Por más espacios, visibilización y trabajo para las mujeres músicas

Todo surge con un debate en redes y posterior invitación del INAMU, Instituto Nacional de la Música, para charlar en el Canal de la música sobre la problemática de la falta de mujeres en festivales. Para ese día, la cantante y compositora Isabel de Sebastián aportó un estudio hecho por La ruidosa, una revista chilena, en donde se analizaron 40 festivales latinoamericanos. De ese análisis surgió que Argentina era el peor país de Sudamérica en representación de las mujeres en el escenario: mientras la media general era 30%, Argentina estaba en el 13%.

Celsa Mel Gowland terminó su mandato como vicepresidenta del INAMU conociendo esos números y con la idea de armar una ley que sirva como herramienta para defender y promover el espacio de  expresión y trabajo de las mujeres. Entonces convocó a Alcira Argumedo, gestora cultural, y juntas hicieron un análisis de los 46 principales festivales del país: el 91% de los festivales espectáculos tienen una representación de menos del 20% de mujeres. El peor es el rock, en dónde hay menos del 5% de mujeres liderando agrupaciones.

La ley de Cupo Femenino para la actividad musical propone que haya un 30% de mujeres en los escenarios argentinos en todos los eventos, con o sin fines de lucro, que reúna a tres o más agrupaciones sobre un escenario. Ese 30% se deberá conformar por solistas mujeres, bandas compuestas en su totalidad por mujeres o agrupaciones musicales mixtas que en su composición tengan por lo menos el 30% de mujeres.

Estamos seguras que podemos convencer a los únicos que se pueden oponer a esto, los productores”  sentencia Celsa,  y confirma que muchos de ellos tienen muy arraigado el prejuicio de que la mujer no vende en la música y da datos muy concretos: “Los discos de Natalia Lafourcade y Julieta Venegas se produjeron y grabaron en la Argentina y son súper exitosos.”

Uno de los problemas que persiste en la profesionalización de las mujeres es que el cuidado de adultes mayores o de niñes sigue suponiéndose a cargo de las mujeres. En experiencia de Celsa: “El mundo de la música y de las giras no está hecho para que llevemos bebés. Algunas lo pudimos hacer, pero con mucha garra”. La cantante realizó shows y viajes junto a sus dos hijas y pudo sostener una lactancia de más de un año, pero sabe que no todas pueden hacerlo, porque no siempre hay gente alrededor que acompaña, permite y ayuda en esas decisiones.

El día que le pedimos a Patricia Sosa que nos diera el apoyo para la ley nos contó una anécdota muy clara”, recuerda Celsa. La historia cuenta que la primera vez que la cantante fue con su grupo, La Torre, a un festival grande subió la banda primero al escenario y ella iba a entrar después de la intro musical. Pero cuando se dispuso a subir por la rampa la agarraron los plomos y le dijeron: “Nena, las novias de los músicos abajo” , y la tiraron al público. Entonces arrancó el primer tema y la cantante seguía entre el público haciendo señas hasta lograr que la vean desde la banda y la ayuden a subir. “A partir de ahí me masculinicé. Yo era una piba suave, tranquila. Desde ese momento tuve que ser lo que no era para que me respeten”, dijo Patricia en aquel entonces. Justamente esto es lo que queremos evitar, que haya que transformarse en lo que une no es para obtener respeto.

En caso de que se apruebe la ley, el organismo que se ocupará de fiscalizar su cumplimiento será el INAMU, al igual que sucede con el artículo 31 de la Ley Nacional de la Música, donde se reglamenta que: Por cada artista internacional que toque en vivo deberá también ser contratado un telonero nacional que contará con un espacio no menor a 30 minutos para su repertorio.

La artista Paula Maffía, en el marco de una charla que tuvo lugar en el Festival Sonora, aclaró: “Queda también en nosotras trabajar mancomunadamente y confiar para generar esta escena de mujeres y para mujeres. Pero no a los fines de generar un ghetto, al contrario, porque eso se agota en la medida en que no se incluyan las disidencias”.

El problema en cuanto a la normativa es que El Registro Nacional de las Personas, RENAPER, sólo reconoce mujeres y varones. “Si poníamos un porcentaje para otras disidencias no lo íbamos a poder normar” afirma Celsa y añade:  “La ley es una herramienta para que no nos hagan trampas”.

“Desde el INAMU realizaron diversos análisis que incluyeron encuestas y análisis que dan como resultado que hay una gran cantidad de mujeres profesionales de la música”, cuenta la actual vicepresidenta de la institución, Paula Rivera. Productoras, comunicadoras, managers y sonidistas. La mujer cumple muchísimos roles dentro de la industria. Hay una fuerza muy importante de las mujeres abajo del escenario”, dice Rivera. Esta situación no se refleja en la contratación en los grandes eventos. Por eso, como afirma Celsa: “Este es un reclamo de género y fuertemente laboral”

 

* El proyecto fue presentado el 21 de septiembre, se encuentra en proceso de debate y ahora queda esperar a que los senadores se expidan.

 

fuente: https://revistacolibri.com.ar/2018/11/05/por-mas-espacios-visibilizacion-y-trabajo-para-las-mujeres-musicas
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