Lo fundante en la era de las corporaciones

Darío Balvidares presentó su último libro La educación en la era corporativa, editado por Contrahegemonía en el Profesorado del Normal 2, Mariano Acosta, el martes pasado.

Sergio Zeta, participante de Contrahegemonía se ocupó de recordar que se trata del segundo cuaderno de la colección, después de Igualdad, tierra y libertad. Las clases populares en las revoluciones de la independencia, y vinculó: «En ambos casos se trató de develar lo que se intenta ocultar. En el primer caso, se mostró que las clases populares, los negros, los pueblos originarios, los gauchos, las mujeres, no solamente sabían vender mazamorra. Tamién peleaban, y construían colectivamente procesos revolucionarios».
En este libro, Zeta contó que Darío develó otras cuestiones ocultas: «Cuando se borra el aporte de los docentes, parece que son los culpables de que la educación esté mal. Por eso intentan controlarlos con evaluaciones para que enseñen o trabajen, porque también se los señala como una banda de vagos, como hicieron Cristina Fernández y Mauricio Macri».

Lo fundante

Alfredo Grande, compañero de Balvidares en el programa radial La deuda eterna y prologuista de La educación en la era corporativa, explicó que la cultura represora se maneja en el nivel convencional encubridor. “Cuando ese nivel a uno le resulta insoportable, necesita ir más allá. Eso es asomarse a lo fundante”, enseñó y aseguró que el libro transcurre ahí de principio a fin y no solo eso: también le pone nombre. Grande ejemplificó que lo fundante puede ser la lucha de clases, lo inconsciente, o hasta unir embarazo con deseo. “Muchas cosas pueden ser fundantes”, dijo. En este caso, la reforma educativa. “Más allá de Soledad Acuña, Horacio Rodríguez Larreta, el macrismo, más allá incluso de Cambiemos, hay un pensamiento privatizador, lucrativo, clerical en el marco de la educación. Evidentemente no empieza en 2015”, develó. También provocó: “La derecha siempre tiene razón, lo que pasa es que tiene una razón represora. Muchas de las cosas que estamos pagando en este momento tienen que ver con haber ridiculizado, banalizado, ninguneado y canchereado a la derecha. Espero que no vuelva a pasar. Ya pasó una vez. Este libro no cancherea a las corporaciones; las enfrenta en su justa dimensión porque son realmente peligrosas. Mientras no hay tanto colectivo por amor, sino agrupamiento contra el espanto, este es un libro revolucionario que enseña estrategias de poder y brinda información para transformarse en un material de consulta permanente”.

La reforma

Balvidares dejó en claro que a Latinoamérica le toca el peor lugar en la llamada reforma educativa, reforma que se constituyó como una “invasión corporativa”. Hace 30 años que estamos en una reforma educativa, si la cumbre de Jomtien es la que le da curso a la escritura formal de la reforma -porque todos los países firman el documento «Educación para todos»-. Sin embargo, recientemente, López Obrador firmó la renuncia a la reforma, tras décadas de lucha de las comunidades educativas, que dejaron muertos y hasta desaparecidos.

En todo ese documento fundacional de la reforma educativa no aparece la pregunta sobre qué es la educación, pero queda claro que la entienden como un servicio y un negocio. La educación en la era corporativa tira de ese hilo de las corporaciones para que aparezca una gran red de apropiación y desposesión del derecho a la educación.

“La educación pasó de estar comprometida desde la antropología, filosofía, la sociología, la psicología, a emanar sin solución de continuidad en la economía corporativa. Los tipos empezaron a dar los grandes dictámenes. Parecen copias de copias. El Observatorio Argentino por la Educación, fundado por los dueños de Despegar.com. Pareciera que una de las grandes fortunas de la Argentina está muy preocupada por la educación. En realidad está muy preocupada por dirigirla y transformarla en instrucción. Lo que necesitan es el orden sin atributos. Acá aparecen estos modelos de eliminar los saberes y enseñar por competencias: aprender a desaprender”, señaló Balvidares.

El caballito de batalla

El autor explicó que la reforma lleva a un cambio en la subjetividad social muy grande, que implica también un cambio en la subjetividad laboral: naturalizar lo que el empleador nos dice.

“La tecnología es el caballito de batalla. Todos dicen que nadie sabe cuál va a ser el trabajo en los próximos diez años. Ahora… todos sabemos no esta tecnología no nos ayudó a eliminar la pobreza que conocemos desde que nacimos”, reflexionó, y concluyó que eso se debe a que lo que hay que combatir no es la pobreza, sino la riqueza. Ahí está lo fundante del libro.

“Hace 30 años que está la reforma. ¿En 30 años no pudieron solucionar nada de lo que supuestamente vinieron a solucionar? No es casual. En realidad venían a poner en crisis los sistema públicos de educación para su propio beneficio y la obtención de ganancias. La reforma sobre reforma, el reformismo permanente es la expansión de sus negocios. En épocas en las que lo mercados están más en crisis, encontraron el negocio educativo”, denunció.

Lo que eran las Tecnologías de la Información y el Conocimiento hoy son las TACs: Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento. Son plataformas de enlatados de aprendizaje. Por estos servicios, los Estados pagan hoy 150 mil dólare por mes por provincia a diversas fundaciones. Así se explica que estos tipos que se dedican al negocio educativo tengan tales fortunas y los Estados sean pobres. Y mientras tanto, se sigue asociando el concepto de servidumbre a productividad. “Esto nos lleva de vuelta a la disyuntiva educación pública o privada”, comentó, y finalizó detacando cómo funciona el sistema: “Los organismos internacionales emanan recomendaciones políticas. Las fundaciones son las que se ocupan de transformarlas en políticas y dárselas a los gobiernos para su aplicación”.

La batalla aquí y ahora

Julia Vázquez, una de las coordinadoras del centro de estudiantes del Profesorado del Mariano Acosta por la Simón Rodríguez recordó que en ese mismo momento se estaba realizando una asamblea en el Normal 5 para definir el plan de lucha contra la persecución judicial a tres estudiante por haber sido parte de la resistencia contra la detrucción de los institutos de Formación Docente.

Vanesa Zito Lema, rectora del profesorado Alicia Moreau de Justo, lo enmarcó: » A muchos nombres que aparecen en el libro y están vinculados a fundaciones, ONGs o corporaciones, yo podría ponerles rostros de personas muy importantes que están en el Ministerio de Educación. Son esas personas que muchas veces convoca al colectivo de rectoras de los institutos de formación docente para que escuchemos sus monólogos».

Pensar esto en el contexto actual implica analizar siendo parte del proceso, por lo que Zito Lema dejó en claro que querer que esto no pase o querer transformarlo es una situación compleja. «Lo que estamos pasando es muy grave en la educación y en los institutos de formación docente. Han cambiado el discurso para encubrir sus objetivos: el cierre de los 29 profesorados».

En esta batalla, la última política que las corporaciones impusieron al gobierno porteño fue debilitar a los institutos dividiéndolos administrativamente. Desde entonces, sin embargo, se encontraron ya con dos marchas educativas unitarias. «Nuestra lucha sigue porque sus objetivos también continúan», cerró.

Luz Aguilar, docente del distrito 20 organizada en la Simón Rodríguez, también leyó el libro a la luz de lo que sucedía en su escuela. «Me aparecían las discuiones que tenemos con compañeros y compañeras sobre lo que sucede en la escuela, dicusiones que tenemos con compañeros y compañeras sobre lo que implica la reforma educativa en la ciudad, en el país y en la región», contó.

«En estos útlimos años dimos una batalla contra el macrismo, pero también contra la reforma, tanto desde las escuelas, como desde los sindicatos, desde experiencias alternativas a la ecuela pública convencional como los bachilleratos populares y los jardines comunitarios, desde colectivos docentes que han intentado transformar la escuela, aportar a las nuevas maneras de entender la práctica docente. A pesar de eso todavía nos cuesta un montón enfrentar esa avanzada neoliberal sobre la escuela pública. Nos cuesta muchísimo proponer la transformación que hacemos a diario porque nos ponemos a la defensiva y no podemos mostrar la escuela pública, popular y feminista. Terminamos defendiendo la escuela desde un lugar donde no hay propuesta transformadora y donde siempre el último eslabón de la cadena es la culpabilización de los y las docentes», siguió.

El macrismo, analizó, ataca a la formación docente desde los inicios hasta que un docente llega a la conducción. «Los y las docentes somos la posibilidad de cambio, pero también la posibilidad de aplicación de la reforma. Buscan intervenir en la formación docente continua cuando forman a directivos y directivas en universidades privadas, cuando se desarrollan de manera masiva los cursos pagos a los que estamos casi obligados a correr anualmente para obtener el puntaje que necesitamos para conseguir trabajo. Ya no hablamos de los cursos que nos interesan o que e aplican a nuestros grados. Atentan contra la formación pensada desde las mismas escuelas. Podemos decir cuánto puntaje dan y cuánto cuetan, pero poco podemos decir sobre lo que se aprende ahí, porque no se aprende nada».

Por eso, desde la Simón Rodríguez desarrollaron la propuesta de la escuela de docentes para docentes Inventamos o Erramos. «Pensamos propuestas que nos parecen fundamentales para llevar adelante en la escuela pública, que entendemos también como popular y feminista».
En su distrito, por otra parte, también la organización desde abajo logró compartir las práctica docentes para multiplicarlas, para mejorarlas y para construirlas colectivamente, porque entienden que «las buenas experiencias por sí solas no pueden transformar. Tenemos que alcanzar el colectivo. Los aportes individuales dejan marcas, pero no transforman». Por eso es importante abrirnos hacia afuera de la escuela, que la comunidad entre a la escuela y la escuela salga a conocer lo que pasa afuera. Si no, ¿cómo hacemos para transformar la escuela, pero también para transformar la realidad de la comunidad educativa?».

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