“Ser de izquierda en la era neoliberal del capitalismo es, antes de todo, ser antineoliberal”

Como consecuencia de la campaña -de la que Contrahegemonía formó parte-, contra la participación en el Congreso de CLACSO de Felipe Solá, responsable político de la Masacre de Avellaneda, tomamos contacto con Emir Sader. Intelectual de reconocida trayectoria, fue Secretario Ejecutivo de dicha institución entre 2006 y 2012 y está estrechamente vinculado a Lula da Silva y al PT de Brasil. En el intercambio del que surge esta entrevista, Sader se preocupó por presentar enfáticamente su disconformidad con el rumbo que asumió la entidad de la que supo ser su máximo responsable.

Aprovechamos la oportunidad para consultarle acerca del ciclo de los denominados gobiernos progresistas de Nuestra América y de la nueva etapa que estamos transitando, con gobiernos decididamente de derechas marcando el rumbo de nuestros países. El balance que realiza de las experiencias de los gobiernos que desde Contrahegemonía caracterizamos como ‘neodesarrollistas’ y sus puntualizaciones referidas a las tareas políticas a realizar para derrotar a las derechas en el poder, pueden leerse como parte de una serie de contribuciones diversas y necesarias al debate referido a las armas y a los métodos que debemos emplear en esta coyuntura para avanzar en la transformación social en clave emancipatoria. Sus respuestas pueden ser leídas y puestas en tensión con aquellas sistematizadas en nuestro Dossier “Alternativas populares en debate”.

El papel de las ciencias Sociales y del pensamiento crítico: la situación de CLACSO

Hernán Apaza: Desde Contrahegemonía, hemos sido parte de una Campaña para que se desistiera de invitar a Felipe Solá -responsable político de la Masacre de Avellaneda- al Congreso de CLACSO que está siendo realizado en Buenos Aires esta semana. ¿Qué opinión le merece situaciones como ésta?

Emir Sader: Estoy totalmente de acuerdo con las protestas realizadas en contra de la participación de alguien como Felipe Solá en un evento que pretende ser de pensamiento crítico. Esto contrasta notablemente con el freno, por parte de la dirección de CLACSO, a una declaración de apoyo a Rafael Correa, no sólo un gran ex presidente sino también un gran economista latinoamericano. Lo hablo desde el punto de vista de alguien como yo, que fui Secretario Ejecutivo de CLACSO en el mandato anterior, pero fui censurado a lo largo de los 6 años del mandato que se termina ahora y fui excluido de cualquiera participación en las actividades del final de ese mandato.

Sader: “se trata es de ir mucho más allá de la izquierda”

HA: A propósito de CLACSO, queríamos preguntarle qué balance hace del estado del desarrollo de las ciencias sociales en Nuestra América. ¿Qué papel cree Usted que deben cumplir en esta etapa?

ES: El pensamiento social latinoamericano no ha estado, en general a la altura de los desafíos políticos actuales de América Latina. Por primera vez en nuestra historia hemos vivido y vivimos un periodo histórico muy importante, sin la participación directa y masiva de la intelectualidad, tampoco se ha visto un nuevo ciclo de interpretaciones teóricas en la región. Más que nunca ahora, frente a las dificultades que enfrentamos, necesitamos de la participación directa y creativa de la intelectualidad, para ayudar a frenar la ofensiva de la derecha y poner en práctica un nuevo ciclo de gobiernos progresistas en la región.

HA: En particular, habiendo sido Secretario Ejecutivo de CLACSO, ¿cómo evalúa la situación de esta institución?

ES: La situación de CLACSO es muy grave, preocupante. La herencia dejada por el mandato último [de Pablo Gentili] es muy pesada. CLACSO perdió el financiamiento de la Agencia Sueca de Cooperación, que había financiado la institución por 25 años, como resultado da la incompetencia de quien dirigía CLACSO. Se despilfarraron los recursos que teníamos con grandes actividades mediatizas, pero a la vez se dio un proceso de mercantilización: CLACSO financiaba la participación de los centros en las Asambleas Generales, pero han pasado a tener que pagar. En la Asamblea General, solo 120 centros de los 600, estaban en condiciones de participar, los otros no han logrado pagar. Después de arreglos, 300 centros no han participado.

En contraste, se ha invitado a 300 personalidades para participar del evento, con los recursos que debieron haber sido usados para la garantizar la participación de todos los centros. Los grupos de trabajo pasaron a tener que autofinanciarse, mientras que antes CLACSO los financiaba a todos. Los cursos virtuales son pagados, aun para los centros que estén al día en el pago. Perdió su carácter público, gratuito, democrático, centralizado, trasparente. Está sin recursos económicos, la red de centros es mucho menor que antes.

La misma participación en los debates públicos del Secretario Ejecutivo ha sido mínima o casi nula, publicando uno o dos artículos al año. Comparada con la participación de Atilio Borón y mía, se ve como se dejó de tener protagonismo, con un mandato mediocre en el plano de las ideas, burocráticas, autoritaria, personalista. Cuando se necesitaba todo lo contrario, bajo el riesgo de volverse una institución intranscendente, sin proyección política e intelectual.

Es la peor crisis de CLACSO en toda su historia. Con el agravante de que el Secretario Ejecutivo que ahora concluye su mandato, Pablo Gentili, ha bloqueado todo debate público. Incluso, ha rehuido de todo debate conmigo, por ejemplo, porque sabe que la comparación entre los dos mandatos es ampliamente desfavorable para él. Esto es lo que, a mi entender, explica mi exclusión y la censura que han promovido contra mi persona. Basta con decir que cuando yo terminé mi mandato, no hubo disputa en cuanto a la sucesión. Pude proponer el nombre para la SE de CLACSO, con amplio consenso, sin ninguna otra candidatura. Busqué a tres nombres pero finalmente me decidí por Pablo Gentili, como cuarta alternativa, con tal de que mantuviera las orientaciones consagradas, se quedara sólo un mandato y definiera el nombre de alguien de fuera del Cono Sur, en lo posible una mujer. Pero Gentili cambió radicalmente la orientación de nuestra institución, se quedó otro mandato y ello está en la raíz del fracaso del mandato, del debilitamiento de CLACSO. No haber logrado renovar el apoyo de los suecos –mientras que yo no sólo lo mantuve, sino que además adquirimos, por primera vez en la historia de CLACSO, una sede para la institución – es un fracaso de dimensiones gigantes, que compromete el futuro de la institución.

Del ciclo antineoliberal a la contraofensiva de derechas

HA: Recientemente, la ex presidenta de Argentina afirmó en el Congreso de CLACSO, que había que abandonar las categorías de izquierda y derecha, para pensar la articulación de nuevas mayorías, aglutinadas en la categoría de “pueblo”, ¿qué opinión le merece esto?

ES: No creo que haya que abandonar las categorías de izquierda y derecha, que son más que nunca actuales. De lo que se trata es de ir mucho más allá de la izquierda, para construir amplios frentes democráticos que frenen la ofensiva de la derecha y constituyan un nuevo bloque político y social de fuerzas, capaz de retomar la lucha por la superación del neoliberalismo.

Ser de izquierda en la era neoliberal del capitalismo es, antes de todo, ser antineoliberal. Resistir a los gobiernos y políticas neoliberales, construir alternativas al neoliberalismo. Donde ya hay gobiernos antineoliberales, trabajar para su consolidación política, la profundización del antineoliberalismo en anticapitalismo, trabajar por el más amplio apoyo de masas a esos gobiernos, construir la conciencia antineoliberal, anticapitalista y socialista en el pueblo.

HA: En sus últimas intervenciones públicas, Usted ha venido mostrando una creciente preocupación por la situación en Brasil y en la región. En el marco de lo que ha llamado el fin del ciclo “posneoliberal”, ¿qué balance podría realizar del panorama regional?

ES: Hemos pasado de un periodo de consolidación de gobiernos anti-neoliberales a una brutal contraofensiva de la derecha, que caracteriza el momento presente. Valiéndose de errores de aquellos gobiernos, pero principalmente cambiando las formas de acción, la derecha ha logrado volver al gobierno en Argentina, en Brasil, en Ecuador, además de amenazar a gobiernos como los de Venezuela y Bolivia. Se agota el primer ciclo de gobiernos antineoliberales en la región, pero a la vez el neoliberalismo no muestra fuerza para consolidar sus gobiernos, porque mantiene sus políticas económicas neoliberales, que debilitan rápidamente a sus gobiernos. Se abre así un periodo de dura disputa hegemónica, de grandes turbulencias en la región.

HA: ¿Qué valoración hace del triunfo de López Obrador en México?

ES: Es el resultado de una lucha larga de la oposición de izquierda, que finalmente cuajó en la impresionante victoria electoral de AMLO. Va a gobernar con gran mayoría en el Congreso y en la opinión pública, pero en una situación de aislamiento en América Latina y con el corsé del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que limita las alternativas económicas antineoliberales de México. Asimismo, teniendo que enfrentar las ofensivas de Trump en contra de su país. Es una buena noticia, pero sus resultados están todavía abiertos.

 

HA: ¿Cree Usted que las derechas latinoamericanas que gobiernan tienen una agenda en común? ¿Cuáles serían sus puntos centrales?

ES: Si, en lo fundamental se trata de retomar el modelo económico neoliberal. Pero, para hacerlo, tienen en común la judicialización de la política, buscando criminalizar e inviabilizar que los principales líderes de la izquierda puedan volver a concurrir a elecciones presidenciales, como son los casos claros de Lula, de Cristina, de Rafael Correa, de Petro. Es la combinación de esos elementos lo que caracteriza las formas de acción de la derecha en la región y el objetivo que busca.

HA: ¿Qué balance puede hacerse del ciclo de los gobiernos progresistas que se ha cerrado? ¿cuáles fueron sus logros y/o aciertos?

ES: Esos gobiernos han logrado disminuir significativamente las desigualdades en el continente más desigual del mundo, mientras el resto del mundo, en particular Europa, han caminado en dirección opuesta. Tuvimos los únicos gobiernos antineoliberales del mundo, fuimos la única región que ha logrado procesos de integración regional independientes de EEUU. Fueron grandes logros, que son referencia para la historia de nuestros países y sirven como referencia para retomar la lucha antineoliberal. Asimismo, se han proyectado aquí los grandes líderes de la izquierda mundial en el siglo XXI: Chávez, Lula, Néstor y Cristina, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa.

HA: Más allá de los “aciertos” de las derechas para llegar al gobierno, ¿qué límites encuentra al proceso conducido por Lula (y luego Dilma), el kirchnerismo, Correa, Bachelet…? ¿Qué auto-críticas deberían realizar las fuerzas que comandaron el destino de Nuestra América durante la última década, a fin de proyectar un eventual retorno de estas fuerzas a los gobiernos?

ES: Los errores se han hecho en el marco de grandes aciertos, que han llevado al éxito de esos gobiernos. No hemos logrado quebrar la hegemonía económica del capital financiero, la hegemonía de los medios privados en la formación de la opinión pública y tampoco hemos construido un modelo económico de integración regional.

HA: ¿Qué papel tienen los movimientos sociales en este proceso?

ES: Los partidos tienen la responsabilidad de dar conducción estratégica y táctica a esos procesos, pero el amplio trabajo y de organización de masas les toca a los movimientos sociales. Una de las debilidades de esos gobiernos ha sido el no haber consolidado el apoyo de amplios sectores beneficiarios de nuestras políticas, responsabilidad en gran medida de los movimientos sociales.

Entrevista: Hernán Apaza.

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