas y contradicciones, el movimiento popular en nuestro país viene siendo un elemento central del enfrentamiento contra el macrismo.

En este sentido –y esa es la orientación que hemos impulsado de forma permanente desde Poder Popular- ha sido muy importante que distintas experiencias sociales y tendencias políticas hayamos bregado persistentemente por desplegar un amplio y fuerte movimiento, sobre la base de la política de unidad de acción, alrededor de puntos comunes, como fueron las movilizaciones contra la liberación de genocidas (2×1), por la aparición de Santiago Maldonado, y tantas otras luchas populares.

De esta forma, la movilización en las calles de esta gran fuerza social es el medio para derrotar efectivamente al macrismo y su proyecto neoliberal. Este es el punto uno. Y cualquier fuerza o corriente que se proponga ir más allá, si realmente lo hace enfrentando a este gobierno de CEOs, debe partir de esa afirmación: lo primero es enfrentar en las calles, activamente, al macrismo.

Evidentemente, la derrota del macrismo, que es algo que aún tenemos que garantizar, dará lugar a evaluar las posibles salidas políticas.

Ahí se postulan muchas opciones, pero en la realidad no son tantas. Omitiendo a las fuerzas oficialistas, lo que existe en el campo político son las diversas opciones del peronismo (disputado entre kirchneristas y no kirchneristas) y la izquierda.

Lo que decíamos más arriba respecto al “progresismo” de forma más general cabe completamente al kirchnerismo en términos de propuesta alternativa. Ya en el pasado fue un modelo de cierta redistribución y promulgación de derechos, pero sin afectar los intereses de grandes grupos económicos y de poder. Ahora, con una economía aún más quebrada y endeudada, en un marco de crisis internacional, el panorama no parece muy promisorio. Menos aún cuando se incluyen eventualmente acuerdos con los sectores más rancios y tradicionales del PJ, y con el lastre de varios ex funcionarios enriquecidos durante ese gobierno. En ese sentido es bastante evidente que, si bien en algún momento existieron sectores de las bases kirchneristas que se ilusionaron con ir “por lo que falta”, hoy gran parte de esta corriente ha bajado sus pretensiones a la pura expulsión de Macri, incluso a costa de recuperar la triste idea de “roban pero hacen”. El resto del peronismo no tiene, lisa y llanamente, nada que aportar al problema del cambio social.

La izquierda, en cambio, expresa una propuesta política superadora, que tiene un enorme campo por desarrollarse, aunque obviamente parte de una incidencia menor.

Hay posiciones muy básicas, que son parte constitutiva del pensamiento de izquierda, que hoy están siendo apropiadas más ampliamente, como son el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la separación entre la Iglesia y el estado, o el rechazo y planteo de ruptura con el FMI.

La izquierda es, en términos de perspectiva, el campo que efectivamente puede forjar una alternativa de país, que se oponga de lado a lado al modelo que vino a intentar implementar Macri en la Argentina. Por eso es que algo muy importante a logar es una propuesta unitaria desde el campo de la izquierda que pueda canalizar todo este potencial.

4) ¿Con qué ejes políticos y con quienes debería articularse el movimiento popular para enfrentar a la derecha y poner en pie una alternativa anticapitalista? ¿Podría mencionar medidas y/o propuestas concretas?

En primer lugar es importante plantear que existe otra salida a la que propone este gobierno y sus aliados, es decir, hay forma de enfrentar la crisis sin afectar a los sectores populares.

En ese sentido con Poder Popular venimos impulsando un programa de emergencia ante la crisis, elaborado conjuntamente con Eduardo Lucita, que tiene como eje central el total rechazo al acuerdo con el FMI, y no pago a la deuda, como pilares para poder llevar adelante una serie de medidas ante la crisis. Entre ellas:

*Eliminación del régimen de especulación financiera de las Lebacs que impacta en el pago de intereses y encarece el financiamiento de los sectores productivos.

*Control estatal del comercio exterior. Todas las operaciones de movimiento de divisas deberán hacerse a través de los bancos públicos, reponiendo la obligatoriedad de liquidar las divisas de exportación en el mercado de cambios oficial.

*Reponer y reestructurar retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras.

*Gravar impositivamente los bienes suntuarios e imponer un impuesto a las superganancias financieras con destino específico a la emergencia social. 

*Eliminar exenciones a los aportes patronales, suspender los subsidios a los distintos credos confesionales.

*Declaración de la emergencia alimentaria y de la provisión de medicamentos.

*Reducción gradual del IVA a los de artículos de primera necesidad y fijación y control de precios, penalizando el desabastecimiento.

*Retrotraer el tarifazo a noviembre pasado, suspender los aumentos mientras dure la crisis y luego ajustarlos según evolución del salario. Control estatal de costos de las empresas de servicios públicos.

*Reapertura de paritarias y aumento de emergencia del 30% en una cuota a Jubilados, Pensionados, AUH, Asignaciones Familiares y otros planes sociales. 

*Prohibición de despidos y suspensiones por el lapso de dos años. Cupo laboral trans ya. Estricto control de la jornada legal de 8 hs. Igual salario por igual tarea.

Estas son algunas medidas que deberán aplicarse para que esta crisis no recaiga sobre el pueblo trabajador.

Evidentemente, este programa de emergencia es un punto inicial, cuyo objetivo es enfrentar de manera inmediata la situación de crisis que estamos viviendo. Para que quienes más se han enriquecido en el último tiempo paguen los costos de la crisis. 

Para su sostenimiento, un programa de este tipo deberá ser continuado por un programa de transformación radical que avance sobre los intereses de los sectores concentrados de la economía, en beneficio de las mayorías trabajadoras y humildes.

5) ¿Qué rol juega la institucionalidad democrática actual y la disputa político-electoral en la construcción de alternativas populares?

En un sentido más general, diría que las instituciones de esta democracia están mostrando en muchas oportunidades su completa ilegitimidad. Un ejemplo es la aprobación a espaldas del pueblo de la reforma previsional, algo que se vuelve a ver en el rechazo en la Cámara de Senadores de la Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo, frente a millones de personas que se encontraban en las inmediaciones del Congreso exigiendo su aprobación y otras decenas de miles en medidas en todo el país. El último caso es muy gráfico, ya que se fue gestando desde abajo esa gran marea verde, que instaló el debate en cada espacio social y político: escuelas, universidades, espacios de trabajo, etc. El dato central fue que se ganó en las calles y se fue gestando una movilización y participación por abajo masiva, llamando al protagonismo popular a la hora de decidir los grandes temas de nuestro país, y pese a todo ello, 38 senadores le dieron la espalda a todo este movimiento. Esas son experiencias de las cuales el movimiento popular aprende y extrae conclusiones.

Ni hablemos de la justificación permanente de la represión, llevada al extremo con la doctrina Chocobar, con la que las autoridades de gobierno salieron explícitamente en defensa de un policía del gatillo fácil y dieron literalmente la orden de repetir esa acción, la orden de matar. Esa lógica es la que lleva a que sea una democracia puramente formal, que en los hechos funciona como un estado de excepción, sobre todo para los sectores más vulnerables y para quienes salen a pelear, pues los derechos más elementales están completamente vulnerados.

Conociendo ese paño es que, desde la izquierda, podemos desplegar una práctica política que tenga en cuenta el plano electoral como una forma más de disputa y desarrollo, pero con completa conciencia de que no esperamos nada de este sistema político.

La disputa político-electoral puede jugar un rol importante en la construcción de alternativas populares, ya que hoy es un terreno donde la mayoría de la sociedad discute sobre sus representantes y propuestas y no podemos relegar ese terreno de disputa desde la izquierda. Desde Poder Popular, que es un frente político con intervención electoral, proyectamos dicha intervención desde dos pilares centrales que mencionamos: por un lado, un programa claro, que demuestre que hay una alternativa que puede construir soluciones de fondo para nuestro pueblo, y que en este sentido no se trata de discutir “figuras”, sino justamente programas, medidas, ejes movilizadores. Por el otro lado, la construcción de protagonismo popular, el fomento a la organización y amplia participación popular, construir la certeza de que sin eso cualquier alternativa electoral caerá en saco roto, porque ahí radica nuestra fortaleza de transformación social. Por eso consideramos que es momento de que la izquierda en Argentina pueda plantear una alternativa lo más unitaria que nos permita visibilizar y hacer crecer una opción política de lxs trabajadores y continuar acumulando fuerzas, no sólo desde los espacios reivindicativos o sectoriales como venimos haciendo desde hace tantos años, sino desde un espacio y herramienta política que plantee con claridad que ahora es cuando, que el pueblo tiene que ser protagonista en las grandes definiciones del rumbo de nuestro país.

* María del Carmen Verdú

Poder Popular – Corriente de Izquierda

CORREPI

Please follow and like us:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.