Todo demorando (1) en ser tan malo

"La única cosa que me gustaría decir es: no estén solos[2]. Atravesar una depresión es difícil. En soledad es imposible."

Por Mauro Luis Iasi.

“La tristeza es señora

Desde que el samba es samba es así

La lágrima clara sobre la piel oscura

La noche, la lluvia que cae afuera

Soledad aterroriza

Todo demorando en ser tan malo

Pero algo ocurre

Cuando, ahora en mí

Cantando yo echo a la tristeza”

Caetano Veloso.

 

Escuché decir que anda triste. Es comprensible, son tiempos difíciles de soportar. Nosotros podemos e debemos ejercer nuestro derecho a la tristeza, ya que, como dice Brecht, aquel que anda por ahí sonriendo todavía no recibió la trágica noticia. Sin embargo, no tenemos derecho a la desesperanza.

Cuando reclamamos de nuestro tempo y de nuestras dificultades, a veces sin ver la salida, podemos estar siendo profundamente injustos con todos aquellos que vivieron tempos de barbarie mucho más dramáticos que estos que no tocaron. Recordemos el nazi-fascismo, los años de la Primera Guerra Mundial, la matanza que se abatió sobre los pueblos que avistaron carabelas invadiendo sus aldeas, del dolor de aquellos encadenados en sótanos atravesando océanos de sangre y codicia – o incluso las familias palestinas o sirias hoy forzadas a ver sus hogares en escombros, una madre aferrada a su hijo en la inclemencia del mar del exilio…

Es cierto que el dolor que sentimos no puede ser relativizado, pues no existe dolor menor para quien siente el abismo abriéndose sobre sus pies, sea porque el mundo resolvió dar una vuelta en su espiral y sumergirse en la noche, sea por su corazón partido por alguna daga de la vida cotidiana. Dolor es dolor, duele de la misma manera y a veces llega a arrastrarnos por los tortuosos caminos de la depresión.

Hemos recibido noticias alarmantes de jóvenes camaradas y compañeros que resuelven abreviar su sufrimiento saltando para afuera de esta mierda de vida. No los juzgo, ni los condeno, pero quería ofrecer, como un hombro amigo, algunas palabras para ayudar en la travesía de estos tempos.

Sé que palabras son muy poca cosa y ayudan poco, pero todo profundo desconsuelo se funda en la percepción de que estamos tan lejos de cualquier salida que da lo mismo seguir andando o desistir. A veces ayuda saber dónde estamos. Dicen que la desesperación de los náufragos radica principalmente en no saber cuánto falta para llegar a alguna tierra firme. Así que, vamos.

La única cosa que me gustaría decir es que no estén solos. Atravesar una depresión es difícil. Solo es imposible. No creas en esa tontería de distanciarte de los demás para poder encontrarte a vos mismo – nunca te encontrarás dentro tuyo. Somos seres sociales y nos conocemos en la relación con los otros. Esta mierda de sociedad se funda en la fragmentación del ser social en cápsulas individuales, en aquello que Norbert Elías llamó de “homus clausulos”. Nos cargan en las espaldas el peso de garantizar nuestra existencia como si ella fuera fruto de nuestro exclusivo esfuerzo individual y después que fracasamos nos hacen sentir que la responsabilidad es nuestra.

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La forma inmediata de manifestación del ser social bajo las condiciones de la sociabilidad burguesa es el individuo aislado. Marx ya describía esto en “El capital” cuando afirmaba que l ala forma inmediata de manifestación de clase es la competencia entre los individuos por una posición en el mercado de trabajo, como adversarios. De ahí resulta lo que Sartre denominó de “serialidad”, es decir, un conjunto de individuos en el mismo lugar, haciendo lo mismo, pero sin conformar un grupo, en la forma de una “pluralidad de soledades”. Sin embargo, esta forma de manifestación no anula el ser social, de ahí la pertinencia de los apuntes de Marx y Sartre: somos un ser social reducido a la condición de individuos aislados.

En ciertos momentos, notablemente en la práctica grupal, este ser social subsumido se expresa. Es cuando percibimos nuestras pequeñas y grandes miserias y esperanzas en el otro como si fueran nuestras – y esto puede provocar una fusión que nos eleva del aislamiento a la praxis colectiva y creadora capaz de ir mas allá de las imposiciones y límites de un determinado campo práctico inerte que nos conforma como una imposibilidad.

En nuestros trabajos de educación popular, junto al Núcleo de Educación Popular 13 de Mayo, cuando elegíamos un lugar para realizar nuestras actividades, más allá del aula en la que se desarrollaría el trabajo educativo siempre tomábamos el cuidado de contar con un espacio arquitectónico que, en los intervalos, pudiera reunir a las personas. Nada parecido con una sala de “recreación”, no. Podía ser un balcón, una escalera, una cocina, algún lugar para el cual las personas se dirigían, sentaban, conversaban, cantaban, o simplemente: estaban juntas. Estamos convencidos que este momento tenía una enorme función pedagógica. Después de todo, es donde el grupo encontraba su fusión o resistía contra ella en la conservación de una federación de individuos que iban quebrando sus rígidas fronteras.

Cualquiera que presenciase este momento podría testimoniar la fuerza revolucionaria que de ahí emanaba. El próprio Marx relata tal processo em este passaje de sus “Manuscritos económico-filosóficos”:

 

“Es posible contemplar este movimiento práctico en sus más brillantes resultados, al ver agrupamientos de trabajadores socialistas franceses. Fumar, beber, comer, etc., ya no son simples medios para juntar a las personas. La sociedad, la asociación, el entretenimiento, que de nuevo tiene a la sociedad como su objetivo, es bastante para ellos; la fraternidad de los hombres no es una frase vacía, sino una realidad, y la nobleza y la humanidad irradia sobre nosotros a partir de las figuras endurecidas por el trabajo.” (p. 216)[3]

 

Asique no te quedes solo. Militá en tu partido con tus camaradas, en tu sindicato, en tu organización, no te alejes de tus amigos y de las personas. Fumá, bebé, cantá, hacé poesía, pintá, actuá, pero hacé con las personas y para las personas. Pero, no cualquier persona, de cualquier relación. En esta sociedad la alienación divide el ser social: nos alienamos de nosotros mismos porque nos alienamos de los otros. “Cada cual”, decía Marx, “busca establecer sobre los otros un poder extraño, de manera de encontrar así satisfacción de la propia necesidad egoísta” (idem, p. 207).

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Tal resultado triste es consecuencia del trabajo alienado, una vez que este transforma la “vida genérica del hombre, y también la naturaleza como su propiedad genérica espiritual, en ser extraño, en medio de existencia individual”. El otro es siempre un ser extraño que nos subyuga y explota, o que debe ser subyugado en el altar de nuestras necesidades egoístas. Lo que perdemos con eso, sigue el mismo autor, es nuestra condición humana, una vez que de esta forma se aliena “del hombre el propio cuerpo, así como la naturaleza externa, a su vida intelectual, a su vida humana” (idem, p. 166).

De esta manera, las relaciones subsumidas a la alienación absorben nuestras energías en vez de enriquecernos con los lazos colectivos. La vida es una carga y la enfermedad es el resultado. Solamente en el seno de relaciones auténticas, humanas, es que podemos enfrentar los efectos nefastos de la alienación.

Las llamadas redes sociales están lejos de ser relaciones auténticas. Son expresión digital de las relaciones reificadas y fetichizadas del reino de las mercancías. Es la pura expresión de la serialidad: muchos haciendo lo mismo sin relacionarse verdaderamente. La culpa no es del instrumento digital en sí, podemos allí encontrar a nuestros amigos, intercambiar ideas, pero dentro de las relaciones reificadas del capital se trata de la expresión límpida de individuos usando a los otros para sus propias necesidades egoístas.

Las relaciones auténticas duelen, son construidas, nos des-construyen y nos re-construyen en otras direcciones en relación a aquellas para las cuales la inercia nos empujaba… nos salvan del abismo de la soledad. No pueden ser resumidas en “me gusta”, caritas alegres, tristes, espantadas o rabiosas. Solamente los quien han mirado a los ojos mojados de los que han herido saben de los que estoy hablando. En el espacio protegido de la cápsula digital podemos maldecir, insultar, mandar para la p… (ya he hecho mucho esto) sin tener en cuenta el hecho de que del otro lado hay una persona (en el caso de que no se trate de un robot de una estancia de “me gusta”). Se trata de un entrenamiento para formar sinvergüenzas que no se preocupan con el efecto de sus palabras y actos.

Pero ¿Cómo identificar relaciones auténticas? Bueno, no es fácil… A veces se descubre solamente al final. Pero en regla general son aquellas de las cuales salís alegre o triste, herido o agradecido, con rabia o sereno, pero siempre reconstruido con las marcas que el otro por ventura dejó en tu cuerpo y espíritu (materialistas creen en espíritus en su concreción incorpórea). Los medios de comunicación de masas, y entre ellos, las modernas redes sociales, te vacían por la catarsis, como analizaron Theodor Adorno y Max Horkheimer: masifican para aislar en soledades inescrutables, son en último caso, medios de apaciguamiento.

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Solo hay una forma de enfrentar la muerte: afirmando la vida. Lukács, en su obra “Las almas y las formas (por lo tanto, antes de adherir al marxismo), discurre sobre el poeta romántico Novalis,* señalando que éste, al interrogar la vida, recibe la respuesta de la muerte, y dice: “cantar la muerte tal vez sea mas noble y heroico que cantar la vida; pero no fue en busca de esta canción que los románticos salieron a la lucha”. El filósofo húngaro entonces completa su raciocinio afirmando que “solamente la vida de Novalis puede convertirse en poesía” y enmienda que “si Novalis nos parece tan grande y completo, tal vez sea apenas porque fue esclavo de un señor invencible” (p. 97). Ahora bien, nuestro señor no es invencible, y atrás de estas enormes olas existe una playa de arenas blancas.

También odio esta vida, comparto tu tristeza y, en gran parte, esa sensación de impotencia en este momento. Pero no quiero saltar fuera de la vida con vos, quiero transformarla con vos. Para eso, nosotros necesitamos… encontrarnos.

 

Foto: Joseph Eid: Mohammed Mohiedin Anis, o Abu Omar, de 70 años, fuma su pipa sentado en su habitación destruida, escuchando su gramófono, en Aleppo, Síria. Notas

Traducción: Diego Ferrari

 

* Novalis es el pseudónimo de Georg Philipp Friedrich von Hardenberg (1772-1801), poeta romántico, muy influenciado por las obras de Goethe y Fitche, marcado por la muerte de su amada Sofía, murió de tuberculosis a los 28 anos de edad.

 

Referencias Bibliográficas.

Theodor Adorno e Max Horkheimer, Dialética do Esclarecimento. Rio de Janeiro: Zahar, 1997.

Norbert Elias, A Sociedade dos Indivíduos. Rio de Janeiro: Zahar, 1994.

György Lukács, A alma e as formas. Belo Horizonte: Autêntica, 2015.

Karl Marx, Manuscritos econômico-filosóficos. São Paulo, Boitempo, 2011.

______. O capital: crítica da economia política, Livro I: O processo de produção do capital. São Paulo: Boitempo, 2013.

Jean-Paul Sartre, Crítica de la razón dialectica. Buenos Aires: Losada, 1979.

 

Publicado originalmente el 27 de Septiembre de 2019 en el Blog de la editorial Boitempo: https://blogdaboitempo.com.br/2019/09/27/tudo-demorando-em-ser-tao-ruim/#prettyPhoto

 

[1] NT: Insistiendo

[2] NT: Ni solas. Frente a la posibilidad de adaptar el texto al idioma inclusivo, se optó por mantener la forma del escrito original respetando la opción del autor, confiando plenamente en que el autor se refiere a hombres y mujeres de cualquier género que componen la militancia por la emancipación humana.

[3] NT: Las citaciones también fueran traducidas de la edición en portugués especificada en las referencias bibliográficas.

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