Berni, una vez más

En el Gabinete de ministros de la provincia de Buenos Aires que eligió el gobernador Axel Kicillof, hay un nombre que contrasta fuertemente con cierto componente progresista: El de Sergio Berni, futuro titular de la cartera de Seguridad bonaerense. El médico, abogado y militar, de larga relación con los Kirchner durante su estancia en Santa Cruz, se reconoce como un hombre de “derechas” y en más de una ocasión ha vertido polémicas declaraciones xenófobas y a favor de la “mano dura”.

Mientras actuaba como médico del Ejército, rol por el que ascendió hasta el cargo de teniente coronel, el actual vocal de Interpol fue parte del levantamiento carapintada comandado por Aldo Rico en 1987. En Santa Cruz fue expulsado de una ocupación por los mineros de Río Turbio que lo acusaron de hacer inteligencia para el gobierno provincial de Néstor Kirchner. Después de desempeñarse como viceministro de Desarrollo Social, fue elegido senador de la provincia de Buenos Aires en 2011, hasta que abandonó su banca para ocuparse de la Secretaría de Seguridad de la Nación entre 2012 y 2015.

Cómo Secretario del área, estuvo a la cabeza de numerosas represiones contra reclamos de trabajadores y movimientos sociales, por los que fue querellado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, a través de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD), por el secuestro de 68 personas (ocho de ellas menores) que participaban de una protesta de la CCC y Barrios de Pie y su traslado a Campo de Mayo, en agosto de 2012; y denunciado por el CELS, que luego de la represión contra la protesta de la autopartista Lear en Panamericana en 2014 probó que “la Gendarmería disparó balas de goma con armas largas a los manifestantes y usó perros adiestrados, sin bozal”. En esta ocasión, en la que también el diputado Nicolás del Caño (FIT) recibió siete balazos de goma y se registró el famoso incidente del “gendarme carancho”, Berni sostuvo, haciendo una polémica distinción entre protesta social y política: “Todos sabemos que si hay algo que este Gobierno nunca hace es criminalizar la protesta social. El problema es cuando esta protesta está teñida de condimentos políticos. No estamos dispuestos a dejar engañar a la gente”.

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También conocen bien sus modos brutales los camioneros, los petroleros de Cerro Dragón, los choferes de la línea 60 y muchos otros trabajadores que debieron sufrir en carne propia su concepción de la política de seguridad. El futuro ministro de Kicillof se enorgullece de haber “desalojado” más de 2500 piquetes durante su gestión en Seguridad de la Nación y reconoce haber matado personalmente a delincuentes “bastantes veces”.

Apenas el año pasado el funcionario supo coincidir con las declaraciones xenófobas del entonces jefe de la bancada peronista Miguel Ángel Pichetto, cuando justificaba la deportación de cuatro detenidos en la protesta contra la reforma previsional: “Coincido plenamente con el senador Pichetto: los detenidos ya deberían estar camino a sus respectivos países”. Un par de años antes, coherentemente, había sostenido que nuestro país estaba “infestado de extranjeros que vienen a delinquir”.

Hace unos pocos meses, se reivindicó como uno de los impulsores originales de las supuestamente “no letales” pistolas Taser, proyecto finalmente implementado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, a pesar de su historial de muertes a nivel mundial y de que son consideras como “instrumentos de tortura” por Amnesty Internacional y por el Comité contra la tortura de la ONU.

Respecto de la ministra saliente, ha manifestado numerosas coincidencias además de las Taser, llegando a criticar a una de las exponentes más repudiadas del gobierno de Mauricio Macri por derecha, por su “inconsecuencia” al momento de aplicar políticas represivas: “Por supuesto que apoyo esta medida, pero me deja muchas dudas. Primero si se va a concretar, porque no nos olvidemos que venimos de una serie de anuncios y discursos demagógicos que nunca se han cumplimentado. Arrancaron con las medidas y los protocolos antipiquetes, pero hubo 4400 piquetes en la ciudad el año pasado. Después nos dijeron que la solución era la ley de derribo y no derribaron ningún avión. Después nos dijeron los militares en las fronteras, discutimos, no fue ningún militar a la frontera. Después nos dijeron la teoría Chocobar, ningún policía actuó bajo la doctrina Chocobar”. Respecto del policía Luis Chocobar, a quien se está enjuiciando por matar por la espalda al joven de 18 años Juan Pablo Kucoc, el futuro ministro bonaerense aseguró que también lo hubiera recibido en su despacho, como hizo Macri, y justificó su acción criminal como “un error por negligencia, impericia o falta de capacitación”, asegurando que no constituye un “delito”.

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Desde Democracia Socialista rechazamos la designación de Sergio Berni al frente de una cartera crucial, precisamente en una de las provincias del país más golpeadas por el hambre y la desocupación macrista. La relación con la esperable protesta social y política en el próximo período no puede transitar los caminos de represión criminal que defiende Berni.

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