La Pedagogía del Oprimido en Brasil hoy: 50 años de pertinencia

Conmemoramos el 50 aniversario de la obra: “Pedagogía del oprimido” de Paulo Freire, que tiene un gran significado para la educación y para concretizar la democracia, no solo en Brasil , sino en cualquier otra nación, ya que se trata del fenómeno educativo como un proceso situado en la sociedad y, por lo tanto, como emancipación humana en la Historia de Lucha, haciendo del acto educativo un proceso de lectura del mundo, de la realidad y de si mismo.

Paulo Freire es un educador de la simplicidad y de a profundidad, sus palabras nos guían para una mirada concreta delante de la realidad, y para la actitud democrática colectiva que es inherente al fenómeno de la educación. Esta mirada en su obra es acompañada de un contexto social, político y cultural, lo que posibilita la percepción y la construcción de la conciencia de clase, conocimiento necesario para que podamos libertarnos colectivamente de la injusticia social que afecta Brasil y los demás países en desarrollo en la hegemonía capitalista actual. La pedagogía del oprimido es una de sus obras mas importantes y, tal vez, la mas práctica y directa en lo que concierne a la acción transformadora de la realidad a través de la praxis cultural, política y comunitaria en Educación.

Una de las tendencias de las sociedades capitalistas es adulterar la educación para que esta sea alienante y prepare para la sumisión a la explotación del trabajo y la competencia del mercado. Eso genera disparidad económicas, desigualdades sociales extremas, junto con injusticias ambientales. Genera escuelas de calidad para las clases dominantes y escuelas precarizadas para las clases trabajadoras y, así reproduce la mano de obra necesaria para la perpetuación de la explotación y de las contradicciones del mundo del trabajo en el contexto del capital: La relación patrón y empleado, explotador y explotado opresor y oprimido, o sea, la explotación del mas débil por el mas fuerte. Estándares inhumanos que se transforman y se ajustan al proceso histórico para sobrevivencia del capital. Esta percepción muestra que estos estándares de relaciones son tan presentes en nuestros días como lo fueron en el pasado, aunque, asumen nuevas formas y ropajes fruto del complejo desarrollo de las estructuras sociales a lo largo de la historia.

En este contexto social e histórico, por lo tanto, la Educación verdaderamente humanista y emancipadora atraviesa la “Pedagogía del oprimido” ya que la liberación parte, en verdad, del explotado y no del explotador. El acto de “lectura del mundo” en el proceso educativo, lleva al descubrimiento de si, es frente a la totalidad que nos conocemos, surgen problemas y curiosidades, las cuales son fundamentales para mantener encendida la llama del placer de aprender, así, las respuestas encontradas llevan a nuevas preguntas, este proceso de investigación es lo que lleva al aprendizaje y a la construcción del conocimiento.

Conocer la realidad, por lo tanto lleva a la investigación histórica, que lleva a la constatación de la contradicción de la perdida de humanidad en la historia humana, o sea, de la “humanidad robada” (FREIRE, 2014, p. 41), la cual no es una fatalidad o vocación histórica, sino una deformación “es distorsión de la vocación del ser más” y por lo tanto es suceptible de transformación y de liberación. Tal concepción de hacer educativo muestra que la des-humanización no es un “destino dado, sino el resultado de un ‘orden’ injusto que genera violencia de loa opresores contra los oprimidos” (FREIRE, 2014, p. 41). Frente a esto el proceso de liberación es necesariamente colectivo y, por esto, la educación es parte fundamental de la emancipación humana.

Paulo Freire dice que la lucha libertadora es un acto de amor. Ya que se opone “al des-amor contenido en la violencia de los opresores, inclusive cuando esta se revsta de falsa generosidad” (p. 43), o sea, en la violencia simbólica y en la expropiación cultural, cuando la conciencia del opresor se hace huésped en las conciencias de los oprimidos. Mientras tanto, la liberación y superación de la opresión no se da en términos puramente idealistas, sino por la lucha y por la acción. Es preciso saber contra que estamos luchando, por lo tanto, Freire cuña el concepto de “educación bancaria”:

“Esta concepción “bancaria” implica […] aspectos que involucran su falsa visión de los hombres. […] Sugiere una dicotomía inexistente hombre-mundo. Hombres simplemente en el mundo e no con el mundo y con los otros. Hombres espectadores y no re-creadores del mundo. Concibe su consciencia como algo especializado en ellos e no a los hombres como ‘cuerpos conscientes’. La consciencia como si fuera alguna sección ‘dentro’ de los hombres mecánicamente compartimentada, pasivamente abierta al mundo que irá ‘llenando’ de realidad. Una consciencia continente para recibir permanentemente los depósitos que el mundo le deja que van siendo transformados en contenidos. Como si los hombres fueran una presa del mundo y este, un eterno cazador de aquellos, que tuvieran por distracción ‘llenarlos’ de pedazos suyos” (FREIRE, 2014, p. 87).

La explotación acontece con mucha frecuencia en el campo del pensamiento, del conocimiento, de la educación y hasta en el entretenimiento. Actualmente en Brasil vivimos una especie de síntesis histórica donde es posible observar el resultado del papel manipulador de los grandes medios alienantes de conciencias, de la imposición del pensamiento, valores e intereses de las clases trabajadoras, que son la verdadera fuerza motriz que impulsa la producción de la riqueza del país. Esta acción manipuladora de los grandes medios de las clases dominantes disputa espacios de influencia en el campo de la Educación, en la construcción de políticas públicas y en el direccionamiento de los financiamientos, de esa forma, viene deformando procesos educativos e implementando una pedagogía alienante focada en el miedo, en la obediencia, en la competencia, etc. tales fuerzas han crecido aceleradamente y vienen tornándose hegemónicas mundialmente.

“La concepción y la práctica bancarias, inmobilistas, fijacionistas, terminan por desconocer los hombres como seres históricos, mientras la problematizadora parte exactamente del carácter histórico y de la historicidad de los hombres. Por eso mismo es que los reconoce como seres que están siendo, como seres inacabados, inconclusos en y con una realidad, que siendo histórica también, es igualmente inacabada. En verdad, a diferencia de otros animales, que son apenas inacabados, pero no son históricos, los hombres se saben inacabados. Tienen la consciencia de su in-conclusión. Ahí se encuentran las raíces de la educación, como manifestación exclusivamente humana. Esto es en la in-conclusión de los hombres y en la consciencia que de ella tienen. De ahí que la educación sea un quehacer permanente. Permanentemente, en la razón de la in-conclusión de los hombres y del devenir en la realidad”. (FREIRE, 2014, p. 102).

Por lo tanto, actualmente la “Pedagogía del Oprimido”, después de 50 años de su publicación, continua actual y se hace necesaria y fundamental, porque Educación es mucho mas que garantizar buenas notas en test, como pretenden los intereses de las clases dominantes. El hacer educativo es un proceso vivo orgánico, cotidiano de formación humana y socialización. Paulo Freire consiguió en esta obra, integrar la filosofía de la praxis a la elaboración de una pedagogía liberadora, estética y sensible, ya que la democracia y la práctica de la libertad colectiva en el hacer educativo es antes de todo una actitud del cuerpo. Freire al justificar la obra intenciona que las manos de las personas “… se extiendan menos en gestos de súplica. Súplica de humildes a poderosos. Y se van haciendo, cada vez más, manos humanas que trabajen y transformen el mundo” (p. 42).

La obra es una herramienta madura para la transformación de la educación opresora y bancaria y para garantizar la democracia como parte inherente de la práctica colectiva y educativa, sea escolar, formal, no-formal, popular, cultural o política. Todos estos actos colectivos deben ser permeados por procesos educativos y no propagandísticos y publicitarios. La diferencia liberadora se da en la reflexión y acción sobre el mundo, la realidad, la historia, sobre la superación opresor-oprimidos y no procesos de marketing y manipulación como hemos visto en el proceso electoral y comunicativo brasileño. Esto muestra cuanto que nuestra democracia es incipiente y cuánto que la “Pedagogía del oprimido” es necesaria a la educación Brasileña y de los países en desarrollo.

 

* Patrícia Martins Gonçalves es doctoranda en educación por el “Programa de Pós-Graduação em Educação” de la Universidad Federal do Rio de Janeiro. Mestre en Educación por el “Programa de Pós-Graduação Processos Socioeducativos e Práticas Escolares de la Universidad Federal de São João del- Rei – Minas Gerais. Licenciatura em Filosofia pela Universidade Estadual do Ceará. Trabaja hace mas de 10 años en el área de Educación con énfasis en artes, permacultura y educación ambiental, en proyectos sociales y escuelas.

Referencia

FREIRE, Paulo. Pedagogia do Oprimido, 57. ed. Rev. e atual. – Rio de Janeiro: Paz e Terra, 2014.

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