La policía tucumana marcha para exigirle seguridad a…la policía de Tucumán

A raíz del asesinato de dos agentes, se lanzó una convocatoria bajo el lema #NiUnoMenos que llama a familiares o amigos de la Fuerza a sumarse a la exigencia de seguridad y justicia. no es la primera vez que la policía intenta presionar a los sectores políticos y judiciales para mostrar su poder.

Año 2013. Diciembre. Los policías exigen aumento salarial. Durante tres días, un paro de actividades de los agentes tucumanos tiene como consecuencias saqueos, destrozos y al menos 13 muertos. Nunca se conocerá una cifra oficial. Esas jornadas quedaron guardadas en la memoria colectiva como una larga noche negra donde los ciudadanos fueron rehenes de las fuerzas represivas que durante las siguientes semanas no pudieron circular en paz sin ser foco del malestar de las calles.

Año 2017. Enero. El comisario Dardo Romano es detenido por el asesinato de los agricultores Oscar Martín Moreno y su hijo Oscar Orlando durante un control vehicular en Tafí del Valle. Los policías lo defienden diciendo que fue un enfrentamiento. Un curioso enfrentamiento donde hubo muertos de un solo lado y apenas un herido del otro. Para reclamar por su compañero, agentes marcharon al Centro Judicial de Monteros y realizaron un bocinazo para exigir que se respeten los ‘derechos humanos’ de Romano.

Año 2018. Febrero. En un suceso no esclarecido aún, son asesinados los oficiales Sergio Páez González y Cristian Marcelo Peralta. Las versiones periodísticas hablan de un hombre de 25 años que disparó a sangre fría pero aún no se conocen con certeza las causas. No se trataría de un hecho clásico de inseguridad: no hubo robo ni está confirmado que los policías hayan intentado evitar algún delito. Sin embargo, familiares de los agentes –con el apoyo de sus compañeros- lanzaron una convocatoria para el jueves a las 19 horas para exigir ‘por la seguridad por todos’. El lema es #NiUnoMenos. Es una clara referencia y oposición al que las colectivas feministas levantaron para denunciar el asesinato de una mujer cada 30 horas en el país apuntando contra las fuerzas represivas y el Estado en sus responsabilidades.

“¿Es válido trastocar una consigna de lucha como la del Ni Una Menos, que significa un grito en contra de una de las formas más extremas de violencia machista como ser el femicidio y de las demás violencias de género? No. Primero porque no existe una ola generalizada de violencia contra la policía, como lo pretenden hacer notar. No existe una especificidad del fenómeno como sucede en el caso de la violencia contra las mujeres y porque significa minimizar la lucha del movimiento de mujeres, comparándola con ciertas situaciones puntuales de violencia”, indicó Luciana Gramaglio de la Fundación Mujeres X Mujeres.

Policías en acción

El año pasado en Tucumán se cometieron 39 homicidios en situación de robo según datos periodísticos. De ese total, 15 personas fueron las víctimas del robo, 4 murieron por haber intentado evitar un asalto, 3 como daño “colateral” y 17 fueron asesinadas por las víctimas a las que habrían pretendido robar: de ese total, al menos 8 fueron policías. De esas ocho personas asesinadas por policías, a 5 las mató un agente que no estaba en servicio. Cinco oficiales fueron asesinados pero paradójicamente en ninguno de los casos esos policías se encontraban trabajando aunque en casi todos los casos desenfundaron su arma o dispararon.

Los datos fueron aportados por Matías Lorenzo Pisarello, referente del área de Seguridad y Derechos Humanos de la fundación andhes (Abogados y abogadas del NOA en Derechos Humanos y Estudios Sociales).

Hace unos días, Mauricio Macri recibió en la Casa Rosada a Luis Chocobar, acusado por exceso en legítima defensa cuando disparó dos veces por la espalda a un presunto ladrón. “Horas después del encuentro, el video con la ejecución se hizo público y el gobierno salió a defenderlo”, publicó el portal Cosecha Roja. La ministra Patricia Bullrich habló luego en vivo en el noticiero de Telefé. “Tenemos un manual de cómo se actúa en una situación así”, dijo, y ensayó una explicación de por qué estaba bien asesinar a alguien por la espalda. “Es una decisión política estratégica”, dijo.
Lorenzo Pisarello le respondió que “la violencia desmedida, la barbarie, la humillación, el te pego y te mato porque quiero, porque nadie dice que está mal. El Presidente felicita a quien mató por la espalda, la Ministra de Seguridad dice están cambiando la doctrina, que los policías son inocentes y pueden matar sin temor a represalias. Si Chocobar no es un policía asesino, si todos los policías pueden ser como Chocobar legalmente, nos espera una carnicería de jóvenes golpeados y asesinados”.

La marcha del jueves suena a un reclamo para poder tener más discrecionalidad a la hora de actuar, a poder disparar sin consecuencias, a torturar sin disimulo. La policía viene hace años mostrando su poder corporativo frente a la política y jueces. Así resistieron la derogación de la ley de contravenciones declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2012. La norma fue promulgada en la última dictadura cívico militar y otorga a la policía discrecionalidad para las detenciones, no brinda derecho a defensa y es usada como una herramienta de recaudación a través del cobro legal de multas cuyo uso no está regulado por ningún ente o a través del cobro ilegal de coimas para no detener o para liberar a alguien.

“¿No es un poco absurdo que las fuerzas policiales, fuerzas teóricamente “encargadas de la seguridad”,pidan mayor seguridad – valga la redundancia-? Es imposible que se compare este reclamo con el del colectivo Ni una menos dado que desde el movimiento de mujeres no consideramos que los femicidios deban tratarse como problemas de seguridad. Sino que la lucha contra ellos exige una respuesta múltiple, de todos los poderes del Estado y de la sociedad”, recalcó Gramaglio.

En Tucumán hay algunos casos emblemáticos del gatillo fácil, la muestra de lo que hace la policía cuando le dan mayor discrecionalidad. Ismael Lucena murió víctima de los golpes recibidos por policías de civil que pensaron que era un ladrón: en el juicio se demostró que solo caminaba pacíficamente con un amigo y cinco agentes fueron condenados por su crimen. Miguel Reyes recibió el 24 de diciembre de 2016 un disparo en la cabeza por parte de un oficial de la policía que lo acusaba de un robo que no existió y, tras agonizar veintitrés días, perdió la vida.

No solo eso. Actualmente están siendo juzgados los ex jefe y subjefe de policía Hugo Sánchez y Nicolás Barrera por encubrimiento y falsificación de instrumento público en el asesinato de Paulina Lebbos. Los policías tucumanos tienen otros méritos: torturaron, humillaron y violaron a Celeste, una joven trans, en una comisaría; le hicieron hacer el caballito a un joven detenido y totalmente indefenso; dejaron que se incendie la comisaría de la Regional Norte y mueran Franco Emanuel Gallardo (20 años) y Mateo Boris Visa (22 años). La familia denunció que los policías les pedían para no armarles nuevas causas.

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C. M. vive en La Costanera. Más de una vez vio a policías ir a las casas de los transas. “Van a cobrarles la coimas para dejarlos seguir vendiendo. Pero no podemos decir nada ni tenemos donde denunciar porqué ¿quién nos protegería?”, dijo. Ángel Villagrán, referente del mismo barrio, contó que una vez presentó ante la Dirección de Drogas Peligrosas (DiGeDroP) un plano con el listado de todos los transas de la zona. A los días, uno de ellos lo convocó a su casa para pedirle que le construya una ventana. Cuando entró, vio en una mesa desplegado el mapa cuya única copia había entregado al entonces jefe de la Digedrop. A R.M. le entraron a robar en su casa en el 2015. Le saquearon diversas pertenencias: televisor, joyas, plata, etc. Como tenía seguro contra robos, en la denuncia mintió que le habían sacado más cosas. A los días recibió un llamado: el ladrón le pedía que diga la verdad porque policías lo venían torturando hace días para que les entregue todo el botín.

“Todos los casos tienen un mismo patrón. Cada policía eligió el mismo camino. Cada uno eligió su propia aventura. Y esto lo vemos día a día con ciento de jóvenes que son detenidos injustificadamente, golpeados en las comisarías y amenazados con el armado de causas penales sino pagan determinados montos de dinero”, concluyó Lorenzo Pisarello. En el mismo sentido elaboró su síntesis final la abogada de la Fundación Mujeres X Mujeres: “esta marcha del Ni uno menos junto con las nuevas políticas públicas que está tomando el gobierno macrista supone un aval al gatillo fácil y a recrudecer la violencia de las fuerzas de seguridad”.

Que quede claro y nadie se confunda: es necesario que se esclarezca el asesinato de los dos policías y que el autor sea juzgado como corresponde. Sin embargo, no hay que permitir que un pedido justo sea la excusa para la defensa y fortalecimiento del poder discrecional de una institución atravesada por la corrupción que no solo no cumple la misión por la que supuestamente fue creada sino que además es una de las responsables principales de la inseguridad en la provincia.

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