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La sangre palestina no tiene valor alguno para Israel

17 Nov,2019

por Kamel Hawwash

Duelo de los familiares de Mohamad Sharab, asesinado en Gaza en un ataque aéreo israelí, en la ceremonia de funeral celebrada el 14 de noviembre de 2019 (AshrafAmra/Agencia Anadolu)

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Las personas interesadas en los derechos humanos deben recordar el nombre de Omar Haitham Al-Badawi, del campo de refugiados de Al-Arrub, cerca de Hebrón, que resultó alcanzado por disparos israelíes en la puerta de su casa. Un testigo contó que un bote de gas había prendido fuego en una zona cercana a su casa. Omar sacó una toalla mojada del interior e indicó a un soldado israelí que iba a tratar de apagar el fuego. Ese mismo soldado le disparó en el pecho. Minutos después fallecía en un hospital de Hebrón por la gravedad de sus heridas.

El incidente no se produjo en Israel, sino en la Cisjordania ocupada ilegalmente. Un hombre inocente que no representaba ninguna amenaza. Era solo un palestino, un número, algo molesto. Si hubiera abandonado su patria por su propia voluntad, no habría muerto. Es culpa suya por aferrarse con orgullo a su tierra. Aunque hubiera representado una amenaza, el soldado podría haber apuntado a otra parte del cuerpo que no hubiera resultado mortal, pero ¿por qué molestarse? Solo era un palestino.

“Resulta impactante ver el video [del] asesinato de Omar Badawi por las fuerzas de seguridad israelíes”, tuiteó Nickolay Mladenov, coordinador especial de la ONU para la paz en Medio Oriente, y agregó que el palestino parecía “no representar una amenaza para nadie”. Mis más profundas condolencias a su familia. Actos como este deben ser concienzudamente investigados. Sin embargo, nadie espera que el asesino rinda cuentas. (11 noviembre 2019) Nickolay E. MLADENOV ✔ @ nmladenov

Omar Haitham Al-Badawi, de 22 años

No sé si el soldado disfrutó haciendo esto tanto como en el incidente que se produjo en mayo de 2018 y que afectó a Karam Qawasmi. Karam intentaba entrar en Jerusalén, pero un soldado israelí le detuvo y le hizo volver atrás. Mientras se alejaba, con los brazos sobre la cabeza, el soldado le disparó en la espalda con una bala con punta de esponja. A diferencia de Omar, Karam sobrevivió. Al caer al suelo tras el impacto de bala, Karam recordó que “sentí un entumecimiento en el cuerpo que me duró alrededor de cinco minutos. No sé quién me disparó exactamente, pero una vez que pude levantarme, todos los soldados comenzaron a disparar a mi alrededor, solo por diversión”, dijo Qawasmi. Ya había sido sometido a horas de humillación y palizas por parte de los soldados antes de que le permitieran irse. “Me embistieron [con un jeep], luego me llevaron debajo de un puente y comenzaron a golpearme”, dijo Qawasmi.

El Sindicato de Periodistas Palestinos dijo: “El video es una clara muestra de los disparos deliberados de las fuerzas de ocupación israelíes contra los palestinos, a veces por entretenimiento y a veces para mostrar su arrogancia,aunque en la mayoría de los casos el tiroteo se justifica con el pretexto de la seguridad”. Este incidente pone de manifiesto la actitud de los soldados israelíes hacia los palestinos. Para ellos son solo “una cosa para jugar” y consideran que su sangre resulta barata. Otros incidentes confirman la ausencia de valor que Israel atribuye a la vida palestina. Sara Daoud Ata Tarayra, de 27 años, de la ciudad de Bani Neim, cerca de Hebrón, era una mujer embarazada que vivía en Hebrón y fue asesinada a la entrada de la Mezquita Ibrahimi, en el Área H2, en la ciudad. Testigos presenciales rechazaron la afirmación del ejército israelí de que ella había intentado apuñalar al soldado.

En otra ocasión, espectadores de todo el mundo vieron al soldado israelí Elor Azaria caminar hasta el palestino Abdel Fattah Al-Sharif, de 21 años, quien yacía herido en el suelo después de que otro soldado le disparara, apuntar con su arma al hombre inmóvil y pegarle un tiro en la cabeza. Mientras cumplía una condena simbólica de prisión por su crimen, el primer ministro Benjamín Netanyahu pidió que se leperdonara. Y se convirtió en un héroe popular. Ese mismo estatus fue otorgado extraoficialmente al colono terrorista Baruch Goldstein, quien en 1994 asesinó a 29 palestinos que oraban por la mañana en la mezquita Ibrahimi en Hebrón. Su acto de terror fue recompensado con la división de la mezquita en dos zonas, una zona judía y una zona musulmana.

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La organización israelí de derechos humanos B’Tselem ha documentado la cifra de palestinos asesinados en 2019. La pregunta que planteo es, ¿cuántos de estos palestinos habrían sido asesinados de la misma manera en una democracia de estilo occidental? En países donde se rinden cuentas y donde se valoran todas las vidas, los soldados y los policías, hombres y mujeres, saben que tienen que actuar dentro de la ley o enfrentarse a las consecuencias de sus acciones. Los asesinatos por francotiradores israelíes de palestinos que marchaban hacia la valla de Gaza para regresar a los hogares de los que fueron expulsados ellos y sus familias en 1948, han quedado en gran medida impunes. Israel afirma que no hay necesidad de investigaciones externas sobre sus crímenes porque ellos llevan a cabo sus propias investigaciones.

Cifras de muertos y heridos en la última agresión israelí a fecha de 14 de noviembre de 2019

Sin embargo, como muestra de su investigación sobre los asesinatos de más de 200 palestinos en la Gran Marcha del Retorno, que alcanza ya casi las 83 semanas, un soldado que mató a un menor palestino fue sentenciado a un servicio comunitario de un mes. Ese soldado mató a Ozman Ramis Helles durante una protesta cerca del cruce de Karni, al este de la ciudad de Gaza el 13 de julio de 2018. La sentencia, citada por los medios israelíes, afirma que el soldado disparó su arma contra el adolescente desarmado “porque desobedeció una orden que suponía una amenaza para la vida o la salud ".

Si Israel valorara realmente la vida de los palestinos, esa sentencia nunca sería proporcional a la pérdida de ese joven. El padre de Ozman, Rami Helles, declaró al New York Times que se sentía profundamente decepcionado por la sentencia. “Esperaba una compensación financiera y una condena de cárcel durante un período más largo”, dijo. “Esto es injusto”. El reciente ataque de Israel contra Gaza, que comenzó a las 4 de la mañana del 12 de noviembre con el asesinato extrajudicial del líder de la Jihad Islámica Bahaa Abu Al-Ata en un ataque aéreo, considerándolo al parecer una amenaza inminente, ha provocado más de 30 muertos, entre ellos mujeres y niños inocentes.

Las últimas víctimas han sido ocho miembros de la familia Abu Malhus en Deir El-Balah, asesinados por Israel, quedando vivo solo un bebé convertido en huérfano. La denominada “comunidad internacional” no se alzará ante los crímenes israelíes y ni siquiera insistirá en que las organizaciones de derechos humanos, que simplemente documentan sus crímenes, tienen que poder realizar este importante trabajo sin obstáculos.

El caso del director de Human Rights Watch, Omar Shakir, a quien es muy probable que deporten en breve, es un buen ejemplo. Es fácil deducir de la historia asesina de Israel desde su creación en Palestina contra la voluntad de los palestinos indígenas, que las vidas de los palestinos no importan. Incluso la infame Declaración Balfour insinuaba que los judíos eran un pueblo mientras que los palestinos eran solo “comunidades”. Esa actitud continúa hasta nuestros días. Gran Bretaña y otros aliados de Israel creen que Israel puede usar la violencia a voluntad bajo la pretensión de la “autodefensa”, pero niegan ese derecho a los palestinos. Las vidas de los palestinos son importantes para los palestinos pero no para Israel, el lobby pro-Israel o los aliados de Israel. Solo podrá conseguirse una paz genuina cuando la vida palestina sea para ellos tan importante como la vida judía. Hasta entonces, un régimen de apartheid brutal y asesino seguirá lamentablemente exterminando muchas más vidas palestinas.

Kamel Hawwash, británico de origen palestino, es profesor de ingeniería en la Universidad de Birmingham. Es también vicepresidente del British Palestinian Policy Council (BPPC) y presidente de la Campaña de Solidaridad con Palestina (PSC, por sus siglas en inglés). Blog: www.kamelhawwash.com. Twitter @kamelhawwash. Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20191114-to-israel-palestinian-blood-isntjust-cheap-it-is-worthless/

Fuente: http://www.rebelion.org/docs/262457.pdf

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