Contra los corruptos y explotadores, ¡que se vayan todos!

Ante la coyuntura política que vive nuestro país, quienes desde la CORRIENTE AMARU apostamos por construir un horizonte socialista, feminista y popular, manifestamos lo siguiente:

 

La confrontación entre el Ejecutivo y el fujimorismo ha delimitado dos bloques de derecha: uno, moderado, reformista e institucional, y el otro, conservador y autoritario. Sin embargo, estos sectores tienen una coincidencia de fondo: la defensa del neoliberalismo como forma de gestionar el Estado y la economía, poniéndolos al servicio del gran empresariado, por sobre los derechos de la clase trabajadora, los pueblos indígenas y la protección de la naturaleza. 

 

Ciertamente, los casos de corrupción destapados en los últimos años, como Odebrecht y “Los cuellos blancos”, no solo afectan gravemente la representatividad del Congreso de la República, sino que comprometen también la gobernabilidad y la propia legitimidad del régimen capitalista neoliberal. De allí que el gobierno de Vizcarra, con una hábil lectura del momento político, quiera llevar a cabo una reforma política y del sistema de justicia, que pese a ser concebidas de manera burocrática y plantear medidas superficiales, afecta intereses concretos de algunas mafias políticas como Fuerza Popular y el Partido Aprista. 

 

Vizcarra y el Ejecutivo creyeron que era posible resolver la crisis negociando con el fujimorismo. Más que ingenuidad, primó su alineamiento con los intereses del empresariado, que a través de sus gremios como la CONFIEP, la SNI y la Cámara de Comercio, han pedido un “acuerdo responsable” entre el Ejecutivo y el fujimorismo para “continuar con las reformas políticas y de justicia iniciadas” así como “implementar los planes de competitividad e infraestructura” que marcan el sello neoliberal del gobierno.

Te puede interesar:   A un año de su partida, realizaron un emotivo homenaje a Chicha Mariani

 

El fujimorismo, sin embargo, se ha ratificado en una cerrada defensa de sus intereses criminales y, con su intento de tomar el control del Tribunal Constitucional, ha abierto un nuevo episodio en su relación con el Ejecutivo. 

 

Si bien la llamada “crisis política” se ha abierto a partir de casos concretos de megacorrupción y puede irse agravando en los próximos días, los problemas de fondo seguirán sin resolverse. Su solución no pasa por “parches” ni arreglos superficiales, sino por transformaciones profundas en las relaciones económicas, sociales y de poder.  

 

Algunos sectores populares y de clase media venimos organizándonos y movilizándonos, no solo contra la corrupción y el control fujimorista del Congreso de la República, sino también contra la reforma anti-laboral del gobierno (enmarcada en la Política Nacional de Competitividad y Productividad), por mejores condiciones laborales (huelga convocada por la Federación Minera, lucha de las obreras de SITOBUR y diversas organizaciones sindicales), contra la privatización del agua potable, etc. Sin embargo, la mayoría de peruanos y peruanas permanece indiferente, resistiendo en silencio los efectos de la precariedad, la corrupción y la explotación. 

 

Esto reafirma la necesidad inmediata de organizarnos desde nuestros barrios, centros de trabajo, centros de estudio, etc. Solo así estaremos en condiciones de conquistar mayores derechos y de abrir un proceso constituyente de ruptura y con verdadero protagonismo de los pueblos originarios, las mujeres, la comunidad LGBTIQ y las clases trabajadoras. 

 

Por todo ello, reafirmamos la necesidad de unirnos y de luchar, no para salvar las instituciones ni la “gobernabilidad” capitalista, sino para superar, por la izquierda, la pugna inter-derechista y evitar que esta termine en la recomposición del régimen capitalista neoliberal.

Te puede interesar:   Irán es un pais real

 

A contrario de la táctica “concertacionista” con el gobierno que vienen implementando la izquierda institucional y el activismo liberal dentro de algunas organizaciones sociales -que vienen concentrando sus esfuerzos únicamente en luchar contra el fujimorismo, mientras desde el Ejecutivo se sigue golpeando a las clases trabajadoras-, creemos que, quienes nos organizamos desde el campo de lxs explotadxs y oprimidxs, debemos afirmar una línea independiente, basada en la auto-organización popular y la movilización en las calles, que nos permita luchar contra la profundización del neoliberalismo y el extractivismo, la explotación laboral, la privatización de los bienes públicos, así como contra el conservadurismo, la corrupción y la captura de las instituciones demoliberales por mafias políticas.

 

¡Contra el asalto fujimorista de las instituciones del Estado! ¡Contra la farsa de Vizcarra para profundizar el neoliberalismo! ¡Que se hayan todos!

 

¡Abramos un proceso constituyente de ruptura y con protagonismo popular!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *