Defendamos a los trabajadores docentes del CBC

El año pasado, luego de muchos años de lucha, los y las docentes de todas las universidades nacionales conquistamos un Convenio Colectivo Trabajo (CCT) nacional. Insólitamente, los docentes universitarios éra­mos los únicos trabajadores del país que carecíamos de un convenio que estableciera nuestros derechos. A pesar de que se trata de una Ley Nacional, la UBA se niega a reconocerlo. Por el contrario, firmó con la burocra­cia sindical del gremio ADUBA un convenio paralelo que niega los derechos establecidos en el CCT nacional, dándole respaldo entre otras cosas el trabajo gratuito (ad-honorem) y violentando la estabilidad laboral.

Por su cantidad de estudiantes y docentes, el CBC es una de las unidades académicas más importantes de la UBA. Los docentes que trabajamos en las diversas sedes diseminadas por toda la capital y varias municipios de la provincia de Buenos Aires, tenemos la responsabilidad de ayudar a los jóvenes ingresantes en sus primeros pa­sos en la universidad, integrando los diferentes saberes que poseen, completando y desarrollando la capacidad de estudio de estudiantes que vienen de los más diversos lugares y experiencias. A pesar de la importancia de esta tarea, los y las docentes del CBC somos sin embargo los peores tratados por las autoridades de la Universidad.

Desde su creación, hace ya más de 30 años, los y las docentes del CBC desempeñamos nuestro trabajo en calidad de interinos, es decir, como contratados. Todos los años dependemos de la renovación de nuestras de­signaciones, a condición de perder nuestro trabajo, sin siquiera tener derecho a acceder a una indemnización. Las autoridades de la UBA usaron este mecanismo para discrecionalmente mantener el control de una estructura que carece además de los derechos democráticos ele­mentales: los docentes del CBC no tenemos órgano de gobierno propio ni podemos elegir a las autoridades.

El año pasado, luego de muchos años de lucha, los y las docentes de todas las universidades nacionales conquistamos un Convenio Colectivo Trabajo (CCT) nacional. Insólitamente, los docentes universitarios éra­mos los únicos trabajadores del país que carecíamos de un convenio que estableciera nuestros derechos. A pesar de que se trata de una Ley Nacional, la UBA se niega a reconocerlo. Por el contrario, firmó con la burocra­cia sindical del gremio ADUBA un convenio paralelo que niega los derechos establecidos en el CCT nacional, dándole respaldo entre otras cosas el trabajo gratuito (ad-honorem) y violentando la estabilidad laboral.

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Este ataque es muy grave. Del mismo modo que en cualquier trabajo luego de realizar tareas por un tiem­po un trabajador pasa a tener estabilidad, el nuevo CCT establece en su artículo 73 que todos los docentes inte­rinos (la totalidad de los docentes ayudantes y jefes de trabajos prácticos del CBC) que tengan 3 o más años de antigüedad en su cargo deben ser regularizados, es decir, pasar a lo que podríamos denominar “planta permanen­te”. Se parte de un hecho evidente, son las autoridades las responsables de no haber cumplido con los meca­nismos de regularización, razón por la cual no puede obligarse al trabajador a pagar las consecuencias de la irresponsabilidad y arbitrariedad patronal que se desa­rrolló durante más de 3 décadas.

El CCT plantea además que hasta tanto no se definan en paritaria los mecanismos de la regularización, no se puede modificar la situación en perjuicio del docente in­terino. Todo un avance que las autoridades universitarias se niegan a aplicar, esgrimiendo la “autonomía univer­sitaria”, que contrariamente a su objetivo, utilizan para violar la ley y avasallar derechos laborales elementales.

Por esta razón, los y las docentes del CBC entramos en alerta cuando las autoridades de la UBA aprobaron un proyecto para llamar a concurso los cargos auxiliares del CBC (más del 90% de la planta laboral), situación que en los hechos significa que los docentes que hace décadas nos encontramos trabajando en el CBC salga­mos a competir por nuestros cargos con nuestros propios compañeros, y también con cualquiera que se presente por fuera del CBC.

Las autoridades universitarias argumentan que se tra­ta de defender la “excelencia académica”, sin embargo, son los responsables de crear en los últimos años 10 nue­vas cátedras, contra las ya existentes, sin concursos y por fuera de cualquier criterio académico. Son responsables además de someter a los docentes a un interinato perma­nente. Son los que han “cajoneado” concursos de profe­sores en algunos casos desde hace más de una década y que se niegan a dar licencias para poder realizar cursos de especialización. Son los que durante más de 30 años le dieron la espalda a las condiciones laborales de los do­centes del CBC, violando una ley nacional, negar la re­gularización de un cargo a quién durante años demostró frente a curso su experticia, siendo avalado por esas mis­mas autoridades que hoy ponen en duda su capacidad.

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Los y las docentes ya fuimos oportunamente seleccio­nados desde hace años, cumpliendo con todas las obliga­ciones de manera ininterrumpida desde nuestro ingreso a la institución, en algunos casos desde la creación del CBC.

¿Quién mejor que los y las docentes que tenemos años de trabajo en el CBC para ayudar a los estudiantes en sus primeros pasos en la universidad, acompañando su adaptación, enseñándoles nuevas herramientas y co­nocimientos generales básicos para su formación?

Los y las docentes del CBC denunciamos que es­tos concursos son parte de un ajuste, una excusa para eliminar comisiones, reducir la cantidad de cargos en comisiones que en muchos casos superan los 100 estu­diantes, beneficiar a cátedras “amigas” en detrimento del conjunto, y fortalecer, como ya lo han hecho público, la “virtualización” del ingreso, que aumenta el carácter de filtro del CBC flexibilizando aún más el trabajo docente.

Para defender la excelencia académica necesitamos que se cumpla el CCT nacional, necesitamos que se de­fienda el trabajo de quienes han dedicado gran parte de su vida a dar clases en el CBC, necesitamos frenar la implementación del convenio ilegal firmado por la buro­cracia de ADUBA y el Rectorado, necesitamos la demo­cratización de la universidad.

Por todo esto, los y las docentes del CBC exigimos que se cumpla el Convenio Colectivo de Trabajo que es una ley nacional que la UBA incumple. Algo tan básico y elemental como que todos aquellos docentes que ten­gan más de 3 años de antigüedad en el CBC sean regula­rizados en su cargo y no pierdan el trabajo.

Para enfrentar la posibilidad de que existan despidos de docentes (con el agravante de que mediante este me­canismo ni siquiera tendrían derecho a indemnización) hemos impulsado reuniones, asambleas, un petitorio que firmaron más de 1000 docentes de todas las sedes y decenas de actos y clases públicas en las que seguro habrán participado. Ante la negativa de las autoridades a dar marcha atrás con su convocatoria a concursos tru­chos, hemos decidido sacar nuestro conflicto a la calle y explicarle al conjunto de la población nuestra situación, con el objetivo de ponerle un freno a este ataque a la educación.

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Para esto, difundimos un petitorio online que impul­samos por la página change.org con la consigna “Nin­gún despido ni designación menos en el Ciclo Básico Común de la UBA” que ya recolectó más de mil firmas. También estamos organizando un gran acto frente al Congreso de la Nación el 23 de noviembre a las 17 ho­ras para que el conjunto de la opinión pública pueda ver nuestra problemática.

Los invitamos a difundir y ser parte de las convoca­torias.

• Regularización ya de todos los docentes con más de 3 años de antigüedad

• Ningún cargo ni designación menos en el CBC

• Democratización del CBC

• Defendamos a los trabajadores docentes del CBC

• Que se cumpla el Convenio Colectivo de Trabajo Nacional

 

Cuerpo de delegados y delegadas del CBC

 

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