UniCABA: La subjetividad política de lxs docentes es el principal objetivo a conquistar por el capitalismo

por Carlos Trapani

Para consolidar su hegemonía, el capitalismo extractivista, explotador, usurero y represor del siglo XXI, necesita conformar una fuerza de trabajo dócil, flexible, simplificada y barata. Es decir que sus intereses se realizarán, en este nuevo ciclo de acumulación y circulación del capital financiero transnacional, en la medida que logre imponer a las clases subalternas una subjetividad productiva degradada, desmoralizada y barata. A eso apunta el Plan Maestro.

Para lograrlo, se ha dado una estrategia agresiva, múltiple y combinada. Veamos algunos de sus aspectos relevantes.

Desde el principio, la tarea es desalentar y frustrar cualquier tipo de expectativa de alcanzar una “digna escolarización temprana” en los sectores populares. Las familias trabajadoras necesitan de Escuelas Infantiles y Jardines de Infantes Públicos para poder sostener sus compromisos laborales y porque visualizan que mediante esa vía contribuyen al desarrollo cognitivo, emocional y social de sus hijxs pequeñxs, ganando así oportunidades para intentar luego una formación intelectual y general satisfactoria. Por ese motivo hay que ver y asumir que la persistente carencia de  más de 15.000 vacantes en ese nivel es un objetivo buscado, logrado y defendido por la política capitalista. A ella contribuyen claramente la decisión de NO CONSTRUIR ESCUELAS INFANTILES y fomentar la proliferación de Centros de Primera Infancia (CPI), algo así como “guarderías precarias y transitorias” de bebés, lactantes y deambuladores, para las familias que no pueden costear una escolaridad aceptable. A tal punto es así, que esas guarderías precarias no cuentan necesariamente con el desempeño de personal docente con formación específica para el nivel, sino que se delega a cualquier actor privado u ONG que se disponga a ofrecer un espacio físico y a contratar personal sin idoneidad ni calificación para la tarea. Para subrayar y ostentar esa decisión, hace depender a estos CPI de la cartera de Desarrollo Humano y Hábitat. Así, el Ministerio de Educación ya no se responsabiliza de la Educación Infantil Temprana, incumpliendo el mandato de la Constitución de la Ciudad, que le asigna la obligatoriedad de garantizar la Oferta de Educación Inicial, desde los 45 días hasta los 5 años, al Estado local. La meta política de la desescolarización de la infancia está cumplida.

En cuanto a la Escolaridad Primaria, mucho se afanó el gobierno de la Alianza Cambiemos en denigrar y desautorizar públicamente a lxs maestrxs, en descalificar su compleja y noble tarea, en imponerles el “operativo aprender” de evaluaciones capciosas, en castigarlxs con salarios y sumas en negro miserables, en abandonarlxs a las peores condiciones edilicias y laborales posibles, a ponerlxs bajo sospecha ante el uso de cualquiera de sus derechos a ejercer licencias estatutarias.
A la falta de cobertura de miles de vacantes para el acceso a la escolaridad en este nivel, debe agregarse la nula planificación de construcción de Escuelas y -por supuesto- la histórica emergencia educativa producida por la insuficiente tasa de egreso de la Formación Docente de maestrxs y profesorxs jóvenes para cubrir la gran cantidad de grados y cursos sin docentes debidos al término del  itinerario laboral de los colegas mayores que se jubilan. La decisión política de deteriorar el sostenimiento del nivel, se acentúa mediante el agravio permanente y el desprecio explícito del oficio de enseñar, la persistente actitud de desalentar la elección de la carrera docente y la de dificultar la permanencia y el egreso de lxs jóvenes profesores negándoles, con una displicencia cerril y al costo que sea, a otorgarles cualquier estipendio económico que beneficie la posibilidad de cursar sus materias en un turno y realizar sus prácticas docentes en el otro, además de tener que cumplir extenuantes jornadas laborales para poder estudiar.
Los objetivos políticos de precarizar edilicia y pedagógicamente el nivel primario, de sostener tozudamente las condiciones inadecuadas, restrictivas y excluyentes para estudiar y renovar el profesorado, y de demorar meses en permitir el acceso a las primeras y fraccionadas remuneraciones salariales después de dilatados meses de iniciada la carrera, parecen haberse alcanzado magníficamente. La meta de dañar gravemente el nivel primario ha sido lograda.

En el nivel secundario encontramos continuidad funcional con los objetivos mencionados de precarizar la Educación Pública, vaciarla de contenido, disciplinar a la docencia, preparar “mano de obra degradada y barata” y entregar la subjetividad de la población sumisa a la vulnerabilidad clientelar, la explotación en la maquila o la marginalidad y las redes delictivas.
En esa línea deben comprenderse la “Nueva Escuela Secundaria” (NES) que arrasa las múltiples modalidades especializadas construidas por los bachilleratos y escuelas técnicas, reemplazándolas por talleres optativos orientados al “emprendedorismo” y las prácticas laborales no rentadas en empresas privadas. La “Secundaria del Futuro” es una ampliación y profundización de esos propósitos, con la urgencia y la improvisación de quien sabe que es “ahora o nunca” el momento de su implantación. El vaciamiento de contenidos de disciplinas fundamentales es más que evidente, la puesta en conflicto de la labor de lxs profesorxs y su precarización laboral no requiere de mayores explicaciones. El trastocamiento de las funciones “clásicas”del nivel, como las de apropiación de la cultura elaborada, formación de ciudadanía, preparación para estudios superiores y la “empleabilidad laboral” va quedando reducida exclusivamente a esta última, la conformación de una “subjetividad precaria y dócil” para las futuras generaciones de jóvenes, listxs para ser explotadxs a precio vil por el capitalismo.
Aquí la meta es una “tarea en franco proceso”, y no sin resistencias.

En este estado de situación, habida cuenta de que la mayor resistencia a este propósito político general proviene de la movilización y organización autónoma de docentes y estudiantes, el bloque dominante ha identificado la necesidad de diseñar una estrategia más completa y compleja: el “Plan Maestro”. En él se señala el objetivo principal de formar “profesores excelentes”, en términos del Banco Mundial. En nuestros términos, esto significa formar profesorxs y maestrxs despojados del patrimonio de la cultura elaborada por la sociedad, desprovistos de un proyecto social en el que la educación juegue un papel emancipador y desprovistos de una subjetividad política capaz de sostenerlo. En esa perspectiva debe comprenderse el intento de desmantelamiento de las 29 instituciones de formación docente de la Ciudad de Buenos Aires y de otras jurisdicciones del país: en la búsqueda de fracturar la conciencia política de lxs futurxs profesores. En esa línea está diseñado el proyecto “UniCABA”, una utopía reaccionaria de llamar “universidad” a la institucionalización de un ghetto de centralización burocrática autoritaria y control ideológico del proceso de formación de la nueva generación de docentes.

Esta meta, impulsada entre gallos y medianoche, ha suscitado resistencias espontáneas e imprevistas. La emergencia de una intensa conflictividad impide ensayar un pronóstico definitorio… En las calles y en las aulas de los Institutos Terciarios, se respira lucha. Al decir de lxs involucradxs: el proyecto de la UniCABA NO PASARÁ!

Carlos Trapani26 de abril 2018

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