Clases sociales y casta política

Los privilegios de jueces, funcionarios o legisladores están puestos en debate. Una reflexión sobre las exigencias democráticas y la lucha anticapitalista en el editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 22 a 24 h en Radio Con Vos, 89.9.

 

  •  Un debate irrumpió en la escena pública a partir del escándalo que se desató cuando se conoció que jueces y los diplomáticos se habían excluido de la suspensión de la fórmula cálculo previsional, que estaba en el paquete de leyes que se votó de manera exprés esta semana. También tuvo lugar porque durante la votación, un legislador propuso que se aplauda a otro diputado (Facundo Suárez Lastra) porque esa noche había casado y fue a votar igual, sonó la marcha nupcial y se dio un clima de jolgorio en medio de que se estaba votando un ajuste o pidiendo un “esfuerzo”.
  •  Algunos hablaron de la “casta política” y de los privilegios de quienes conforman el funcionariado, el Poder Judicial o Legislativo del Estado. Alejandro Bercovich puso, para mí correctamente, un alerta: ojo cuando los autodenominados liberales hablan de “clase política” porque seguro te quieren meter la mano el bolsillo. “Desde que Marx distinguió con tanta precisión a las clases por su rol material en la sociedad”, la cosa pasa por otro lado, dijo Bercovich.
  •  Efectivamente, muchas veces se apunta contra el sistema político para salvar al sistema social, contra los empleados y no contra los dueños o sus mandantes. La crítica, se podría decir políticamente hegemónica en los años 90’ en el periodismo, apuntaba mucho más a la corrupción de la política que a las contrarreformas neoliberales que se produjeron en esos años. Y es verdad que eso cumplió un rol para el desarrollo de cierta conciencia ambivalente (con ribetes anti políticos) en el espíritu de época que tiñó el 2001. Además, si uno los mira de cerca, los autodenominados liberales dicen que quieren eliminar todos los “gastos políticos”, menos del núcleo duro del Estado: las FFAA, la Policía etc. Son liberalotes, pero no boludos.
  •  Pero la existencia de clases fundamentales no niega el desarrollo de una casta privilegiada. En última instancia, esto está en la base de la teoría del Estado. El Estado, el derecho y la política, nacen cuando surgen las sociedades de clases, justamente porque necesitan un grupo de personas especiales que preserven el privilegio de los que empiezan a tener más. Estoy haciendo una reducción, pero para que se entienda, todo se complejizó con el paso del tiempo, el surgimiento del capitalismo, el desarrollo mismo de la historia. Lo esencial del carácter del Estado se mantiene. Max Weber, uno de los más lúcidos cientistas sociales, que no es anticapitalista ni mucho menos, lo definió claramente: la característica esencial del Estado es tener el monopolio de la violencia legítima.
  •  Pero las clases necesitan de la “mediación política” para mantener su dominación. A veces coincide con las clases, como pasó con Macri acá o con Sebastián Piñera en Chile, aunque acá fue más un gobierno de CEOs que de dueños. Pero en general, opera con un régimen político cuya forma no es “neutral”: tener una casta que viva como empresario, acceda a los ambientes empresarios, comparta y tenga privilegios a esos niveles y esté alejada de las cotidianeidades que sufre o padece el ciudadano de a pie, trabajadores o trabajadoras, no es “neutral”, tiene una función política. La forma de ese Estado corresponde a su contenido. Entonces, la casta se vuelve una cuestión muy importante para las clases.

    El planteo de los legisladores o legisladoras del Frente de Izquierda (que empieza con su ejemplo) tiene como motor terminar con ese sistema político que “envuelve” al sistema social. Dentro de una perspectiva anticapitalista, esa exigencia democrática elemental o radical, así como otras: que los jueces sean elegidos por el voto popular, que haya revocabilidad de mandatos o incluso más generales, como que los grandes problemas se discutan en una asamblea constituyente, son importantes. Tampoco se trata de “gestos” como se habla ahora, sino de un sistema político de conjunto. Entre otras cosas, porque el capitalismo y más aún en su etapa decadente, tiende a negar permanentemente los derechos democráticos. Hay varias bibliotecas sobre el tema “democracia y capitalismo” también.

  •  Muchas veces se habla de que son “demandas de la clase media” y no es así, ni ahora ni antes. No por casualidad, la primera experiencia de un gobierno obrero o de trabajadores, la Comuna de París en 1871, que duró poco más de dos meses, pero quedó grabada en la historia universal, tomó varias de esas medidas.
  •  Pero hasta acá abordé la cuestión desde el punto de vista “teórico” (siendo muy generoso conmigo mismo), pero hay algo más del orden del sentido común: ¿cómo se puede pensar que la bronca de un trabajador, una jubilada o un desocupado al que le imponen que sea “solidario” y siga viviendo con haberes de miseria, es “naturalmente” de derecha? En eso estuvo bien Berco que diferenció a los “ciudadanos” de académicos u operadores.
  •  En todo caso, hay una disputa política para develar que detrás del sistema político hay un sistema social y detrás de la casta están las clases.
  •  Podríamos decir que el que no ve a las clases detrás de la casta, de mínima carece de brújula o de máxima quiere defender el sistema, pero el que no ve a la casta que es funcional a las clases y deja ese malestar popular en libre disponibilidad para la derecha, de mínima tiene un problema de sensibilidad y de máxima, un grave problema político.
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Fuente: La izquierda diario

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