Paraguay: juego de alianzas en una democracia para pocos

En un proceso que se viene dando desde hace varios meses atrás, se llevó a cabo el intento de reforma de la Constitución de Paraguay, producida tanto por el Partido Colorado del actual presidente Horacio Cartes como por el Frente Guasu del ex presidente Fernando Lugo, quienes obsesionados en su estrategia electoral, intentaron modificar artículos para permitir la reelección de ambas candidaturas.

Bajo la ausencia del presidente de la cámara del senado perteneciente al Partido Liberal se intentó llevar a cabo la votación que permita el arrobamiento de dicha modificación. Esto provocó la reacción en las calles de Avanza País, Partido Democrático y del al ex aliado del Frente Guasu, el Partido Liberal, acusando al luguismo y el cartismo de gestar una maniobra totalmente antidemocrática

Sí bien es cierto que de esta manera se viola la Constitución y los principales denunciantes son también aquellos que la han violado, por detrás está el campesinado que junto con el Frente Nacional Campesino, el Partido Comunista Paraguayo y el Partido Paraguay Pyahurá esta misma semana se han venido manifestando en movilizaciones masivas en reclamo de sus demandas tan postergadas como es el acceso y derecho a la tierra, contra los constantes desalojos, la no criminalización y el pedido de libertad a sus compañeros y compañeras como la lucha por la libertad de los 6 campesinos y las y los campesinos condenados y condenas de la masacre de Curuguaty.

Recordemos que en Paraguay un 2,5% de la población dueña del 85% de la tierra en Paraguay y esta situación que no se ha podido solucionar incluso en el gobierno de Lugo que desatendió las demandas de las y los campesinos que hasta incluso lo apoyaban, se agrava cada vez más con la ocupación de tierras del empresariado que de por si se ha visto fuertemente beneficiado principalmente con la dictadura de Alfredo Stroessner. A esto hay que sumarle que un 94% de su tierra destinada a cultivos exportables con maíz y soja transgénica, mientras que solo un 6% se destina a la producción de alimentos.

De más está decir que prácticamente en la mal llamada “democracia” actual el campesinado no tiene derechos como se ve con estos datos y con lo que pasa cotidianamente cuando salen a reclamar por el derecho a la tierra, siendo uno de los casos más representativos el caso los 6 campesinos condenados y la Masacre de Curuguaty, esta última de junio del 2012, donde el año pasado condenaron a los 11 campesinos y campesinas, con pruebas falsas, y el hecho de que no les permitieron aportar datos para su defensa y hasta contó con la libre acusación del ex fiscal Jalil Rachid, quién siempre mantuvo lazos con el fallecido empresario Blas Riquelme empresario que se había apropiado de tierras declaradas por el Instituto de Desarrollo Rural y Tierra (INDERT) como tierras destinadas a la reforma agraria en el gobierno, no de Fernando Lugo sino de Nicanor Duarte Frutos por aquel 2004, y del que Lugo no actuó, pese a esto en favor de las y los campesinos antes de que se produjese la masacre.

Si bien el Frente Guasu manifestó lazos de solidaridad con las y los campesinos después del golpe a Lugo, no mantuvo su presencia y apoyo tras la condena y hace tiempo que este partido solo puso el eje en la estrategia electoral a tal punto de llegar hasta el momento actual de tener que verse obligado por no tener otro candidato de tener que tranzar con el que fue su principal enemigo el Partido Colorado, y bajo una maniobra que violo la Constitución.

Ninguno de estos partidos que hoy en día se disputan el poder bajo estrategias de pretender por cualquier forma llegar a la presidencia, llego a hacer énfasis en la tan necesaria reforma agraria y en la necesidad a su vez de una reforma política, siendo que las instituciones y la propia Constitución siempre ha sido pisoteada en favor de los grandes empresarios acorde a las conveniencias de cada sector que se imponga en el poder.

Y el Luguismo se prendió en este juego con su estrategia únicamente electoral, si pretender una reforma del sistema en un país donde es necesario reiterar se viola constantemente la Constitución, y las instituciones encargadas de garantizar derechos solo lo hacen para los sectores más concentrados del capital como lo es la propia Justicia, el INDERT y tantos otros organismos.

Y ni hablar el Partido Liberal que ahora dice ser defensor de la Constitución.

Por eso no basta con pensar y acomodarse como sea a las reglas de la democracia constitucional o burguesa si desde el vamos no se garantizan derechos básicos a la gran mayoría de la población como lo es el campesinado, en un país donde la pobreza extrema llego a ser en el año 2013 de un 17,8% según el CEPAL (http://www.tercerainformacion.es/articulo/internacional/2017/03/30/paraguay-miles-de-campesinos-llegaron-a-asuncion-a-pedir-por-una-profunda-reforma-agraria)

Hasta que no se garanticen estos derechos y una verdadera reforma agraria, derecho que es uno de los más postergados, se hace difícil pensar en que la situación social en Paraguay pueda cambiar. Pero aún así buena parte del pueblo paraguayo como se vio demostrado en cada movilización campesina y estudiantil sigue firme, por más que las y los condenen en las peores cárceles como la de Tacumbú, la lucha del campesinado aún está viva, lejos de este tipo de disputas partidarias como se vio en el Congreso.

 

Por Sebastián Polichuck, Resumen Latinoamericano

 

 

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