Los neutrales

En mi pueblo había un peluquero socialista al que le permitieron el ingreso al Rotary Club como premio por apoyar el golpe del 55. Es decir los bombardeos de junio, los fusilamientos del 56 y todo lo demás.

Cuando tenía más de 20 años y andábamos disparándole a la dictadura, me enteré de un Partido de izquierda que proponía apoyar a Videla para que no asuma el general  López Aufranc. Y como Videla, tan malo no era porque le vendía carne y cereales a la URSS, miembros de ese Partido viajaron a Europa para contrarrestar la “campaña antiargentina”que promovían exilados y familiares de desaparecidos.

Y por aquello época me enteré que unos peronistas que decían ser ortodoxos le dieron un Honoris Causa a Massera en la Universidad del Salvador. A esos no los dejaron entrar en el Rotary pero uno de ellos llegó a ser Papa.

En todos esos hechos y relatos, siempre la justificación era que estaban en el medio, lidiando entre dos demonios y que los gestos denunciados fueron:  “de buena fe”, “para salvar vidas”.

Los argumentos para no apoyar a las víctimas siempre fueron las mismas: eran sucios, brutos y malos y no suficientemente revolucionarios.

Cuando arreciaron las guarimbas en Venezuela organizadas por la ultraderecha realizando hazañas como quemar jóvenes negros y pobres “por parecer chavistas”, algunos intelectuales  “progresistas” pusieron el grito en el cielo por la represión del gobierno,   pidiendo en forma urgente una intervención externa de personalidades tan honorables como ellos mismos.

La intervención está en la puerta de Venezuela pero no vinieron personalidades progres, sino fuerzas militares disfrazadas de ayuda humanitaria. La encabezan personajes como Eliott Abrams, procesado por crímenes de guerra y narcotráfico. Veteranos de las agresiones imperiales contra los pueblos de Nicaragua  y  El Salvador.

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Hace 2500 años Esquilo ya nos anticipaba  que “La verdad es la primera víctima de la guerra”.  ¿Pero qué hacer si se tiene aspiraciones electorales en un país como el nuestro, donde la guerra mediática, en el asunto Venezuela, la ganó el imperio? Los descarados lo reconocieron a Guaidos. Los prudentes se declararon “neutrales”.

América Latina estuvo a salvo durante varias décadas del horror de las guerras. Las ciudades bombardeadas, las imágenes de pilas de muertos, de cadáveres descuartizados por las bombas, de niños mutilados, de hombres y mujeres buscando a sus familiares entre los escombros que parecían ser imágenes de otros mundos muy lejanos, pueden empezar a ser cercanas.

La discusión sobre si en Venezuela hubo una Revolución, será larga pero casi no importa.  La castigan por eso, como bien lo dejó claro Trump,  en su conferencia de Miami ” “los días del socialismo están contados, no solamente en Venezuela sino también en Nicaragua  y  en Cuba”.

El nombre y el curriculum de los asesinos sobrevivirán en la memoria de los pueblos.  Sería bueno empezar a anotar el de “los neutrales”, porque desde Poncio Pilatos para aquí, en todos los crímenes de la historia pusieron su granito de arena.

 

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