Ponele…

Ponele: Modismo que se usa para plantear sospechas sobre lo que dicen o lo que dice el/la que está diciendo, en forma risueña o burlona

 

Ponele que  la fórmula del sciolismo se mejora con el añadido de Zannini… Ponele que Randazzo fue individualista y rompió el paradigma “primero la patria, luego el movimiento y después los hombres”… Ponele que fue ético y calentón para tomar esta decisión de bajarse de ser candidato a gobernador… Ponele que el próximo candidato a gobernador sea Aníbal Fernández. El mismo que estuvo con todos desde los ‘90 hasta ahora: dualdismo, menemismo, kirchnerismo. Siempre cerca de la represión y el poder, como quedó claro en junio del 2002. ¿Se borra su historia poniendo de vice a Sabatella?

 

Asombros  (¿o no tanto?)

Más allá de los manejos de la llamada política electoral -que quedó claro en estos días que no ha cambiado en todos estos años su forma, su lógica de roscas, prebendas, negociados-, asombra (todavía nos asombra) el lugar en que se ponen los mensajeros: los y las comunicadores/as oficialistas o cuasi oficialistas; los y las progresistas comunicadores/as que hasta ayer cuestionaban a Scioli (con razones reales). Desde ahora, casi que es otra persona política: “el hombre del proyecto K, el que es igual a la conductora”. Hasta se escuchó decir que aunque vaya Scioli (un poquito reformista) la lista a legisladores está llena de “cuadros políticos” y eso será una garantía.

Ahora estará todo bien. El proyecto está salvado, no tienen que estar en el llano; el gran susto de las nuevas generaciones de militantes-funcionarios k; y sus panegíricos: comunicadores/as del palo…

 

Qué proceso raro, o no tanto….

Otro tema es quienes adhieren al proyecto; los que entran en posiciones binarias como por un tubo y se tragan el sapo del sciolismo frente al avance de la derecha y lo malo del macrismo (chocolate por la noticia).

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¿Viven en la provincia de Buenos Aires estos/as votantes? ¿Qué diferencia hay con Macri en la CABA sobre gestiones públicas? ¿Saben cómo está la política pública de desarrollo social en manos de Aparicio, un incondicional del sciolismo que ya estará buscando para el 2016 un puesto más alto a nivel nacional? ¿Saben cómo funciona la salud pública? ¿Y la educación, con Nora de Lucia, que aprieta a trabajadores/as, que roba los sueldos de maestros/as? Esto por mencionar pequeñísimos ejemplos en la provincia de Buenos Aires, donde ya hace dos gestiones que está Scioli.

 

Lógicas viejas y malas

Quienes tenemos un poco de memoria conocemos la obediencia debida de votar al que defina la conducción y el poder en diferentes momentos históricos. Es una lógica vieja, tristemente vieja, como fue votar a Menem en dos mandatos.

Ponele que la primera vez podría ser, pero la segunda… Muchos de estos funcionarios siguen en la palestra pública y, peor aún, muchos/as no siguen porque envejecieron y se jubilaron; pero la lógica es la misma para las nuevas generaciones políticas.

Es  increíble  para su propia militancia y para un pueblo que lo votó y apoyó durante 10 años, que  hayan podido construir tan poco en cuanto a recambios democráticos. Como también sentir que periodistas que se ocupan de lo internacional, que rescatan gobiernos populares en América Latina, digan que “esto pasa en otros países, también”. Mal de muchos y consuelo de pocos. Hacen traslados mecánicos que no tienen que ver con esas realidades. No hablan de las construcciones populares en Venezuela, con el armado del poder paralelo al institucional que son las organizaciones de Comunas independientes, con sus propias construcciones, luchas, conformaciones populares. Y que en ese sentido Chávez, antes de morir, se apoyó en esas construcciones para dejar el legado de Maduro, que fue refrendado varias veces con el voto popular; pero fundamentalmente con la militancia de base de esas construcciones comunales.

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Qué lástima que nos dan esos traslados mecánicos en boca de periodistas de prestigio, que muchos/as los seguimos por años, respetando su trayectoria.

Volviendo al tema del recambio y de los recambios: continúan con el chamuyo de las participaciones de jóvenes como si fuera la primera vez que sectores juveniles se suman a las luchas. ¿Y qué pasó en el Cordobazo, en la década de los ’70 o en el 2001? Jóvenes trabajadores/as estuvieron motorizando esas experiencias… Nada novedoso en cuanto a la participación; y si rascamos un poco la historia veremos a esos sujetos juveniles con proyectos anticapitalistas, que participaban y trataban de construir lo imposible, saltando las barreras de lo que se puede, en forma resignada.

Pero, ¿cómo puede ser que nadie dentro del proyecto, con algún poder de decisión o de comunicación, plantee autocríticas?

Por todos lados se escuchan comentarios tratando de explicar y de explicarse, aunque  no lo dicen en los medios ni en espacios públicos. Tiran hipótesis  de cómo se llega a votar a Scioli, un hombre ligado a Clarín como decían hasta hace poco. Dicen: “es que se murió Néstor, viste”;  “la señora estuvo muy sola y no pudo hacer nada al respecto, estaba gestionando”; “¿viste lo de la correlación de fuerzas?, no son tantos años para hacer tantas cosas, estuvimos gestionando y haciendo cosas positivas y no pudimos pensar en los recambios”. Estas son solo algunas de las cosas que escuchamos; seguramente habrá muchas justificaciones más.

A nadie se le ocurre la idea de que no hicieron bien las cosas, no cambiaron ni intentaron cambiar las reglas de juego de la democracia burguesa. Y no porque no hubiesen podido, sino fundamentalmente porque no entra en sus lógicas, en su estructura de construcción política esas modificaciones.

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Además de todos los logros que hicieron, que propagandizan al máximo, también durante todos estos años apoyaron un modelo de país agroexportador, de rapiña de las transnacionales de los recursos naturales, no atacaron al gran capital nacional, lo hicieron crecer y “se la llevaron con palas” como dice la conductora política del proyecto.

Trataron y muchas veces consiguieron cooptar, dividir, crear paralelas organizaciones populares territoriales, de Derechos Humanos, sindicales; planteando hegemonía y casándolas incondicionalmente con el proyecto. No trabajaron para el empoderamiento del pueblo y sus organizaciones, sino para dividirlas y para reinar.

Y estos errores se pagan, lástima que los pagamos el conjunto del pueblo; no solamente los que votan al proyecto.

 

Ponele que el sciolismo con Zanini,  es decir la sumatoria, continúen haciendo lo mismo que hasta ahora, que no haya retrocesos con medidas antipopulares…

Ponele que todo siga igual, sin tanto carisma y mitos creados de la nada…

Desde las organizaciones populares seguiremos luchando por una sociedad democrática en serio, una sociedad  con justicia social,  con un pueblo que practique el poder popular, fortaleciendo sus organizaciones de derechos humanos, sindicales, territoriales, de mujeres; por un país latinoamericanista, antiimperialista y feminista.

Ponele que podamos unirnos los y las que estamos de este lado y podamos hacer nuevas construcciones políticas, que enorgullezcan a estas generaciones y a las del futuro…

 

(*) Integrante del Frente Popular Darío Santillán CN.

 

 

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