“El violador es el sujeto más moral de todos…”

Rita Segato, el caso Micaela y una mirada desde el feminismo sobre las violaciones. La antropóloga estudia las violaciones y lo que se pone en juego cuando un hombre viola a una mujer. A partir del femicidio que conmovió al país, reflexiona sobre el fenómeno y rechaza las alternativas punitivistas que se renovaron política y mediáticamente durante abril

“Los políticos tienen que entender que no es necesario cambiar la ley y partir hacia un punitivismo mayor para solucionar el fenómeno. El punitivismo no lleva a ningún lugar. La prueba es Estados Unidos, donde tienen las penas más severas y tasas de violación altísimas”, advierte, en diálogo con PáginaI12, la antropóloga Rita Segato, una de las voces más lúcidas de América Latina para pensar sobre la problemática. “La violación no es un delito como todos los otros –apunta–. Es un crimen del poder. Lo que se debe hacer es ofrecer más educación de género en las escuelas, con docentes capacitados, y que el abordaje sea integral, que abarque la violencia machista en sus varias formas”, explica Segato, quien entrevistó a condenados por violación en la Penitenciaria de Brasilia, para entender qué se pone en juego cuando un hombre penetra por la fuerza, con crueldad, a una mujer.

Cuando empezó a trabajar con los presos, Segato pensó que sería una situación excepcional y pronto abandonaría el tema. Luego de plasmar su experiencia y sus análisis en el libro Las estructuras elementales de la violencia, publicado en 2003, fue invitada para aplicar su modelo de “la fatria masculina”, del club de hombres, al caso de los femicidios en Ciudad Juárez. Y pensó también que estaba ante un caso excepcional, raro, que rápidamente ese tema iba a desaparecer de la historia. Pero no sucedió. Ahora siente una tremenda frustración porque no consigue abandonarlo. “Es de una fatiga y de una amargura extraordinaria saber que desde entonces solamente el tema crece”, sostiene Segato. En 2016, fue perita en el histórico juicio de Guatemala, en el que se juzgó y condenó por primera vez a miembros del Ejército por los delito de esclavitud sexual y doméstica contra mujeres mayas de la etnia q’eqchi de una aldea en Senur Zaco, en el conflicto armado ocurrido en los años 80. Hubo 14 peritajes; ella hizo el antropológico y de género. Hoy mira con tristeza y amargura la escalada de violencia machista contra los cuerpos de jóvenes en la Argentina. Cuenta que el martes, cuando escuchaba los testimonios de chicas en la Plaza de Mayo, reunidas para “abrazar a la familia” de Micaela, “de repente parecía que hablaban de una sociedad islámica fundamentalista, cuando mencionaban las imposiciones de vestimenta y de horario para ausentarse del espacio público”. Y advierte sobre el riesgo de que se instale “una mentalidad moralista, como la que tienen todas las religiones. Son políticas basadas en el control del cuerpo de la mujer, en su opresión”.

Vive en Tilcara, pero en los próximos días estará por Buenos Aires para dar una conferencia, en una actividad organizada por el sindicato de La Bancaria.

Sus palabras ayudan a entender un tema complejo, difícil, doloroso. La clase política no parece estar a la altura para debatir cómo enfrentarlo. Las salidas fáciles se imponen: en el Senado se reflotó un proyecto con media sanción de Diputados para eliminar el beneficio de la libertad condicional a condenados por violación y otros delitos, mientras el Gobierno desguaza el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, sin que ningún legislador se escandalice.

La antropóloga, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de Brasil, explicó sus conceptos. “La libertad de existir está en riesgo para las mujeres. Mi hija no puede tener la libertad de circulación como tuve yo. La violencia contra las mujeres de la forma que la estamos viendo en la Argentina es un síntoma de un momento del mundo, es un momento desesperado por varias razones, un momento en el que hay un poder de dueños, es una época de ‘dueñidad’. Hay en el mundo contemporáneo figuras que son dueñas de la vida y la muerte. Eso irrumpe en el inconsciente colectivo en la manera en que los hombres que obedecen a un mandato de masculinidad, que es un mandato de potencia, prueban su potencia mediante el cuerpo de las mujeres. En el mundo entero hay problemas con la violencia de género pero en nuestro continente cada vez más controlado por formas paraestatales de control social y de la vida, por formas no exactamente regidas por la ley, eso se expresa en la vulnerabilidad de la vida de las mujeres”, dice Segato.

–¿Qué busca el violador?

–Las relaciones de género son un campo de poder. Es un error hablar de crímenes sexuales. Son crímenes del poder, de la dominación, de la punición. El violador es el sujeto más moral de todos: en el acto de la violación está moralizando a la víctima. Cree que la mujer se merece eso. Los jueces, los abogados, los legisladores, no están formados, no tiene educación suficiente para entenderlo. Lo que sucedió con Micaela, con Lucía Pérez en Mar del Plata, son ataques a la sociedad  y a la vida en el cuerpo de la mujer. Es un error, que el pensamiento feminista eliminó hace muchísimo tiempo, la idea de que el violador es un ser anómalo. En él irrumpen determinados valores que están en toda la sociedad. Entonces, nos espantamos y el violador se convierte en un chivo expiatorio pero él, en realidad, fue el protagonista de una acción que es de toda la sociedad, una acción moralizadora de la mujer. No es con más cárcel, mucho menos con su castración química, que vamos a solucionar el problema. La violación no es un hecho genital, es un hecho de poder. Puede realizarse de forma genital y de muchas otras formas. Si no cambia la atmósfera en que vivimos el problema no va a desaparecer.

–A partir del femicidio de Micaela, en el Senado quieren aprobar una ley para impedir que violadores accedan a la libertad condicional.

–Uno de los países que tienen una de las penas más severas contra la violación es Estados Unidos y es uno de los países donde la incidencia de la violación es máxima. Eso significa que estamos yendo por el camino equivocado. Es decir, el punitivismo no es el camino. Eugenio Zaffaroni, a quien respeto mucho y presentó un libro mío en 2015, como muchos otros, no consiguen entender el tema de la violencia de género. Como los punitivistas, piensa que el agresor está en el campo de lo sexual. Unos se corren al punitivismo extremo y otros a la indulgencia extrema. Nosotras, las feministas, las estudiosas del tema, sabemos que en una violación no hay una relación sexual: hay deseo de control, de apropiación. El órgano sexual masculino entra como un arma para destruir. Es indispensable para el hombre ser hombre por la necesidad de ser un ser humano viril. Tiene que demostrar su capacidad de control y secuestro sobre el cuerpo de la mujer. Por lo general se consigue por otros medios que no son criminales. El violador se rinde ante un mandato de masculinidad que le exige un gesto extremo aniquilador de otro ser para verse como un hombre, para sentirse potente, para verse en el espejo y pensar que merece el título de la hombría. El interés del violador es la potencia y su exhibición frente a otros hombres para valer como un hombre. Hay que hablar más del tema, sobre qué es una agresión sexual, qué es una agresión íntima en el mundo de las relaciones de pareja, qué es una violación anónima, en la calle, como le sucedió a Micaela, y qué es una violación en la guerra: cada vez más la violación es un arma de guerra. Si no se comprende qué papel tiene la violación y la masacre de mujeres en el mundo actual, no vamos a encontrar soluciones. No hay recetas fáciles.

–Existe la creencia generalizada de que la reincidencia es ineludible en el caso del violador.

–Es obligatorio pensar que todo ser humano puede cambiar. Es muy difícil a veces. Hay que dar las condiciones para que lo pueda hacer, condiciones que no están dadas en la actualidad.

Fuente Página 12

Foto por Infojus Noticias

 

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18 comentarios en ““El violador es el sujeto más moral de todos…”

  1. Martina

    Entiendo y comparto la argumentación en general. Respeto y admiro intelectualmente a Rita Segato. No obstante, hay un punto que me sigue quedando flojo al pensar en las violaciones, los que las perpetran y el tema de la reincidencia… Me resulta un tanto metafísica la afirmación para estos casos acerca de que “es obligatorio pensar que todo ser humano puede cambiar” vis a vis demasiados casos que en tanto ese ser humano que violó (considerando la lógica de Segato) no pudo cambiaraún -por la razón que fuese- se carga otra y otra y otra mujer. Me parece que todavía no encontramos una respuesta en el territorio de lo concreto a semejante problema.

  2. Mariestela Leon

    Estoy totalmente de acuerdo que la forma de lograr enfrentar este gran problema social que nos indigna cada día, es a través de una educación sexual integral que se imparta en todos los niveles educativos, solo así hombres y mujeres lograremos un sociedad justa, ejerciendo plenamente nuestros derechos, donde prime el respeto mutuo con igualdad de oportunidades.

  3. Anónimo

    No se tiene para nada en cuenta la personalidad perversa de los violadores en este texto, es interesante analizar el contexto social pero lo psicologico de un violador es fundamental para ver que se hace con estos delincuentes que lamentablemetre no pueden cambiar su estructura perversa y por lo tanto su accionar perverso con las mujeres. Goce del sufrimiento de las mujeres que no pueden cambiar. Lo social no alcanza ni minimamente para resolver el problema. Claro que la educación de genero puede ayudar y es una herramienta muy valiosa esta educación en la familia y otras instituciones pero no alcanza. La imposibilidad de cambio de cambio de una personalidad perversa nos lleva a requerir de pena de cadena perpetua para los violadores.

  4. RUTH

    Coincido plenamente con Rita.
    Personalmente opino que el castigo para el adulto que viola serìa:
    1- hacerle una cirugìa a la altura de los hombros y extirparle los brazos para que no pueda “someter” Porque allì radica el poder perverso, en el sometimiento, en paralizar a la vìctima por la fuerza que ejercen sus brazos.
    2- extirparle parte de su lengua. Porque tambièn violan con sus “palabras”.
    Y dejarlos que deambulen insertos en la sociedad sin brazos y sin lengua.
    Al menos hasta que, si se logra, cambie la sociedad machista en la que vivimos.
    La càrcel no es la soluciòn ya que pasan los años allì planificando las siguientes violaciones cuando cumplan la condena.

  5. ana

    Que podemos hacer las madres de estos depravados sexuales, cuando la justicia no hace nada al respecto?

  6. Daniela

    El punto central del texto y que la autora deja perfectamente claro, es que una violación debe ser entendida más que como una agresión física, como una situación de poder, una de la cual también son objeto los propios hombres puesto que constantemente tienen algo que demostrar a la sociedad, y lo expresan a partir de valores que exaltan la virilidad, la masculinidad por el sexo y la mujer debe expresar lo suyo bajo valores totalmente opuestos, claro que mas allá de castigos tan drásticos, tendríamos como sociedad, en distintas instituciones: la familia y la escuela por ejemplo; a informar de estos asuntos también a todos, esto no sólo es cosa de solidaridad entre mujeres, no es labor únicamente de las teóricas feministas, como tampoco es solución educar a las mujeres para cuidarse y ocultarse. Creo que la argumentación de la autora, al menos en mi perspectiva, invita a pensar que hay cosas que socialmente están tan tan mal al grado de llevar a cualquier ser humano a violentar, física, sexual y simbólicamente a otro ser humano.

  7. Yo

    El poder…. Micaela era desconocida para su violador. Y que de la violación en el seno familiar?
    Demostrar virilidad. Hay que educar emocionalmente. Las nuevas familias hacen hijos crezcan sin padres, rechazados desde antes de nacer… cosificados por sus mismos padres. Como se ayuda a un hijo sin padre o madre?
    Hay muchos temas pero sobre todo emocionales. Hablando de incluir y eso no sucedería sino hubieran habido generaciones enteras de exclusión. Ya sea por dinero, religión, estatus, apellido. La verdad el dinero y el sexo ya me dan miedo. Todo se distorsiona.
    Adoramos a dioses falsos, y así vamos… Ensuciando todo en el camino.

  8. Eliana Aversa

    Como mujer, no puede creer la ATROCIDAD que acabo de leer.
    Más me hace pensar en el poco valor que la palabra “intelectual” tiene en estos momentos, que lo que la naturaleza no da, la universidad y los títulos no lo prestan.
    Y me ATERRA el último párrafo.
    Que trate de explicárselo a los padres de las víctimas.
    Vergüenza ajena siento.

  9. Patricio

    La intelectualidad de la antropóloga, no va a detener el feminicidio. Solo puede analizarlo , explicarlo técnicamente y muy bien. Pero para ahora, HOY !!!, que propone ?. Nada, como es obvio, solo explica el tema.Es obvio, porque es su rol. Es una científica descriptiva,que produce diagnósticos. Tampoco es su rol implementar la solución. Pero AHORA; HOY, mínimo perpetua a los violadores, asesinos de mujeres reincidentes y los que están aprendiendo. Después, dentro de 150 años quizás; cdo. latinoamérica sea como un país nórdico, charlamos.

  10. Paola

    Que carajos significa moralizar a la víctima???
    No entendí, al igual que “el violador es el más moral de todos”??? Me resulta una frase hecha… No encuentro contenido que expliciten esa frase…
    Además, claro que es un acto de poder, mediante la fuerza, el sometimiento, y el goce de “esa” situación…
    No los considero chivos expiatorios, más bien termina siendo una patología resultante de diversos factores que se combinan, y resultado de las vivencias que transitan, determinante de la conducta final…Y con gran porcentaje de reincidencia… Muy difícil de controlar el impulso del ello… Por lo tanto susceptibles de no cambiar…

  11. Rubén

    Comparto lo que dice la autora, en cuanto a que la violación es una lucha de poder, y que está instalada en la sociedad. Eso implica que los sujetos masculinos, formados en una concepción machista de la vida, donde está naturalizado que el poder le pertenece al hombre, intimamente se sienten con el derecho, y hasta con la obligación de ejercerlo de modo ejemplificador, con las mujeres. Que la acción llegue o no a ejecutarse, depende del nivel de autorrepresión que tenga el individuo y de las circunstancias que la permitan. Entonces que se realice o no la violación, resultaría casi anecdótico, porque el problema no está en el hecho mismo, si no en la posibilidad cierta que esta se realice, por la legitimación social, consiente e inconciente, instalada en la población. Siguiendo este razonamiento, entonces, la única solución a este problema es cultural, por la tanto es imprescindible intervenir en esa área desde lo educativo, lo comunicacional y la vida cotideana, en función de romper ese sentido común instalado. Sin eso, lo punitivo no será más que un sedante social, aplicado demagogicamente, por quienes en el fondo siguen ahdiriendo ancestralmente a ese sentido.

  12. Ana

    Muy flojo el artículo de esta “intelectual”, primero deja afuera la enfermedad psicológica de cada violador, segundo los victimiza como chivos expiatorios, ja ja ja, falta que hable de los derechos humanos de estas víctimas de la sociedad!!! Qué ridiculez…. En fin eso de que quieren dar vuelta las cosas al final se cagan en los derechos humanos de la víctimas y habla de violadores morales!!! X favor. Estamos en Argentina donde la educación desde hace 20 años viene en decadencia permanente, antes la escuela ponía límites, enseñaba autocontrol, ahora la escuela “contiene” y es hiper permisiva, y las familias no existen, están desintegrado en su mayoría, se han bestializados los hombres, sobre todo los que tienen menos recursos, así que anda y mandale a tu nena con hot pan y top!!! Y vamos a ver cada vez más femicidios. Hay que ubicarse, no vivimos en Holanda, en Suiza, o en los países nórdicos.

  13. No sabe no contesta

    Yo creo que habla con mas intelectualidad de la que la sociedad hoy en día esta lista para encontrar, si bien es una problemática social, como tantas otras, la respuesta no radica ni en dios ni en el entorno, si no en los propios seres humanos, tanto educadores como madres desde el yugo no dan contención ni realmente amor incondicional, eso no es algo nuevo, lo viví de primera mano, no todos los padres son soportes incondicionales, a mi me toco educar a mi familia y soportar y hoy por hoy sigo peleando con las consecuencias de ser quien soy. Pero la sociedad no esta lista para aplicar la salida correcta, mientras deben aplicarse las preventivas, porque mas allá de cambiar la forma que tienen los jóvenes de percibir a todos los que les rodean hay que evitar por el presente mismo terminar con estas oleadas, y si, niños educados emocionalmente y contenidos no van a tener necesidad de sufrir las perversiones sociales que se ven hoy en día pero para eso falta un largo trecho

  14. Bambú

    Como descripción de un psicópata violador , está bien , es la fuerza que tiene, la que violenta o los ardides que trama para someter a su víctima . Creo que sería bueno , implementar programas en las escuelas sobre las relaciones de familia , especialmente hermanos que ayuden a sus hermanas. Como sabemos , hasta los propios padres violan . Me parece perfecta la cadena perpetua de cumplimiento efectivo, que no salgan nunca mas de la cárcel. Los conceptos finales , me produjeron una leve sonrisa , sra. intelectual , los violadores no cambian , asi como tampoco los golpeadores . Cuando tienen una presa en sus manos , no la quieren soltar . Todo esto , muchos lo sabemos . Pero también tenemos que tener en cuenta , la psicología de la mujer , no a la que sorprenden en la calle o en la casa , sino las que van por la vida dando oportunidad a todos los psicópatas perversos que andan sueltos al acecho.

  15. Maria del Carmen

    Si .me parece que los jueces actúan según como están las leyes hoy.
    Aunque tbien se ah visto mucha corrupción a la hora de condenar. , privilegios para muchos.
    Muy triste y doloroso. Hay que cambiar las leyes.

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