La Reforma y los ecos lejanos de una subversión

“Desde hoy contamos con una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”.

Manifiesto Liminar. (fragmento)

A veces, la palabra escrita alcanza tal grado de volumen y consistencia, danza con delicadeza y a la vez se vuelve roca y viento que solo hay que contemplarla.

Solo contemplarla como quién ve a un Turner o un Van Gogh

La palabra dice tanto que solo convoca al mutismo. Solo escucharla como se escucha a Beethoven.

La Reforma y El Manifiesto, siameses insurrectos, atraviesan la historia argentina con el silencio de lo inexplicable mucho más que con la sonoridad de los hechos fundantes.

La Reforma y El Manifiesto son apenas y a penas cobijados por un reconocimiento tibio en algún discurso desvaído que recorre los pasillos de un edificio universitario; se recuestan en algún reconocimiento de un texto que se amarillea con pocas lecturas; se buscan con pasión languideciente en la narración histórica de los devenires de esta tierra rota y reconstruida (tantas veces).

Esa pasión resucitada por los fervores decimales de la datación histórica que, apenas pasados eventos y conmemoraciones, se volverán apenas una pequeña llama cuidada por muy pocos.

Algunas preguntas recorren la mudez del desatino. O del destino, vaya uno a saber.

¿La Reforma era burguesa? Posiblemente. Muchos aseguraran que sin duda. ¿Y?

No es ese carácter su condena a la penumbra.

¿La Reforma era para la Universidad? Allí se quedó, renga y dolida. Iba más lejos y sabía que si no salía de la vieja Casa de Altos estudios se volvería una ilusión primaveral.

Y Perséfone volvió a casa.

¿La Reforma era Doctrina? No. Ni un poquito. Era denuncia y propuesta. Era señalar y actuar. Pero, ante todo, era iniciar un camino donde la traza era desconocida y el destino final claro: una sociedad más justa.

La Hora Americana era la sociedad más justa. Los ecos de la helada estepa rusa y el polvoriento México acunaban la esperanza.

¿La Reforma era Liberal? Muchos de sus aspectos y sus protagonistas reivindicaban las más caras y sublevatorias tradiciones liberales. Había en algunos de ellos muchos más que la versión degradada del liberalismo anclado en genocidios y privilegios de clase. Claro que existía una razón ilustrada y perfumada.

Pero con búsqueda de La Bastilla

¿Triunfó La Reforma? El triunfo tiene resonancias greco-romanas en las Academias y futboleras en el Campo Popular. Si uno se pregunta acerca de la victoria de la Reforma, parece pírrica. Anclada en el puerto que no quería, nunca pudo navegar las tempestades que desató.

Quedó recluida donde no podía volar y si bien inspiró reformas en buena parte del Mundo, no pudo ni supo derribar los muros de la vida político/académica.

Alguien podrá, sensatamente, eludir criterios ideológicos y políticos y señalar que simplemente era un espíritu profundamente ingenuo el que orientaba el horizonte de los reformistas del 18. Esa sensatez, sospechosamente burguesa, podrá ser acompañada por aplausos cartesianos sobre la posibilidad y la razón.

No participo de ello aunque entiendo.

Prefiero imaginar los deslindes de la pasión, los desmadres de las convicciones y dejar, en una cuenta imaginaria, que el asunto no terminó, que sigue pendiente, que estamos en deuda.

Aunque se celebren los funerales.

A 100 años de la parición reformista, en una fría tarde cordobesa donde el sol solo alumbraba, se iniciaba la jornada de cierre de la ¿celebración? de la reforma.

Mientras se observaban videos, desfilando entre las numerosas sillas y el público, una treintena de estudiantes, con sombrillas coloridas y panfletos hijos de toda la sencillez y la austeridad, coreaban ¿Dónde está Deodoro?

Indiferencia, curiosidad y gestos de fastidio de los asistentes acompañaban el repiqueteo de la pregunta.

La bella escultura que corona el Boulevard de la Reforma parecía ser solo eso: una escultura.

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2 comentarios sobre “La Reforma y los ecos lejanos de una subversión

  • el julio 11, 2018 a las 13:23
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    ¡
    La llama esta viva, Carlos Melone!!!

  • el julio 11, 2018 a las 17:39
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    Una nota bien literaria. Escrita de una forma muy bella y política!

    Saludos sureños.
    Ale.

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