A donde vayan los iremos a buscar

En la oscuridad de la celda, la noche no se diferencia del día. El pasillo enceguece las miradas que ven en sus cuerpos las marcas de la opresión. La historia es la historia de las violencias y vejaciones. La Otra Historia. Historia que intentan desde el poder silenciar.

Una historia que muestra en su ADN: picana, violaciones, torturas, asesinatos, desapariciones. Los rostros marcados por el infierno del odio, del rastro divino de la intolerancia. Una perla en medio de la ruta, una perla más allá de circunvalaciones en el camino. Las celdas pequeñas. El aleccionamiento, de las vidas y de los cuerpos, como objetivo político. Como prioridad ideológica. La bala atraviesa la piel para alojar la muerte en el momento exacto del corazón rojo. La perla no brilla. La perla es un objeto suntuoso que impregna de voluptuosidad la condición de clase defendida. Moral que sutura como un matambre los privilegios heredados. Glamour social que socializa el oscurantismo asesino. La borra del café que auspicia el futuro de mentes demoníacas que intentan sucumbir a las mayorías en el infierno del rojo comunismo, dicen quienes reprimieron y torturaron. La vara señala el fúsil que dictamina la sentencia.

Las gradas repletas de decrépitas posturas. El rostro de Luciano Benjamín Menéndez que cuelga del rosario y la cruz. La cruz y el rosario que penden claveles negros de muerte. El culto a la muerte que ensaya una última mueca. Vuelo hacia la muerte en rejas de hierro común. Querían impunidad, buscaban deslegitimar desde las provocaciones. Del otro lado de los desolados asientos: las dignidades de pie, con el puño más alto que nunca. Los carteles de los y las desaparecidas que hacen de la memoria: presente vivo. Las identidades rebeldes que manifiestan la alegría desde la memoria, desde la palabra que reivindica, de los abrazos que multiplican esperanzas en el gris horizonte. Miguel Etchecolatz que mira la calle de reojo mientras sigue minuto a minuto el fallo desde su celda. La movilización social que marca el rumbo y deja huella, deja camino andado y construido. Certificado trucho que impone al torturador la noticia que la perpetua queda marcada a fuego en los confines de sus tiempos. La perpetua los une, la justicia popular ajusticia, la justicia en grandes palacios no encuentra salida y sentencia perpetua en cárcel común.

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Cecilia Pando en sus dos demonios. Cecilia Pando que grita sobre la justicia para los dos lados, como si se tratase de una guerra como expresó Mauricio Macri. Como si un demonio en sus dos teorías largase bocanadas de podredumbre de las vísceras. Terrorismo de estado y ya. Ni títulos, conceptos o discursos amarillos que puedan ocultar las atrocidades cometidas desde el estado. El pueblo una vez más que hace del abrazo un ejemplo. “Madre de las Plaza el pueblo las abraza”. Fueron abrazadas, amadas, acompañadas. Más de 10 mil personas se acercaron a las puertas del Tribunal para que los cantos se escucharan, para que las sonrisas de la victoria se hagan eco en todo el mundo. Teoría de los dos demonios derrotada. El lugar: Córdoba. Tierra de Agustín Tosco. Tierra de Atahualpa Yupanqui en su madurez. Tierra del Cordobazo y la Reforma Universitaria de 1918. Tierra del Acampe contra Monsanto. Tierras rebeldes, de abajo pa´ arriba. La Perla ya no será un objeto suntuoso en Argentina. La Perla es símbolo de resistencia de parte de quienes transformaron el dolor en dignidad, la bronca en lucha y organización. Pedagogía de la vida que hace del abrazo y el amor un ritual cotidiano y una celebración del presente. Madres y Abuelas de la Plaza que nos dan la mano en los senderos recorridos por la liberación de nuestra América. La calle es una fiesta. Los Pañuelos vuelan alto, bien alto. Vuelo que expresa libertad, vuelo que es justicia en las rondas incansables de los jueves. Digna Rebeldía que nos enseñan las Madres y las Abuelas cada día. Somos hijos e hijas, nietos y nietas de profundas sabidurías, de la luz en el ocaso de la noche.

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