“Hay que poner en pie una fuerza política que pueda dar batalla en un mediano plazo”. Entrevista con Laura Bitto, referente del MPLD

[Dossier] En conversación con Contrahegemonía, la referente del Movimiento Popular La Dignidad analiza el último año a partir de las conquistas logradas desde la CETEP, cómo pararse frente a la estrategia gradualista de Cambiemos y las tareas pendientes para la acumulación del campo popular.

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¿Cuáles fueron las principales luchas populares de este año y qué características tuvieron, teniendo en cuenta tanto sus potencialidades, aspectos a reproducir, como sus límites?

 

Bueno, desde nuestro punto de vista el año arrancó muy fuerte con lo que fue la gran movilización de las cuatro Centrales de Trabajadores, el 29 de abril si no me equivoco, en el Monumento de los Trabajadores por la eliminación del impuesto a las ganancias, por una ley anti-despidos y contra el aumento de tarifas que en ese momento estaba candente. Fue un hecho bastante importante para nosotros arrancar el año así, porque hace muchísimos años que las centrales no se unificaban para construir una movilización de semejante envergadura. No sólo porque muestra el peso del movimiento obrero en la calle sino por la relevancia que tiene la articulación de las centrales, más allá de dónde termine eso y cuáles sean las terminales políticas de cada una de ellas, el hecho de haberse unido para construir una movilización ante el avance del macrismo para nosotros es fundamental. Arrancar el año así fue importantísimo. Nosotros participamos como CTEP y como Corriente 1º de Mayo, estuvimos presentes en la marcha, como muchas otras organizaciones. Eso fue para nosotros el primer hecho importante del año.
Luego vino el 7 de Agosto, ahí aparecieron otros actores políticos, fundamentalmente la CTEP como Central, y luego Barrios de Pie y la CCC. Esta movilización la realizamos bajo la consigna de “Paz, Pan y Trabajo”, contra el ajuste y para plantarnos contra el macrismo y su política de transferencia de recursos de los más pobres a los más ricos y por un salario social complementario. Lo que se logró fue instalar una movilización muy importante y muy masiva por trabajo, por el reconocimiento de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular  y se empieza a instalar  lo que luego formará parte de la lucha por la Ley de Emergencia Social. Bueno, ahí nosotros también participamos como CTEP, ahí empezamos a ver desde nuestra perspectiva la necesidad de plantear una diferenciación política pero no desde el punto de vista de la ruptura, sino más bien un posicionamiento político diferente en este contexto. Nosotros no adherimos al lineamiento que baja desde el Vaticano, dentro de la CTEP. Entonces ahí lo que construimos fue una especie de “bloque rojo”, entre comillas, tratando de empezar a esbozar esta idea que reivindicamos del laicismo. Entendiendo la creencia popular y lo popular que es San Cayetano, particularmente en un 7 de Agosto, nos parecía interesante sobre esa reivindicación ya sentida montar una reivindicación política como la del trabajo, pero marcando nuestro posicionamiento que luego derivaría en un perfil laicista, feminista y clasista. Nosotros dentro de la CTEP somos una fuerza muy importante, y entendemos los límites que tiene a la hora de plantear posturas políticas. Vemos que tiene una potencialidad enorme como central de trabajadores, digamos que hay que entenderla como un sindicato. Pero como en todo sindicato también hay debates hacia el interior y nos parecía interesante ese 7 de Agosto empezar a esbozar una línea “roja”, de nuevo entre comillas, dentro de lo que es la CTEP.

 

¿Quiénes forman parte hoy de la CTEP?

En la CTEP estamos el Movimiento Popular La Dignidad, el Movimiento Evita, el MTE que es el Movimiento de Trabajadores Excluidos, está la UTT (la Unión de Trabajadores de la Tierra), están el Comedor los Pibes, La Poderosa, Patria Grande y todo el bloque de organizaciones que integran el Frente Pueblo Unido. Estas organizaciones integramos, básicamente la CTEP. Nosotros queremos que se convierta en un sindicato como corresponde, todavía no tenemos la personería gremial, y a lo largo de este año también hemos salido a la calle por este reconocimiento. Tenemos una inscripción, y eso nos va a permitir empezar a construir más sindicalmente y no tanto desde la concepción de articulación de movimientos.

 

Estábamos en la movilización del 7 de Agosto… viniendo para acá, ¿qué potencialidades y qué límites le vieron ustedes a esas movilizaciones?

Potencialidades, bueno, son bien diferentes. Las de salir a la calle de manera unificada, de manera articulada por un reclamo concreto y justo. En los dos casos tiene que ver con el trabajo y con el reconocimiento de nuestro sector como parte de la clase. Y esto viene de una lectura que venimos haciendo hace mucho, que es que en nuestro país, producto de la etapa actual del capitalismo hay una gran masa de compañeros y compañeras que no van a recuperar su fuente de empleo nunca, porque el capitalismo ya lo previó así, con lo cual es necesario organizarnos como sector. Nosotros entendemos que no como el sector de los excluidos o los que están fuera del sistema y pelean por ser incorporados ¿qué quiere decir eso desde el punto de vista de la lucha de clases? Sino más bien como un sector a organizar dentro de la clase trabajadora. Entonces la CTEP viene para jugar un rol importante ahí, por eso tienen características diferentes las movilizaciones del  29 de abril y la del 7 de agosto. Pero todo esto va a ir abriendo el camino que culminó en la gran movilización del 18 de Noviembre por la Ley de Emergencia Social.
Los límites son hasta dónde llegan las terminales políticas de esas centrales, hasta dónde están dispuestos a avanzar y confrontar con las estructuras de poder. En el caso nuestro como CTEP todavía los límites no están claros, la CTEP para nosotros tiene una potencialidad muy interesante que no sabemos bien hasta dónde se puede desarrollar.
Luego del 7 de Agosto, vino el “verdurazo” encabezado por la UTT y más tarde el Paro de Mujeres. Fijate, a lo largo del año, la relevancia que toma la lucha por el trabajo en sus diferentes dimensiones. Pero, desde nuestro punto de vista, sobre niveles o pisos de organización, de articulación, de debate y de entendimiento de la gremialidad superiores o diferentes a los que supimos tener en los 90, 2000, 2001, 2002, 2003.

 

Hay una cuestión.  Sin dudas hubo grandes movilizaciones que vos estás describiendo, sin embargo parecería ser que el plan político y económico del gobierno, con matices, con frenos, pero evidentemente en este año avanzó. ¿Qué estrategias creés que el gobierno desplegó hacia el conjunto de las luchas populares? ¿Cuál fue la estrategia del macrismo para mantener cierto nivel de control de la conflictividad?

Me parece que el macrismo responde a un lineamiento del post-neoliberalismo en donde ellos como derecha y como ejecutores de su poder político tienen bien claro o entendieron lo que es el gradualismo a la hora de la aplicación de sus medidas de ajuste, y lo dijo el propio Macri en esa famosa entrevista que le hizo Clarín hace unos días. Esta idea del gradualismo, como estrategia, ellos tienen su plan de ajuste, de toma de deuda, de privilegio de los sectores empresarios ligados a la privatización de lo público, el fuerte deterioro de lo público, el tejido de sus alianzas internacionales, la transferencia de recursos, ese plan lo tienen bien clarito. Ahora, a la hora de aplicarlo, entendieron el gradualismo. Digamos, “nosotros no podemos aplicar todo esto en un año, de un día para el otro, vamos a necesitar más, ocho años o más”. Esa es parte de la estrategia. Si no hay actores que pongan resistencia, avanzan. Si ponemos resistencia, como estuvimos haciendo a lo largo del año, se pone freno a ciertas políticas y se ganan importantes conquistas para el pueblo trabajador. Entendiendo que es un ciclo largo de gobierno. No es que hay perspectivas de que este año a fin de año el gobierno caiga, no estamos en ese escenario, hay una gobernabilidad garantizada, al menos por ahora, y no precisamente por quienes venimos dando batalla, sino más bien por los que cogobiernan con ellos y por el acuerdo de los diferentes sectores de la burguesía.

Eso no implica que no haya descontento ante las medidas que el gobierno va tomando. Sí, por supuesto que lo hay, pero es diferente el hecho de que el descontento popular derive linealmente en insurrección o en movilización popular masiva; no, no es tan así. Nosotros decimos: a esas condiciones hay que prepararlas, y si ellos entendieron una gradualidad, nosotros también tenemos que entender que estamos dentro de un ciclo largo de organización popular, un ciclo largo de 8, 10 años. Bueno, para eso tenemos que prepararnos con lo cual luchamos todo un año, ganamos y vamos a seguir luchando y organizándonos. Para, entre otras cosas, poner en pie una fuerza política que pueda dar batalla de aquí a un mediano plazo.

 

Ahí hay todo un debate alrededor de la ley de emergencia social en estos días, primero que nada, ¿qué es exactamente la emergencia social, qué contempla la emergencia social?

Bueno, la ley lo que plantea es la situación en la que estamos los trabajadores y trabajadoras de nuestro sector en el país y esboza posibles soluciones como las que se desprenden del acta firmada: actualización de los montos de los programas y pago adicional, 40% de aumento en las partidas alimentarias, bono sobre la asignación universal por hijo, creación del registro nacional de la economía popular, consejo de la economía popular y salario social complementario, extensión de la emergencia social hasta 2019. Luego de la firma del acta continua la pelea por la aprobación de la Ley en Diputados y Senadores.

 

Existe todo un debate, sobre todo a partir de las notas de Verbitsky en Página 12, acerca de una cláusula que se firmó en el acta con el gobierno que garantiza que no iba a haber movilizaciones de las organizaciones a cambio de la firma.

Eso fue algo que ellos metieron. Ellos digo el gobierno. En uno de los puntos, que no va a haber movilización. Para nosotros no es central. Nosotros no entregamos la lucha nunca. Todo lo demás, las discusiones que se pretenden instalar, vemos que hay mucha politiquería en el medio, ya que en el punto anterior hablábamos de las estrategias. Una de las estrategias también es el control de los medios masivos de comunicación, eso es muy importante. Nosotros tenemos un bloqueo en los medios, casi 100%, es muy difícil que nuestra voz se escuche ahí. Nuestra como sector, no solo hablo del Movimiento. Ahí hay un control mediático muy importante. Esto va generando cierto nivel de opinión. Creemos que una de las estrategias del gobierno es tener la capacidad de generar esas roscas, esa rosqueta política bastante hábilmente. La polaridad entre el kirchnerismo y ellos es lo que le hace a Verbitsky salir a decir eso, desde mi punto de vista y el tipo para mí –más allá de lo que sea Verbitsky, no importa Verbitsky- lo que dice responde a esa estrategia de polaridad, ¿no? Polarizo con el kirchnerismo, anulo a la oposición de izquierda del país porque no hay. O sea, la oposición del macrismo sigue siendo -o ellos quieren que siga siendo- el kirchnerismo, porque les conviene, porque ahí terminan cerrando todo. Las leyes las votan juntos. Hoy en día siguen votando juntos. La legislatura de la Ciudad de Buenos Aires es un papelón, con los votos del FPV, están sacando la privatización de toda la ciudad, una entrega del patrimonio público de la ciudad. El voto del presupuesto del jueves de la semana pasada fue una vergüenza. Y eso es junto con el kirchnerismo. Entonces a ellos les conviene encontrarse a esa oposición, porque no es una oposición real. Los invitamos a ellos a salir a las calles porque son quienes vienen garantizando la gobernabilidad.

Y aquí un poco responde a lo que analizamos en la pregunta anterior. Si estamos ante un ciclo largo, por qué nosotros vamos a prendernos fuego dentro de pocos días, en Diciembre, sin nada demasiado claro y construido en materia de continuidad. Digo, para hacerle el juego a quién. ¿Al kirchnerismo? ¿Por qué? Creemos que eso es más favorable al “Vamos a volver” que a otra cosa y por eso el enojo de Verbitsky. ¿No? Que salgan ellos, no me agites a mí que vengo peleando desde hace 30 años, vos fuiste gobierno, dejaste una situación social más que complicada, no reconociste a la CTEP como herramienta gremial y ahora te enojás porque nosotros ganamos más de un millón de puestos laborales para los compañeros. No está bien.

Ahí eso es parte de una operación política y estás ante una situación de la cual nosotros no vamos a ser parte, ni nos sentimos tocados ni nada. Nosotros sabemos lo que somos peleando, no tenemos que darle explicaciones a nadie. Ahora, lo que sí vemos que sucede es que no se entiende y algunos sectores siguen sin entender lo que implica luchar y ganar conquistas para el pueblo. Se sigue sin entender lo que implica esto en materia organizativa. Me hace acordar a los debates que se tenían en los 90, en el 2000; “no, bueno, los planes, esto, aquello”. Muchachos, la gente se está cagando de hambre, sin laburo  y nosotros con esto lo que logramos fue una reivindicación real, que va a ir directamente al bolsillo de nuestros compañeros, no solamente de nuestros compañeros, de todos los compañeros y compañeras que cobran algún beneficio en el país y eso quién puede negar que es importante.

 

¿Cómo es la discusión del tema de la obra social?

Ahí también tenemos un debate interesante dentro de la CTEP. Nosotros en esta clave que te decía de construir un posicionamiento propio de la CTEP sacamos esta idea de la CTEP laica, feminista y clasista. En ese contexto también nos pusimos a discutir la obra social. Sería una entrevista aparte meternos en el detalle de lo que implica la construcción de una obra social. Pero en términos generales, nosotros vemos que hay dos modelos de salud: uno tiene que ver con un modelo con el sistema privado que, muy rapidito, cuando vos formás una obra social hacés acuerdo con las prepagas, determinados laboratorios. Te sentás y negocias que estén en tu cartilla. Eso beneficia al sector privado de la salud. Otro modelo de salud, que es más o menos el que planteamos nosotros es, bueno, construyamos salud comunitaria. Necesitamos tejer otras redes al interior del sistema público de salud. Estas otras redes construirlas no es fácil y es un camino largo, pero es con la participación popular, es no entregando los recursos de nuestros compañeros, porque la obra social la mantiene la cuota de los trabajadores, no entregar los recursos de nuestros compañeros al sistema privado de salud. También hay una concepción histórica que es que yo soy laburante y quiero tener un médico al que llamar y un lugar en el que hacerme un análisis, una radiografía o si me tengo que hacer una tomografía me la pueda hacer. Bueno ahí te encontrás con un sistema público de salud colapsado. Los hospitales están vaciados, para estudios de alta complejidad el propio sistema público de salud los terceriza y los privatiza con lo cual ahí es una trampa bastante importante. Es una discusión de tinte estratégico, es de fondo, pensar cómo nosotros entendemos un sistema público de salud comunitaria. Ese es más o menos el debate que estamos dando. Obviamente no es fácil y el tema de los recursos es un gran tema. Bueno, la clave para nosotros sería generar promotores de salud propios, lo fundamental para que esto funcione es centrarnos en el nivel primario de la salud, no tanto en la alta complejidad, porque ahí ya entramos en otra discusión en donde, como te dije, predominan los intereses del sector privado. El propio Estado reproduce eso. En cambio, si trabajamos en el sector primario y generamos mil promotores de salud popular comunitaria y hacemos un servicio de prevención puerta a puerta en todo el país, en nuestros compañeros, ahí podemos empezar a atacar en la discusión de fondo de la salud. “Bueno, no necesito tal estudio porque si yo tengo un médico que me viene a ver a mi casa una vez por semana, no necesito esa cartilla y llamar por teléfono a que venga no sé quién o a hacerme no sé qué estudio, porque tengo a mi compañero que me está viniendo a ver una vez por semana, cada quince días, una vez por mes a mí, a mis hijos, a mi familia”. Ese es un poco el plan. Centrarnos en esa atención primaria de la salud, generar una cantidad enorme de promotores de salud comunitaria y atención y prevención puerta a puerta con los vecinos y familias trabajadoras.

 

 ¿Cuáles serían de cara al año que viene, que además va a ser un año electoral, las estrategias principales de acumulación de los movimientos populares? ¿Cuáles serían las grandes líneas que ustedes se proponen de cara al año que viene?

Bueno, en principio, gran parte de ellas están todavía en discusión. No es que hay una claridad total que yo te digo todo el plan para el año que viene. Pero lo que estamos viendo –además de todas las líneas de trabajo que ya comentamos– es la necesidad, incluso teniendo en cuenta que es un año electoral, de construir el espacio de la izquierda popular en la Argentina. Ese espacio de la izquierda popular es el que está, para nosotros, ausente. Un poco para romper también con esa polaridad de la que hablábamos antes y también para darle forma, contenido y herramientas de intervención concretas, política real en la organización popular a ese sector de la izquierda. Hoy tenés el trotskismo, el macrismo y sus aliados, el kirchnerismo, el massismo. Hay que ver qué pasa con el PJ, la acumulación del PJ sobre todo en la Provincia de Buenos Aires para el año que viene. Hay que ver qué pasa en cada una de las provincias. En la ciudad de Buenos Aires que es bastante difícil, nosotros vemos que sí se puede entrar con una propuesta muy interesante. Hay espacio en las elecciones para el año que viene en la ciudad. Todavía no están construidas las instancias de articulación necesarias para lograr concretar esas posibilidades. Nosotros no creemos en una lógica pragmática de la construcción de las herramientas electorales sino más bien construir algo con sustento real, de largo aliento, que a vos te permita poner en pie un espacio. Y después está la idea del salto de lo social a lo político, idea que es importante para nosotros deconstruir. No es que nosotros pasamos de lo social a lo  político porque nos vamos a presentar a elecciones, ni en pedo. La política es todo. Es todo lo que venimos haciendo desde hace años, simplemente sería poner en pie un espacio de articulación e intervención en los sectores de la sociedad que participan de las elecciones a los que no necesariamente llegás con tu herramienta movimiento social, para ponernos a discutir. Todo lo que somos y venimos construyendo hasta ahora hay que ponerlo en discusión con el conjunto de la sociedad. Ponerlo en discusión, una de las formas es la electoral, tampoco es la única. Porque también esa es una fantasía: “bueno, ahora que me presento a elecciones, listo, todo el mundo va a conocer mi propuesta”. No necesariamente. Vos podés hacer conocer tu propuesta igual sin ir a elecciones. Lo electoral es una parte más táctica para nosotros de la lucha política.  El espacio político también es otra cosa. Ahí también se mezcla. Y uno dice bueno, si yo pongo en pie lo electoral, un espacio de intervención para el 2017, listo, tengo el espacio político. No necesariamente. Podés confluir en una alianza electoral divina y después eso como espacio político estratégico no servir o no cumplir el objetivo. Para nosotros hay que poner en pie el espacio político de izquierda popular y eso generará sus mediaciones en todos los planos de la lucha donde se pueda lograr. En lo social, en lo electoral, en la organización de los trabajadores por sector o por rama en el caso de la CTEP. Ese espacio tiene que cobrar hacia abajo sus expresiones de intervención concreta. Ahora, eso todavía está verde. Viene siendo nuestro objetivo desde hace mucho. Y por distintas razones, no lo podemos materializar.

 

¿Qué razones?

Diversas. En principio la propia vorágine de la práctica de cada una de las organizaciones, las dificultades históricas en nuestro país de la unidad, diferentes entendimientos de cómo abordar la construcción táctica. Se mezclan un poco las cosas y todo pasa a ser un problema. No, tal vez uno puede ir de a poco dando pequeños pasos en la unidad y en la articulación política sin que las cuestiones en las que a veces es más difícil ponerse de acuerdo sean un problema. Porque aparte después el propio devenir de la lucha, de la organización te va generando nuevos desafíos. Vos empezás a caminar y empiezan a suceder cosas. En tu propia organización, en las otras y en la vida política en general. Esa es una de las razones.

Otra de las razones es obviamente la intervención del poder a la hora de dividir. Es difícil. Para que te des una idea, nosotros armamos el instrumento electoral y el primero que nos impugna que nos llamemos“Partido de izquierda popular” es el FIT, el PTS y todas las organizaciones del FIT diciendo que el patrimonio del nombre “izquierda” es de ellos. Esa también es una dificultad. Vos querés plantar un espacio político y tenés que salir a disputar con ellos y con medio mundo. No sólo con la derecha, sino con los otros actores de “izquierda” supuestamente que hay en el país y que disputan ese escenario y además te tenés que poner de acuerdo con todos los que querés que estén dentro de esa izquierda popular. Y eso es complejo, no es fácil. En nuestro país es más difícil todavía. Pero esa dificultad no implica dejar de tener en cuenta su importancia, su centralidad.

 

 

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