Apuntes de apuro sobre las elecciones argentinas: ¿dos modelos?

Es evidente que después de la mala elección de la primera vuelta, Scioli intenta despojarse de dos elementos que a su entender lo condicionaban negativamente. Por un lado se separa del gobierno de Cristina, afirmando que empieza una nueva etapa, pero por otro se aferró al discurso más clásico del peronismo de defensa del salario, del mercado interno y la industria nacional. Esta estrategia le alcanzó para obtener una remontada interesante, pero no para ganar. Creo que la experiencia argentina brinda lecciones, pero que son precisamente de lo que no debe hacerse si se quiere seguir gobernando.

 

 

El 22 de noviembre los principales diarios argentinos titulaban de manera diferente.

Los de oposición:

Clarín: Presidente para una nueva etapa: será Macri o Scioli

La Nación;  En el primer ballotage de la historia Macri y Scioli definen el postkirchnerismo.

 

Los oficialistas:

Pagina 12. Hoy puede ser un gran/mal día (tache lo que no corresponde) Treinta y dos millones de argentinos eligen hoy entre Scioli y Macri en el primer ballotage presidencial de la historia. El Frente para la Victoria y la Alianza Cambiemos ofrecen dos modelos de país bien diferenciados, con sus respectivos apoyos sociales y territoriales, para encarar los próximos cuatro años.

Tiempo Argentino: Lo Argentinos eligen entre dos modelos de país en un ballotage histórico.

Telesur  se alineaba con el discurso oficialista:  “disputaban dos modelos, diferentes”-

Intentando hacer diagnóstico político  siempre me ha interesado investigar qué es lo que se conversa entre los empresarios, qué opinan los consultores económicos más conocidos y qué le dicen los candidatos a los empresarios y los analistas económicos. Esta información es interesante porque allí se habla con mucha franqueza.

Consultando estas fuentes debía reconocer que lo que titulaba la derecha era más ajustado que lo que titulaban los medios oficialistas. El ciclo K había terminado.  Sin conocer los  resultados subía la Bolsa de Valores y  la Consultora Internacional Morgan elevaba el puntaje de Argentina .

Antes de votarse en la primera vuelta Scioli había dado señales muy fuertes desde su equipo económico que intentaría resolver el problema de la financiación externa (que lo llevaba a renegociar con los fondos buitres), que devaluaría, que suprimiría subsidios a las tarifas de servicios públicos, etc. Los hombres fuertes del equipo económico,  Miguel Bein y  Mario Blejer, eran de plena confianza del establishment argentino .y tienen excelentes relaciones con el FMI (del que Blejer fue asesor en los 80) y otros organismos internacionales

En el plano de la represión institucional ubicaba a dos personajes reconocidos por sostener unas políticas de mano dura a las manifestaciones populares. El Ministro de Justicia sería  Ricardo Casal y el de Seguridad Sergio Berni.

Ofreció cargos ministeriales a los gobernadores del interior, que en general expresan posiciones más conservadoras.  Entre ellos, hubo ofrecimientos a  José Luis Gioja, que es el artífice del negocio minero con la Barrick Gold  en San Juan, a Juan Manuel Urtubey, Gobernador de Salta, que fue mencionado como canciller, pero que quedó opacado por anticipar un arreglo con los fondos buitres.

Los cargos que ofrecía el candidato al kirchnerismo puro era el de “Economía Popular”, para Jorge Taiana del Movimiento Evita, el de Derechos Humanos para Guido Carlotto, y el de Ciencia y Tecnología para Daniel Filmus. Tres ministerios considerados de tercer nivel. Agregaría el de vicepresidente para Carlos Zannini, cargo que en nuestro país tiene un papel poco relevante.

Scioli agregó a esta política de desplazamiento de los K en su equipo de gobierno, un elemento de fuerte contenido simbólico. Incluye al cantante antichavista Ricardo Montaner en su cierre de campaña. Y cuando el periodismo le preguntaba sobre Venezuela, aclara que tiene sus propias ideas sobre este tema (que son diferentes a la de los K).

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Con este perfil político, que supuestamente apuntaba a los independientes de centroderecha, Scioli gana en primera vuelta, pero hace una elección muy por debajo de lo esperado. Gana por 3,5% , cuando se especulaba que podía imponerse entre 8 y 10 puntos, y aun ganar en primera vuelta.

La lectura política que hacen los medios hegemónico es que la votación por el cambio (suman los votos de Massa) es mayoritaria. Inmediatamente los encuestadores empiezan a pronosticar que Scioli será derrotado en la segunda vuelta por un margen de 10 puntos.

 

Las posibles causas de la derrota en el ballotage.

Es evidente que después de la mala elección de la primera vuelta, Scioli intenta despojarse de dos elementos que a su entender lo condicionaban negativamente. Por un lado se separa del gobierno de Cristina, afirmando que empieza una nueva etapa, pero por otro se aferró al discurso más clásico del peronismo de defensa del salario, del mercado interno y la industria nacional. Esta estrategia le alcanzó para obtener una remontada interesante, pero no para ganar.

Tratando de buscar algunas explicaciones de esta derrota, creo que hay que buscarlo mas en factores  ideológicos, emocionales y políticos que económicos.

Como bien han señalado distintos economistas compañeros como Mariano Feliz y Claudio Katz, existe un agotamiento del modelo neodesarrollista planteado que se expresa en el estancamiento de la economía y el empeoramiento de indices macroeconómicos, pero los salarios se han mantenido relativamente altos, no hay una caída importante del empleo,  el gobierno ha conseguido mantener una inflación razonable (por debajo del 30% anual), y con el plan de pagos en cuotas ha conseguido sostener el consumo.

El precio del principal producto de exportación (la soja) ha bajado de 500 a 300 dolares, pero al gobierno ha tenido la capacidad de demorar que los efectos de la crisis cayeran sobre la población.

Es importante hacer este señalamiento porque la situación argentina es muy distinta a la de Venezuela donde  la caida de los precios del petroleo, mas la guerra económica, afecta directamente a la población que padece el desabastecimiento y la suba de precios.

Creo que la derrota de Scioli se construye a partir de que la gigantesca ofensiva mediatica que sufre el peronismo a partir de 2003, pero sobre todo después de 2008,  y se concreta cuando encuentra fisuras de liderazgo en el proceso de una transición traumática entre Cristina y Scioli.

Esa ofensiva mediática ha contado como aliados aspectos de la política kirchnerista que son inherentes a su modelo y a su proyecto político.

– La desmovilizacion:  El persistente trabajo de desgaste sobre un pueblo fue favorecido por la desmovilización popular  promovida por el propio gobierno, que ademas favoreció un proceso creciente de fragmentación política e individualización  que sólo benefició a quienes dominan los medios de comunicación tradicionales y no tradicionales (las redes sociales).

El hombre inmóvil al que hacía referencia el pensador nacionalista Scalabrini Ortiz hace 70 años, es atrapado por las redes comunicacionales y políticas de las clases  y los imperios dominantes.

–  Las políticas de inclusión social apoyadas exclusivamente en el aumento del consumo, en particular de los sectores medios. El proyecto capitalista se opone a promover políticas de empoderamiento popular, al que se intenta reemplazar por la promoción del consumo. Suplidas las necesidades básicas la ampliación del consumo, solo produce insatisfacción a menos que se apele a una dura batalla ideológica que contribuya a reflexionar sobre las posibilidades del propio país y las responsabilidades sociales emergentes. Abrir el debate sobre el proyecto de país, sobre la orientación de los gastos y el presupuesto eleva el nivel de intervención política popular y no es compatible con las integraciones verticales.  En la Argentina no hubo en los últimos  dos años una restricción del consumo, sino más bien una insatisfacción porque este no se seguía ampliando.

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–  La  despolitización de la juventud. Los procesos de desmoralización y de promoción del consumismo tienen consecuencias mucho más grave entre quienes no tienen la vivencias de épocas anteriores mas injustas. La apelación de no volver a los 90, que hizo la campaña electoral de Scioli, no tuvo efecto alguno sobre una importante franja de la población entre 18 y 25 años, que han naturalizado los avances conseguidos en los últimos doce años. El kirchnerismo promovió la construcción de organizaciones de juventud, que respondían  verticalmente a la conducción de Cristina , pero no hizo esfuerzo alguno por empoderar a los jóvenes- En consecuencias  sus rebeldías y preocupación por los cambios fueran canalizadas por la derecha que sí tuvo política, estrategia y objetivos expresada a partir de un amplio espectro de propuestas: agrupaciones, ONGs, movidas culturales, redes diversas, etc..

–   Derrota ideológica. Despolarizacion. No debe olvidarse que el kirchnerismo capitalizó los efectos políticos de la rebelión popular de 2001, donde el pueblo insurreccionado echó al presidente De la Rua y condenó al conjunto de quienes habían gobernado el país (clases dominantes y sus gestores políticos), con el grito de “Que se Vayan todos”. La repolitización de la sociedad que siempre reivindicó el kirchnerismo apunto a centrar el debate entre  gestores políticos y no entre clases sociales que disputan dirigir los destinos de un país.

Eso gestores reconocen orígenes sociales parecidos; sectores medios altos, profesionales o empresarios, pero difieren en sus políticas de gestión. Todos comparten la reivindicación de un proyecto argentino que incluye a los restos de la burguesía nativa y a las filiales locales de las multinacionales. Unos dan mas preeminencia al Estado y otros al Mercado. Unos privilegian que la acumulación de excedentes se apliquen a la inclusión social, otros que favorezcan a las empresas para que aumenten sus inversiones , etc.   Desde esas lógicas que no incluye la lucha de clases, se puede avanzar en la consagración de derechos civiles que son tranversales a toda la sociedad (matrimonio igualitario, identidad de genero), pero no hay barreras políticas para la  estigmatización de los mas humildes, el racismo y la promoción de un imaginario de inseguridad ciudadana.  Tampoco hay posibilidad de defender a Venezuela, un país donde se ha producido una afectación directa a los intereses de la burguesía. Se vio claro en el debate presidencial donde Macri atacó al gobierno bolivariano y Scioli cambió de conversación. Esta es la mejor síntesis de lo sucedido en la Argentina en los últimos años, pero también en Brasil, Uruguay y Chile.

El discurso de Scioli de la primera vuelta  llevó esta despolarización al extremo de un enfrentamiento que no superaba el marketing electoral. Y en ese terreno no se le puede ganar a la nueva derecha.

La despolarización de los proyectos provocan que pierdan carnadura social, identidad., que es el ultimo bastión de resistencia en tiempos difíciles. Yo vivo en un barrio popular y en los últimos años cuando ha habido petardos, salida de las familias a las calles y festejos populares es cuando Boca o Ríver salieron campeones. Nunca ocurrió cuando ganó las elecciones el justicialismo, tampoco con Macri. Esto no sucedía hace 50 años. Recuerdo lo que sucedió cuando ganamos la elección en 1973.

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Las peleas familiares “por política” se han ido transformando en episodios que afectan mas a las clases medias, o a la intelectualidad universitaria, que a las clases populares.

 

Una reflexión final

Creo que una de las discusiones mas duras que siempre sostuvimos con amigos venezolanos fue por su asociación de los procesos venezolanos y argentinos, como proyectos parecidos.  Por cuestiones de geopolítica y de no sentirse tan aislados creo que el gobierno ha aportado a esa confusión. La cobertura de Telesur de las elecciones argentinas ha ido en esa dirección.

Este equívoco ahora se vuelve en contra. Aunque sea tarde me parece necesario que se expresaran públicamente las diferencias.

Siempre hemos insistido en que no es lo mismo un proceso político que, con todas sus dificultades, insuficiencias y errores trata de transitar al socialismo, que un proyecto que se propone un capitalismo con inclusión social ( particularmente cuando hay superganancias para repartir).

Y como no son lo mismo, las criticas y los procesos de rectificación no pueden ser lo mismo. A modo de ejemplo, no es lo mismo un proyecto político que incluye en su plan de la Patria la defensa del planeta y la preservación de la especie humana, que un proyecto político que incorpora como motor de desarrollo las “necesarias alianzas con Monsanto, la Barrick Gold, etc”.

A unos se les puede criticar porque no se trabaja a fondo con las potencialidades de la propuesta de defensa de la vida, de la agroecología, de la relación armoniosa con la naturaleza, canalizando la rebelión de los jóvenes y sus  deseos por un mundo mejor.

Con los otros solo queda rechazar de plano esas políticas.

Compartir  enemigos comunes y estrategias de desestabilización parecidas no significan correr los mismos destinos, porque los procesos son diferentes, las carnaduras políticas son diferentes,  las experiencias de empoderamiento son diferentes, el componente social del núcleo duro son diferentes  y las identidades políticas son diferentes.

Esta no es una reflexión teórica. Creo conocer bastante bien a las clases populares en la Argentina y al peronismo y en Venezuela he podido convivir con diferentes activistas y militantes en todas las regiones del país en encerronas largas que permiten superar las barreras de los discursos iniciales “políticamente correctos” para adentrarse en lo que realmente piensan los compañeros, en la verdadera identidad del chavismo.

Creo que la experiencia argentina brinda lecciones, pero que son precisamente de lo que no debe hacerse si se quiere seguir gobernando.

Considerando que las elecciones del 6 D tienen en Venezuela el componente negativo de que la combinación de baja de los precios del petroleo, guerra económicos y errores cometidos han permitido que la crisis economica  ( alza artificial de precios y desabastecimiento) pegue fuerte en los sectores populares, sus resultados van a ser un piso y una foto ( tomada en el peor momento) de los avances alcanzados por el proceso bolivariano.

La valoración de que son un piso, es importante porque expresando el acumulado en circunstancias coyunturales extremadamente negativas, serán el punto de arranque para poder planificar el futuro.

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