“Nuestra Escuela”: ¿Comienzo de la Campaña al Desierto Educativo?

¡Mal educadxs! Eso son… y eso quieren que seamos. Salvo que nos ocultan una pequeña diferencia: los intereses en pugna. Ellos lo son porque les conviene, en su egoísmo, para enriquecerse con nuestra pobreza material y simbólica. En contraste, educarnos, para nosotrxs es vital. De ese derecho, también, se nutre nuestra Dignidad.

Carlos Trapani
Tutor del Postítulo de Especialización en Educación y TIC,  
Modalidad: Física para nivel medio y superior.  Integrante de la Agrupación Docente – Estudiantil “Simón Rodríguez”, en la Corriente Popular “Juana Azurduy”

¿Qué es lo que hay “en juego”?

Ante el actual estado de cosas en Educación, veamos en qué consiste el conflicto en torno al Programa Nacional de Formación y Capacitación Docente “Nuestra Escuela”, implementado desde 2.012 por el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD), en tanto organismo del Ministerio de Educación.

En principio, habremos de rastrear sus orígenes en las históricas luchas populares de los 60’s y 70’s, cuando el movimiento de masas pugnaba por una sociedad radicalmente democrática e igualitaria, cuando el movimiento docente asumía su identidad de “Trabajadores de la Educación”, creaba la CTERA, conquistaba el Estatuto del Docente y -en él- las Juntas de Calificación Docente, organismos colegiados democráticos, con miembros elegidos por sus pares, para ponderar un “Orden de méritos” apto y ecuánime -basado en la evaluación de antecedentes y capacidades de cada maestro o profesor- para la selección del personal que accede a los puestos laborales. Claramente, este método de selección, en “concurso” y “por puntaje”, es válido sólo si se realiza sobre la base de la existencia de oportunidades igualitarias para incrementar las tan valoradas “capacidades” construidas a través de la formación docente original y las sucesivas instancias de capacitación, perfeccionamiento, actualización, postítulos docentes y académicos… según las épocas y modalidades. Al punto, éste fue un aspecto tan importante de la democratización de la Educación, que algunos especialistas y muchos maestros, profesores e investigadores, soñaron con la creación de una “Universidad Pedagógica Nacional”: justamente, para ofrecer y garantizar el derecho igualitario a la Formación y la Capacitación Permanente, pública, académica, laica y de calidad, a todxs los docentes.

Casi medio siglo después, encontramos que la sociedad argentina se ha vuelto más injusta, menos igualitaria. No obstante, recientemente -como sociedad, y en términos históricos- hemos podido construir y hacer valer (pensar, debatir, consensuar, luchar por la institucionalización, desarrollar y validar un buen funcionamiento) el INFD, precisamente, para recuperar aquel viejo, olvidado y legítimo Derecho de acceso a la Formación y Capacitación Docente Permanente. Es obvio que, además de ser un derecho de los docentes, expresa un derecho más fundamental aún: el Derecho de Toda la Sociedad a recibir una Educación Pública, de base científica, laica y de calidad. En ese contexto, en nuestra actualidad, el Programa “Nuestra Escuela” es, entonces, una modalidad actual de intentar materializar esos derechos. Nada más… nada menos!

Ahora bien, tanto las 14 Resoluciones del Ministro de Educación de la Nación imponiendo condiciones restrictivas para iniciar, continuar o culminar el cursado de los Postítulos del Programa “Nuestra Escuela”, como los Decretos firmados por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y su Ministra de Educación, constituyen severos ataques al Derecho a la Capacitación Permanente.

El primero, a nivel Nacional, cierra Programas como el FONID y “Nuestra Escuela. Esto es sinónimo de cerrar o restringir el acceso a la inscripción de cursos, especializaciones y Postítulos.

En esa misma dirección apuntan los decretos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, atacando el Estatuto del Docente. Con esos decretos la validez de las capacitaciones y especializaciones cursadas por los docentes disminuyen su vigencia… apenas a un período de 5 (cinco) años! Luego, los docentes “deben olvidarse todo lo aprendido” y -en obvia consecuencia- su “puntaje” vuelve a 0 (cero). Otra vez, como en una mesa de juego de apuestas, los banqueros se “llevan todo”. 

Pues bien, ¡pretenden quitarnos todo eso! Nos están quitando -a lxs docentes- el puntaje acumulado mediante el esfuerzo y el estudio invertidos en recibir Formación y Capacitación Permanente, pública, gratuita y de calidad. Están atacando, al discontinuar la contratación del Equipo de Tutores de Nuestra Escuela- el legítimo derecho a trabajar en cumplimiento y garantía de ese derecho. Y -fundamentalmente- están atacando el legítimo derecho del pueblo argentino a recibir Educación Pública, gratuita y de calidad.

De un lado: La Pedagogía de la ignorancia, la desertificación de “Nuestra Escuela”.

¿Cómo lo hacen? Al principio con astucia y cautela, “apenas” cerrando algunos cursos y postítulos, y esperando a ver qué pasa… casualmente, eliminaron: los de Derechos Humanos, Educación sexual Integral, Instancias Socio-Educativas, Orquestas Infantiles, y otros de -para ellos- excesiva sensibilidad social. Luego, ya envalentonados, actúan con la precisión de los psicópatas, como si no buscaran eso, como si fueran las víctimas… De tal modo que desde el Ministerio de Educación de la Nación, en vísperas de navidad, con la docencia desmovilizada, emiten un conjunto de Resoluciones que apenas modifican el Régimen de Cursado de los Postítulos de Nuestra Escuela.

Estas “leves”  modificaciones, apenas impiden inscribirse -desde ahora- a los docentes que quieran cursar cualquiera de los Postítulos, apenas impiden continuar el cursado de los postítulos a los docentes que -hasta hoy- no hayan cursado y aprobado más de la mitad de los Módulos que componen el Trayecto de dos años de los Postítulos, y apenas impiden completar y titularse como especialistas a aquellos cursantes de los Postítulos que no finalicen todas las tareas académicas, estrictamente, antes de la finalización del período lectivo del presente año. De este modo, quedan afuera de la capacitación de Nuestra Escuela” apenas el 95% de los docentes cursantes… expulsan de su capacitación apenas a 140.000 docentes de todos los niveles (Inicial, Primaria, Secundaria, Técnica y Superior) que se encuentran actualmente comenzando, transitando o completando sus estudios de Especialización.

¿Eso es todo? No. Obviamente, no. Restringir tan drásticamente la inscripción y vaciar de este modo brutal la matriculación de docentes cursantes, conlleva la consabida “necesidad de ajustar” la planta de docentes capacitadores (tutores, coordinadores, especialistas en contenidos): apenas sobra el 95% de los tutores, apenas van a prescindir de contratar a 2.600 tutores y especialistas. Incluso, apenas desmantelarían el Equipo de Profesionales, laboriosamente constituido, y masivamente validado por los docentes egresados y cursantes. Es más, nos están vaciando apenas el mismísimo Instituto de Formación y Capacitación Docente (INFD), el más avanzado y democrático que hemos podido construir los argentinos a lo largo de nuestra historia… Si, y al vaciar “Nuestra Escuela”, lesionan nuestro derecho a la educación, pretenden revertir “Nuestra Historia” de luchas por la Dignidad.

Del otro lado: Con el barro en las suelas, “Nuestra Escuela” de pie

Apenas cerrados los primeros postítulos, sus docentes tutores más preocupados comenzaron a agruparse, buscando articular sus reclamos laborales con la contención sindical de ATE. Apenas enterados de las iniciativas de la Alianza Cambiemos, mediante las Resoluciones del Ministerio de Educación Nacional, publicadas en el Boletín Oficial, su impacto derivó rápidamente en el hecho de que un amplísimo número de docentes, compuesto de tutores y cursantes, consensuáramos y conviniéramos convocarnos el jueves 29 de diciembre en el Hall Central del Palacio Sarmiento, sede del Ministerio, sito en el Pasaje Pizzurno y Marcelo T. de Alvear, en la Capital Federal. Allí se esbozaron, de modo algo incipiente aún, dos modalidades básicas de posicionarse ante el conflicto, dos perspectivas de acción.

Una, centrada principalmente en la defensa de los puestos laborales, por la reincorporación de los 400 despedidos en la planta transitoria administrativa del Ministerio de Educación de la Nación y por la continuidad de los contratos de los 2.600 tutores de lo Postítulos de Nuestra Escuela, del INFD, dependiente de ese mismo Ministerio. En resumen, ¡Ni un trabajador ni trabajadora menos!

La otra, focalizada prioritariamente en la defensa del derecho a la Capacitación Docente, de la continuidad de los cursos, especializaciones y Postítulos del Programa Nuestra Escuela, de la jerarquía y valoración del INFD como Institución que materializa y garantiza el goce de ese derecho para todxs lxs docentes, y del derecho a la Educación Pública, gratuita y de calidad, para todo el pueblo argentino.

¿Hacia dónde queda la salida?

Como puede apreciarse, ambas miradas nada tienen de excluyentes y mucho de complementarias. Sin embargo, la dinámica real de la experiencia colectiva muestra que entre ambas posiciones se establece una tensión altísima, generando situaciones, debates y acciones diversas y complejas, difícilmente comprensibles si omitimos su existencia, en el proceso de despliegue de los modos de configuración y gestión del conflicto.

A los primeros, confiados más en la “experiencia sindical”, les parecería preferible que el movimiento de tutores y cursantes se encuadrara dentro de la estructura de ATE, e influir desde allí a su conducción.

A los segundos, la situación les generaría mejores expectativas si -además- los distintos sindicatos docentes, principalmente los organismos de base de CTERA, pudieran acompañar a lxs docentes cursantes en la lucha por la Defensa del Derecho a la Capacitación Docente Pública, gratuita y de calidad; y generar en esa perspectiva un amplio, masivo y diverso movimiento de alcance Nacional en defensa de la Educación Pública y, en consecuencia, de la continuidad de los agentes que pueden garantizarlo: los docentes tutores junto a los docentes cursantes, los docentes en ejercicio y los estudiantes y futuros docentes.

Como se comprenderá, este modesto cronista, no puede brindar certezas ni respuestas acabadas acerca de cómo seguir. Si puede, y es de honestos reconocerlo, no disimular sus preferencias subjetivas. En un sentido convergente con el del conflicto en ciernes, hace ya algún tiempo, había escrito que: “Se requiere una política educativa de tendencia contraria a la que actualmente sufrimos. Necesitamos un sistema educativo capaz de garantizar, por primera vez en la Historia Argentina, una formación de excelencia científica y cultural, que alcance una dimensión de masas”. 

En tal perspectiva, parece imposible resolver este conflicto apelando a los “gestos de buena voluntad” propios de los rituales y laberintos de la “negociación con los poderosos. Para lxs docentes cursantes y tutores, parece más potente aprender de las recientes experiencias de lucha de los científicos en la sede del CONICET, de su radicalidad democrática, de su multisectorialidad, de su perseverencia. En fin, “apenas” nos quedan algunas expectativas de triunfo si logramos constituir un actor social de masas, radicalmente democrático y con imprescindible “voluntad de luchar”. Luchar y luchar… hasta vencer!

Carlos Trapani

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