X

Buscar en Contrahegemonía web

X

Mantengámonos en contacto

[email protected]

Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Las muertes que pelean para dejar de ser invisibles.

08 Dec,2018

por Guido Molteni

''

Son las muertes invisibles. En los últimos años en Argentina ocurrió una cada 21 horas y no fueron tapa. Se naturalizó que uno de los riesgos de trabajar es morir.

Por eso el 9 de septiembre de 2016, cuando tres laburantes fallecieron en sus lugares de trabajo, los familiares y amigos de las víctimas dijeron basta y crearon un espacio para que la muerte empiece a doler en serio. Y desde ahí cambiar las condiciones. El grupo “Basta de asesinatos laborales” camina hace dos años y el viernes 14 de diciembre presentará por primera vez su informe anual sobre lo que algunos llaman accidentes y ellos, apoyados en una investigación detallada de cada caso, consideran que son crímenes de la explotación.

La mamá de David Ramallo, uno de los operarios de la Línea 60 que murió aplastado por un colectivo, es una de las que más participa del grupo. Su hijo, que justo antes de morir había filmado las precarias condiciones en las que el Grupo Dota lo hacía trabajar, fue una de las tres víctimas que le dieron vida a este espacio. Ese 9 de septiembre también murieron Diego Soraire, por la explosión de un biodigestor en el INTA, y Richard Alcaraz, aplastado en los escombros de una obra en construcción que se vino abajo.

“El espacio nació para pedir justicia por los asesinatos laborales, pero también impulsamos distintos talleres de seguridad e higiene, mapas de riesgos de trabajo, y varias cosas más”, dice a Tercer Cordón Santiago Menconi, trabajador de la Línea 60. La presentación del informe tendrá dos partes: en una se contarán algunos casos emblemáticos de este año, y en otra se expondrán las cifras detalladas y distintos gráficos publicados en la revista para entender la problemática. Menconi fue uno de los encargados de recorrer las casas de los familiares de las víctimas para entrevistarlos. “En todas me encontré con un santuario. Vas a una casa y hay un santuario del trabajador muerto. Vas a otra y también. Es muy duro, porque todas fueron muertes evitables. Y hacemos esto para organizarnos y que no vuelva a pasar”, dice Menconi, y remarca que el espacio es abierto para que se sumen todas las personas a las que los conmueva tanta injusticia.

El informe es crítico con la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), organismo oficial que debería regular y controlar a las ART. Bajo su vigilancia, entre octubre de 2017 y septiembre de 2018 fallecieron 360 trabajadores, que dio un promedio de una muerte cada 21 horas si no se cuentan los domingos ni los feriados. Menconi subraya que este informe sólo abarca a los trabajadores registrados, por lo que calculan que la cifra al menos se duplicaría si se tiene en cuenta que un tercio está en negro, bajo condiciones aún más precarias.

La rama del transporte es la que más muertes tuvo en el año. Según la investigación, el cansancio cuando no se respeta el descanso semanal y entre jornadas, la falta de personal, el apremio por lo tiempos y la falta de mantenimiento de los vehículos fueron una combinación letal. En los otros rubros de índice alto, como la construcción y la industria, también influyeron las condiciones precarias en las que se trabaja, sin equipamiento, sin instalaciones seguras y sin la capacitación adecuada para los puestos. “Tenemos casos que mandaban a los trabajadores a las apuradas sin enseñarles cómo operar las máquinas, o los presionaban para cumplir los ritmos de producción inhumanos”, revela Menconi.

Te puede interesar

El periodismo de TOD☀S ya milita la reforma laboral

En el informe aparecen distintos casos emblemáticos de este año que no tuvieron tanta repercusión. Si el hundimiento del ARA San Juan rebotó en todos los medios, el hundimiento del pesquero  marplatense Rigel con nueve tripulantes a bordo brilló por su ausencia en los medios. Desde el 8 de junio que Nahuel Navarrete, Cristian Osorio, Néstor Rodríguez, Rodrigo Blanco, Luciano Mieres, Jonatan Amadeo, Carlos Rodríguez y Rodrigo Sanita siguen desaparecidos, mientras que Salvador Taliercio fue hallado muerto. Y no fue un caso excepcional: en los últimos 18 años se hundieron 41 barcos. Por eso en el rubro de la pesca los familiares de las víctimas también impulsan la coordinadora “Ningún Hundimiento Más”, donde denuncian a las empresas portuarias, al gobierno y a la prefectura.

Otro caso de este año fue el de Martín Pino, un trabajador de la empresa de seguridad Murata que murió el 18 de mayo arrollado por una formación de la línea Mitre en la estación Retiro. Martín cumplía funciones en la sección cableado, un puesto de alto peligro y para el cual no había recibido ningún tipo de capacitación. Su muerte paralizó los servicios unas horas y después siguió funcionando con normalidad, con el agravante de que la empresa Murata, financista de la campaña electoral de Mauricio Macri, obliga a sus empleados a tener jornadas laborales de más de 12 horas, con salarios por fuera de Convenio y sin medidas de seguridad e higiene. Este caso tampoco tuvo repercusión: Murata despidió a la única trabajadora que se animó a hablar con un medio.

En la docencia, las dos muertes más emblemáticas fueron las que ocurrieron el 2 de agosto, en la escuela 49 de Moreno, tras una explosión producida por una pérdida de gas. Allí fallecieron Sandra Calamano, la vicedirectora, y Rubén Rodríguez, el portero del establecimiento. El informe señala que si bien estas fueron las que más repercusión tuvieron, también hubo una en una escuela de Mendoza y en total fueron 37 en la administración pública.

“Me matan si no trabajo y si trabajo me matan” fue un documental que estrenó el grupo Cine de la Base, impulsado por Raymundo Gleyzer, en 1974. Aquellas imágenes denunciaron cómo los obreros de la fábrica Insud se morían de saturnismo porque tenían plomo en la sangre por las deplorables condiciones laborales. Pero también mostraban cómo esas muertes dejaron de ser invisibles y la organización los empezó a salvar. Las mismas problemáticas y las mismas respuestas en la historia, sostenidas en un hilo de resistencia que el grupo “Basta de asesinatos laborales” busca continuar.

Fuente  tercercordon.com.ar

Comentarios

Todavía no hay comentarios. ¡Iniciá el debate!

Todos los datos son obligatorios, tu dirección de correo no será publicada