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Apuntes sobre socialismo desde abajo y poder popular

Nora Ciapponi en la Brigada Simón Bolívar -Parte II

Segunda parte de la entrevista a Nora Ciapponi, integrante de la Brigada Simón Bolívar en Nicaragua, año 1979.

La Brigada Simón Bolívar fue integrada por voluntarios colombianos, Costarricenses, Méxicanos, Panameños, Argentinos, además de un compañero de Alemania.

Los días previos a nuestra expulsión

Unos días antes que la dirección del FSLN llamara insistentemente por radio a los integrantes de la Brigada a hacerse presentes en el ex Bunker de Somoza, miembros de la BSB, integrados a las comunas de Managua informaban que se estaban desarmando aceleradamente las milicias populares por parte de la conducción del FSLN, aún cuando ello provocaba la protesta e incomprensión de los pobladores que consideraban necesario mantener esos organismos bajo el control popular, imprescindibles para responder al sostenido hostigamiento somocista y/o cualquier otro intento intervencionista. La medida se concretó igualmente, sin debate alguno con los habitantes de los barrios y las milicias, lo que provocó uno de los primeros malestares con las directivas y metodologías impuestas desde arriba por parte del FSLN. De esa manera se convocó a los milicianos a integrar el nuevo Ejército o Policía Sandinista, o caso contrario, a disolverse.

Rápidamente se había decidido construir un típico ejército burgués, sin derechos de organización política ni sindical para la tropa. También, sin control de organismos del movimiento de masas ni de los soldados sobre los mandos…

 

Ya ve usted, nosotros no somos militares.

Somos del pueblo, somos ciudadanos armados.

Augusto Cesar Sandino

 

La mayoría de los miembros de la Brigada, por tanto, vislumbrábamos el objetivo por el que éramos convocados por la dirección del FSLN.

No éramos los únicos que preveíamos un amargo desenlace. Los rumores y el “olfato colectivo”, corrían aceleradamente, por lo que trabajadores de los sindicatos recientemente organizados y las organizaciones comunales, se acercaban para ponernos en alerta y ofrecernos -con total generosidad-, un lugar en sus viviendas. Éramos conciertes, sin embargo, que no debíamos perder -en ningún momento- la unidad como Brigada, lo que se demostró luego en Panamá, como una importante fortaleza.

La noche previa a la presentación nos reunimos para analizar la situación y ver qué hacer, resolviendo distribuirnos para estar en la mayor cantidad de empresas a la hora de entrada de los trabajadores. El objetivo era solicitar que nos acompañen al encuentro con la dirección del Frente.

Y si decidían hacerlo luego de la consulta con sus compañerxs de trabajo, nos encontraríamos frente a la sede de la BSB para marchar hacia el ex bunker. Lo mismo haríamos en las comunas donde participaban miembros de la BSB.

Así, el 15 de Agosto, a temprana hora de la mañana y a poco menos de un mes del triunfo contra Somoza, una gran cantidad de trabajadores de distintas fábricas de Managua fueron llegando a la sede de la Brigada con improvisadas banderas que identificaban el lugar de trabajo, o las que reclamaban la ciudadanía nicaragüense para los brigadistas… La nutrida y ruidosa columna de miles de trabajadores, destacaba una gran cantidad de compañeras que se sumaban a la lucha, ahora también en sus lugares de trabajo, a partir de la constitución de los nuevos sindicatos… Las textiles yanquis de la Zona Franca que contaban con cerca de 1000 obreras, decidieron dejar su lugar de trabajo parando como fuere el transporte de pasajeros para poder llegar a la sede de la Brigada…

Con grandes aplausos se recibió e incorporó a la marcha una importante delegación de milicianos de varios barrios de Managua, presentándose bajo carteles que reclamaban “No al desarme”, y ofreciéndose como custodios de la movilización.

Así, miles de trabajadores junto a miembros de la BSB llegamos al inmenso terreno que quedó vacío después del terremoto de 1972 y vecino al Bunker. Muchos nicaragüenses se han preguntado y nosotros también, por qué Somoza en tantos años nunca se propuso cambiar ese triste y desolado “paisaje”. Los nicas dicen que con tantas maldades en el haber de Somoza, se cuenta que prefería que el inmenso espacio quedara siempre libre para desde el bunker, tener una clara visión para responder a cualquier ataque…

La columna que ocupaba varias cuadras se fue asentando en el gran terreno libre, a la izquierda de la entrada del Bunker. Al poco tiempo, y no sabemos por dónde ni cómo, apareció una camioneta de vendedor ambulante, que con una gran bocina similar a la que usaban los verduleros en nuestro país, se incorporó para colaborar en lo que fuere…

El hecho es que prontamente y por pedido, decenas de trabajadores hacían uso de la palabra… Fuera para expresar lo que sentían respecto a los brigadistas, a lo que hacían o habían hecho en la empresa en los últimos días… lo que había pasado en sus barrios en la insurrección previa al triunfo. Unos cuantos, reclamaban a la dirección del FSLN que viniera a informar a todos los presentes para qué había sido convocada la Brigada Simón Bolívar, lo que terminaba con ruidosos aplausos…

Así fue pasando el tiempo hasta que una mayor cantidad de soldados vinieron a plantearnos por segunda vez, que debíamos ingresar porque la Dirección del frente estaba esperando. . Ya estaba cayendo la tarde…

La movilización, convertida en asamblea, resolvió continuar hasta que volviéramos…

En salón similar a un teatro fuimos reunidos más de cincuenta brigadistas, luego del desarme. La Dirección Nacional del Frente estaba en el escenario. La voz cantante la llevó Daniel Ortega. Sintéticamente nos informaron –de manera enérgica- que la decisión de expulsarnos de Nicaragua estaba dada por nuestra actividad, la que claramente –señaló- perjudicaba a la revolución… Que deberíamos haber hecho lo que hizo la Brigada Victoriano Lorenzo de Panamá (impulsada por el gobierno panameño) que brindó sus servicios hasta derrotar a la dictadura y luego del triunfo, volvieron a su país… Cualquier intento de nuestra parte por responder a los argumentos y/o preguntar cuál sería nuestro destino, era rápida y firmemente acallado… La “reunión” por tanto, duró poco tiempo…

Inmediatamente de ello fuimos encerrados. En el silencio de la noche, aislada en un pequeño baño que hacía de celda, seguí escuchando por largo rato, las voces y gritos de quienes se habían movilizado para acompañarnos y que continuaban esperando (o reclamando) nuestro regreso…

A la madrugada del 16 de agosto (todavía cerrada noche) fuimos sacados a empujones, llevados a furgones de traslado donde nos pusieron en el piso del mismo, boca abajo, lo que impedía ver el recorrido, o movernos… Luego de un tiempo de viaje, sentimos el ruido característico de un motor de avión en pista. Era el aeropuerto de Managua. Allí nos bajaron, revisaron nuestras reducidas pertenencias… Era un avión panameño, que por pedido especial del FSLN al gobierno de Torrijos, se había dispuesto a trasladarnos y mantenernos detenidos hasta que se resolviera qué hacer.

Al llegar a Panamá, fuimos llevados a la cárcel “Modelo”, ubicada en el centro de la ciudad. Las seis compañeras integrantes de la BSB quedamos en planta baja en misma celda; la gran cantidad de compañeros en el cuarto piso, en una celda grande.

La “normalidad” de la cárcel cambió totalmente al enterarse lxs presxs comunes que el contingente que había ingresado éramos los Brigadistas expulsados de Nicaragua (las noticias estaban siendo transmitidas por radio y TV desde el día anterior). Fuimos saludados a viva voz y de piso en piso, brindándonos todo tipo de solidaridad para lo que necesitáramos…. Allí también se vivía el odio contra Somoza y el respeto a quienes hubieran estado en la lucha por su caída. A partir de ahí, juntando voces, nos comunicábamos todos los días, saludándonos de mañana y despidiéndonos a la noche. También logramos hacer contacto con el exterior a través de presas panameñas vecinas a nuestra celda que iban logrando su libertad, a quienes les dimos un teléfono donde comunicarse para que informen el lugar donde estábamos detenidxs.

Transcurridos algunos días solicitamos a las autoridades de la cárcel poder entrevistarnos con algún representante del gobierno panameño. Nuestro objetivo era poder acordar con los embajadores de los distintos países, excepto Argentina, dado el peligro que corríamos de deportación. Así, una delegación de la BSB de la que participé, fuimos recibidos por Noriega, segundo hombre en importancia luego de Torrijos, quien nos manifestó que tramitarían las entrevistas con los embajadores… Que además, y dadas las malas condiciones que teníamos en la cárcel nos llevarían a un lugar más espacioso, donde estaríamos mucho más cómodos, con mayor cantidad de baños, etc. Planteamos dudas, que por supuesto no fueron escuchadas. Sentíamos que estar en la cárcel representaba ya una defensa por la ubicación de la misma en el centro de la ciudad, y especialmente, por la relación alcanzada con el resto de los presos, lo que no queríamos perder…

Se nos trasladó a Tinajitas, un cuartel de la Guardia Nacional ubicado en uno de los cerros más altos que rodean la ciudad. Fuimos conminados inmediatamente de llegar, a separarnos por países antes de ingresar, haciendo fila, lo que rápidamente rechazamos. Se intentó igualmente imponernos la orden por la fuerza, a lo que siguió la decisión de nuestra parte de resistir de manera compacta con nuestros cuerpos, evitando el intento de los guardias de ingresarnos de a uno… Finalmente ante nuestra firmeza, y muy posiblemente por consulta telefónica con Noriega, nos subieron de manera violenta al transporte que nos había traído, sin decirnos adonde nos llevarían… Volvimos a ingresar a la cárcel Modelo que habíamos dejado hacía pocas horas, contentxs por la unidad y resistencia logradas.

Al momento de ingresar a la cárcel y de manera rápida, las compañeras nos pusimos de acuerdo de no quedar aisladas en nuestra celda, mezclándonos con los compañeros al pasar por el molinete, tomadas de la cintura de ellos, y empujando así, para pasar. El Director de la cárcel que estaba presente, y cuando ya habíamos pasado algunas compañeras, trató de impedirlo a los gritos, diciendo que “jamás en la cárcel habían estado juntxs hombres y mujeres”, que eso no era posible, pero nuestra resistencia y unidad logró vencer la tradición y las normas carcelarias… Y si bien las condiciones eran muy malas por el hacinamiento, tener un pequeño y único baño, estábamos animadxs por estar en una celda todxs juntxs, sea durmiendo en el piso o como fuere… A partir de allí y como por arte de magia, se fueron concretando los pedidos de entrevistas con los embajadores de cada uno de los países. Los dos argentinos reclamamos viajar a Colombia, lo que se aceptó. La cosa era deportarnos de una buena vez!

Pasar por Colombia representaba una oportunidad para reencontrarme con los compañeros argentinos que junto a Nahuel Moreno realizaban allí la actividad internacional luego del golpe en Argentina. También conocer al hermano PST colombiano…

 

¿Qué proceso venía haciendo el FSLN antes y después del triunfo para tomar medidas tan drásticas?

 

Para analizar un poco el proceso, fue a partir de 1977 que el eje de la acción militar del FSLN se fue trasladando del campo a la ciudad, por parte de una de las corrientes internas, la llamada “tercerista” que tomó la delantera, en la cual estaban los hermanos Ortega Saavedra y otros, quienes venían proponiendo la unidad del FSLN.

Las razones que el mismo Humberto Ortega Saavedra reconoce para tal decisión, es que para finales de 1977, “la Guardia Nacional consolida la derrota total a las fuerzas sandinistas en la montaña. El FSLN estaba sumido en la defensa pasiva y defensiva, sin plan ni alternativas ante el escenario político nacional y el pueblo en general…” (La epopeya de la insurrección”. Ortega Saavedra Humberto, Grupo Editorial LEA, Managua, 2004, páginas 296-297).

A ello se agregaba como cuestión fundamental -planteado en varios testimonios-, que el FSLN no había logrado enraizarse en el campesinado de la zona norte y central, por lo que era permanente blanco de ataques por parte de la Guardia Nacional y con pérdidas de numerosos combatientes.

Así lo manifiesta también Alfredo Sánchez Alegría, integrante del FSLN y partícipe del ataque al Cuartel de Masaya del 17 de Octubre de 1977 en: “Un largo y doloroso día”, (memoriasdelalucha sandinista.org/view_sotries.php?id=71)

“…Todos sabemos la difícil situación de la guerrilla en la montaña… El comandante William Ramírez explicaba hace poco en un programa en la televisión, que el inmenso apoyo campesino del que se hablaba, era una ilusión, que apenas se tenía apoyo de uno que otro colaborador, y las redes de aprovisionamiento eran escasas”

Para el mes de marzo de 1979, faltando pocos meses para el triunfo, se formalizó la Dirección Nacional Conjunta de nueve miembros en el FSLN. Hasta ese momento la Dirección estaba constituida por tres corrientes (Guerra Popular Prolongada (GPP), Tendencia Proletaria (TP), Tercerista o Insurrreccional). Manifestado por el propio Fidel Castro luego, Cuba había colaborado estrechamente para lograr la unidad de las tres corrientes. El documento surgido en la reunión unitaria del mes de Marzo, se sintetizaba el proyecto que se llevaría a cabo:

Reunir a todas las fuerzas sociales y políticas del país, incluidos sectores democráticos, industriales, comerciantes, etc. y que mantienen una posición consecuentemente antisomocista bajo un programa democrático, de independencia nacional y progreso social, es decir, bajo un programa sandinista (…) Organizar a la caída de la dictadura somocista, un gobierno provisional en el que estén representadas todas las fuerzas antisomocistas y pueda convocar a todo el pueblo para la gran tarea de la reconstrucción nacional”. (“La revolución abortada”, Orson Mojica, página 14). Ver quince puntos fundacionales en:o.usal.es/oir/opal/Documentos/Nicaragua/FSLN/PROGRAMAHISTORICODdelFSLN

Como podemos ver, el documento de unidad que fue firmado por las tres corrientes, estaba bastante lejos de las propuestas transformadoras del programa fundacional de 1961… Aún cuando ambos programas no definieran un proyecto anticapitalista y de proyección socialista.

El 18 de Junio de 1979, ya lanzada la huelga general desde el día cuatro, y como parte de la “ofensiva final”, se constituye la Primera Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), producto de la alianza política entre los empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada COSEP, los partidos de la burguesía y la nueva Dirección unificada del FSLN. Asfixiada económicamente por el poco o nulo espacio que dejaba el somocismo; sin alternativas para constituirse por sí misma en una alternativa política propia, “se dispuso“, -bajo determinadas condiciones- unirse junto al FSLN. El movimiento popular, inserto en las intensas actividades de la insurrección en la llamada huelga general que duró cuarenta y cinco días, no fue convocado a debatir tamañas resoluciones. Tampoco se informó públicamente de los acuerdos…

Las palabras de Fidel Castro en su discurso del 26 de Julio de 1979, aniversario de la revolución en Cuba y a sólo siete días del triunfo nicaragüense: “Que Nicaragua no debía convertirse en una nueva Cuba”, crearon gran estupor y confusión en el pueblo nicaragüense, especialmente por el cariño y respeto que el pueblo profesaba por Cuba y Fidel. La ex URSS, se pronunciaba incluso, contra la expropiación del capital extranjero.

De esa manera la conducción del Frente Sandinista se fue reafirmando frente al pueblo, para su política de condena hacia quienes reclamaban la expropiación de las empresas y las tierras, el mantenimiento de las milicias en los barrios, el gobierno sin empresarios, la mayor participación e información popular en las decisiones del gobierno, como la más completa libertad para opinar, disentir u organizarse…

Una metodología inconsulta y el choque entre lo pactado con la burguesía y la dinámica que se vivía en el movimiento popular, fueron provocando contradicciones y conflictos entre la dirección del FSLN, los trabajadores, los habitantes de las colonias, y especialmente con las nuevas expresiones organizativas surgidas en la lucha, fueren comunales, las milicias o los nuevos sindicatos. Estos organismos nacidos al calor de la insurrección o inmediatamente posterior al triunfo, iban mucho más allá de puntuales reivindicaciones y tareas. Exigían ser parte de las decisiones nacionales, reclamaban amplia democracia y participación para definir el futuro de Nicaragua, opinar sobre quiénes debían estar en el gobierno o no, si se debía construir un ejército, y de qué tipo….

Las contradicciones –por tanto- eran muy grandes, las que eran propias de una contundente revolución que había logrado derribar en un solo y mismo acto, al gran tirano y a la Guardia Nacional más sanguinaria que se haya conocido en América Latina. Somoza había huido llevándose lo que podía, dejando tras de sí una gran cantidad de propiedades y empresas “construidas” a lo largo de más de cuarenta años de dictadura militar/familiar. La burguesía llamada antisomocista, que nunca había podido diseñar poder político propio ni enfrentar al somocismo, emergía con el triunfo revolucionario y frente al movimiento de masas, como un “socio impuesto”, el que no merecía respeto ni confianza alguna por parte del pueblo.

La verdadera realidad de la huída de Somoza el 17 de Julio y la desbandada en Managua de su Guardia Nacional (paramilitar) en tempranas horas del 19 de julio (en León las comunas ya habían tomado los cuarteles abandonados por la GN el 20 de junio, casi un mes antes) es la prolongada huelga general de los trabajadores y la desobediencia civil de las comunas de barrios en las ciudades y pequeños municipios de todo el país (con la Guardia acuartelada o desbandada). Y el poder constituido en el edificio del Congreso en Managua, el 20 de julio, fue de la Junta y Gobierno de los partidos de Unidad Nacional. No existió ninguna ocupación militar de “victoria” sandinista…” (Así describe Manuel Fernández Vilchez en “Revista de Temas Nicaragüenses”, Nro. 112 de Agosto de 2017):

Por otra parte, es el propio Humberto Ortega quien reconoce el papel contundente del movimiento de masas en el triunfo revolucionario, el que por otra parte venía siendo protagonizado dos años antes, incentivado por la gran crisis económica y política en la que ya se debatía el somocismo. (ver reportaje de Marta Harnecker a Humberto Ortega en la web).

Por estas fuertes contradicciones que se vivían en esos días de la revolución, la dirección del FSLN (ya en el gobierno compartido con la burguesía), comenzó a aplicar una acción política combinada…. Mientras disolvía de manera verticalista los organismos creados por el pueblo en el proceso insurreccional y pos triunfo, actuaba paralelamente y sin contemplaciones, contra cualquier expresión de izquierda que pudiera confluir con los encendidos ánimos del pueblo.

La expulsión de la Brigada Simón Bolívar, por tanto, formó parte “privilegiada” de esta ofensiva más general. Igualmente, las expresiones nicaragüenses de izquierda, aún siendo desigualmente pequeñas, sufrieron las mayores consecuencias. El diario “El Pueblo” por ejemplo, fue suspendido y luego cerrado porque reclamó se diera información pública sobre los acuerdos llamados “secretos” a los que había llegado la reunión realizada en Costa Rica al momento de constituirse la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que gobernaría el país… El “Frente Obrero”, una expresión crítica del FSLN, fue perseguido y hostigado una y otra vez para integrarse al FSLN, o desaparecer… También la Liga Marxista Revolucionaria, luego llamada Partido Revolucionario de los Trabajadores…

 

¿En El Salvador se venía avanzando en ese período?

 

Sí, y mucho! En el mes de Octubre de 1979 cae en El Salvador, el dictador Romero, proceso alentado y acelerado sin dudas, por el triunfo revolucionario nicaragüense. Esta ofensiva fue llevada adelante esencialmente por la clase obrera. Y si bien el ejército no fue destruido como en Nicaragua, la posibilidad de lograrlo estuvo planteada. Después de la caída de Romero se constituyó una débil Junta de Gobierno en la que participaron el Partido Comunista, el famoso Coronel Majano, la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia. Todos ellos tenían un claro objetivo y acuerdo: evitar por todos los medios que el ejército fuera destruido como en Nicaragua.

Reconquistar la unidad centroamericana sobre nuevas bases revolucionarias y transformadoras, estuvo planteado así, como una posibilidad real en el curso de la lucha de clases del período. Para evitar esa posible unidad el imperialismo y los países de Panamá, Colombia, México y Venezuela, buscaron de manera imperiosa hacer firmar a los gobiernos de los países centroamericanos la famosa Acta de “Contadora”, por lo que se comprometían a no intervenir frente a cualquier conflicto planteado en cualquiera de los países del área. El objetivo central en ese momento, era sin dudas, comprometer al nuevo gobierno nicaragüense y especialmente al FSLN, para que no desarrolle ninguna actividad de apoyo hacia El Salvador, que permitiera el triunfo… El objetivo buscado, por tanto, fue logrado, y de la peor manera. Centenares de activistas fueron fusilados en los paredones de las propias empresas donde trabajaban…

 

Pasados cuarenta años de la revolución nicaragüense, qué reflexión te merecen los acontecimientos que vienen ocurriendo desde hace más de un año contra el Presidente Daniel Ortega y su esposa Murillo?

 

Creo que en Nicaragua, sin dudas, existe una nueva dictadura. Que no surgió en el año 2018, sino que se fue conformando a lo largo de los años, luego del triunfo contra Somoza.

Cuando se leen los textos de la mayoría de quienes fueron dirigentes o importantes cuadros del sandinismo, se encuentran hilos conductores que explican, de alguna manera, un curso ininterrumpido de cercenamiento de libertades de todo tipo. Por un lado, internos a la propia organización, por otro e inevitablemente, dirigidos a subordinar, disciplinar los organismos del propio movimiento de masas, a las estructuras del FSLN.

El FSLN siguió siendo una organización con estructura militar después de la revolución de 1979 y los miembros de la propia Asamblea Sandinista, una suerte de comité central, eran cooptados por la Dirección Nacional. Toda la estructura interna se elegía de arriba hacia abajo y no a la inversa, y esto se aplicaba también a los miembros de los CDS (Comités de Defensa Sandinista); a cargos sindicales y a todos los cuadros territoriales y de las distintas áreas”. (Viento Sur, ¿La última partida?, Roberto Montoya),

No era ni es un mal menor que esa misma metodología se impusiera en el movimiento de masas, incluso en los primeros tiempos de la revolución, cuando los dirigentes sandinistas gozaban de gran prestigio… Así se desarmaron las milicias en los barrios, imponiendo un verticalismo que nada tenía que ver con la experiencia de las milicias constituidas de manera democrática de abajo hacia arriba. Y en vez de aprender de ello, de verificarlo, se actuó imponiendo,.. Una metodología que se enlaza perfectamente con la tradición militar de “obedecer al mando”, en contradicción completa con una sociedad que por varias generaciones vivió en dictaduras y que estaba harta de subordinarse….

Todo se uniformó, todo se llamó “sandinista”, todo fue solo rojo y negro, como si fuera una marca adquirida en poder de los de arriba -banalizándose así también-, la propia figura de Sandino… Tal fue la apropiación, la uniformidad construida, que los jóvenes rechazan esos símbolos por el hecho de pertenecer al poder, a quienes acusan con justa razón de cercenarles sus derechos más elementales a organizarse en los colegios y universidades, de movilizarse, de reunirse, de criticar y/o confrontar… que por hacerlo son severamente reprimidos, asesinados, castigados, encarcelados…

Porque numerosos activistas nicaragüenses y dirigentes como Mónica Baltodano y otros, han tenido que huir a Costa Rica o a otros países por la persecución del régimen de Ortega-Murillo…

Muchos siguen todavía en las cárceles. Otros han salido en libertad, pero sus familias son hostigadas para recordarles una y otra vez, que no deben hacer nada contra el gobierno….

Por todo esto, y bastante más, Nicaragua, duele!

Porque sigue siendo después de Haití, el segundo país más pobre de Latinoamérica.

Porque tiene la vergüenza junto a República Dominicana en América Latina, de no permitir el aborto.

Porque Nicaragua no sólo no avanzó un ápice en la despenalización, sino que por el contrario, el aborto terapéutico (x razones de salud de madre o hijx) y establecido en 1893, lo eliminó el gobierno de Ortega-Murillo en Noviembre del 2006, seguramente como prenda de negociación para lograr el apoyo del sector más reaccionario de la Iglesia.

Porque reprime, persigue y encarcela a movimientos feministas y/o a sus activistas, e impide la actuación de los organismos de derechos humanos ya reconocidos.

Porque la familia Ortega-Murillo se ha incorporado hace ya varios años, a la lista de los más grandes ricos de Nicaragua.

Porque el gobierno ha entregado el país al capital extranjero de manera arbitraria e inconsulta. Desde la concesión canalera que ha provocado el desalojo de gran cantidad de campesinos pobres de sus tierras, hoy en la más absoluta miseria. También, concesiones para explotaciones mineras, forestales, pesqueras…

Y podríamos continuar… Pero mejor, leamos a Galeano quien siguió a Nicaragua con devoción:

 

Tiempo de derrumbamiento y perplejidad, tiempo de grandes dudas y certezas chiquitas. Pero quizá no sea tan chiquita esta certeza: cuando nacen desde adentro, cuando crecen desde abajo, los grandes procesos de cambio no terminan en su lado jodido. Nicaragua, pongamos por caso, que viene de una década de asombrosa grandeza ¿podrá olvidar lo que aprendió en materia de dignidad, justicia y democracia? ¿Termina el sandinismo en algunos dirigentes que no han sabido estar a la altura de su propia gesta, y se han quedado con autos y casas y otros bienes públicos? Seguramente el sandinismo es bastante más que esos sandinistas que habían sido capaces de perder la vida en la guerra y en la paz no han sido capaces de perder las cosas”

Eduardo Galeano, 31/03/1992

 

Para ver materiales de archivo de la actuación de la BSB en Nicaragua, ingresar a www.fundacionpluma.info/ tomo dos. Allí están los dos tomos de “Nicaragua: ¿Reforma o Revolución”, de Carlos Vig, editado en Colombia.

 

 

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