Semana Trágica, crónica de una lucha

En enero del año 1919 se produce uno de los acontecimientos más importantes de las luchas de nuestro pueblo, la llamada Semana Trágica. Este hecho se inscribe dentro del ascenso de la conflictividad obrera de ese periodo de la historia de nuestro país, influenciada por la situación internacional que se distinguía por su conflictividad. La Revolución Bolchevique, la agresión imperialista al naciente Estado soviético, los movimientos sociales en Alemania con el alzamiento espartaquista entre 1918 y 1919, la República Soviética de Bela Kun en Hungría, y la agitación obrera en Italia, España y Francia. En América Latina la Revolución Mejicana, y en Nicaragua Augusto Cesar Sandino encabezaba la lucha antiimperialista.

En Argentina,, la economía agroexportadora se vio afectada cuando los precios internacionales comenzaron a bajar y prácticamente se cerraron los mercados europeos. La situación empeoró al aumentar la inflación y la desocupación.

El primer gobierno de Hipólito Yrigoyen enfrentó un panorama económico sellado por la depresión, la interrupción de inversiones extranjeras, una baja del valor de las tierras, menores importaciones y desempleo. Sin embargo desde 1918 se registro una incipiente recuperación económica, en donde crecieron los puestos de trabajo en los puertos, ferrocarriles, en las industrias metalúrgicas, frigoríficos, construcción, etc. Antes de 1915, la sindicalización era baja, y en la segunda década se produjeron cambios estructurales, como el surgimiento de varias federaciones de industria, concentración de fuerzas, extensión de las organizaciones, sindicalización de sectores medios, mientras que el sindicato continuó siendo el lugar de participación de los inmigrantes.

La política que llevó adelante Yrigoyen hacia el movimiento obrero estuvo marcada por un intento de establecer una nueva relación entre el Estado y los trabajadores. Incluía en su proyecto la integración política de la clase obrera urbana, cambiando apoyo por votos, procurando limitar la influencia de las corrientes anarquistas, socialistas y comunistas; intentando una conciliación entre el capital y el trabajo, con una política destinada a que los sindicatos tuvieran “acceso y comunicación con el gobierno”.

Las posiciones del gobierno radical oscilaron entre el arbitraje, las negociaciones y la represión.

Luego de una brutal represión a los obreros metalúrgicos de los talleres Vasena, que se encontraban en conflicto, y que conmueve al pueblo porteño , la bronca se transforma en huelga general que dura más de una semana, con elementos seminsurrecionales, con importantes movilizaciones, enfrentamientos con las fuerzas represivas y el despliegue de una gran espontaneidad y solidaridad obrera y popular.

Vasena era una de las más importantes empresas de la Argentina, Pedro Vasena e Hijos”, convertida poco después en los “Establecimientos Metalúrgicos San Martín-Tamet”, poseía un gran establecimiento metalúrgico que empleaba a 2.500 trabajadores. La fábrica estaba ubicada en Cochabamba y La Rioja (donde hoy está la Plaza Martín Fierro). Su titular era descrito como un “burgués próspero y despiadado”, y en 1919 estaba necesitado de proteger sus ganancias de las causas que la Primera Guerra Mundial había engendrado: suba de precios de las materias primas y del petróleo. Desde diciembre de 1918 sus trabajadores se encontraban en huelga, venían reclamando aumentos de salarios, jornadas de ocho horas, premios para el trabajo los domingos y horas extras, abolición del trabajo a destajo y reincorporación de los compañeros despedidos a causa de las actividades gremiales de salarios; por lo que se mantenían en huelga.

La empresa a pesar de ello se mantiene funcionando gracias a la colaboración de un pequeño grupo de obreros que no adhería y con rompehuelgas proporcionados por la organización patronal denominada Asociación Nacional del Trabajo, creada un año antes con el objetivo de doblegar las acciones de las organizaciones obreras, mediante la utilización de carneros reclutados entre lúmpenes o desclasados que oficiaban como fuerza de choque, producto estos del aumento de la descomposición social.

Esta organización patronal estaba integrada por la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural, entre otras asociaciones empresariales y entidades representativas de la oligarquía. A pesar del accionar de estos, los trabajadores llevaban un mes de huelga. El 7 de enero cuando un transporte con rompehuelgas intenta ingresar a la fábrica, los obreros juntos con sus familias pretenden sin éxito detenerlo a causa del accionar de la policía que, en defensa de los carneros cargan brutalmente sobre los huelguistas; con un saldo luego de varias horas de enfrentamiento de, cientos de heridos graves y varios muertos.

La brutal represión contra las familias obreras genera una gran indignación en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. La Sociedad de Resistencia Metalúrgica, que integraba la Federación Obrera de la Republica Argentina del V Congreso, declara la huelga en todo el gremio metalúrgico. Esta federación obrera argentina de orientación anarquista  se opone, en gran medida, al anarcosindicalismo. Surgida en 1915 como cisma de la FORA IX Congreso ambos con origen en la FORA, recordemos que la FORA fue fundada en el año 1901 por 30 Sociedades Obreras de tendencia u orientación socialista y anarquista, en su segundo congreso sufrió la primera escisión al abandonar las sociedades de resistencia (sindicatos) socialistas (11 sindicatos en total) la Federación, a raíz del predominio de los anarquistas en los gremios que la componían y la imposibilidad de llevar la Federación por los designios trazados por el Partido Socialista Argentino. La FOA en su IV congreso pasó a denominarse F.O.R.A agregando la palabra “regional” manifestando no reconocer las fronteras nacionales del denominado país. En ocasión de su V Congreso en 1905, los sindicatos de orientación anarquista establecieron expresamente en su Declaración de Principios (estatutos) la aprobación y recomendación de la propaganda de los “principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico”.

Las sociedades que se retiraron del II congreso de la FOA llamaron a organizar una nueva central y nació la Unión General de Trabajadores (Argentina). Dos años después, fracasó el primer intento de unificar la FORA y la UGT (Socialista), que se sostuvo hasta el año 1909 cuando se disolvió en un congreso de fusión con organizaciones autónomas en el que también estaba la FORA, pero que no aceptó integrarla y disolverse. De allí salió la CORA Confederación Obrera Regional Argentina como nueva central de orientación socialista y mayoría sindicalista. Esta central existió hasta junio de 1914 en que después de infructuosos intentos de fusionarse con los efectivos de la FORA y en una hábil maniobra se auto disolvieron y sus sindicatos en masa solicitaron la adhesión a la FORA en un momento de desorganización interna.

En  1915 la FORA realizó su IX Congreso con la participación de los nuevos sindicatos adheridos y de otros autónomos, en él se resolvió la eliminación de la declaración de principios que aprobaba y recomendaba la propaganda del comunismo anárquico en los gremios. Lo que llevó a la desafiliación de varios sindicatos de orientación anarquista, quienes el 2 de mayo de 1915 convocaron a una asamblea de emergencia a la que asistieron las asociaciones disconformes con el congreso, quienes resolvieron desconocer el IX Congreso, seguir manteniendo la declaración del V Congreso y conformar un nuevo Consejo Federal como secretariado de la F.O.R.A del V congreso. Así quedaron dos centrales obreras: la FORA del IX Congreso (varias tendencias) y la FORA del V Congreso (anarquista y comunista). La FORA del IX Congreso tuvo un crecimiento importante con la organización de los marítimos de la F.O.M y en el año 1921 en su XI Congreso cambió su nombre por el de Unión Sindical Argentina.

En 1915, el IX Congreso de la FORA, con mayoría sindicalista revolucionaria decidió eliminar de la declaración de principios la adhesión a la finalidad del anarquismo. Ello produce una ruptura y a partir de entonces funcionarán dos federaciones separadas. La FORA del V Congreso, sin haber aceptado nunca el terrorismo como método de acción sindical, adhirió y se mantuvo cercana a los anarquistas individualistas.

La Protesta fue el medio difusor de las ideas anarquistas 

Junto con los metalúrgicos los obreros marítimos, que se hallaban en huelga, luego de una asamblea donde tratan los hechos ocurridos en los talleres, aprueban realizar un boicot contra la empresa Vasena. Durante el 8 de enero, miles de obreros concurren a asambleas y reuniones en toda la ciudad, con la intensión de salir a la huelga. El día 9 de enero, Buenos Aires amaneció paralizada por la huelga general, con innumerables piquetes obreros, se multiplicaron los actos espontáneos en diferentes barrios.

Miembros de la asociación patronal ANT, se ofrecieron para mediar en el conflicto, presentándose en las instalaciones de los talleres Vasena Miles de obreros se reúnen en los , periodísticas relatan , “las delegaciones gremiales y una enorme multitud, en la que abundaban las mujeres y los niños, se iba reuniendo alrededor de los locales donde eran veladas las víctimas¨. Durante la tarde, el enorme cortejo se puso lentamente en movimiento tras los ataúdes, conducidos a pulso y cubiertos por banderas rojas hacia el Cementerio de la Chacarita, una multitud se va sumando. Es encabezado por un grupo de autodefensa de obreros armados.

Al aproximarse a los talleres de Vasena los obreros son atacados por disparos que provocaron corridas y escenas de pánico entre los manifestantes. La creciente agitación de los manifestantes se iba transmitiendo a los barrios que atravesaban en su largo trayecto por la ciudad. Numerosos incidentes, tiros, alarmas y corridas, mantenían la tensión y fragmentaban la marcha. Cuando la numerosa columna se encuentra sobre las calles Corrientes y Yatay se producen nuevos disturbios, los obreros son atacados por policías y bomberos que se habían refugiado en una iglesia disparando a la multitud, asesinando a varios manifestantes y dejando cientos de heridos. La columna se dispersa pero no se detiene en su camino, llegando a cementerio nuevamente se produce una mayor represión.

Mientras tanto en las inmediaciones del taller Vasena, se mantienen una enorme concentración de trabajadores, que al recibir las noticias de los sucesos represivos y las muertes obreras hacen estallar la bronca. Se desata un nuevo tiroteo quedando la policía desbordada. Cayendo a tarde interviene el ejército con el objetivo de desalojar a los huelguistas. La violencia se extiende a varios sectores de la ciudad, continuando durante la noche del 9 al 10 de enero. Pequeñas batallas se producen en numerosas esquinas de la ciudad, donde grupos de obreros atacan a las fuerzas represivas comandadas por el general Dellepiane recientemente nombrado por Yrigoyen…

Esa misma noche se reúne el consejo de la FORA IX Congreso, que es la mayoritaria en el movimiento obrero porteño, se produce un debate importante por la ampliación de los reclamos por fuera de los reclamos sectoriales del gremio metalúrgico. El Consejo Federal de la organización sindical buscaba limitar el conflicto a objetivos parciales, restringiendo a los reclamos de los obreros de Vasena y a la libertad de los presos. Por su parte la FORA V Congreso ratifica el llamado a huelga general por tiempo indeterminado, considerando una ¨huelga general revolucionaria¨, que debe tener como banderas de lucha de todos los presos por cuestiones políticas.

El 10 de enero la huelga se había extendido a otros centros urbanos e industriales. La patronal de Vasena accede a dar cumplimiento al pliego de reclamos obreros. Por su parte el jefe de la Policía se compromete a dejar en libertad a los detenidos durante las jornadas. El Partido Socialista emite una declaración considerando conveniente la vuelta al trabajo, a diferencia de la FORA V, que declara la continuidad de huelga hasta que se resuelva definitivamente el conflicto en los talleres Vasena, se haga responsable de todos los hechos al empresariado y se dicte la amnistía para todos los presos por cuestiones sociales, incluyendo a Radowitzky y Barrera entre otros.

El 12 los obreros de Vasena declaran que sus reclamos no se han solucionado, por cuanto ¨los obreros en huelga no han tenido intervención alguna en el anunciado arreglo¨ realizado por la FORA IX que había levantado la huelga, por lo que manifiestan no haber vuelto al trabajo. Estos sin embargos presionados por el gobierno, las fuerzas represivas y el abandono de los principales dirigentes sindicales, deciden el 13 de enero firmar un acuerdo con la empresa y definen volver al trabajo.

Luego de estos acontecimientos el conjunto de los actores sociales discuten sobre sus significados, las responsabilidades y las respetivas consecuencias. Los conservadores responsabilizan al gobierno radical por la falta de fuerza y firmeza con los obreros en huelga, y acusa a los socialistas como instigadores de este movimiento desestabilizador; reivindicando el papel desempeñado por lo comando civiles constituyendo la banda parapolicial denominada Liga Patriótica. El Partido Socialista por su parte insiste en la necesidad de aprobar leyes sociales y laborales para que eviten estos estallidos de la clase obrera, y criticando abiertamente la vía insurreccional y los excesos de la huelga general, pero también responsabilizando al radicalismo por la brutal represión.

Esta lucha surge de forma espontanea, trasciende lo sindical, por la bronca que provoca la represión; transformando la lucha de los obreros del taller Vasena en una huelga general que involucra al conjunto del movimiento obrero y de los sectores populares, con un destacado papel de las mujeres; abriendo una grave crisis para el Gobierno, el conjunto del régimen político e institucional.

La rebelión social duró exactamente una semana, del 7 al 14 de enero de 1919. La huelga había triunfado. No hubo una revolución social pero pasó a la historia como la “Semana Trágica”, como uno de esos heroicos hitos de lucha de nuestro pueblo, que nos ha dejado muchas enseñanzas. Se reclamó por sus derechos, se fue a la huelga, se realizaron asambleas, se recibió la solidaridad de todos los trabajadores, se resistió, se luchó en las calles y no se dudó en enfrentar a las fuerzas policiales, al Ejército y a la Liga Patriótica, en una clara muestra de autodefensa de clase. Y lo que quedó en claro fue la decisión de la clase dominante de recurrir a la represión, que fue despiadada y cruel, para solucionar un conflicto entre el capital y el trabajo.

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