X

Buscar en Contrahegemonía web

X

Mantengámonos en contacto

[email protected]

Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Macrisis: el ¿mejor? homenaje de Cambiemos a la dictadura

Otra vez la miseria planificada

“En menos de un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, (…) elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos” (Walsh, R. 1977).

Si une desprevenide leyera la frase anterior y pensara que habla del actual gobierno nadie podría escandalizarse demasiado. A lo sumo podría endilgarsele el mote de exagerade pero por lo demás bastante parecida es la actual condición económica a la denunciada por Walsh en su Carta Abierta(1977). Este espejo en que no queremos mirarnos se completa con más datos agobiantes: la caída del PBI  en el último año,que alcanza el 2,5%; la hiperinflación, que de febrero a febrero superó el 50%; la timba financiera, que mide hoy ganancias en bonos semanales, pero que llega a rendir intereses por día y hasta por hora, permitiendo a los especuladores una ganancia mayor al 60% anual sin producir nada; y la nueva tablita pensada para los negociadores de dólares. Lo mismo ocurre con el crecimiento de la mortalidad infantil, el retorno de enfermedades desaparecidas y la disminución abrumadora del presupuesto de salud.

Esto evidencia que vivimos una vez más, al decir de Walsh, lo “que mayores sufrimientos ha traído al pueblo argentino (y) la peor violación de los derechos humanos en que ustedes (los militares) incurren”(1977). Se trata, en su decir, de “una atrocidad mayor (incluso a la tortura y desaparición) que castiga a millones de seres humanos” (1977). Se trata nuevamente del sistemático plan de producción de miseria planificada.

En esta perspectiva, en un contexto en que el fascismo sin cañones se instala con fuerza en nuestra región, que un gobierno con tantas  variables asemejables a las de los militares -redes de persecución y espionaje internacional, aumentos de la represión, falsedad ideológica, entre otros-, presente en lo anterior el mayor punto de similitud con la dictadura, nos lleva necesariamente a resaltar dos elementos:

-Nos gobierna la pata civil del proceso militar del 76-83

-En el plan político-económico actual se pueden encontrar fuertes causas de la restauración conservadora, por lo que se debe analizar la situación actual a la luz de las anteriores, de modo de poder leer las maniobras por venir.

Te puede interesar

Macri ya fue ¿si vos querés, el neoliberalismo también? Peronismo, neoliberalismo y pueblo, determinaciones en nuevos escenarios

Procesos preventivos de qué crisis -estado y mercado.

Las inevitables consecuencias de la tan brutales y desacertadas políticas económicas son la absoluta destrucción de la economía nacional. Cierre de empresas, una capacidad ociosa del 60%, deudas impagas, son el correlato de una caída abrupta del consumo que, sin lugar a dudas, es el único efecto posible de la liquidación de los salarios del pueblo.

Caso testigo de la búsqueda consciente de la crisis, es la situación del dólar que, en lo que va del año, se ha devaluado un 16% sin que el Banco Central tenga capacidad alguna de intervención dado. Es que obligado por el F.M.I., ha impuesto una banda de flotación que se ajusta mensualmente, siempre hacia arriba, y cuya amplitud es del 25%. Incluso cuando esto se da en un contexto internacional adverso, la enorme diferencia entre la caída de monedas similares a la nuestra y el peso muestra en qué medida el Gobierno se ha atado de pies y manos para afrontar la pérdida de valor de la moneda soberana. Son esta tablita moderna, la tasa de interés astronómica y la absoluta desregulación del mercado de capitales, las que fomentan las corridas, endeudan al Estado y postergan la brusca impresión de moneda con su consecuente depreciación.

Este mecanismo se complementa con la dolarización de las tarifas y las desregulación de los precios para conformar una espiral inflacionaria que pareciera no tener fin. Aumenta el dólar, aumentan los servicios, y por ende los precios, la inflación se acelera, el peso se deprecia frente a otros bienes, debiendo hacerlo también frente al dólar. De este modo el circuito se completa y vuelve a empezar.

Incluso el veto de leyes como la Emergencia Social muestra hasta qué punto la crisis es buscada por los propios estamentos gubernamentales. Lejos de encargarse de sus funciones de defender a les trabajadores, son el Ministerio de producción y el antiguo Ministerios de Trabajo -desjerarquizado a secretaría- los organismos encargados de dirigir la degradación social por medio del impulso de la reforma laboral, con las consecuentes rebajas salariales y de seguridad social, y la veloz aprobación de procesos preventivos de crisis.

Es contra toda esta evidencia que el Gobierno, amplios sectores de la oposición y los medios de comunicación afirman por medio de “una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados” (1977) que la crisis es inevitable ¿De qué crisis nos hablan entonces?  ¿realmente buscan frenarla o la fomentan y deciden ocultar?. Más aún, tanto en discursos iniciales de este gobierno, más precisamente del ex-ministro Alfonso Prat Gay, como en los Operativos Preventivos de Crisis, transados entre empresas, burocracias sindicales y la Secretaría de Trabajo, se renueva e invierte el viejo discurso de la derecha peronista de ceder algo para no perderlo todo. Ahora son les trabajadores los que  solo tendrían para perder y a los que se “les ofrece este salvoconducto”.

Podemos arriesgarnos a afirmar que el objetivo de esta crisis buscada y planeada es quebrar al campo popular. Es que durante su gobierno el macrismo no ha logrado imprimirle a las clases trabajadoras una derrota irremediable, que permita la profunda reforma de la matriz económica nacional con un carácter neoliberal. No siendo posible entonces actuar por medio del juego político, el camino seguido por el gobierno implica el acorralamiento de los sectores populares, mediante una situación que los abisma a una caída abrupta y directa en la más profunda pobreza. Se trata de un plan que rompe las pretensiones del PRO de representar al conjunto de la burguesía local. Quedan tan sólo los verdaderos ganadores de las políticas neoliberales -los mismas que en los ´90 y en el ´76- “la vieja oligarquía (agrícolo-)ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales” (1977) en algunos -pocos- casos de carácter industrial y mayormente relacionadas al extractivismo y la timba. De cualquier modo, es un precio que el macrismo parece dispuesto a pagar, a condición de imponer al pueblo reformas de carácter estructural, presentadas como parches inevitables de una situación aún peor.

Preventivo de (qué) crisis -las empresas.

66 procedimientos preventivos de crisis en 2017, 146 durante 2018, 30 hasta el 26 de marzo de 2019, aportan una cuota importante de despidos y suspensiones a los índices que no cesan y tienden a aumentar. Cierres de fábricas y diversas sedes de grandes empresas transnacionales evidencian hasta qué punto diversos sectores de la burguesía están dispuestos a condenar a miles al hambre y la desocupación, con tal de evitar una abrupta disminución en sus ganancias. Achiques como el de la Línea 60, que pretende reducir sus recorridos de 19 a tan sólo 7, o la aberrante situación de expreso Lomas, cuyas tres líneas de colectivo cuentan con apenas 10 coches en condiciones, muestran hasta dónde es capaz de llegar nuestro parasitario empresariado nacional.

En estos días numeroses empresaries, especialmente de empresas locales -mayormente pequeñas y medianas- desfilan por los Ministerios e incluso los medios de comunicación opositores, llorando las miserias a las que se proclaman condenades. El fin es lograr Procedimientos Preventivos de Crisis, que decantan en suspensiones, despidos,  disminución de salarios reales, cláusulas de productividad, disminución de aportes patronales, entre otras tantas quitas de derechos expresadas en artículos de la reforma laboral, que no pudo ser aprobada en el Congreso, luego de las Jornadas de Diciembre de 2017 y que se han decidido a realizar empresa por empresa.

Con todo, acusar al empresariado local de impulsar la crisis a consciencia parece descabellado. Especialmente en el caso de las empresas de capital nacional, podemos ver que la disminución de sus ganancias hoy sigue siendo un escollo lo suficientemente difícil de saltar, como para suponer que es buscada a fin de lograr las reformas. Ahora bien, esto no exime en modo alguno a dichos sectores de su responsabilidad de propender la actual situación.

Entre 8 y 12 años de importantes y constantes subsidios tuvieron las empresas locales durante el Kirchnerismo. Decenas y cientos de millones  llegaron a manos privadas a fin de desarrollar la industria, el empleo y el mercado interno, sin embargo no repercutieron en el aumento de la competitividad de nuestra industria, por la casi nula inversión en tecnología a la que fueron destinadas. Su utilización en el sostenimiento de las ganancias a precios competitivos motivó ingresos para hoy y crisis para mañana. Llegado el punto cercano a la frontera de producción, sumado la caída del precio de los commodities, nos encontramos con una fuerte restricción externa que trabó el desarrollo de nuestras fuerzas productivas y volvió insostenible el modelo económico. De este modo queda claro que no hay crisis evitable si se dejan los principales resortes de una economía dependiente en manos de la burguesía. Así lo afirman -como contra cara- los resultados del INVAP y ARSAT, verdaderas empresas exitosas, con tecnología de punta dirigidas directamente por el Estado.

 

Recuperar el programa votado en el 73: Dictadura del capital Nunca Más

Una vez más nos encontramos ante la recomposición de intereses de minorías derrotadas en el ‘73 e impugnadas en el Argentinazo. Lo novedoso está en que son los votos, los que garantizaron lo que antes era impuesto por la botas. Por lo demás la historia pareciera destinada a repetirse.

Nada de eso es así. Es la alternancia entre capitalismos desarrollistas y liberales la que lleva al país a constantes situaciones límites en las que siempre termina perdiendo el pueblo.  Aquí es igualmente actual la carta de Rodolfo Walsh en la necesidad de recuperar “el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo” (1977).

Es que superar la situación a la que el pueblo se ve sometido requiere de  una superación política por parte de los sectores populares. En esta perspectiva ni las propuestas progresistas del desarrollismo nacional-popular, ni los planteos de una izquierda tradicional incapaz de tocar los sentires más profundos del pueblo, son capaces de hacer frente a estos desafíos. Es por eso que se requiere leer la historia a contrapelo, buscar aquellas situaciones novedosas, no por la época, sino por la propuesta, que fueron capaces de poner en jaque al sistema, que se identificaron con ciertos liderazgos pero sobre todo con un proyecto transformador. No se trata de copiar tan solo ese viejo proyecto de Patria Socialista, ese diálogo entre lo más profundo del sentir revolucionario y lo mejor del peronismo, sino de actualizarlo a la luz de los subsiguientes procesos de lucha: fábricas recuperadas, cooperativas de producción y consumo, el movimiento feminista y la economía feminista, pedagogías transformadoras, la lucha por la tierra y el medioambiente. Solo de una síntesis verdadera entre estas lecturas y propuestas puede surgir un país en el que hablar de economía sea hablar del bienestar popular, donde la crisis no sea la disminución en las ganancias de una minoría acomodada, donde el capital no imponga sus leyes abstractas y su mano de hierro y en el que hablar de democracia no sea hablar de elecciones sino de “para todes todo”.

Comentarios

Todavía no hay comentarios. ¡Iniciá el debate!

Todos los datos son obligatorios, tu dirección de correo no será publicada