Un par de apuntes sobre el paro del 6 de abril

Para evaluar el 6 de abril conviene recordar dos antecedentes cercanos. Este primer paro que le hace la CGT a Macri, salio exclusivamente por la presión popular

La dirigencia sindical habia negociado el año pasado la paz social con el gobierno a cambio de beneficios para los dirigentes y las estructuras sindicales, pero no para los trabajadores, que perdieron mas del 15% de su poder adquisitivo. Este año pensaban hacer lo mismo, pero todo se interrumpió cuando en la movilizacion del mes pasado los burocratas que habían arreglado con Macri postergar el paro hasta despues de las elecciones de octubre, fueron interpelados masivamente al grito de “pone la fecha, la puta que te parió”. Despues trabajadores enardecidos le ocuparon el palco, y entonces no hubo mas vuelta, le pusieron fecha para el 6 de abril.

Los días anteriores al paro y especialmente ayer [por el miércoles] hubo una feroz ofensiva del gobierno y los medios de comunicacion que controla (más del 80%) para descalificar al paro, a los sindicatos y los dirigentes sindicales y meter miedo amenazando a quien se animara a realizar un paro activo, con cortes de ruta, movilizaciones, piquetes en puerta de fabrica, etc.

El paro fue un exito porque alrededor del 90 % de los argentinos no fueron a trabajar, pero ademas porque los cortes de rutas fueron importantes.

La predica del gobierno contra las mafias sindicales no tuvo exito. Desde hace decadas buena parte de nuestro pueblo tiene identificad a la mayoría de los dirigentes sindicales como pro-patronales o corruptos. Pero siempre han utilizado los paros nacionales para expresar su bronca. Las decisiones sindicales han funcionado como una pantalla legal, o una cobertura que le permiten decir al trabajador a su patrón que no va ir a trabajar ese dia de paro general. Muchas veces un trabajador que quiere hacer el paro porque esta disconforme con la politica del gobierno, se cobija bajo la decisión gremial.

La discusion sobre los cortes de ruta debe analizarse desde esa óptica. Hoy los trabajadores formales no superan el 40% y los sindicalizados son menos. Hay millones de trabajadores informales, cuentapropistas y desocupados que no pueden hacer huelga, ni tienen ningun sindicato donde cobijarse. Contra esos trabajadores, mucho de los cuales trabajan en negro, los cortes de ruta funcionan como una forma de manifestar su bronca, pero tambien como una cobertura para justificar la ausencia ante el patron un dia de paro diciendo, por ejemplo, “Yo queria venir a trabajar, pero los piquetes no me dejaron llegar”.

Pero hay otro aspecto que merece puntualizarse sobre los cortes de ruta. Se hicieron sin el aval ni participacion de la CGT, la CTA, ni las CTEP, ni la centrozquierda papal en sus variantes corporativas o institicionalistas, ni el kirchnerismo.. Hay un sector de la lucha popular que empieza a autonomizarse de dirigentes con negocios poco claros con el gobierno, u opciones políticas que no superan un capitalismo inclusivo.

Hay una fuerte presencia del FIT en ese sector que empieza a autonomizarse, pero tambien hay sectores sindicales como los que se expresan en Rompiendo Cadenas y otros sectores combativos,y existe una presencia importante de lo que se suele conocer como izquierda independiente.

Como ocurrió en otras epocas históricas, y uno no puede menos que acordarse de la CGT de los Argentinos de los 60, las coordinadoras interfabriles de los 70 y la Anibal Veron del 2000, aparece un sector que pone la lucha en el centro de sus posicionamientes politicos (sin desconocer que a veces se negocia para acumular conquistas). Aparece un sector que no disimula su ubicacion en la vereda opuesta a la del gobierno y las politicas de ajuste. Y la presencia de ese sector interpela a quienes desde multiples excusas, incluida el macarthismo, se hacen los distraidos para acumular recursos o espacios institucionales.

El mismo dia que el presidente Macri exponía en el Mini-Davos tratando de seducir inversores extranjeros para que vinieran a invertir a este país supuestamente atractivo para negocios capitalistas, los trabajadores daban una magistral lección de resistencia y le paralizaban el país.
La lucha de clases volvía a presentarse dividiendo aguas, desnudando las limitaciones del proyecto macrista, pero tambien dando señales de que las cenizas de 2001 siguen ardiendo.

 

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