¡Chau Macri!

Se fue el gangster de la rosada. Se fue el mafioso, el criminal, el inmoral. Se fueron Macri y sus Bullrich, sus Vidalas, sus Michettis. Se fueron los patovicas de la impunidad.

Celebramos que el mafioso ya no está en su poltrona presidencial. Lo despedimos con la alegría de sacarnos un plomo de encima, varios plomos, y con la tristeza de que no se haya ido a la cárcel sino a la casa. Que no haya salido a patadas, sino a fuerza de gestos políticamente correctos.

Celebramos el ¡Chau Macri! No tanto por cheto, sino por oligarca, por arrastrado ante las corporaciones y ante los imperios, por insensible al dolor del pueblo, por mentiroso, por incapaz, por facho, por macho, por colonialista, por burgués, por opresor y represor. Por jodido. Por su falta de ética y de estética social. Por su ignorancia de lo que sucede en el país y en el mundo.

¡Chau Macri! También por cheto (pero no en primer lugar por eso). Por haber vendido al país al peor postor. En realidad, por haber entregado al país, por destruirlo, por embargarlo, por endeudarlo y endeudarnos. Por haber reventado a la gente. Por arruinar tantas vidas. Por provocar tantas muertes. Por su cobardía. Por su asquerosa manera de decir las cosas. Por el mal humor que provoca su sola presencia. Por el desamor de su gestión política, por el despilfarro de su corte, por cada bala y por cada golpe, por cada pibe y por cada piba descartades.

¡Chau Macri! Por vago. Por cómplice de los milicos y de sus privilegios. Por manipulador de la desesperación del pueblo. Por yuta. Por… por … por… cada cual coloque ahora sus razones y sus sentires. ¡Chau Macri! Que te vayas y no vuelvas Nunca Más.

Te puede interesar:   Los perpetradores

Nos merecemos respirar tres veces profundo, y recuperar fuerzas para las próximas batallas, que serán otras, pero serán. Porque lo que viene no es una fiesta, sino un momento para salir con todas las demandas relegadas a las calles. Sabiendo que varios monstruos siguen atornillados en sus sillones de gobernadores, intendentes y punteros. Sabiendo que varios regresan bajo el ala de los que gestionan la real política. Solá, Duhalde, Scioli… no olvidamos sus crímenes, no los perdonamos, no nos reconciliamos. Darío, Maxi, Luciano… ¡presentes! ¡ahora y siempre!

Respiramos tres veces profundo, con cierto alivio, el aire alegre de las mayorías. Deseando que ese oxígeno no sea envenenado aún más por las fumigaciones con agrotóxicos.

Nos quedamos bailando en las calles, no volvemos al corralito. Agitamos las banderas históricas, y un coro de gritos urgentes. Derogación de las políticas antimigratorias, aborto legal, seguro y gratuito, aumento de salarios para quienes tienen salario, trabajo digno para todxs, tierra y libertad para las comunidades originarias, cese de la represión en las cárceles, derogación de la ley antiterrorista. Basta de impunidad. Justicia para Rafita y para Santiago Maldonado. Cupo laboral trans. Basta de megaminería. El agua es vida, y vale más que el oro. No a la mina. Basta de fumigaciones. Respuesta urgente a lxs trabajadorxs de la educación y al pueblo de Chubut. Urbanización de las villas. Soberanía alimentaria. Dignidad para el pueblo. Juicio y castigo a los genocidas.

Nos quedamos en las calles, derribando fronteras. Gritamos contra los golpes de estado en el continente. Abrazamos a las mujeres, a las y los jóvenes de la primera línea, y a los pueblos que organizan la rebeldía. Chile no se rinde Carajo. Bolivia no se entrega. Haití vive y resiste. Colombia para, para parar la masacre. Ecuador manda a los gringos a que se guarde sus recetas fondomonetaristas. Nuestra América se respeta, carajo.

Te puede interesar:   Ancestral y feminista

Si Macri ya fue… Bolsonaro también se irá. Piñera lo seguirá… La usurpadora dictadora de Bolivia pronto lo hará… Duque caerá… Jovenel Moise a Haití dejará… y los pueblos, siempre los pueblos y las pueblas, quedarán, resistirán, y se levantarán de las más feroces pesadillas. Nuestros sueños están intactos. Las revoluciones arañan la tierra, como las semillas, para seguir naciendo. La alegría no es ingenua, las y los caídos no se olvidan ni sus sueños se negocian, la lucha no se detiene. Hasta la victoria siempre, todos los días.

Claudia Korol

10 de diciembre, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *