Las escuelas infantiles no se tocan

Porque tienen su historia… 

El primer ciclo del Nivel Inicial, denominado maternal -desde los 45 días a 2 años inclusive-, nace por muchas razones. La incorporación de la mujer en el campo laboral, la lucha del movimiento feminista y las necesidades propias de las patronales, hicieron que se comience a pensar un lugar donde les niñxs más pequeñxs reciban cuidados.  

Se crearon así, centros de cuidados, “guarderías”, que funcionaban en los mismos predios de los lugares de trabajo. Algunos de ellos, se fueron transformando en espacios con lineamientos pedagógicos definidos que le fueron dando a este nivel una identidad propia. 

En la Ciudad de Buenos Aires, se instalaron las primeras salas de maternales anexadas a lugares de trabajo y hospitales en la década del 80, gracias al impulso de Hebe Duprat, quien fue Directora del Área de Inicial por un corto lapso de tiempo. 

Sucesivos gobiernos fueron creando algunos jardines más, pero siempre recortando los horarios, reduciendo personal y/o condensando cada vez más niñxs dentro de las salas. 

Hoy en día, uno de esos jardines, el del Hospital Ramos Mejía está siendo saqueado. Sí… lisa y llanamente SAQUEADO. Como todo lo que toca este Gobierno.  

Dentro de la oferta del Nivel Inicial en la inscripción online (otra política destructiva que sigue poniendo en evidencia la falta de escuelas infantiles, primarias y secundarias que hay en la jurisdicción más rica del país), no aparece ya la sala de lactarios del Hospital Ramos Mejía como opción. 

Que no aparezca esta oferta no es casual 

Hace años que el macrismo crea Centros de Primera Infancia dependientes del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de quien se vislumbra como la compañera de fórmula de Mauricio Macri: Carolina Stanley.  

Estos centros se ofrecen como espacios de cuidados y de estimulación temprana, funcionan en lugares poco aptos para albergar niñxs y significan una punta de lanza de los contratos de PPP (participación público privada) o como se denominan en educación, Escuelas Charter. Se trata del Estado subsidiando sobre todo a grupos religiosos fundamentalistas (CONIN del Opus Dei, donde Albino gestiona varios de ellos) y punteros políticos y sindicales, todo bajo el manto de ONGs. Esta tercerización encubre también la injerencia religiosa en la primera infancia que impide y obstaculiza la aplicación de la ESI en el nivel. 

Las docentes que están a cargo de los grupos -o aquellas que lo están pero no cuentan con título habilitante- y auxiliares, están por fuera del Estatuto del Docente. La mayoría son monotributistas, contratadas sin derechos laborales, o bien, bajo convenios de UTEDYC o comercio. Un festival de precarización laboral. 

Hace algunos años, un pedido de informe de la legislatura porteña dejó en claro que había un déficit de 11 mil vacantes. Haciendo una proyección actual, entre el crecimiento demográfico y la crisis económica, se habla de unas 17.000 vacantes faltantes. Sin embargo, el Gobierno ofrece a aquellas familias afectadas que vayan a un CPI. ¿Casualidad? No. El incremento de los CPIs en este último tiempo, ha sido un éxito donde asisten niñxs de hasta tres años. De 17 CPIs en 2015, pasamos actualmente a 72, sin que se haya construido ni una sola escuela infantil en el ámbito educativo. 

¿Saben qué se propone en el Plan Maestro para el Nivel Inicial?

Universalizar la sala de 3 años, pero en este plan no dice ni una palabra de la educación desde los primeros meses hasta los dos años; y por otro lado, el Gobierno Nacional ya dio de baja tanto el plan de 3000 jardines como el de construcción de salas para cubrir las demandas.  

Así pareciera que el Gobierno pretende adecuarse a la Ley Nacional de Educación del 2006, que establece la obligatoriedad sólo para los últimos años del nivel, desconociendo que en el artículo 24 de la Constitución de CABA establece que el gobierno debe hacerse responsable de garantizar la educación desde los 45 días.

Artículo 24: “La Ciudad asume la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta el nivel superior, con carácter obligatorio desde el preescolar hasta completar diez años de escolaridad, o el período mayor que la legislación determine.” 

La realidad es que hoy miles de niñxs se quedan sin educación y, además, se reducen puestos laborales. Como venimos denunciando hace tiempo desde Ademys, no sólo faltan vacantes sino también trabajo para las cientos de compañeras que se reciben año a año en los distintos profesorados de la Ciudad (esos que el mismo gobierno en su lógica destructora quiere cerrar). Las docentes nuevas del nivel, no consiguen trabajo en el sistema público porque no hay jardines o las suplencias que hacen las cobran después de 3 meses. Así, terminan cayendo en la educación privada porque ahí sí que caen. Caen con salarios más precarizados de los que tenemos en el sistema público -o sea, más y más por debajo de la línea de pobreza en la que ya estamos sumergidas-. Caen, porque no tienen dónde ejercer su profesión ya que hace muchísimo tiempo, para muchos gobiernos, la educación pasó a ser un negocio.  

 

Desde Ademys, decimos ¡basta! Basta de vaciar nuestra educación pública, seguiremos defendiendo y luchando por la construcción de escuelas de todos los niveles y no permitiremos ningún cierre. 

*Por los 29 (porque ahí nos formamos). 

*Por las escuelas infantiles (porque ahí trabajamos). 

*Por la educación pública  (que es un derecho). 

¡Nos vemos en las calles, compañerxs! 

Comisión de Nivel Inicial de Ademys

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