Modelos sindicales en disputa

Quiero empezar agradeciendo la invitación que me hicieron para ser parte de este Foro y la presencia de todos ustedes en este debate. En la apuesta que hacemos por el cambio social, es muy importante que en un encuentro convocado desde las organizaciones del movimiento estudiantil se le otorgue un lugar importante a los debates vinculados con las perspectivas del movimiento obrero.

Mucho más si hacemos un poco de memoria y recordamos que hace muy pocos días, el 29 de mayo se cumplieron 45 años de esa inmensa gesta popular que fue el Cordobazo.

En las calles de Córdoba y también en las de Rosario y otras ciudades del país la unidad de obreros y estudiantes golpeaba con fuerza a la dictadura de Onganía y reclamaba cambios de fondo.

Con esta perspectiva voy intentar hacer un aporte para que muchos y muchas de los que están acá, principalmente militantes del movimiento estudiantil, asuman el desafío de la construcción política, de la militancia en el movimiento obrero, en ese inmenso y estratégico universo que es el mundo de los asalariados y asalariadas.

La historia tiene sus vericuetos pero yo creo que en nuestro país se vuelve a reafirmar la “centralidad de la clase”. Centralidad que se verifica en tres cuestiones fundamentales:

  •  el lugar central de los asalariados en la producción y la reproducción del sistema capitalista
  • la enorme masividad del sector, somos cerca de 12 millones de asalariados y asalariadas
  • desde el 2002 para acá los trabajadores con nuestras organizaciones fuimos los protagonistas fundamentales de la conflictividad social.

Con el objetivo entonces de que la “nueva izquierda”, la “izquierda independiente”, la “izquierda popular” asuma a fondo la tarea de desarrollarse en los lugares de trabajo,  mi intervención va a tener tres partes.

Las dos primeras partes son más descriptivas, intentando una mínima caracterización de algunas cuestiones fundamentales. En la tercera parte voy a plantear algunas líneas o ejes de intervención a partir de los debates que nos venimos dando en La Fragua.

 

1) Situación general de la clase trabajadora. De los asalariados en nuestro país

Partimos de valorar un cambio, un punto de inflexión que se da en el 2002 con la instalación del “modelo neodesarrollista”

Es un proceso regional que se da en muchos países y tiene que ver centralmente con  el cambio en los términos de intercambio.

Más allá de un montón de debates, lo que es evidente es que cambió la tendencia. Si desde el ’75 al ‘2002 los puestos de trabajo no hicieron más que caer, allí la tendencia empezó a ser otra.

El importante crecimiento de la economía significó -además de que los empresarios “se la llevaran con pala”- una fuerte caída de la desocupación. Sobre todo hasta el año 2008 hubo un muy fuerte crecimiento de los puestos de trabajo.

Las cifras son diversas y cuesta tener certeza de los números. Desde el desastre de Moreno en el Indec y la manipulación de las estadísticas se ha perdido mucha claridad. Tampoco se le puede dar mucho crédito a los datos de la “oposición”. (Para dejar señalada una tarea pendiente: las organizaciones sociales y de los trabajadores tenemos que construir nuestras propias investigaciones que nos aporten información certera).

Hablamos entonces de una nueva etapa en la que queremos destacar tres aspectos fundamentales:

1°. Fuerte caída de la desocupación y aparición de millones de nuevos trabajadores.

Se habla de 3, 4, 5 millones.

Caída de la desocupación a la tercera parte. De mas de 25 a menos del 10%. Los datos oficiales hablan de un 7 o un 8%. Sin duda sigue siendo una tasa alta pero el descenso es notable.

Gremios industriales que estaban por el piso se recuperaron de manera significativa; construcción, metalúrgicos se multiplicaron

También se dio un fuerte crecimiento en los gremios de servicios: transporte, gastronómicos, comercio

Y creció mucho el gremio docente: en todo el país se paso de cerca de un millón de cargos docentes en 1999 a casi un millón y medio en el 2012.

2°. El segundo elemento es la profunda precarización laboral.

En este aspecto los ’90 llegaron para quedarse

Se crea trabajo pero en malas condiciones. Nos interesa discriminar dos aspectos centrales que asume la precarización:

a) en las formas de contratación; distintas formas de fraude laboral llevada adelante por las patronales (y el Estado) con la complicidad de los Ministerios de trabajo y las burocracias de muchos gremios:

  • trabajo en negro, (baja del 45 al 35%, cifra altísima)
  • no respeto del convenio
  • tercerización
  • pasantias, becas

b) pésimas condiciones materiales de trabajo

  • accidentes y enfermedades profesionales: se denuncia 700 mil por año. Seguramente hay más del doble
  • mil muertes por año. Mas de tres por día de trabajo. Seguro son más
  • jornada de trabajo extenuantes. En muchos lugares la jornada de 8 es un recuerdo de épocas felices más que una realidad.

La situación es muy grave y nadie parece tomar a fondo esta problemática. La ley de ART que impulsó el kirchnerismo no hizo más que agravar la situación. Cada vez son más los trabajadores y trabajadoras que apenas superan los 30 años y están “rotos”, imposibilitados de hacer esfuerzos físicos y hasta de desarrollar una vida normal.

3°. Heterogeneidad y fragmentación.

Este es tercer aspecto que queremos destacar y que sin duda hace más difícil nuestra intervención política en el secto.

Una parte de los asalariados y asalarias está bajo convenios que se respetan con bastantes derechos, con relativa estabilidad

Pero otra parte está en negro, casi sin derechos, con pésimas condiciones laborales y entra y sale del mercado laboral en forma permanente

Lo mismo se da a nivel ingresos

Una parte con ingresos relativamente altos, incluso con mínimos de convenio que alcanzan la canasta familiar (camioneros, petroleros, aceiteros, bancarios)

Otra parte con salarios muy bajos, casi un 40% con ingresos por debajo del salario mínimo

En esta heterogeneidad que estamos señalando hay que agregar un dato muy significativo: las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes forman parte “privilegiada” de los sectores más postergados.

 

2) Situación de las organizaciones sindicales

Sobre esto hay muchos debates porque la situación es muy contradictoria. Vamos a intentar recorrer un poco estas contradicciones buscando aclarar algunos aspectos.

Si comparamos con los 90 hay un relativo fortalecimiento de las organizaciones sindicales.

Se hablaba del fin de la clase y de la desaparición de los sindicatos y sus formas de lucha y pasó otra cosa.

Como decíamos antes, en los últimos 10 años han sido los trabajadores ocupados con sus organizaciones los protagonistas principales del conflicto social.

Hay más trabajadores, más bajo convenio y más afiliados

Aunque lejos del protagonismo de los 60 y 70 las organizaciones sindicales recuperaron poder.

En relación a las conducciones sindicales también tenemos un panorama contradictorio:

a) Por un lado hay un fortalecimiento de las conducciones burocráticas. En muchos gremios sigue el reino de la lista única, de la elección indefinida, del imperio de la patota, de la persecución al que piensa distinto.

El año pasado se cumplían 30 años de democracia y decíamos que los trabajadores y trabajadoras teníamos poco que festejar.

  • porque la dictadura de la patronal seguía firme en los lugares de trabajo
  • porque la vida de muchos sindicatos sigue marcada por la dictadura de las burocracias, en general en acuerdo con las patronales.

A veces resulta difícil ver a un burócrata como Gerardo Martínez, denunciado en las listas  oficiales como miembros de los servicios de inteligencia durante la dictadura y aún conservando su cargo como Secretario General de la Uocra

Sin duda en el fortalecimiento de estas estructuras burocráticas, el sostenimiento de la obra social y los servicios  cumple un rol importante. Cosa que tiene muy clara el gobierno cuando vuelca fondos a estas cajas.

Un  pequeño comentario en este aspecto con lo que se conoce como “cuota solidaria”. Se trata de un descuento compulsivo para los sindicatos que le hacen a todos los trabajadores que están bajo convenio, sean o no afiliados al gremio. Son acuerdos entre los burócratas y las patronales o el gobierno y que les permiten “hacer caja” sin necesidad de convencer a nadie de que se afilie. Sin duda es un aspecto más que profundiza el alejamiento de estas conducciones de las bases que supuestamente representan.

Para la gran mayoría de los trabajadores la burocracia no son sus representantes sino un manga de avivados hijos de su madre que piensan centralmente en sus intereses personales.

b) En contradicción con este relativo fortalecimiento de la burocracia se da el desarrollo y crecimiento de corrientes antiburocráticas, clasistas en diversos gremios.

Se trata de una expresion minoritaria pero en crecimiento.

Se expresa claramente en docentes, ate, subte, municipales, ferroviarios, zanon, aceiteros.

Es importante señalar una diferencia con el proceso similar que se dio en los ’80. En aquella década los logros de las corrientes antiburocráticas no lograban tener continuidad: se ganaban gremios docentes, de la sanidad, de la construcción pero al poco tiempo la burocracia recuperaba el terreno.

c) Esta tendencia de desarrollo de corrientes antiburocráticas (vinculadas o no con sectores de izquierda) se expresa con más fuerza en las representaciones más de base: los cuerpos de delegados y las Comisión Internas.

Aunque son muchos los lugares de trabajo en donde los trabajadores no pueden elegir sus representantes, en muchos otros se mantiene lo que desde hace décadas se conoce como la anomalía del movimiento obrero argentino

Miles de delegados y delegadas son la expresión del poder de la clase en el propio lugar de trabajo

Insisto que, aunque esta representación tenga muchísimos limites es un elementos importantísimo que es clave desarrollar.

d) Otro gran problema de las organizaciones sindicales y sus conducciones es la cuestión de genero. La femeneización llegó con mucha fuerza al mundo del trabajo pero muy poco a sus organizaciones sindicales. Presento algunos datos de mi sindicato, de Amsafe Rosario. Gremio fundamentalmente de mujeres. Según datos oficiales solo el 12 de los docentes somo varones. Pero si avanzamos en la pirámide de representación estos números van cambiando drásticamente. Vamos al primer escalón de representación: los delegados y delegadas. Hace pocos días se dieron elecciones en todas las escuelas. Se eligieron más de 1000, del total el 18% son varones. Si tomamos el escalón siguiente, la conducción seccional, los varones somos el 35%. Pero si tomamos los tres cargos principales, los varones somos el 66%. Y, finalmente, llegamos al 100%: el Secretario General es un varón.

Tomada de conjunto es evidente que la ley de cupo femenino poco ha hecho para combatir el profundo machismo de las organizaciones sindicales.

e) Problema de la unidad. La existencia de 5 centrales aparece como la expresión evidente de la fragmentación.

Desde el Manifiesto Comunista tenemos claro el valor estratégico de la unidad de los trabajadores. Pero no creo que el problema central pase por las divisiones por arriba. No aparece muy claro cuál sería el avance si las tres centrales opositoras se juntaran en una. O si se unieran las 5.

No se trata de hacer un fetiche del concepto de unidad sino de valorarla para cada situación concreta. El surgimiento del gremio del subte fue una división. Pero la valoramos como necesaria y positiva. Lo mismo podemos decir del Sitraic como una alternativa a la Uocra de Gerardo Martínez y sus patotas.

Por el contrario creemos que no es buena la apuesta a la Federación Docente que lanza la CTA Micheli buscando  alternativizar a la Ctera.

En el Correo hay tres gremios con sus federaciones. Pero el principal problema no es la división; sino que los tres se juntan para acordar con la dirección de la empresa (una mezcla de gerentes macristas y directores kichneristas) para joder a los trabajadores.

f) Finalmente señalar una  inmensa limitación vinculada a la fragmentación: hoy los sindicatos solo agrupan a una parte de la clase. Más allá del problema de que una parte mayoritaria de los que pueden afiliarse no lo hacen (se habla de una tasa del afiliación que no llega al 40%, también hay que decir que es una de las más altas del mundo), lo más importante es que un inmenso sector de trabajadores y trabajadoras están por fuera de los sindicatos y son justamente los más débiles: los que están en negro, o con diversos contratos, los desocupados, los autogestionados.

La CTA surgió buscando incluir a todos estos sectores y tuvo en ese camino avances y retrocesos.

La AGTCAP y la CTEP son también una apuesta en ese sentido.

 

3) La perspectiva. Algunas líneas para una la política en el sector

Tenemos un movimiento obrero que está vivo. Con todas sus limitaciones y sus contradicciones da muestras permanentes de su vitalidad.

Lo hace en Gestamp, donde el heroísmo de un pequeño grupo de compañeros no puede ser doblegado por la unión de la patronal, la burocracia del Smata y la policía.

O en los docentes de B A que llevaron adelante una huelga ejemplar y le pusieron freno al retroceso salarial.

O en los heroicos docentes de Salta que, como en el 2005 y en el 2007, pasaron por arriba a la burocracia y le torcieron el brazo al gobierno de Urtubey.

O en los bancarios que acaban de cumplir un paro nacional para repudiar la represión que sufrieron en Tucumán.

O más de conjunto, en la batalla que libran los distintos gremios, y en el paro nacional del 10 de abril para romper el techo de las paritarias y doblegar la voluntad de gobierno y empresarios para que seamos los trabajadores y las trabajadoras los que paguemos el costo del ajuste.

Frente a un gobierno nacional que profundiza su giro a la derecha y acaba de cerrar un acuerdo vergonzoso con el Club de París.

Y a una “oposición” que aplaude este giro.

Los asalariados y asalariadas necesitamos fortalecernos en nuestros lugares de trabajo y construir un perspectiva desde la clase y el conjunto de los sectores populares.

Hay una nueva clase obrera, se incorporaron al mundo del trabajo unos 6 millones de nuevos trabajadores y trabajadoras asalariados. Ninguna organización puede pretender algún protagonismo si no se desarrolla en estos sectores.

No hay apuesta política seria, que apueste en serio al cambio social si no asume el desafío de implantarse y desarrollarse entre estos nuevos trabajadores.

Es un desafío que tiene un componente clave en lo sindical pero que también excede los  sindical.

Que tiene que ver centralmente con la construcción de poder popular en los lugares de trabajo: en las fábricas, las escuelas, los hospitales, las oficinas, los comercios.

Pero que también sale al encuentro de estos sectores en otros espacios: me interesa señalar centralmente dos:

  • los lugares de estudio, las escuelas, las facultades, los profesorados en donde estudian y asisten todos los días centenares de miles de jóvenes trabajadores.
  • los barrios, los lugares donde viven y desarrollan todo tipo de actividades sociales, deportivas, culturales.

El desafío de la construcción de una política multisectorial pasa por fortalecer estos puntos de encuentro, de cruce.

Priorizar el desarrollo al interior de la clase trabajadora no se reduce a mandar cuadros a insertarse en algunas estructuras obreras importantes.

Pasa también por priorizar la militancia en los lugares de trabajo de los compañeros y compañeras que hoy están trabajando y por desarrollar políticas que nos permitan encontrarnos con miles de trabajadores en las facultades y en los barrios en donde estamos militando.

Para ir avanzando, algunas señales, algunos ejes, algunas marcas de identidad que tienen que tener esta apuesta por la construcción de poder popular de los trabajadores y trabajadoras:

En primer lugar insistir en el trabajo de base, no hay construcción real que pueda tener una perspectiva genuinamente transformadora si no parte bien de abajo, si no pasa por construir protagonismo desde la autoactividad de las trabajadoras y trabajadores. Para ello hay que ser cuidadoso y paciente. Donde se pueda apostamos a la construcción de agrupaciones de base amplias que puedan unir al activismo, combatiendo el sectarismo, el aparatismo y el sustituismo.

En esta perspectiva es necesario al mayor desarrollo de la democracia de base que permita la autonomía y la autodeterminación de los trabajadores. Igual el tema de la democracia en los lugares de trabajado hay que verlo bien en concreto . Se trata de una aspiración general, permanente. Pero es necesario valorar las situaciones concreta en donde se puede desarrollar. Gremios del estado, docentes, fábricas recuperadas son espacios favorables. Pero en la mayoría de los lugares no es posible. Impera la dictadura de la patronal y de la burocracia. Se impone la necesidad de un trabajo clandestino que le pone límites al trabajo asambleario.

En tercer lugar señalar el tema de la unidad. Frente a la heterogeneidad, frente a la fragmentación que fomentan las patronales y las burocracias, apostar a desarrollar la unidad por abajo de los trabajadores y trabajadoras de los distintos gremios, los fuera de convenio, los tercerizados. Volver a valorar el ejemplo de los compañeros del subte o los aceiteros que lograron incorporar a diversos trabajadores tercerizados al convenio. La CGT San Lorenzo viene desarrollando con éxito la lucha conjunto de todos los trabajadores que están vinculados con el complejo de producción y exportación de aceite y han logrado que se fije un salario mínimo (creo que este año anda cerca de los $10000) para todos los que trabajan en el sector (portuarios, comercio, construcción, etc).

  • Corrientes como Rompiendo Cadenas o el Encuentro Sindical Combativo son también importantes apuestas a la unidad por abajo más allá de las divisiones superestructurales.

– El cuarto eje tiene que ver con combatir el profundo patriarcado que se da en las organizaciones sindicales.

Sin dudas es uno de los lugares en donde la perspectiva feminista tiene mucho por avanzar

Esta mesa es una expresión de eso.

A las características de una sociedad patriarcal se le suma la impronta de un sindicalismo tradicional profundamente machista-

En este sentido hay mucho por avanzar en el camino hacia una sociedad emancipada que pueda dejar atrás la opresión de la mujer.

– El quinto lugar quiero detenerme en el tema de las reivindicaciones.

Acá tenemos otro problema.

En una economía inflacionaria y tiempos de ajuste es inevitable poner en el centro la defensa del salario

El problema es que todo lo otro pasa a segundo plano.

Los docentes universitarios de Rosario vienen protagonizando desde hace semanas un fuerte plan de lucha reclamando la urgente reapertura de la discusión salarial. Pero a nivel nacional las conducciones nacionales han firmado por primera vez un convenio colectivo de trabajo para el sector. Ese debate, de evidente importancia estratégica, quedó en un segundo plano.

El crecimiento de la economía, de la producción y del consumo (también de una franja de la clase trabajadora) ha hecho que en muchos casos se trabaje de cualquier manera, aún a costa de la salud y hasta de la vida.

Los datos que mencionaba antes creo que son muy claros.

La defensa de la salud y la vida de los trabajadores poniendo en el centro el reclamo por otras condiciones de trabajo deben ocupar un lugar central.

También debemos defender la jornada de 8 horas y combatir la acumulación de trabajo y las horas extras. Docentes y enfermeros trabajan doble turno. En las fábricas se trabajan jornadas de 10, 12 y hasta 14 horas. Desde las organizaciones clasistas tenemos que salir a enfrentar esta situación.

Por último, y volviendo al tema del reclamo salarial, tenemos un problema cuando se pone en el centro el planteo -absolutamente legítimo- de la anulación de impuesto a las ganancias a los trabajadores y trabajadoras cuando se trata del reclamo de la franja más favorecida de la clase.

– En sexto lugar señalar la importancia estratégica del trabajo hacia la comunidad. Es necesario superar un sindicalismo corporativo. En las escuelas y hospitales es relativamente más fácil. La lucha por el salario o las condiciones de trabajo, la lucha por el hospital público y la escuela pública debe hacerse con el conjunto de la comunidad. Es la lucha por el derecho a la salud y a la educación de toda la comunidad.

Algo similar se puede pensar para los gremios del transporte y otros gremios de servicios

Y en todos lados habrá que buscar puentes.

Finalmente señalar la necesidad de apostar a un trabajo político integral. Tomar los reclamos mínimos pero tomarlos como piso para avanzar hacia otras luchas.

Es la defensa del salario, de los puestos de trabajo, del respeto del convenio pero apostando a construir otra perspectiva política.

Decimos que los trabajadores y trabajadoras no tenemos que pagar los costos de la crisis pero con la perspectiva del cambio social-

Defendemos el salario docente y la escuela pública pero intentando construir otra educación para otra sociedad.

Construimos poder popular en los lugares de trabajo con el horizonte del socialismo del siglo 21 siempre presente.

Termino con la frase de Tosco que no me canso de citar. “Quien se queda en los estrechos márgenes del economicismo del movimiento obrero, que demanda solamente aumentos salariales, va a ser permanente un apéndice del sistema”.

 

(*) Dirigente de AMSAFE Rosario. Presentación en el panel “Modelos sindicales en disputa”, durante el 6° Foro Nacional de Educación para el Cambio Social el 31 de mayo de 2014.

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