Una reforma demasiada cara

Pagando un altísimo costo político el gobierno de Macri consiguió aprobar la reforma previsional que transfiere cien mil millones de pesos anuales de los bolsillos de los jubilados, pensionados y quienes perciben la asignación universal por hijos a fondos estatales que derivaran el dinero a pagar deuda externa y cubrir los faltantes por la rebaja a los  aportes patronales a las cajas jubilatorias. Un verdadero robo a los pobres para beneficiar a los ricos.

El macrismo puede festejar a medias este triunfo parlamentario, porque la resistencia popular fue muy superior a la que esperaban, confirmando el hecho de que la Argentina es uno de los países con mas conciencia popular organizada y con capacidad de autoconvocarse. Es esta conciencia que en otras oportunidades se ha expresado en el terreno de los derechos humanos (movilización contra el 2 X1, por la desaparición de Santiago Maldonado) el principal obstáculo para avanzar con las politicas ajustadoras.

El macrismo consiguió los votos necesarios con una alianza con los gobernadores peronistas, que alientan el llamado bloque justicialista federal.

En el recinto del Congreso, votaron en contra de la ley diputados de la izquierda, el kirchnerismo y el bloque renovador.

La enorme movilización popular que colmó la Plaza del Congreso y las avenidas circundantes,  después de varias horas con incidentes (piedras contra gases y balas de goma) termino siendo desalojada por las fuerzas policiales, con apoyo de la gendarmería con una brutal represión y cacería que dejo numerosos heridos y alrededor de cien detenidos.. Con posterioridad a ese desalojo la resistencia mutó a cacerolazos que se hicieron sentir en distintas esquinas de Buenos Aires, en el conurbano y las distintas capitales del país. Alrededor de las  de la mañana alrededor de cinco mil caceroleros que habían avanzado hacia Plaza Congreso volvieron a ser reprimidos.

En la composición de la movilización al Congreso se observó el importante aporte de movimientos territoriales,  columnas sindicales y de agrupaciones politicas de izquierda y una menguada presencia de las columnas kirchnerismo político. En las cacerolazos se advirtió mayor presencia de los sectores medios y del kirchnerismo.

En  las luchas contra el gobierno de Macri se va advirtiendo un reconfiguración política del movimiento popular de resistencia, caracterizada por un crecimiento de los grupos con escasa o nula  representación parlamentaria, e identificados con los trabajadores. También que por el momento esta pesando mas una identificación de clase, que partidaria. La consigna mas coreada fue “Unidad de los Trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode”.

La acción política del macrismo en el gobierno, las respuestas de la oposición parlamentaria y la  resistencia popular en las calles están aportando a  prefigurar tres grandes bloques políticos. Por un lado la derecha oficialista que absorbió al radicalismo y que crece en la cooptación de sectores del justicialismo del interior y partidos provinciales. Por otro lado se advierte una recomposición del peronismo en todas sus variantes: el Frente Renovador,  los kirchneristas, los francisquistas (Movimiento Evita),  sin un liderazgo claro, con una considerable fuerza parlamentaria, pero que no consiguen liderar la resistencia en la calle. Finalmente aparece un tercer sector,  que fue mayoritario en Plaza Congreso,  con una fuerte impronta de clase trabajadora,  que encuentra mejores  condiciones para avanzar en procesos de unidad y articulación política. Quienes apostamos a cambios revolucionarios y a la construcción de una izquierda popular, latinoamericana y revolucionaria, nos encontramos frente a un enorme desafío que no deberíamos desperdiciar por mezquindad o sectarismo.

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