La nueva rebelión obrera cordobesa: no afloja el paro de los choferes de UTA

Informe de Mariano Pacheco desde Córdoba, 8 junio 2017

Desde que Ramón Mestre asumió la intendencia de la capital provincial, el boleto de colectivos pasó a costar de $2,50 a $12, 55. El año pasado, la paritaria nacional cerró en 27%, mientras que la inflación anual fue del 35%. A esto debemos sumarle que en septiembre pasado la seccional Córdoba de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) fue intervenida por la conducción nacional del gremio. Este es el contexto de fondo en el cual se inscribe la lucha actual de los choferes de colectivo y las conductoras de trolebuses que esta semana han paralizado el servicio de transporte público de pasajeros en Córdoba capital por cuatro días consecutivos. Hoy viernes se cumple el sexto día de lucha (las protestas comenzaron el pasado viernes) en reclamo por el pago en una sola cuota del 21% de aumento salarial que la UTA Nacional acordó con el gobierno en tres cuotas. Sumado a esto los trabajadores reclaman el pago retroactivo al mes de enero y que sea aplicado a la escala nominal de Córdoba, con lo que el aumento salarial rondaría un 32%. Tras estos álgidos días de lucha también reclaman la reincorporación de los despedidos de las empresas de transporte local (unas 80 personas en total) y repudian la detención que han padecido tres trabajadores.
Mientras esperan que se destrabe el conflicto continúan con su acampe frente a la seccional Córdoba de UTA. Allí, sobre calle Velez Sarfield (casi esquina San Luis) La Luna con Gatillo conversó con Yolanda Aimino (Inspectora de Trolebuses, con 28 años de servicio):

NI los despidos de las empresas, ni las intimidaciones del gobiernos del radical amarilllo Ramón Mestre, ni la obstinación de la burocracia sindical de la UTA por quedarse atornillados a sus sillones han podido hasta ahora con los laburantes que, lenta y pacientemente, vienen haciendo un proceso de organización de base que hoy se expresa en esta coyuntura con una lucha ejemplar que ya ha sumado las adhesiones y apoyos de otros sindicatos y movimientos sociales.
El discurso del sentido común apunta a desgastar la huelga y enfrentar a trabajadores entre sí. No importa cuánto nos afecte a cada uno en particular que no haya colectivos en la capital provincial, porque lo que está en juego va más allá de cada uno de nosotros, y a su vez, nos involucra a cada uno en pleno, puesto que esta es una batalla de la clase trabajadora cordobesa contra las fuerzas del orden cordobesistas.

Para La luna con gatillo y Resumen latinoamericano

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